La higiene dental en la época de María Luisa de Parma: Un vistazo a través del arte

La salud bucodental ha sido una preocupación constante a lo largo de la historia. A través del arte, podemos observar cómo las prácticas de higiene oral y los problemas dentales han evolucionado con el tiempo. Un ejemplo notable es el de María Luisa de Parma, esposa de Carlos IV, cuya salud dental era un tema de interés en su época.

La familia de Carlos IV, cuadro de Goya donde se aprecia a María Luisa de Parma.

María Luisa de Parma y sus problemas dentales

María Luisa de Parma, esposa de Carlos IV, es recordada por su agitada vida privada. Sin embargo, a sus contemporáneos lo que más les llamaba la atención era su dentadura. En toda su vida María Luisa de Parma padeció 24 embarazos y 14 hijos, de los cuales ocho murieron antes de 1800. La reina perdió prácticamente todos sus dientes como consecuencia de los numerosos embarazos que sufrió, dando como resultado una castigada dentadura que le causaba un grave dolor.

En el retrato de la familia de Maria Luisa de Parma, esposa de Carlos IV, se aprecia que la reina perdió prácticamente todos sus dientes como consecuencia de los numerosos embarazos que sufrió y dando como resultado una castigada dentadura que le causaba un grave dolor.

No obstante, a sus contemporáneos lo que más les llamaba la atención de su figura, siendo la comidilla de los personajes que visitaban la Corte, era su perfecta y brillante dentadura. Lo que no es moco de pavo dado que la Reina había perdido prácticamente todos sus dientes a consecuencia de los numerosos embarazos que sufrió.

El análisis de la sonrisa en el arte

En una visita a la pinacoteca, guiada por historiadores del Arte y expertos como Javier Sanz Serrulla, Doctor en Medicina y Cirugía, Odontología e Historia, y Mª Jesús Pardo Monedero, Doctora en Medicina y Cirugía, se analizaron en profundidad la evolución y las claves de las obras en términos de salud bucodental e higiene oral, así como algunas de las prácticas que se utilizaban en cada época.

Durante la visita guiada, en la que se seleccionaron obras ilustrativas de algunos de los problemas bucodentales más frecuentes a lo largo de la historia, contamos con las aportaciones del Doctor en Medicina y Cirugía, Odontología e Historia, además de experto en arte, Javier Sanz Serrulla. Un plus añadido.

Tal y como rezaba el título de la convocatoria, el análisis de la sonrisa de los protagonistas escogidos fue el eje de la visita. Como denominador común, llama la atención cómo es difícil encontrar sonrisas en las pinturas clásicas. Fueron la fotografía y el cine, las artes que pusieron en el primer plano la sonrisa humana, llegando a la época actual, donde la cultura de la imagen es obsesiva.

Mª Jesús Pardo Monedero, doctora en medicina y cirugía, añade que «resulta curioso observar que, en la mayoría de las pinturas sus protagonistas no querían sonreír y, todavía menos, enseñar los dientes porque en aquellos tiempos las dentaduras se deterioraban y no eran para nada algo bonito de enseñar».

Ejemplo de sonrisa gingival, un aspecto que históricamente se ha evitado mostrar.

Las redes sociales se convierten en escaparates repletos de sonrisas bonitas y luminosas que, al margen de ciertas consideraciones -que las hay, y muchas-, reflejan la importancia que la sociedad da a tener una buena salud oral.

Prácticas de higiene oral en la historia

En un manuscrito conservado en la Real Biblioteca del Palacio Real de Madrid se menciona un enjuague con su copa (inv. 10012390). Este conjunto, destinado a la higiene bucal, forma parte del juego de tocador que el Ayuntamiento de Madrid regaló a la reina Isabel de Braganza, segunda esposa de Fernando VII, con motivo de su boda en 1816. Fue diseñado, como el resto de las piezas, por el entonces director de la Real Fábrica de Platería de Madrid, Celestino Espinosa. La superficie lisa solo presenta una sencilla guirnalda, ligeramente cincelada en el borde interior.

La evolución de la odontología y los implantes dentales

La caída de dientes y la falta de piezas es el mayor problema relacionado con la salud bucal en la actualidad y es así desde el inicio de la Historia. Igual que en el año 1.800 no todos podían llevar una dentadura de porcelana como la de la mismísima Reina de España, María Luisa de Parma, hoy hay quien todavía usa una dentadura de quita y pon porque no puede permitirse unas prótesis fijas.

Y es que, en la actualidad y afortunadamente, las técnicas y tratamientos para lucir una bonita dentadura han evolucionado y la mejor opción son los implantes dentales. Los implantes tienen ventajas considerables sobre las dentaduras removibles: no se mueven, aportan una mayor comodidad, acumulan una menor cantidad de suciedad y, por lo tanto, menos bacterias y pueden durar más de veinte años sin que sea necesario un reemplazo. A la larga son una opción mucho más rentable en todos los sentidos.

En definitiva: los implantes ya no son solo para nobles y por suerte tampoco provienen de los muertos sino que, gracias a iDental, pueden ser accesibles para todos y son de materiales de la más alta calidad como el polímero PMMA, utilizado para fabricar chalecos antibalas por su alta resistencia. Además, en sus clínicas son especialistas en implantología de carga inmediata: no es necesario un periodo de adaptación para cargar la prótesis sino que puede hacerse en el mismo día.

Hoy las innovaciones odontológicas han permitido que los dientes de marfil y hueso sean cosa del pasado. Mañana puede que las iniciativas sociales, como la llevada a cabo por iDental, consigan que las dentaduras removibles también lo sean al convertirse los implantes en una alternativa, no solo más eficaz, sino asumible por todos.

Implantes dentales modernos, una alternativa accesible para muchos.

El compromiso de LACER con la salud bucodental

Para Lacer, “la salud bucodental es nuestra razón de ser y, de hecho, lo lleva siendo desde hace más de 50 años. «La Pasta dental Lacer, nuestra pasta dentífrica pionera, es la marca de referencia desde hace más de cinco décadas que tiene como finalidad mantener una perfecta higiene y protección bucodental. LACER, S.A. es un laboratorio farmacéutico fuertemente comprometido con la salud de la población, la mejorar el bienestar y la calidad de vida de las personas.

Además, Patricia Cortés destaca el compromiso en investigación para ofrecer a la población los productos más eficaces e innovadores para el cuidado de la salud bucal.

La higiene dental de Napoleón Bonaparte

HISTORIA DE LA HIGIENE DENTAL

Días atrás, un amigo y compañero en estas lindes de nuestro blog me sugirió un atractivo tema sobre la salud dental del emperador Napoleón. La proposición vino a raíz de ojear en alguna publicación histórica la cercanía de la efeméride de la coronación de Napoleón. Posiblemente estemos ante uno de los mayores estadistas de la Edad Contemporánea.

Napoleón era escrupuloso con su higiene personal, y su higiene dental no era menos. El emperador era un gran amante de la higiene bucodental. Compró su primer juego de cepillo dental e instrumentos para la limpieza de dientes en 1798, y lo llevaba consigo a todos lados, incluso a las campañas militares. Además, al Emperador le gustaban las dentaduras blancas y bonitas.

Hay que tener en cuenta que a finales del siglo XVIII y principios del XIX, la gran parte de la población padecía problemas dentales e incluso los nobles y burgueses perdían dientes, o tenían una deficiente salud bucodental. No se sabe muy bien si se trata de un mito o una leyenda, pero se cuenta que en una de las reuniones que tuvo Napoleón con la familia real española, la reina María Luísa de Parma, que tenía graves problemas dentales, le enseñó la dentadura artificial que se había hecho fabricar.

Según Frédéric Masson, en su libro Biografía de Napoleón y sus mujeres, su dentista particular entre los años 1806 y 1813, el doctor Jean-Joseph Dubois-Foucou, cuidó de manera excepcional los dientes del emperador. Su resultado fue tal que “todos sus dientes eran hermosos, fuertes y bien colocados”. Asimismo, Napoleón «limpiaba cuidadosamente sus dientes con un palillo de dientes hecho de boj, luego los cepillaba durante mucho tiempo con un cepillo empapado en pasta dental, también usaba hilo dental con coral delgado y se enjuagaba la boca con una mezcla de brandy y agua dulce.

Juego de higiene dental de Napoleón Bonaparte.

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