Seguro has visto alguna vez niños (y no tan niños) que se muerden el labio, las uñas, los cuellos o los puños de las camisas, el lápiz o boli mientras escriben, o diferentes objetos cotidianos… Esto puede ocurrir porque el niño en ese momento se sienta nervioso, ansioso, o abrumado por los estímulos sensoriales que recibe o ha recibido del entorno.
Todos los estímulos que procesamos de nuestro alrededor (visuales, auditivos, olfativos, táctiles, gustativos) y de nuestro propio cuerpo (vestibulares, propioceptivos, táctiles) se integran adecuadamente debido a un proceso neurológico llamado integración sensorial, y que nos ayuda a utilizar el cuerpo de una manera eficaz según el contexto. Cuando este proceso se encuentra alterado puede haber dificultades en el procesamiento de la información sensorial.
Durante ese proceso, la modulación sensorial permite al cerebro filtrar la información recibida según su importancia, y cuando existen dificultades relacionadas con este aspecto, la intensidad de la respuesta del niño/a ante esos estímulos es desajustada.
Por lo que, cualquier niño puede tener la necesidad puntual o persistente de mordisquear su ropa, sus manos, objetos cerca de él, etc. Dependerá principalmente del lugar donde se produzca esa necesidad de morder. Si lo que observamos es que se mordisquea los cuellos de las camisas, elegiremos uno que se pueda llevar colgado en el cuello. Si la necesidad de morder surge cerca de las manos, elegiremos alguno en forma de pulsera.
Es importante también tener en cuenta el grado de dureza del mordedor. Las dimensiones deben ser acordes al tamaño de la boca. También deben valorarse las habilidades manipulativas del niño/a, ya que esto puede facilitar o dificultar su manejo, entendiendo por norma general que un elemento de mayor tamaño es más fácil de manipular que otro de dimensiones reducidas.
Si su edad y nivel de desarrollo lo permite, es positivo implicar al niño/a en la elección del mordedor. Por suerte, en el mercado hay cada vez más variedad de diseños, formas y colores. Su uso comenzará siendo propiciado por el adulto. Seguramente seremos nosotros los que, tras ver que el peque comienza a morder, ofrezcamos el mordedor.
También recomendamos adquirirlos en páginas web especializadas en el cuidado y desarrollo del niño. Un mordedor siempre será una herramienta de trabajo que nos apoya dentro de la terapia, pero nunca debemos tener un uso aislado del mismo.
Hay muchos tipos de mordedores con los que fomentamos un trabajo oral u otro; habrá mordedores para reforzar los inicios de la masticación, otros mordedores para trabajo de regulación, otros que nos ayudan el mejor uso de la lengua y mejoran el control de la musculatura que potencia el babeo, con textura, sin textura, con formas diversas, con vibración y un largo etcétera.
Siempre tendremos en cuenta la totalidad del niño: postura, tono, habilidades motoras finas, situación emocional, vínculo y perfil sensorial (además de las observaciones no estructuradas por parte del terapeuta). Y en base a esto, educar sobre el uso y trabajo con ellos.
!Cuidado! con el abuso de mordedores con vibración, ya que con el exceso de su uso, podemos crear menor sensación de los alimentos a la hora de la comida.
Ejercicios de logopedia para deglución atípica: Técnicas y Consejos Efectivos
Desarrollando la Capacidad de Morder y Masticar
Aprender a morder y masticar es una etapa crucial en el desarrollo de la alimentación infantil. Ya a los 5 o 6 meses de edad, los bebés comienzan a usar sus dedos para la exploración oral. A partir de este punto, el desarrollo del mordisco y la masticación continúa, mientras el niño precisa los movimientos de su mandíbula, lengua y labios.
Cuando al bebé le falta parte de este proceso, puede ser necesario intervenir para desarrollar su capacidad de morder y masticar.
- Como primer paso, dale al niño la oportunidad de poner en su boca herramientas de masticación oral (Ark Grabber , Y-Chew , Probe y cabezales de animales Z-Vibe). Estas herramientas han sido diseñadas específicamente para aumentar la conciencia oral, proporcionar estimulación y sensación táctil, y ejercitar los labios, las mejillas, la lengua y la mandíbula. A través de la exploración oral, el niño podrá empezar a morder por sí mismo y desde allí podrá pasar a la masticación.
- Mostrar cómo morder para que el niño pueda ver y aprender lo que la palabra realmente significa. Conocer el vocabulario es una parte importante de la terapia porque anima al niño a morder y masticar. También se puede exagerar el movimiento para ayudar a comunicar este concepto, e incluso utilizar la comida para ilustrarlo y mostrarlo. ¿Qué tal si usamos la marioneta parlante para ilustrar la mordida (y luego la masticación)? El niño se turnará para alimentar a la marioneta para aprender de forma divertida y juguetona, exagerando el sonido de la mordedura y la deglución.
- Primero comenzará a desarrollarse un patrón de masticación vertical (una apertura y cierre de arriba a abajo de la boca). Coloca un Ark Grabber o Y-Chew entre los molares y ayuda a la mandíbula a abrirse y cerrarse. Utilice la palabra «morder» cada vez que dirija la mandíbula que luego se cerrará en la herramienta utilizada. No dude en usar un espejo para que el niño pueda mirarse mientras hace el movimiento. Si se vuelve muy molesto, no es útil seguir usándolo.
- Una vez que el niño conoce el significado de la palabra «morder» y puede realizarlo hábilmente, agregue la palabra «masticar» a su vocabulario. Haga que el niño ponga sus manos en su mandíbula para sentirle morder y masticar. La idea es dar una retroalimentación visual y táctil para que puedan comprender mejor el concepto. A su vez, pídale al niño que muerda y mastique poniendo sus manos en su mandíbula.
- Una vez que el niño entienda el concepto de masticar, puedes empezar a practicarlo con él. Coloca un Ark Grabber o Y-Chew entre los premolares y pídele al niño que mastique. Es posible que tenga que guiar la mandíbula para ayudarla a abrir y cerrar. Trabaja hasta 20 o 25 masticadas seguidas a cada lado de la boca. Para aumentar la conciencia oral a través de la vibración, también puedes usar el Z-Vibe con un cabezal corto Z-Vibe.
- Si usas un Ark Grabber pide al niño que muerda y mastique la hebilla también. Si usas un Y-Chew, coloca el mango de lado en los dientes delanteros. Esto funciona a ambos lados de la boca para la masticación bilateral, lo que fortalecerá y estabilizará la mandíbula.
- Ahora podrás alternar los lados para fomentar el desarrollo de una acción masticatoria rotativa. Haga que el niño muerda y mastique de 3 a 5 veces de un lado de la boca y luego pase al otro lado. Recuerde colocar los instrumentos de masticación en el lado de la boca, entre el área premolar. A medida que el niño progresa, mueva el Ark Grabber o Y-Chew a la zona de los molares traseros donde se produce la masticación. Si el niño cierra la boca, retroceda hacia el área premolar y lentamente, paso a paso, se mueva hacia el área molar.
- Una vez cómodo con la capacidad del niño para morder y masticar, introduce los utensilios para masticar en el puré y continúa con los ejercicios de morder y masticar. Unir estas herramientas con comida real ayuda a acostumbrar a la persona a la comida real. Si usas el Z-Vibe, también puedes usar un sistema de refuerzo positivo con el Cabezal z-vibe - hueco duro (lisa o con textura) rellenándola con compota o yogur. De esta manera, cuando el niño muerde, su acción será recompensada asociando la obtención de alimentos con el concepto de masticar.
- Para aceptar las texturas, puedes comenzar con el Ark Grabber liso y pasar más tarde al de texturas Puedes introducirlo en la papilla y continuar los ejercicios. Si usas el Z-Vibe, comienza con el cabezal corto y poco a poco pasas al texturado.
- Ten un vaso de agua a mano en caso de que el niño necesite un sorbo entre los ejercicios.
Es importante señalar que algunos niños pueden parecer temerosos de comer porque saben que no tienen las habilidades motoras orales para manejar los alimentos. Estos niños están reaccionando a un miedo real y no simplemente se niegan a comer. En este caso, es posible que primero tengas que trabajar en la formación del bolo, la conciencia del lenguaje, la lateralización del lenguaje, etc. Otros niños pueden negarse a comer debido a la sensibilidad oral, que también debe ser tratada.
Toda persona que tenga contacto directo con el niño (cuidadores, logopedas, terapeutas de ABA, etc.) debe conocer las estrategias de intervención que se llevarán a cabo conjuntamente. Los mejores resultados se producen cuando la terapia se refuerza en casa entre sesiones. Cuantas más oportunidades se presenten, mejor. Sin embargo, nunca se debe obligar al niño a morder o masticar.
Enseñar estas habilidades requiere tiempo, paciencia y pensamiento creativo.
Antes de las sesiones, habla con el niño sobre las herramientas que va a usar, manéjalas juntas, úsalas en la mano o el brazo para que pueda domar las sensaciones. Luego pasa a la cara, las mejillas, los labios y finalmente al interior de la cavidad oral.
Juega con la comida para que el niño pueda dar un paso atrás en su relación con la comida con una cuchara o un tenedor. El juego puede ser una estrategia de prealimentación para lograr que los niños interactúen con la comida y establecer una familiaridad de manera no conflictiva. Acostúmbralos a tocar, oler (el sentido del olfato y del gusto están estrechamente relacionados cuando comemos) y jugar con ellos. Hacer tampones con manzanas y patatas picadas, cocinar con el niño, cortar la comida en diferentes formas, usar azúcar moreno para los juegos de arena.
Pero en el ámbito del aula también puede ser un recurso a tener en cuenta a la hora de estimular y llevar a cabo tareas de prevención con alumnos disfémicos.
Ejercicios de Logopedia para la Deglución Atípica en Niños
Muchos de los niños con problemas de alimentación tienen dificultades a nivel sensorial. El sistema sensorial oral involucra tres sentidos básicos, táctil, olfativo y gustativo (textura, olfato y sabor). También tienen influencia los sentidos visuales y auditivo. Cualquiera de estos sentidos puede crear situaciones muy desagradables para el niño, situaciones de lucha, etc., y podrá considerar durante mucho tiempo las experiencias alimentarias como una amenaza.
¿Tu hijo tiene problemas de deglución atípica? Descubre los beneficios de los ejercicios de logopedia para deglución atípica en niños. La correcta inducción de estos, ayudará a solventar este problema tan común en esta etapa. Recuerda que la niñez es el momento perfecto para prevenir o solventar este tipo de problemas, ya que se trata de una fase en la que el individuo se encuentra en pleno desarrollo. Con un diagnóstico a tiempo y la atención profesional precisa, se podrá corregir con las mayores garantías.
¿Qué es la Deglución Atípica en Niños?
Antes de centrarnos en los ejercicios de logopedia para deglución atípica en niños, debemos detenernos a aclarar en qué consiste la deglución atípica. Se trata de un problema bastante habitual en niños, relacionado con la forma de tragar y que afecta a las estructuras orofaciales, es decir, dientes, mandíbula, paladar, encías, labios y lengua. Normalmente, se produce por una anomalía en el proceso, dado por alguno de estos elementos, dando lugar a un movimiento incorrecto en la deglución.
Has de saber que los bebés tienen una forma particular de deglutir los alimentos. Si te has fijado bien, habrás visto como los pequeños tienden a sacar la lengua mientras comen, con esto se ayudan para tragar el alimento.
En la medida que el niño crece y empiezan a aparecer los dientes de leche, estos forman una barrera que impide la salida de la lengua. Desde este momento, comienza la deglución madura o adulta. Muchos niños no consiguen realizar este cambio por sí solos y se produce la deglución atípica.
No es un problema grave, pero si no se corrige a tiempo puede permanecer en la edad adulta, dando lugar a deformaciones u otros problemas en consecuencia.
¿Por Qué es Importante Tratar la Deglución Atípica en Niños?
Cuando no se aplican correctivos o ejercicios de logopedia para la deglución atípica en niños a tiempo, ésta puede ocasionar problemas de salud, relacionados con los dientes, el habla, la estética, y puede influir en el desarrollo social de los niños.
Concretamente, las consecuencias de no aplicar ejercicios de logopedia de deglución atípica en niños pueden ir desde el desplazamiento de la dentadura, causando una mordida abierta, hasta cambios en la fisonomía del pequeño. También puede afectar al habla, provocando la distorsión de los fonemas, es decir, en los sonidos que emiten.
Otra de las consecuencias son los malos hábitos, como el de respirar por la boca. Visto de otra forma, cuando no se aplican correctivos como el de ejercicios para niños con deglución atípica, persistirá el modo de masticar y deglutir incorrectos. Esto alterará toda la estructura ósea facial y dental, deformando el orden de algunos dientes para facilitar la deglución.
¿Por Qué es Importante la Intervención de un Experto Logopeda?
Este problema puede corregirse a través de ejercicios de logopedia para deglución atípica en niños.
El logopeda se encarga de tratar del sistema bucomaxilofacial, ayudando a desarrollar la masticación, deglución, respiración, succión y habla. Las terapias adecuadas normalizarán y crearán un nuevo patrón de deglución en el paciente.
¿Cómo Tratar la Deglución Atípica en Niños?
Es importante tratar estas afecciones mediante ejercicios de logopedia para tratar la deglución atípica en niños, sobre todo para prevenir problemas de mordida y deformaciones en la dentadura.
De hecho, muchos de los niños que presentan deglución atípica requieren de ortodoncia, por este motivo, si observas algún problema relacionado con la deglución de tu niño, una atención temprana de un logopeda será primordial para corregirlo a tiempo.
Si el niño ha recibido atención de un ortodoncista, el logopeda podrá evitar la reaparición de un mal hábito al morder o tragar con una rutina de ejercicios de logopedia adecuada.
Una rutina de ejercicios de logopedia para tratar la deglución atípica en niños, se encarga de trabajar aquellas zonas que ayudan a desarrollar un nuevo patrón para masticar y deglutir los alimentos. Asimismo, estos ejercicios de logopedia para deglución atípica, no sólo contribuyen a la deglución y a masticar, sino que también ofrece otros beneficios relacionados con el proceso de respiración, la postura o acabar con malos hábitos de los niños, como el chuparse el dedo.
Para poder poner fin a este problema, en primer lugar, se requiere de evaluación previa de un logopeda experto, el cual conseguirá emitir el diagnóstico para poder indicar los ejercicios para niños con deglución atípica. El tratamiento, basado en una terapia Miofuncional (reeducación de los hábitos orofaciales y respiratorios), siempre se ajustará a las necesidades concretas de cada paciente.
Aunque es cierto que esta es una etapa perfecta para propiciar ciertos cambios relacionados conducta, los hábitos, el lenguaje y para favorecer el desarrollo de los más pequeños en general. Lo cierto es que a veces, puede ser difícil que los niños se impliquen este tipo de tareas.
Por ello, lo mejor es que se haga uso del juego para desarrollar los ejercicios de logopedia para tratar la deglución atípica en niños. De este modo, los niños se involucrarán en la metodología precisa para la corrección del problema, mientras se divierten.
Sin embargo, el logopeda no solo trabajará la deglución atípica en niños mediante juegos, sino que dará instrucciones a los padres de cómo jugar con sus pequeños, mientras tratan este problema. De este modo, se conseguirá una mayor constancia y esfuerzo para erradicar los malos hábitos con respecto a la deglución y la forma de tragar.
¿Cuáles son los Principales Ejercicios de Logopedia para la Deglución Atípica en Niños?
A continuación, te mostramos los tipos de ejercicios que se deben realizar desde la logopedia para corregir la deglución atípica en niños. Recuerda siempre buscar ayuda de los mejores profesionales en Atención Temprana.
- Ejercicios linguales: Un ejemplo sencillo de la tarea a realizar es sacar la lengua lo más fina posible de la boca, sin rozar los dientes. Hacer tres bloques de 15 minutos cada uno.
- Ejercicio de músculo para masticar: Dibujar la letra “O” con la mandíbula. (2 bloques de 7 veces).
- Ejercicios de labios: Sostener los labios a modo de beso durante 15 minutos. (Hacer dos bloques).
- Suprimir hábitos de succión: Eliminar chupetes y corregir chupe del dedo.
Si se realizan todos estos ejercicios a través del juego, será mucho más fácil que tu hijo consiga desarrollar un patrón correcto de deglución.
Para trabajar y mejorar la articulación se debe enseñar al niño el fonema “nuevo” en lugar de corregir el fonema mal articulado.
- Organizar los ejercicios en bloques o secuencias de corta duración (de 2 a 3 minutos) y con pausas intermedias.
- Practicar varias series de repeticiones para cada ejercicio. Esto permitirá que se den las asociaciones necesarias entre el sonido exacto de un fonema y los movimientos precisos de articulación correspondientes.
- Practicar diariamente, al menos 15 minutos. Lo ideal es que este tiempo sea el sumatorio, al final del día, de pequeños lapsos de tiempo en los que “jugamos” con la boca, los labios, la lengua, etc.
Podemos inventar juegos en los que el objetivo sea practicar las praxias.
Tabla de Ejercicios de Logopedia para Deglución Atípica
| Ejercicio | Descripción | Duración/Repeticiones |
|---|---|---|
| Ejercicios linguales | Sacar la lengua fina sin rozar los dientes | 3 bloques de 15 minutos |
| Músculo para masticar | Dibujar la letra "O" con la mandíbula | 2 bloques de 7 veces |
| Ejercicios de labios | Sostener los labios como un beso | 2 bloques de 15 minutos |
| Suprimir succión | Eliminar chupetes y corregir el hábito de chupar el dedo | Continuo |
