En el mundo de la comunicación, tanto en medios tradicionales como en internet, es común encontrarse con falacias argumentativas. Estas falacias, trampas dialécticas que aparentan ser ciertas, pueden desviar debates interesantes y son utilizadas, a menudo conscientemente, por oradores para persuadir sin una base lógica sólida. Es importante conocer estas falacias para no caer en ellas y poder identificar cuando se están utilizando para manipular la información.
Las falacias argumentativas son muy conocidas por filósofos, abogados y psicólogos, ya que gran parte de su trabajo es argumentar, y para ello deben detectar todas las trampas que esas falacias pueden crear en su trabajo. Una falacia, por naturaleza, es un argumento en una discusión que aparenta ser cierto pero que en realidad es un esperpento sin ninguna base. Son pequeñas trampas dialécticas en las que todos podemos caer sin querer y que muchos oradores sin escrúpulos (políticos) utilizan sin cortarse un pelo, como acusar a una persona externa de problemas internos para no tener que justificar la propia incapacidad.
La llegada de internet ha hecho que nos comuniquemos mucho más y más fácilmente, pero a la vez nos ha hecho estar mucho más expuestos a tener que padecer a salvadores de la humanidad que nos bombardean con sus falacias.
A continuación, se presentan algunas de las falacias lógicas más habituales:
- Ad Hominem: Consiste en atacar a la persona que presenta el argumento en lugar de refutar el argumento en sí. Se desacredita al oponente para invalidar su argumento, basándose en que proviene de alguien ya desacreditado.
- Hombre de paja: Se toma una parte del argumento contrario y se retuerce para poder atacarla fácilmente.
- Ignoratio Elenchi o Conclusión Irrelevante: Se saca una conclusión que no tiene nada que ver con lo que se está discutiendo. Se presenta una proposición lógica y creíble sobre la que se coloca la falacia como si fuera una conclusión lógica.
- A Silentio: Se sacan conclusiones basándose en silencios, sin ninguna base racional. Por ejemplo, asumir que la falta de respuesta a una pregunta implica consentimiento.
- Petición de Principio: Se da por probada una idea basándose en una premisa anterior que no está probada.
- Ad Ignorantium: Se afirma que algo es verdadero o falso basándose en el desconocimiento sobre ello.
- Ad Logicam: Se invalida todo el punto de vista del oponente al encontrar un solo fallo en su argumentación.
- Ad Nauseam: Se repite una afirmación falsa hasta que se toma por verdadera de forma inconsciente.
- Ad Verecundiam: Se da como argumento válido algo que ha dicho una autoridad en la materia, sin aportar una demostración asociada. Una variante es Ad Populum, que asume que algo es cierto porque mucha gente lo cree. Otras variantes son Ad Antiquitatem, que considera que algo debe seguir haciéndose como siempre se ha hecho, y Ad Novitatem, que asume que lo nuevo es siempre mejor.
Un ejemplo claro de la falacia Ad Verecundiam, y que conecta directamente con el título de este artículo, es el meme del "9 de cada 10 dentistas". Esta frase, utilizada comúnmente en publicidad de productos de higiene bucal, sugiere que la opinión de un grupo de expertos (los dentistas) es suficiente para validar la efectividad del producto. Sin embargo, no se presentan datos concretos ni estudios que respalden esta afirmación. Además, no se especifica cómo se realizó la encuesta a los dentistas ni qué criterios se utilizaron para evaluar el producto.
La frase "9 de cada 10 dentistas recomiendan" se ha convertido en un cliché publicitario, y su origen exacto es difícil de rastrear. Sin embargo, su popularidad radica en la apelación a la autoridad y la presunción de que la opinión de los dentistas es incuestionable. Esta estrategia, aunque efectiva en términos de marketing, puede ser engañosa si no se acompaña de información verificable y transparente.
| Falacia | Descripción | Ejemplo |
|---|---|---|
| Ad Verecundiam | Apelar a la autoridad de una persona para validar un argumento. | "9 de cada 10 dentistas recomiendan esta pasta de dientes." |
| Ad Populum | Afirmar que algo es cierto porque mucha gente lo cree. | "Todo el mundo sabe que esta marca de pasta de dientes es la mejor." |
| Ad Antiquitatem | Considerar que algo es bueno porque siempre se ha hecho así. | "Siempre hemos usado esta marca de pasta de dientes, así que debe ser buena." |
En conclusión, es fundamental ser críticos con la información que recibimos y analizar los argumentos que se nos presentan, especialmente en la publicidad. Conocer las falacias lógicas nos ayuda a identificar los intentos de manipulación y a tomar decisiones más informadas.

Taxonomía de falacias
El meme del "9 de cada 10 dentistas" es solo un ejemplo de cómo las falacias pueden influir en nuestras percepciones y decisiones. Al estar informados y ser conscientes de estas trampas argumentativas, podemos evitar ser engañados y participar en debates más racionales y constructivos.