Muchas personas creen que los problemas de mordida y alineación son únicamente una cuestión estética, pero lo cierto es que también repercuten en la salud bucodental y en la calidad de vida. Cuando los dientes no encajan como deberían, pueden aparecer dificultades para masticar o hablar, molestias en la mandíbula, desgaste prematuro del esmalte, complicaciones en las encías y estructuras que soportan los dientes que en algunos casos y con el tiempo pueden derivar en pérdida de piezas dentales. Detectarlos y tratarlos a tiempo es fundamental para evitar que se agraven con el paso de los años.
Con un diagnóstico preciso y los tratamientos adecuados, es posible corregir tanto pequeños desajustes como maloclusiones más complejas, logrando una sonrisa armónica y una boca plenamente funcional. Está en juego la comodidad, la salud y la confianza personal.
¿Qué es la Mala Oclusión y la Desalineación Dental?
La mala oclusión es una alteración de la mordida correcta de los dientes superiores sobre los inferiores. Se da cuando la posición de mordida de unos sobre otros no es la adecuada repercutiendo en varios factores que aquí detallaremos.
La desalineación dental, por su parte, hace referencia a la posición incorrecta de los dientes dentro de la arcada. Aquí entran casos como el apiñamiento (cuando no hay espacio suficiente y los dientes se amontonan), los diastemas (dientes separados con huecos visibles) o piezas que están giradas o inclinadas. Estos problemas no solo influyen en la apariencia de la sonrisa, sino que también pueden complicar la higiene diaria, aumentando el riesgo de caries y enfermedades de las encías. También en determinados casos se producen traumas oclusales en piezas con sobrecarga de mordida.
En definitiva, unos dientes bien alineados no son solo cuestión estética, también facilitan la limpieza, favorecen una mordida equilibrada y contribuyen a mantener la boca sana en el largo plazo.

Causas de la Mala Mordida y la Desalineación Dental
Diversos factores pueden estar detrás de una mordida inadecuada o de dientes torcidos:
- Genética o herencia: La forma y tamaño de los huesos maxilares y de los dientes suelen heredarse. Si en tu familia hay antecedentes de maloclusiones (mordidas anormales), es más probable que tú o tus hijos las desarrollen.
- Hábitos orales infantiles: Costumbres prolongadas durante la niñez, como chuparse el pulgar, usar chupete o biberón más allá de la edad recomendada, o respirar habitualmente por la boca, pueden alterar la posición de los dientes y la forma en que encajan al morder. Estos hábitos ejercen fuerzas anómalas sobre las encías y huesos en desarrollo, desviando la alineación normal. El uso prolongado del chupete puede inhibir el crecimiento del hueso alveolar que sujeta los dientes y provocar alteraciones en la posición de los dientes delanteros. A veces al eliminar el hábito de succión digital los dientes recuperan su posición al restaurarse el equilibrio entre las fuerzas musculares que ejercen la lengua y los labios.
- Pérdida prematura de dientes de leche: Si un niño pierde un diente de leche antes de tiempo (ya sea por caries o por un golpe), los dientes adyacentes tienden a moverse y ocupar el espacio vacío. Esto puede causar desalineación cuando erupcionen los dientes permanentes. Del mismo modo, la ausencia de alguna pieza dental permanente en el adulto (por extracciones o traumatismos) permite que los demás dientes se desplacen de su sitio.
- Problemas de desarrollo óseo: Un crecimiento anómalo o desigual de los maxilares superior e inferior puede llevar a discrepancias en la mordida. Por ejemplo, si la mandíbula crece más de lo normal en relación al maxilar superior o viceversa, se producirán mordidas descompensadas (como prognatismo o clase III, y retrognatismo o clase II, que explicaremos más abajo).
- Traumatismos o lesiones: Los golpes en la boca durante la infancia (o en cualquier edad) que provocan la rotura o pérdida de dientes pueden alterar la posición de los dientes vecinos y la forma de morder. Un accidente puede desencadenar así un problema de alineación que antes no existía.
En muchos casos, la mala mordida es el resultado de una combinación de estos factores. Por ejemplo, podrías haber heredado una mandíbula algo más pequeña (factor genético) y además haber usado chupete prolongadamente de niño (factor de hábito), acumulándose así dos causas de desalineación. La buena noticia es que, independientemente de la causa, la mayoría de estos problemas tienen solución con tratamiento odontológico adecuado.
Tipos Comunes de Problemas de Mordida (Maloclusiones)
Existen distintos tipos de mordidas incorrectas que los dentistas clasifican según cómo encajan (o dejan de encajar) los dientes superiores con los inferiores. Los términos pueden sonar técnicos, pero aquí los explicamos de forma simple:

Tipos comunes de maloclusiones.
Sobremordida (mordida profunda)
Ocurre cuando los dientes superiores cubren en exceso a los inferiores al morder. En una mordida normal los dientes de arriba apenas cubren a los de abajo, pero en la sobremordida los incisivos superiores tapan gran parte de los inferiores, a veces hasta por completo.
Esto puede notarse porque apenas se ven los dientes inferiores cuando la boca está cerrada. Una sobremordida muy pronunciada puede provocar desgaste en los dientes inferiores e incluso lesiones en el paladar, además de problemas estéticos y funcionales al morder. Por fortuna, es posible corregirla con tratamientos de ortodoncia adecuados. En concreto, se considera sobremordida cuando tapan más de un tercio a los dientes inferiores.
Se considera que un paciente tiene esta mordida cuando la mandíbula inferior está cubierta en un tercio por los dientes superiores. Por lo general esta clase de mordida suele ser a causa de una maloclusión de clase 2.
Cuando se da este tipo de maloclusión es que los dientes de arriba cubren por completo a los de abajo. Cuando cubre más del 30% del diente inferior se considera que está dentro de este tipo de maloclusión que también se conoce como overbite.
Mordida Inversa (underbite o prognatismo)
Es lo contrario a la anterior. Aquí es la mandíbula inferior la que está más adelantada que el maxilar superior, haciendo que los dientes inferiores queden por delante de los superiores al cerrar la boca. Este tipo de maloclusión se nota porque el mentón puede lucir prominente.
Este tipo de mordida se caracteriza porque la mandíbula está en una posición más adelantada respecto a su lugar correcto. Esto provoca que el canino inferior se adelante más de 3 mm.
Cuando un paciente presenta esta clase de mordida, los dientes inferiores se sitúan sobre los dientes superiores. Dicho de otra manera, los dientes de abajo están por fuera de los de arriba.
Mordida Cruzada
Es decir, la arcada superior y la inferior no encajan de forma transversal; por ejemplo, un colmillo o muela de arriba muerde hacia el lado interno respecto a su par inferior.
Las mordidas cruzadas pueden afectar solo a un lado de la boca o a ambos, e incluso pueden darse solo en la parte delantera (cruzada anterior) o trasera (cruzada posterior). Este problema suele deberse a un maxilar superior estrecho o desviado. Una mordida cruzada no solo altera la masticación, sino que puede producir un crecimiento asimétrico de la mandíbula si no se corrige a tiempo.
El tratamiento suele involucrar aparatos de ortodoncia e incluso expansores del paladar en niños, para ensanchar el maxilar superior.
Existen varios tipos de mordida cruzada:
- Mordida cruzada anterior. Afecta a los dientes anterior de la boca, de canino a canino.
- Mordida cruzada posterior. Afecta a los dientes posteriores, premolares y molares.
- Mordida cruzada unilateral.
Mordida Abierta
Se caracteriza porque queda un espacio visible entre los dientes superiores e inferiores al morder, de modo que no hay contacto entre algunas piezas al cerrar la boca. Puede ser mordida abierta anterior (si queda un espacio entre los dientes frontales, como los incisivos) o mordida abierta posterior (si el espacio es entre las muelas, de tal forma que chocan los dientes de adelante pero no las muelas).
Muchos casos de mordida abierta anterior están relacionados con hábitos como chuparse el dedo, empujar los dientes con la lengua (deglución atípica) o el uso prolongado del chupete, respirar por la boca,..
Esta maloclusión provoca dificultad para morder alimentos con los dientes frontales (por ejemplo, morder un trozo de tomate con los incisivos sería complicado) y a veces afecta al habla, causando ceceo o problemas para pronunciar ciertos sonidos. Es importante tratarla cuanto antes, especialmente en niños, para reentrenar esos hábitos y evitar que el problema se agrave.
En muchos casos se pauta tratamiento conjunto de logopeda para tratar la causa y se corrige la mala oclusión con el aparato indicado para cada caso.
Mordida abierta: los dientes de arriba no cubren a los de abajo, la distancia vertical entre los mismos está aumentada. Esto favorece la interposición de la lengua lo que a su vez agrava el problema.
Otros Desajustes Menos Comunes
Existen variaciones más específicas de maloclusión que un dentista podría mencionarte, por ejemplo, la mordida en tijera (cuando los dientes superiores muerden completamente por fuera de los inferiores, sin contacto, como las hojas de una tijera), o las desviaciones de la línea media y asimetrías (cuando el centro de los dientes superiores no coincide con el de los inferiores, dando una apariencia desviada).
Estos casos también se corrigen con ortodoncia, aunque son menos habituales que los anteriores. En general, cualquier situación donde la mordida no sea armónica entra dentro de “problemas de mordida” que conviene atender.
¿Por qué no Conviene Ignorar la Mala Oclusión y los Dientes Desalineados?
Tener una mala oclusión o los dientes desalineados, como decíamos, no es un simple detalle estético. Con el paso del tiempo, estas alteraciones pueden generar un desgaste desigual en el esmalte, ya que los dientes no encajan como deberían y chocan en zonas inadecuadas. Esto no solo debilita las piezas, sino que también aumenta el riesgo de fracturas y sensibilidad dental. Además, la mala distribución de las fuerzas al masticar puede sobrecargar la articulación temporomandibular, provocando dolor en la mandíbula, chasquidos al abrir y cerrar la boca o incluso dolores de cabeza recurrentes.
Otro aspecto importante es la higiene. Cuando los dientes están apiñados o torcidos, resulta mucho más difícil cepillarlos correctamente y pasar el hilo dental. Esa dificultad para llegar a todos los rincones favorece la acumulación de placa bacteriana, lo que incrementa la probabilidad de caries y de problemas en las encías como la gingivitis o la periodontitis. En el caso de los dientes separados, las encías quedan más expuestas y vulnerables, lo que también puede afectar a su salud.
No menos relevante es la repercusión en la calidad de vida. Masticar con dificultad, tener molestias constantes o sentirse inseguro al sonreír afecta tanto en lo físico como en lo emocional. Por eso, corregir a tiempo la mordida cruzada y la desalineación dental no solo mejora la estética de la sonrisa, sino que previene complicaciones a largo plazo y aporta bienestar en el día a día.
¿Qué Consecuencias y Soluciones Tienen los Problemas de Oclusión?
¿Por qué mis dientes no encajan adecuadamente en la mandíbula? Son preguntas clásicas que nos hacemos cuando nuestros dientes no encajan bien en la mandíbula. Podemos estar acostumbrados desde pequeños, pero cerrar mal la boca no sólo forma parte de errores frecuentes en nuestros hábitos diarios, sino que puede acarrearnos problemas serios en nuestra salud si no se adoptan las medidas adecuadas de prevención.
Es importante estar concienciados de que el hecho de no tener bien encajados los dientes puede llegar a provocar caries dental y enfermedades en las encías. La estética desde luego que es importante.
La maloclusión ocurre cuando hay un contacto irregular entre los dientes del maxilar superior con los del inferior, es decir, al cerrar la boca no encajan los dientes adecuadamente en la mandíbula y se originan problemas con la mordida. Apretamos mal los molares de arriba con los de abajo.
Clase I: Cuando los maxilares están bien alineados pero los dientes no encajan bien.
Clase II: Los dientes de arriba sobresalen con respecto a los de abajo debido fundamentalmente a una posición retraída de la mandíbula.
Clase III: Es menos frecuente. Responde a un mal crecimiento del maxilar superior o un exceso de crecimiento de la mandíbula, que deforma el aspecto de la cara.
Una vez analizado el problema, Coinsol propone soluciones, adaptando el tratamiento a las necesidades del paciente.
Tratamientos para Corregir la Maloclusión
En función del tipo y gravedad de la maloclusión, existen diversos tratamientos disponibles:
- Ortodoncia interceptiva: Para niños, se utiliza para guiar el crecimiento de los huesos maxilares y prevenir problemas más graves en el futuro.
- Ortodoncia con brackets: Es el tratamiento más común para corregir la posición de los dientes en adolescentes y adultos. Existen diferentes tipos de brackets: metálicos, estéticos (cerámica o zafiro) y linguales.
- Ortodoncia invisible (Invisalign): Utiliza alineadores transparentes removibles para mover los dientes gradualmente. Es una opción más estética y cómoda que los brackets.
- Cirugía ortognática: Se utiliza en casos severos de maloclusión ósea para reposicionar los maxilares. Se combina con ortodoncia para lograr una mordida correcta y una armonía facial.
El ortodoncista es el profesional encargado de diagnosticar el tipo de maloclusión y recomendar el tratamiento más adecuado para cada paciente.
Para solucionar este problema sin necesidad de cirugía es necesario llevar a los niños a su primera revisión cuando se les mueven los primeros diente, alrededor de los 6 años. Esto permitirá detectar problemas de maloclusión y tratarlos con ortodoncia interceptiva. Esta ortodoncia es un aparato removible que no sirven para colocar el diente, pero sí para cambiar la forma de los huesos maxilares. El ortodoncista determinará cuántas horas se debe llevar al día, dependerá de la gravedad de cada caso.
Una vez se pasa la etapa de crecimiento los huesos maxilares son inamovibles, la forma que tienen no se puede modificar a no ser que el paciente se someta a un tratamiento de cirugía ortognática para corregirlo. Los que solo se someten a un tratamiento de ortodoncia y no modifican su hueso, tendrán los dientes colocados pero su problema de mordida proseguirá.
Los adultos suelen decantarse por tratamientos más estéticos como la ortodoncia invisible, una serie de alineadores transparentes que se cambian cada 15 días. Su gran ventaja es que nadie nota que se llevan puestos y puedes seguir el tratamiento cómodamente desde casa.
Hay adultos que prefieren llevar brackets, pero no suelen elegirlos metálicos, si no de cerámica o zafiro. Otros se decantan por los brackets linguales, que se colocan en la cara interna del diente y tampoco se ven, pero es uno de los tratamientos de ortodoncia más caros.
Recurrimos a la ortodoncia interceptiva cuando abordamos el problema durante la infancia. A través de este tipo de ortodoncia, guiamos y corregimos el crecimiento de los huesos maxilares cuando aún están en desarrollo. Con estos aparatos nos centramos únicamente en corregir los problemas óseos. Al abordar el problema de manera temprana, logramos una correcta relación de ambos huesos entre sí.
Recurrimos a la ortodoncia convencional para tratar la sobremordida durante la adolescencia y la adultez. Con esta terapéutica corregimos la posición de los dientes.
Brackets: con los aparatos fijos con brackets (metálicos, de zafiro o linguales) y alambres podemos corregir tu sobremordida.
Invisalign: es una alternativa de ortodoncia con aparatos invisibles y removibles. Usamos una serie de alineadores transparentes, que confeccionamos especialmente para ti, capaces de movilizar tus dientes.
Si tu problema de sobremordida es grave y no podemos solucionarlo con ortodoncia necesitaremos realizarte una cirugía ortognática.
Si el origen de la sobremordida es un problema óseo, la cirugía es la única posibilidad de otorgar una relación correcta a tus maxilares superior e inferior. En la intervención movemos el maxilar superior hacia atrás o la mandíbula inferior hacia adelante, según lo que necesites.
Los elásticos intermaxilares se colocan entre los brackets superiores e inferiores para aplicar fuerza dirigida.

Ejemplo de uso de elásticos intermaxilares.
¿Cómo saber si tienes sobremordida?
Si al cerrar la boca, tus piezas dentarias de abajo no se ven, o apenas lo hacen, puede que tengas este problema. Para saber si tienes sobremordida, deberás acercarte a nuestra clínica dental de Valencia o Silla. Examinaremos tu boca, te tomaremos radiografías y fotografías intra y extraorales, te haremos escaneos 3D de la cavidad bucal, tomaremos modelos y registraremos tu mordida.
¿Cuánto dura el tratamiento de mordida profunda?
Para corregir la sobremordida, se debe analizar el caso del niño o joven con un estudio para valorar el tipo y el tiempo necesario de tratamiento. Por lo tanto, ya sea con ortodoncia interceptiva o con ortodoncia fija, dependerá del grado y tipo de mordida profunda y de la edad del paciente.
¿Se puede prevenir la sobremordida?
En muchas ocasiones, la sobremordida no se puede evitar. Por este motivo, si existen alteraciones en la manera de morder en algunos miembros de tu familia, es importante que nos visites para que podamos detectar cualquier afección de manera precoz.
Las visitas tempranas y periódicas a nuestro consultorio dental son una excelente estrategia para detectar cualquier problema a tiempo. Esto nos permite abordar cualquier alteración de manera temprana. Con los controles de ortodoncia desde los 6 años y los chequeos regulares cada seis meses, podremos detectar cualquier alteración en tu boca a tiempo.
De todos modos, también es posible solucionar la sobremordida durante la adultez. Nunca es demasiado tarde para acercarte y consultar.
En la edad adulta se puede tratar la sobremordida con ortodoncia invisible como Invisalign o, en casos severos, con cirugía ortognática.