Al igual que los aviones cuentan con una caja negra con información relevante en caso de accidente, los humanos contamos con una caja negra particular del organismo: los dientes. En ellos quedan reflejados los diferentes acontecimientos que sufrimos a lo largo de nuestra vida.
Esto es posible gracias a que en su interior, las células contienen ADN. De esta forma, los dientes se tratan de una de las partes del cuerpo que guardan mayor cantidad de información y más fidedigna. Por ejemplo, no dan información sobre el tipo de alimentación, las patologías que sufrieron, sus usos culturales, el ambiente en el que vivió, e incluso el sexo o la edad de sus dueños.
Gracias a su conservación, los dientes conforman uno de los elementos más significativos en el estudio y la evolución del ser humano. Esto es posible gracias a las células encargas de formar el esmalte y la dentina, lo cuales son los tejidos más duros y resistentes del cuerpo humano.

Evolución y Características de la Dentadura Humana
A lo largo de la evolución humana, los dientes también sufrieron su propia evolución. La principal diferencia entre las especies más antiguas de humanos es el tamaño de los dientes y sus raíces. Estas raíces eran mucho más robustas y fuertes, con dientes mucho más grandes y con una topografía de la corona más compleja.
Los dientes eran más masivos, con cúspides y granulaciones o rugosidades. Esta topografía dental y el tamaño de las raíces han disminuido considerablemente con el paso de tiempo. Ya el Homo Sapiens presenta diferencias con sus antepasados, con dientes, maxilares y mandíbulas de menor tamaño.
A parte de esto, la dentadura humana sigue compartiendo muchas características con nuestros antepasados. Tenemos el mismo de numero de dientes, y la misma fórmula dental (2123). Sin embargo, los humanos más modernos no tenemos diastema, característico de los primates con caninos de talla alta.
Una de las principales diferencias con nuestros antepasados es la reducción dental. En primer lugar, esta evolución se debe a la adopción de nuevas técnicas en la preparación de alimentos. Al cocinarse, se reduce la presión masticatoria que tenían que ejercer los dientes.
Por otro lado, adquirir una dieta blanda incidió en la selección de dientes pequeños. Como hemos visto, nuestros dientes cuentan nuestra historia.

¿Cuáles son las partes de un diente? | Dr. Alvaro Campos
La Odontología Forense y la Identificación a Través de los Dientes
Existen diversas situaciones fatales en las que un rostro puede quedar desfigurado complicando su identificación: crímenes violentos, accidentes de tráfico, accidentes laborales, incendios, cuerpos encontrados en el agua, desastres naturales, etc. Esta identificación debe poseer validez científica y fiabilidad, lo que dado el deterioro en las situaciones mencionadas, hace que se recurra a la odontología forense.
Y es que los dientes, además de suponer una característica única de cada individuo y diferentes de los demás, son mucho más resistentes a los cambios o alteraciones que otras partes o tejidos del cuerpo, incluso a altas temperaturas o cuando el cuerpo ha entrado en fase de descomposición. Por tanto, cuantos más tratamientos dentales y cuantos más complejos haya recibido la persona, más fácil será su identificación.
En el caso de estar disponibles radiografías AM, se recomienda realizar radiografías PM replicando el mismo ángulo para una mejor comparación. Una vez completados los registros PM, se puede realizar la comparación con los AM. Se debe realizar una comparación metódica y sistemática, examinando cada diente y las estructuras que lo rodean.
Pueden jugar un papel clave numerosos factores, de los cuales uno de los principales son las restauraciones dentales: metálicas o no metálicas, implantes, prótesis fija, prótesis removibles parciales o completas, etc. Sin embargo, en individuos con pocas restauraciones, puede ser de vital importancia tener en cuenta otros factores como los relativos a los dientes, como las patologías de la corona o de la raíz, ausencia de dientes, malposición, relativos a los tejidos periodontales, como las recesiones, estado del ligamento periodontal, y anatómicos, como las características de la ATM (articulación temporomaxilar), y las patologías de las glándulas salivales entre otros.
Si existen discrepancias, deberán ser explicables por el avance de los procesos biológicos (caries, extracciones, etc.); en caso contrario, el resultado del proceso debe ser la exclusión.
Tras analizar todos los datos AM y PM, son posibles 4 escenarios:
- Los AM y PM coinciden al detalle lo suficiente, además no existen discrepancias inexplicables.
- Los datos AM y PM son consistentes, pero la calidad de la evidencia AM o los restos PM hacen que no sea posible la identificación positiva.
- La información disponible es insuficiente para llegar a una conclusión
- Los datos son claramente inconsistentes.
Cuando no es posible disponer de los datos ante-mortem, la actuación del odontólogo forense se limitará a realizar el perfil dental post-mortem, cuya elaboración permite facilitar la localización de los datos ante-mortem. Este perfil puede incluir información muy valiosa que puede ayudar a determinar a qué sector de población podría pertenecer:
- Edad, con precisión de hasta más/menos 1,5 años.
- Raza, pudiendo distinguir en 3 grandes grupos principales.
- Nivel socioeconómico. La presencia o ausencia de tratamientos dentales puede ser indicativa de este nivel.
- Hábitos dietéticos. Por ejemplo, la presencia de erosión puede determinar el abuso de sustancias ácidas, como pueden ser las drogas, o la existencia de trastornos de la alimentación, como la bulimia.
Si no es posible la identificación con los dos métodos mencionados, que son los más frecuentes, existen otras técnicas como la secuenciación del ADN presente en la cámara pulpar.
Estos métodos de identificación pueden estar sujetos a errores que lleven a una identificación errónea o a una falsa exclusión, como consecuencia de la ausencia de estándares, falta de competencia de los profesionales o fraude. Cuanta más divulgación exista de los casos correctamente identificados o excluidos y, lo que es más importante, de los casos con errores cometidos tanto en identificación como en exclusión, mayor será el aprendizaje de cara a evitar estos errores en casos futuros.
El Estudio de la Universidad de Granada
Un grupo de investigadores de la Universidad de Granada realizó un estudio analizando los patrones dentales de más de 3000 personas. Afirmaron que este método es igual de válido que las pruebas de ADN. Consideraron que la diversidad entre personas es tan alta, que permite utilizar un modo de identificación humana de base científica con el fin de emplearlo como método forense.
El análisis se basó en estudiar las dentaduras completas y parciales de estos individuos. Estas se extrajeron de las bases de datos de las Encuestas Nacionales de Salud Bucal realizadas en 1993, 2000 y 2005. El procedimiento se realizó con diversas técnicas y todo dependió de la conservación del cuerpo. En algunos casos, necesitaron extraer los maxilares para encontrar rasgos que no se pudieron hallar de otra manera.
Entre estas personas, se descartaron a aquellas que tenían todos los dientes sanos o que no poseían ninguna pieza dentaria, ya que no servían para la identificación.
También afirmaron haber encontrado limitaciones a la hora de emplear los patrones dentales. Pues las características dentarias tenían una baja estabilidad, comparadas con las secuencias del ADN, que solo tenían problemas con las mutaciones y la heteroplasmia.
Descubrieron que los patrones dentales de una población dependen de los factores que afectan al estado de salud oral. Por lo que se ven influenciados por la edad (la caries es una enfermedad acumulativa) y del enfoque terapéutico dental del momento.
Sin embargo, los científicos continúan insistiendo en la eficacia de este método y el valor beneficioso que tiene para los casos forenses.
La Genética y la Salud Bucodental
El nivel de influencia que ejerce la genética en nuestra salud bucodental es muy alto. Y es que el riesgo de padecer caries, enfermedades periodontales o una mala alineación de los dientes viene dada por nuestro ADN.
Las enfermedades periodontales y de las encías también son hereditarias, puesto que son muchas las personas que sufren patologías en el tejido blando de la cavidad oral, a pesar de que mantienen una buena higiene dental y visitan al dentista con frecuencia.
En tu visita rutinaria al dentista, el odontólogo en cuestión tendrá en cuenta el factor de la genética para analizar tu estado oral y recomendarte un determinado cuidado bucodental. Todos debemos tener en cuenta que la sonrisa también se hereda.

El ADN Antiguo y los Dientes Prehistóricos
Recuperar la información genética de animales prehistóricos o de nuestros antepasados ha sido una de los principales cometidos de la ciencia. El esmalte dental, el más duro de los tejidos que nos forman, guarda en su interior información genética que puede ser de ayuda para destapar secretos e historias de nuestros ancestros prehistóricos.
Cuando hablamos de información genética nos referimos al conjunto de características morfológicas, fisiológicas, bioquímicas, entre otras, que se transmiten de un individuo a otro de forma hereditaria. Esta información se encuentra almacenada en el ADN, siglas del ácido dexosirribonucleico.
En 2019 un grupo de científicos lograron extraer información genética de los dientes de un rinoceronte que vivió en las llanuras de Eurasia hace más de 1,7 millones de años. Las técnicas utilizadas para extraer ADN del esmalte del diente del rinoceronte podrían usarse para conocer el pasado de nuestra especie o de cualquier otra.
El investigador de la Universidad de Copenhague, Enrico Cappellini, menciona que durante 20 años, el ADN antiguo se ha usado para enfrentar preguntas sobre la evolución de especies extintas o la adaptación y migraciones humanas, pero tenía sus limitaciones.