La mandíbula desencajada, también conocida como dislocación mandibular, ocurre cuando el hueso de la mandíbula inferior se sale de su posición normal y se separa de la articulación temporomandibular (ATM), que la mantiene conectada con el cráneo. Afortunadamente, la mandíbula desencajada -también conocida con el nombre de luxación mandibular- no es un trastorno frecuente.
Cuando el funcionamiento de esta articulación se altera, se pueden experimentar desde bloqueos al abrir la boca hasta dolor e inflamación, afectando a la calidad de vida y a la rutina diaria. El grado de afectación puede ser muy variable en función de cada paciente. Esta condición puede ocurrir tanto en uno de los lados de la mandíbula, como en ambos.
Decimos que una persona tiene la mandíbula desencajada cuando los huesos maxilares (maxilar superior y mandíbula) pierden su alineación y dejan de encajar correctamente entre ellos.
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Tipos de Dislocación Mandibular
- Dislocación anterior: Es el tipo más común, donde la mandíbula se desplaza hacia adelante.
- Dislocación posterior: Menos frecuente, ocurre cuando la mandíbula se desplaza hacia atrás.
- Dislocación superior: Es una dislocación poco común donde la mandíbula se desplaza hacia arriba.
Causas de la Mandíbula Desencajada
Existen diversas razones por las que la mandíbula puede desencajarse. La mandíbula desencajada puede tener diversas causas, que van desde factores genéticos hasta hábitos y condiciones médicas específicas.
Un golpe directo en la mandíbula puede hacer que esta se desencaje. Un bostezo brusco, morder un trozo grande y duro de comida o un tratamiento dental en el que se necesita mantener la boca abierta durante mucho tiempo también puede causar una luxación mandibular.
Las personas que han experimentado luxaciones mandibulares en el pasado tienen un mayor riesgo de que su mandíbula se desencaje en el futuro. Esto se debe a que los ligamentos y tejidos que sostienen la articulación temporomandibular pueden estar dañados.
El bruxismo, un hábito involuntario que se caracteriza por apretar y/o rechinar los dientes, especialmente por la noche, también puede ser una causa de la mandíbula desencajada.
Otras causas incluyen:
- Maloclusión dental: La maloclusión dental, también conocida como "mala mordida", es una de las causas más comunes de mandíbula desencajada. Este problema ocurre cuando los dientes superiores e inferiores no encajan correctamente al cerrar la boca.
- Trauma facial: Un traumatismo en la cara o la mandíbula, ya sea por un accidente deportivo, un golpe directo o una lesión durante un accidente, puede causar una mandíbula desencajada.
- Desarrollo anormal de la mandíbula: En algunos casos, la mandíbula puede no desarrollarse correctamente durante la infancia o la adolescencia, lo que puede resultar en una mandíbula desalineada.
- Artritis o enfermedades articulares: Condiciones médicas como la artritis reumatoide o la osteoartritis pueden afectar las articulaciones temporomandibulares y provocar inflamación, dolor y rigidez en la mandíbula.

Síntomas de una Mandíbula Desencajada
Reconocer los síntomas de una mandíbula desencajada es crucial para buscar ayuda profesional a tiempo. Identificar los síntomas de una mandíbula desencajada es el primer paso crucial para abordar este problema de manera efectiva.
Todos los síntomas anteriores son compatibles con una mandíbula desencajada pero también pueden indicar la existencia de otros problemas de salud. Los síntomas indicados anteriormente son algunos de los más frecuentes que pueden aparecer cuando la mandíbula está desencajada. Si tienes alguno de estos síntomas es fundamental que acudas al especialista.
Los síntomas comunes incluyen:
- Dolor mandibular: Uno de los síntomas más comunes de una mandíbula desencajada es el dolor en la mandíbula. Este dolor puede variar en intensidad, desde molestias leves hasta dolores agudos y persistentes.
- Dificultad para masticar: Las personas con mandíbula desencajada pueden experimentar dificultades para masticar alimentos de manera eficiente.
- Chasquidos o ruidos al abrir o cerrar la boca: Otro síntoma común de una mandíbula desencajada son los chasquidos, crujidos o ruidos anormales al abrir o cerrar la boca.
- Bloqueo o limitación en el movimiento mandibular: Algunas personas pueden experimentar un bloqueo parcial o total en el movimiento de la mandíbula debido a su desalineación.
- Dolor de cabeza o migrañas: La mandíbula desencajada puede desencadenar dolores de cabeza crónicos o migrañas, especialmente si la disfunción afecta a los músculos y las articulaciones circundantes.
- Desgaste anormal de los dientes: La mala alineación de la mandíbula puede provocar un desgaste desigual o prematuro de los dientes.
Diagnóstico de la Mandíbula Desencajada
El diagnóstico y tratamiento de una mandíbula desencajada requiere la experiencia de profesionales de la odontología y la medicina bucal. Es posible que la evaluación física no resulte determinante para poder dar un diagnóstico acertado.
El primer paso para diagnosticar una mandíbula desencajada es un examen clínico completo realizado por un dentista o especialista en trastornos temporomandibulares (DTM).
Tratamientos para la Mandíbula Desencajada
El tratamiento para la dislocación mandibular dependerá de la causa y la gravedad del problema. El tratamiento de la mandíbula desencajada varía en función de la gravedad de la lesión y de su origen. El tratamiento de una mandíbula desencajada dependerá de la causa subyacente, la gravedad de los síntomas y las necesidades individuales del paciente.
El tratamiento puede incluir:
- Reubicación de la mandíbula: En la mayoría de los casos, la mandíbula desencajada debe ser realineada por un profesional médico. Esto a menudo se realiza en una clínica dental o maxilofacial. Se aplica una técnica suave para guiar la mandíbula de regreso a su posición normal. La reducción manual es un método que se le atribuye al médico griego Hipócrates.
- Fisioterapia y ejercicios mandibulares: La fisioterapia puede ayudar a fortalecer los músculos mandibulares, mejorar la movilidad de las articulaciones y reducir la inflamación. Tras una dislocación mandibular suele ser recomendable acudir al fisioterapeuta.
- Dispositivos bucales: En algunos casos, se pueden utilizar dispositivos orales, como férulas de descarga, para reducir la presión sobre la ATM y prevenir futuras dislocaciones de mandíbula.
- Neuromoduladores: En casos de bruxismo, en otras ocasiones puede estar indicado recurrir a los neuromoduladores, unas sustancias químicas que permiten regular el sistema nervioso y evitar la contracción de determinados músculos. En los casos de bruxismo diurno, los neuromoduladores no suelen ser el tratamiento de primera elección, ya que el objetivo principal es reeducar al paciente y enseñarle a relajar la mandíbula de forma consciente. Los neuromoduladores ayudan a disminuir la hiperactividad de los músculos masticatorios, reduciendo el dolor, la tensión y el desgaste de los dientes.
- Cirugía oral: En casos graves, puede ser necesario reparar daños estructurales mediante una intervención quirúrgica. Las intervenciones de cirugía bucal son importantes en casos muy concretos, sobre todo, cuando la mandíbula desencajada sufre un bloqueo constante, que impide los movimientos más o menos naturales de la zona.

Prevención de la Mandíbula Desencajada
Para prevenir la mandíbula desencajada, se recomienda:
- Evitar la apertura excesiva de la boca: Si eres propenso a luxaciones, intenta no abrir demasiado la boca al bostezar o comer. Para ello, es posible que necesites modificar la forma en la que consumes ciertos alimentos.
- Tratamiento de los trastornos subyacentes: Si presentas alguna condición que aumente el riesgo de luxación mandibular, como bruxismo o artritis en la articulación temporomandibular, es fundamental que consultes con el médico o dentista las formas de abordar estos problemas.
- Realizar ejercicios de estiramiento y fortalecimiento de la mandíbula: Para prevenir la mandíbula desencajada, también es recomendable recurrir a ejercicios para fortalecer los músculos de la mandíbula y mejorar la estabilidad de la articulación.
- Evitar los movimientos bruscos: Si has experimentado algún episodio anterior de mandíbula desencajada, evita realizar movimientos rápidos o bruscos con la mandíbula.
- Eliminar determinados hábitos: Hay una serie de costumbres que, aunque parecen inofensivas, aumentan el estrés en la articulación mandibular. Evita morderse las uñas, masticar hielo, abrir botellas con los dientes u otros hábitos que puedan ejercer presión excesiva sobre la mandíbula y los dientes.
- Informar al dentista: Si tu mandíbula es susceptible a desencajarse, informa al odontólogo para que tome las precauciones necesarias ante tratamientos dentales que requieran mantener la boca abierta durante un tiempo prolongado.
- Practicar una buena higiene bucal: Cepillar tus dientes al menos dos veces al día y usa hilo dental regularmente para prevenir la acumulación de placa bacteriana y la enfermedad de las encías.
- Mantener una postura adecuada: Adopta una postura erguida y evita encorvar los hombros para reducir la tensión en los músculos del cuello y la mandíbula. Cuida tu postura: adopta una postura erguida y evita encorvar los hombros.
- Practicar ejercicios de relajación mandibular: Realiza ejercicios suaves de estiramiento y relajación mandibular para liberar la tensión acumulada en los músculos de la mandíbula.
- Controlar el estrés: El estrés y la ansiedad pueden contribuir al bruxismo y otros trastornos mandibulares. Relajación: apostar por técnicas de relajación es importante, ya que ayuda a reducir el estrés, eliminado la tensión mandibular. Esto es fundamental, sobre todo, en aquellos casos en los que los problemas en la articulación temporomandibular surgen a consecuencia del bruxismo.
- Mantener visitas regulares al dentista: Programa revisiones dentales regulares para detectar y tratar cualquier problema dental o mandibular en sus etapas iniciales.
Bruxismo: Causas, Síntomas y Tratamientos
Si te levantas con dolor en la mandíbula, notas que aprietas los dientes durante el día o incluso te lo han dicho mientras duermes, es muy probable que sufras bruxismo, un trastorno muy común hoy en día. Afortunadamente, en la actualidad existen tratamientos eficaces para controlar el bruxismo y mejorar la calidad de vida.
El bruxismo es un hábito involuntario que consiste en apretar y/o rechinar los dientes de forma repetida. No hay una única causa detrás del bruxismo, sino que este suele estar relacionado con distintos factores físicos, emocionales o incluso posturales.
Causas del Bruxismo
- Estrés y ansiedad: son los desencadenantes más comunes, especialmente en el bruxismo diurno.
Tipos de Bruxismo
- Bruxismo diurno: Este tipo de bruxismo ocurre mientras la persona está despierta y generalmente se da como respuesta al estrés, la ansiedad o el exceso de concentración. Quienes padecen bruxismo diurno suelen apretar los dientes al trabajar, al conducir o al enfrentarse a situaciones de tensión.
- Bruxismo nocturno: El bruxismo nocturno es más complejo, ya que ocurre mientras la persona duerme, por lo que no puede controlarlo conscientemente.
Síntomas del Bruxismo
- Dientes desgastados, fracturados o con mayor sensibilidad.
- El apretamiento y rechinamiento provoca que los dientes superiores e inferiores choquen constantemente. Detectarlo a tiempo puede evitar daños mayores.
Tratamientos para el Bruxismo
Afortunadamente, el bruxismo sí tiene tratamiento, y en la mayoría de los casos los síntomas mejoran significativamente tras unas semanas.
Para tratar el bruxismo diurno, el objetivo principal es romper el hábito de apretar los dientes de forma consciente y reducir la tensión muscular. Se deben evitar ciertas costumbres como morderse las uñas, mascar chicle o apoyar el mentón en la mano.
Entre los tratamientos se incluyen:
- Fisioterapia: Es llevada a cabo por el fisioterapeuta y consiste en enseñar al paciente a detectar cuándo está apretando la mandíbula y cómo relajarla de manera consciente. Una musculatura contracturada en cuello, hombros o mandíbula puede agravar el problema.
- Relajantes musculares y ansiolíticos: Se pueden usar relajantes musculares suaves cuando hay una tensión continua que no cede con fisioterapia, así como ansiolíticos o antidepresivos cuando existe una condición médica diagnosticada.
- Terapia psicológica: Si el origen es emocional (ansiedad, estrés crónico, perfeccionismo…), trabajar la raíz del problema con un profesional es clave.
Bruxismo nocturno:
El bruxismo nocturno es más complejo, ya que ocurre de forma inconsciente mientras la persona duerme, por lo que requiere tratamientos que actúen de forma pasiva o automática.
Hay determinadas rutinas que se pueden incorporar para favorecer el descanso y aliviar el bruxismo nocturno: evitar pantallas y dispositivos electrónicos dos horas antes de dormir, cenar ligero, mantener un entorno tranquilo y oscuro, y reducir el alcohol, la cafeína y el tabaco por la tarde.
Entre los tratamientos se incluyen:
- Férulas de descarga: Son dispositivos que se colocan por la noche y están hechos a medida de cada paciente. Además, ayudan a reducir la sobrecarga muscular y articular, así como a distribuir de forma más equilibrada la fuerza de la mordida. La férula de descarga se trata de un dispositivo rígido de plástico, diseñado y fabricado a medida, el cual se coloca sobre una de las arcadas dentarias.
- Neuromoduladores: Los neuromoduladores ayudan a disminuir la hiperactividad de los músculos masticatorios, reduciendo el dolor, la tensión y el desgaste de los dientes. Botox: en algunas ocasiones, el especialista recomienda la realización de un tratamiento basado en la infiltración de botox en la zona.
- Ajuste oclusal: En algunas personas, los dientes no encajan de manera equilibrada al morder, lo que genera zonas de contacto excesivo que sobrecargan la mandíbula. Cuando esto ocurre, el odontólogo puede realizar un ajuste oclusal, que consiste en pequeñas correcciones en la superficie de los dientes para que la mordida sea más uniforme.
- Tratamiento del sueño: Si el bruxismo va acompañado de insomnio, apnea del sueño o despertares frecuentes, es fundamental abordarlo con un especialista en medicina del sueño.

Remedios Caseros para la Tensión Mandibular
- Calor en la zona: el calor en la mandíbula es un remedio casero infalible para minimizar las molestias que provoca la mandíbula desencajada y los problemas en la ATM.
- Relajación: apostar por técnicas de relajación es importante, ya que ayuda a reducir el estrés, eliminado la tensión mandibular. Esto es fundamental, sobre todo, en aquellos casos en los que los problemas en la articulación temporomandibular surgen a consecuencia del bruxismo.
Ejercicios para la Tensión Mandibular
- Resistencia al abrir la boca: Colocamos el pulgar debajo del mentón y el índice en la parte anterior del mentón. Abrimos la boca lentamente y, a la vez, vamos empujando contra la barbilla suavemente, haciendo resistencia.
- Masajes para el bruxismo: Realizamos masajes circulares, lentamente, con la yema de los dedos en la zona de la sien y delante de la oreja.
- Ejercicios para no apretar los dientes: Aprieta la mandíbula con mucha fuerza durante 8-10 segundos. Tras esto, relaja los músculos y mueve la mandíbula suavemente de izquierda a derecha.
- Estiramiento de las cervicales: Doblamos el cuello, llevando la oreja hacia el hombro.
Otros Consejos
- Cambios en la dieta: Se puede probar a seguir una dieta más blanda, ya que supone menos presión para la mandíbula.
- Medicación: También puedes consultar con tu médico o dentista qué tomar para relajar la mandíbula.
Asimetría Facial y Desviación Mandibular
Cuando se produce una asimetría entre los dientes superiores e inferiores suele ser causa de una mandíbula desviada hacia la derecha o la izquierda respecto a la línea facial. Las causas de una mandíbula desviada pueden derivar de múltiples factores. El origen puede estar en la mandíbula y afectar al mentón, pómulos o partes blandas.
Cuando el maxilar inferior se mueve de su posición, provoca una dislocación que suele ser causa directa de sufrir mandíbula desviada. La asimetría de la mandíbula tiene un impacto estético, además de que puede generar dolor en el paciente. No todos los pacientes que sufren asimetría facial derivada de la desviación mandibular son óptimos candidatos a ser operados con cirugía ortognática. Esto dependerá del grado de trastorno social, psicológico o profesional en que afecte a la persona. La desviación de la mandíbula no solo tiene un impacto estético.
Cuando se altera la línea media en pacientes con elongación mandibular se puede producir un problema de oclusión entre los dientes superiores e inferiores, afectando a la salud de dientes y tejidos. Otra de las consecuencias de la desviación mandibular es una dificultad para abrir y cerrar la boca.
Los trastornos de ATM son particularmente dolorosos puesto que, entre el hueso temporal y la mandíbula, se encuentran unos tejidos particularmente sensibles.
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