Tratamiento de la Maloclusión Clase II División 2: Un Enfoque Integral

La maloclusión tipo II, también conocida como retrognatia, se produce cuando hay un desplazamiento anterior del maxilar superior en relación con el inferior, o bien, un desplazamiento posterior del maxilar inferior respecto al superior. En términos más sencillos, es cuando tus dientes superiores se superponen de manera significativa sobre los inferiores, creando una ‘mordida profunda’; todo lo contrario a la maloclusión clase 3.

Representación gráfica de la maloclusión clase 2

Clases de Maloclusión Tipo II

La maloclusión clase 2, si bien tiene una característica común en la retrognatia, puede presentarse de varias formas. Esta variabilidad se clasifica en dos divisiones, cada una con sus propias particularidades y requerimientos de tratamiento. Comprender estas diferencias es esencial para poder encontrar una solución efectiva.

División 1

La maloclusión clase 2 división 1 es la presentación más frecuente de esta categoría de maloclusión. En este caso, los dientes superiores frontales (incisivos) se proyectan hacia adelante en exceso respecto a los dientes inferiores. Esta proyección puede ser el resultado de dientes superiores frontales demasiado grandes, una mandíbula inferior pequeña, o una combinación de ambos. Además de los problemas estéticos, esta condición puede causar dificultades en la masticación y el habla.

Los tratamientos para la división 1 suelen implicar la corrección de la sobremordida con aparatos ortopédicos y en algunos casos puede requerir la extracción de dientes superiores.

División 2

En la maloclusión tipo II división 2, los incisivos centrales superiores se inclinan hacia atrás, mientras que los incisivos laterales pueden estar en una posición normal o incluso protruir. Esta configuración de los dientes puede dar lugar a una oclusión incisiva “en pico”, lo que puede resultar en una mordida ineficiente y problemas estéticos.

El tratamiento para esta subcategoría puede ser más complejo que para la división 1, debido a la necesidad de corregir la posición de los diferentes dientes de manera individual. Por ello, la solución a este problema puede implicar una combinación de brackets, extracciones y, en algunos casos, cirugía para corregir la posición de la mandíbula.

Consecuencias de la Maloclusión de Clase 2

Una maloclusión de tipo II no es simplemente un problema estético. En efecto, afecta la forma en que tus dientes se alinean, pero este desajuste puede acarrear una serie de consecuencias más graves a nivel funcional y de salud bucodental.

  • Mordida incorrecta: Cuando los dientes superiores e inferiores no se alinean correctamente, la capacidad de morder y masticar adecuadamente se ve afectada. Esto puede llevar a una masticación inadecuada de los alimentos, lo que a su vez puede derivar en problemas digestivos, entre otros.
  • Desgaste desigual de los dientes: La alineación inadecuada de los dientes puede provocar un desgaste desigual. Algunos dientes pueden recibir una presión excesiva al masticar, lo que suele causar un desgaste más rápido de su esmalte dental. Este desgaste puede llevar a sensibilidad dental y un mayor riesgo de caries y fracturas.
  • Bruxismo: El bruxismo, o el hábito de rechinar o apretar los dientes, puede ser una respuesta al estrés, pero también puede ser causado por una mala oclusión. El bruxismo puede provocar dolor en la mandíbula, cefaleas, desgaste dental e incluso la pérdida de dientes.
  • Mala higiene dental: La maloclusión puede hacer que sea más difícil mantener una buena higiene dental. Cuando los dientes no están alineados correctamente, puede ser difícil llegar a todas las áreas al cepillarlos o usar hilo dental. Como resultado, podrías experimentar un aumento en la acumulación de placa y sarro, lo que a su vez puede producir caries, enfermedad de las encías y mal aliento.

Cómo Corregir la Maloclusión de Tipo II en Adultos

El tratamiento de la maloclusión clase 2 en adultos es un desafío más significativo que en los niños debido a que los huesos faciales y dentales ya están completamente desarrollados. Sin embargo, gracias a los avances modernos en ortodoncia y cirugía maxilofacial, hay varias opciones de tratamiento efectivas disponibles.

Brackets

Los brackets son una de las herramientas más comunes y eficaces en la corrección de la maloclusión clase 2. Consisten en pequeños soportes adheridos a cada diente, conectados por un arco de alambre que puede ser ajustado gradualmente para cambiar la posición de los dientes. En los casos de maloclusión clase 2, los brackets pueden corregir la sobremordida reubicando progresivamente los dientes superiores e inferiores para un alineamiento ideal.

Dependiendo de la gravedad de la maloclusión, el tratamiento con brackets puede durar entre uno y tres años, y requiere visitas regulares al ortodoncista para ajustar y monitorear el progreso. A pesar de que requiere paciencia y cuidado, el tratamiento con brackets ha demostrado ser efectivo y puede producir resultados excelentes en términos de estética y funcionalidad dental.

Tratamiento de ortodoncia con brackets

Cirugía

En casos más severos, donde la ortodoncia por sí sola no puede corregir completamente la maloclusión, se puede recurrir a la cirugía ortognática. Este procedimiento quirúrgico involucra la reestructuración y el reposicionamiento de los huesos maxilares para mejorar su alineación y función. Este es un enfoque integral que mejora no sólo la oclusión, sino también la estética facial. Sin embargo, se considera un último recurso debido a su naturaleza invasiva y al prolongado período de recuperación.

Tratamiento de la Maloclusión Clase 2 en Niños

La maloclusión clase 2 en niños puede ser corregida con mayor eficacia ya que sus huesos aún están en crecimiento y son más maleables. Los aparatos de ortodoncia mencionados anteriormente pueden ser eficaces, aunque también se pueden utilizar otros dispositivos especialmente diseñados para niños, como los correctores de crecimiento mandibular.

Además, cada vez son más numerosos los pacientes que optan por un tratamiento con alineadores frente al tratamiento convencional con brackets por razones de estética, confort e higiene. Cuando empezamos a usar el sistema Invisalign® hace más de 20 años, tratábamos casos de apiñamientos leves, pero a día de hoy, gracias a los avances en el tipo de material y el desarrollo del software y las smart features del sistema, podemos tratar todo tipo de maloclusiones.

Por todo ello, además de realizar un correcto diagnóstico y plan de tratamiento, es importante establecer las estrategias biomecánicas necesarias, para optimizar los tiempos y las técnicas auxiliares, y así aplicar una ortodoncia mínimamente invasiva para nuestros pacientes. Las estrategias biomecánicas para una clase II división 2ª incluyen la distalización secuencial superior, la expansión y desrotación de molares superiores a distal y el movimiento de proinclinación de incisivos superiores desde el inicio del tratamiento, siendo un movimiento complementario a la distalización secuencial de los sectores posteriores. Esta proinclinación de incisivos también ayuda a la corrección de la sobremordida junto con la intrusión de incisivos inferiores, que conllevará también cierta extrusión de sectores posteriores, por la 3ª Ley de Newton (acción-reacción).

Según los últimos estudios a cerca de la efectividad en el tratamiento de las clases II con el sistema Invisalign®, se extrae como conclusión que es posible conseguir una corrección antero-posterior de 2,6 mm de media, y que para aumentar la predictibilidad de los resultados será necesario recurrir a técnicas auxiliares.

Piezoescisión: Una Alternativa Mínimamente Invasiva

Las intervenciones quirúrgicas en las crestas alveolares que pretenden facilitar el tratamiento ortodóntico no constituyen ninguna novedad. En el año 2007, Vercellotti y Podesta introdujeron el empleo de cirugía ósea piezoeléctrica (cirugía con ultrasonidos o piezocirugía) junto con colgajos elevados de forma convencional para crear un entorno que propiciara una rápida movilidad dental. A pesar de ser relativamente eficaz, estas técnicas son de naturaleza invasiva por precisar elevaciones de colgajos extensos, además de cirugía ósea. Tienen la capacidad de causar problemas posquirúrgicos, así como complicaciones postoperatorias. Debido a estos inconvenientes, estas técnicas no han alcanzado la repercusión esperada, tanto entre la comunidad de odontólogos como entre los propios pacientes.

Park y cols. y Kim y cols. introdujeron la técnica de corticoescisión como una alternativa mínimamente invasiva para crear una lesión quirúrgica ósea sin reflexión del colgajo. En esta técnica los autores usaron un bisturí reforzado y un martillo quirúrgico dental para atravesar la encía y el hueso cortical sin elevar ningún colgajo, vestibular ni lingualmente. La lesión quirúrgica creada es suficiente para inducir el efecto FAR y mover los dientes con rapidez durante el tratamiento ortodóntico. Esta técnica, aunque es innovadora, presenta dos inconvenientes: inhabilita todo injerto de tejido blando y duro durante el procedimiento para corregir la insuficiente adecuación (o la falta de adecuación) y reforzar el periodonto, y el uso repetido del martillo, que puede causar cierto malestar tras la cirugía.

En este informe, presentamos el éxito y la rapidez en el tratamiento de dos pacientes con maloclusiones de clase II de Angle a través del empleo de un nuevo procedimiento mínimamente invasivo, descrito con anterioridad, y al que nos hemos referido como «piezoescisión». Esa técnica combina microincisiones con una tunelización selectiva que permite el injerto de tejidos tanto blandos como duros y realizar incisiones piezoeléctricas.

Paciente 1: Una mujer de 31 años de edad que presentaba un intenso apiñamiento dental y una sonrisa desagradable. Se le ofreció la opción de un abordaje ortodóntico convencional con extracción de los primeros premolares superiores, y la opción de un tratamiento innovador que combinaba un abordaje ortodóntico global sin extracción y con cirugía periodontal mínimamente invasiva, que incluía un injerto óseo (al que denominamos «piezoescisión»). El reducido período de tiempo que debía invertirse en el tratamiento ortodóntico con piezoescisión convenció a la paciente para elegir este procedimiento.

Paciente 2: Un hombre caucásico de 24 años que acudió a la Boston University School of Dental Medicine esgrimiendo, como principal queja, una sonrisa antiestética. También a este paciente se le plantearon dos opciones para abordar el tratamiento ortodóntico: la convencional y la que incluía la técnica con piezoescisión, decidiéndose por esta última. También, para el caso de este paciente, se había planificado un injerto óseo en la zona que precisaba expansión, para ampliar la bolsa ósea en la dirección del movimiento dental y aumentar el soporte periodontal para mejorar la estabilidad a largo plazo.

En ambos casos, la cirugía mediante piezoescisión se llevó a cabo transcurrida una semana de la colocación del aparato de ortodoncia. La cicatrización se produjo sin complicaciones; no se asociaron inflamación, contusiones ni mayores molestias para la paciente con este tratamiento, pudiendo recuperar la función oral a las 24 horas de la cirugía.

Transcurridos 8 meses del tratamiento activo las arcadas dentales se hallaban completamente niveladas y alineadas. Se había conseguido una relación bilateral de clase I; el overjet inicial de 3 mm había sido reducido a 1 mm (ideal) y la mordida profunda había mejorado tras el tratamiento, desde un valor inicial de recubrimiento del incisivo inferior del 30 % hasta un 15 %.

Característica Paciente 1 Paciente 2
Edad 31 años 24 años
Motivo de consulta Apiñamiento dental y sonrisa desagradable Sonrisa antiestética
Tratamiento Piezoescisión con injerto óseo Piezoescisión con injerto óseo
Duración del tratamiento 8 meses 8 meses y 2 semanas
Resultado Corrección de clase II, overjet ideal, mejora de mordida profunda Corrección de clase I, overjet ideal, mejora de mordida profunda

Este novedoso abordaje terapéutico, que combina la cirugía mínimamente invasiva y la ortodoncia, resulta una poderosa herramienta para el armamentario de cualquier equipo de odontólogos del siglo XXI. La técnica es extremadamente versátil dado que permite la colocación de injertos, blandos y duros, en las áreas que lo precisen, mediante la técnica de tunelización selectiva.

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