Si alguna vez te has despertado con molestias en la mandíbula o sientes que tus dientes están más desgastados de lo normal, es probable que estés lidiando con el bruxismo. El bruxismo es un trastorno bastante común en el que la persona aprieta o rechina los dientes de forma involuntaria. Este hábito puede ser causado por estrés, ansiedad o problemas de alineación dental.

Desgaste dental causado por el bruxismo.
¿Cómo saber si sufres de bruxismo?
Los síntomas del bruxismo incluyen desgaste dental, dolor en la mandíbula, sensibilidad en los dientes, dolores de cabeza matutinos e incluso molestias en el cuello.
El bruxismo no tratado puede provocar fracturas dentales, retracción de encías, problemas en la articulación temporomandibular y pérdida prematura de piezas dentales.
El diagnóstico del bruxismo se realiza mediante una exploración clínica, análisis del desgaste dental y, en algunos casos, estudios de la articulación temporomandibular o del sueño.
El bruxismo es más frecuente durante el sueño, pero también puede darse durante el día en forma de apretamiento inconsciente al trabajar, estudiar o conducir. El bruxismo tiene su origen en los movimientos involuntarios de los músculos de la masticación, lo que genera una sobrecarga tanto en los músculos implicados como en las articulaciones.
El bruxismo no siempre desaparece por completo, pero puede controlarse con tratamientos adecuados. El bruxismo suele ser tratado por odontólogos especializados en oclusión y articulación temporomandibular.
¿Qué es el bótox y cómo ayuda en el tratamiento del bruxismo?
La toxina botulínica es una proteína que proviene de la bacteria Clostridium Botulinum. Tiene un efecto neuromodulador y se utiliza en dosis controladas para fines terapéuticos y estéticos. El bótox detiene temporalmente la transmisión de las señales nerviosas que hacen que los músculos se contraigan.
Al aplicarlo en el músculo masetero, el que usas para masticar, se reduce su actividad. Además de aliviar el bruxismo, el bótox puede tener un efecto secundario positivo: mejorar el contorno mandibular. Al relajar el masetero, este músculo puede disminuir un poco de tamaño, suavizando el contorno de tu rostro.

Inyección de bótox en el músculo masetero para tratar el bruxismo.
Ventajas del uso de bótox para el bruxismo
El uso de bótox para el bruxismo ofrece varias ventajas que lo han hecho bastante popular:
- Relajación muscular: el bótox se inyecta en los músculos maseteros y temporales, que son los principales músculos implicados en la masticación.
- Prevención de desgastes y fracturas dentales: al disminuir la fuerza con la que la persona aprieta o rechina los dientes, se frenan los daños al esmalte dental.
- Mejora del sueño: al eliminar el hábito de apretar y rechinar los dientes, el bótox contribuye a mejorar la calidad del sueño.
- Mejora estética: el bótox puede proporcionarle a tu mandíbula un aspecto más estilizado.
El Proceso del Tratamiento con Bótox
Seguramente te gustaría entender cómo es el proceso si estás evaluando el bótox. Estos son los pasos típicos:
- Administración de anestesia tópica: para inyectar el bótox se utilizan unas agujas muy finas, lo que reduce al mínimo las molestias. Por ello, no suele ser necesario administrar anestesia local.
- Infiltración de la toxina botulínica: como hemos mencionado, el botox se inyecta en los músculos maseteros y temporales. Este paso se caracteriza por ser rápido, ya que dura pocos minutos.
- Cuidados tras el procedimiento: los pacientes pueden retomar sus actividades normales inmediatamente después de haber administrado el bótox. En general, lo único que hay que evitar en las 48 horas posteriores al tratamiento son los masajes en la zona donde se ha inyectado la toxina botulínica, para evitar su dispersión.
- Relajación de los músculos: los efectos de los neuromoduladores comienzan a notarse pasados unos días (entre 48-72 horas), ya que el bótox necesita algo de tiempo para actuar sobre la musculatura.
Duración y dosis del tratamiento
Normalmente, el efecto del bótox dura entre seis meses y un año, por lo que necesitarás aplicaciones periódicas. El cirujano maxilofacial es quien decidirá la dosis precisa, que generalmente oscila entre 20 y 50 unidades de bótox por lado, según la gravedad del bruxismo.
En general, variaron de 7.5 a 10 Unidades Speywood (US) por punto de inyección. Las dosis totales fueron de 30 a 95 US por paciente (media 57 +/- 18).
Riesgos y contraindicaciones
Aunque el bótox es un tratamiento seguro, al igual que cualquier otro procedimiento médico conlleva ciertos riesgos. Los efectos secundarios más habituales son moretones o pequeños hematomas en los lugares donde se han aplicado las inyecciones.
No es recomendable aplicarse bótox si estás embarazada, lactando o si tienes alguna condición neuromuscular. Es fundamental que un profesional experimentado lleve a cabo el tratamiento para reducir los riesgos y asegurar que la toxina botulínica se aplique correctamente.
Evita el bótox si eres alérgico a la toxina botulínica, si estás embarazada o si padeces enfermedades neuromusculares.
Alternativas al bótox para el bruxismo
El bótox no es la única solución para el bruxismo.
Las férulas de descarga son placas que protegen tus dientes por la noche. Son efectivas para evitar el desgaste, pero no siempre alivian el dolor muscular o las migrañas. Una férula de descarga para bruxismo es un aparato transparente fabricado a medida que se coloca durante el sueño.
Las técnicas de relajación, como la fisioterapia mandibular, el yoga o la meditación, pueden ayudarte a aliviar el estrés que provoca el bruxismo. En muchas ocasiones, mezclar el bótox con férulas o tratamientos adicionales ofrece los mejores resultados.

Férula de descarga utilizada para proteger los dientes durante la noche.
Estudio Clínico sobre el Tratamiento del Bruxismo con Toxina Botulínica Tipo A
Un estudio clínico, prospectivo y longitudinal en 25 pacientes, mujeres, de 24 a 67 años (37.2 +/- 10.7), desde setiembre de 2018 a marzo de 2019, evaluó el tratamiento del bruxismo con toxina botulínica tipo A (TB-A). Los controles de evaluación se realizaron antes, 2 semanas y 4 meses después del tratamiento con TB-A. Se tomaron fotografías digitales, se valoró el índice de desgaste dental de Smith-Knigth y se realizó ortopantomografía. Algunas pacientes aportaron resonancia magnética nuclear.
Los músculos maseteros contribuyen de manera decisiva al cierre de la boca y se considera que lo hacen de modo principal a la aparición del BRX, aunque la participación de los músculos temporales y pterigoideos tampoco debe infravalorarse.
Se inyectó la TB-A (Azzalure®, Galderma SA, Madrid, España) en cada masetero de forma bilateral, previa aspiración a fin de evitar la inyección intravascular.
Es de destacar que 6 pacientes (24%) quedaron libres de bruxismo; el resto (76%) experimentó una mejoría significativa. Respecto a la pregunta sobre si recomendarían el tratamiento: 24 pacientes (96%) dijeron que lo recomendarían a pesar de haber tenido algún efecto adverso.
Resultados del estudio
Las ecografías mostraron que existe una diferencia significativa entre las mediciones de los maseteros en relajación (1.21 mm +/- 0.23) y en contracción (1.53 mm +/- 0.24) obtenidas antes del tratamiento y las encontradas 2 semanas después (relajación: 1.06 mm +/- 0.24; contracción: 1.25 mm +/- 0.28). Sin embargo, no hubo diferencia significativa (p > 0.05) entre las medidas de control de 2 semanas y las de 4 meses después (reposo: 1.08 mm +/- 0.19; contracción: 1.29 mm +/- 0.20).
De la misma manera se procedió con la variable diámetro bigonial: la diferencia fue significativa (p < 0.05) entre los valores de antes del tratamiento (122.8 mm +/- 5.6)y los de 2 semanas después (119.1 mm +/- 5.6), pero no la hubo entre los resultados de 2 semanas y los de 4 meses después del tratamiento (119.4 mm +/- 6.0).
Efectos secundarios
Se tuvieron en cuenta los posibles efectos secundarios, locales y sistémicos, tras el tratamiento con TB-A que en general fueron leves y transitorios. Ninguna de las pacientes informó haber tenido dolor severo o muy severo al inyectar. Solo 5 pacientes (20%) informaron de dolor moderado que duró hasta 2 días, mientras que las restantes 20 pacientes (80%) no tuvieron dolor o fue leve y de duración inferior a 1 día.
Una paciente (4%) tuvo equimosis severa que persistió durante 10 días. Dos pacientes (8%) tuvieron equimosis moderada y leve que duraron 7 y 5 días respectivamente. Las equimosis solo sucedieron en 1 de los 6 puntos de inyección empleados (fueron 3 por cada masetero). Solo 2 pacientes (8%) informaron haber tenido edema leve que duró 2 días.
Tratamiento de bruxismo con bótox
Consideraciones Finales
El bótox para el bruxismo es una opción eficaz para reducir el dolor, cuidar tus dientes y hasta mejorar la forma de tu mandíbula. Si piensas que puedes ser candidato, este tratamiento podría hacer una gran diferencia en tu calidad de vida.
Teniendo en cuenta que el BRX es más frecuente en la adolescencia, para reducir la patología y sus secuelas en las siguientes décadas de la vida sería conveniente no retrasar un tratamiento que demuestra ser beneficioso en un alto porcentaje de pacientes.
Por lo tanto, si comparamos los tratamientos mencionados (antidepresivos, ansiolíticos, terapias cognitivo-conductuales) con el empleo de TB-A, esta resulta ser una de las mejores opciones para tratar el BRX, tanto por su eficacia como por su rápida respuesta.
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