Extracción de Muelas del Juicio: ¿Cuándo Acudir al Dentista o Cirujano Maxilofacial?

Las muelas del juicio, también conocidas como terceros molares o cordales, suelen erupcionar entre los 17 y 25 años, una edad en la que supuestamente adquirimos "juicio" o madurez. Sin embargo, no todas las muelas del juicio causan problemas, pero muchas sí. Este artículo te guiará a través del proceso de extracción de las muelas del juicio, diferenciando entre la extracción simple y la cirugía maxilofacial, y proporcionando información valiosa sobre la preparación y recuperación.

¿Dentista o Cirujano Maxilofacial?

Como su nombre indica, el dentista se dedica al tratamiento de dientes, implantes y prótesis dentarias, tratamientos de las encías, malposición de los dientes y patologías orales. El cirujano maxilofacial, aunque puede coincidir en algunas áreas de tratamiento con el dentista, está especializado en cirugía de maxilares que incluye las extracciones complicadas, injertos óseos e implantes dentales.

En cuanto a formación, un cirujano maxilofacial debe ser necesariamente licenciado en medicina y cirugía y posteriormente realizar la especialidad de cirugía maxilofacial con una residencia hospitalaria.

La cirugía maxilofacial de la muela del juicio consiste en la extracción quirúrgica de este molar (también llamado tercer molar o cordal) cuando su retirada resulta compleja o no puede realizarse con una simple extracción convencional.

Diferencias entre Extracción Simple y Cirugía Maxilofacial

La principal diferencia radica en la complejidad y las técnicas empleadas:

  • Extracción Simple: En una extracción simple de muela del juicio (por ejemplo, si la pieza ya asomó completamente y está recta) no hace falta abrir encía ni usar técnicas quirúrgicas complicadas: se aplica anestesia local, se extrae la muela con fórceps y normalmente el procedimiento es rápido.
  • Cirugía Maxilofacial: En cambio, cuando la muela del juicio está impactada (encerrada parcial o totalmente en el hueso o en mala posición) se recurre a la cirugía oral: se realiza un colgajo en la encía, es posible que haya que desgastar o quitar un pedacito de hueso, e incluso dividir la muela en fragmentos para extraerla con mínima lesión a los tejidos. Luego se sutura la encía.

Por esto, la cirugía maxilofacial es más invasiva que una extracción sencilla, y conlleva un postoperatorio un poco más molesto.

¿Cuándo es Necesaria la Extracción de las Muelas del Juicio?

No todas las muelas del juicio dan problemas, pero muchas sí. La indicación de cirugía maxilofacial llega cuando la muela del juicio representa más un riesgo que un beneficio. Ten en cuenta que hasta un 10% de la población ni siquiera desarrolla los terceros molares, y muchas personas conviven con ellos sin molestias.

Si tus “muelas del juicio” están sanas, totalmente erupcionadas, bien posicionadas y no causan problemas, es válido simplemente observar con revisiones periódicas.

Algunas de las razones más comunes para la extracción incluyen:

  • Falta de espacio o impacto: Si la muela del juicio no puede erupcionar bien por falta de espacio, suele quedar atrapada (impactada) en ángulos inadecuados. Esto puede presionar al molar de al lado o desalinear los dientes (causando apiñamiento).
  • Infecciones repetitivas: Una de las complicaciones más frecuentes de las muelas del juicio parcialmente erupcionadas es la pericoronaritis, una infección e inflamación de la encía alrededor de la corona del molar.
  • Dolor o molestia persistente: Dolores en la zona posterior de la mandíbula, en la propia muela del juicio o incluso reflejos en oído o garganta, pueden indicar que el tercer molar está causando problemas aunque aún no haya erupcionado del todo.
  • Quistes o daño óseo asociado: En ocasiones una muela del juicio retenida puede favorecer la formación de un quiste en el maxilar o mandíbula, destruyendo hueso circundante. También puede producir reabsorción o caries en la raíz del diente contiguo.
  • Motivos ortodóncicos o protésicos: Si estás en tratamiento de ortodoncia, a veces se extraen preventivamente las muelas del juicio para evitar que empujen y descoloquen los dientes alineados.

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Preparación para la Cirugía

Una vez decidido que necesitas la cirugía, es importante prepararse adecuadamente:

  • Evaluación previa: Tu dentista o cirujano maxilofacial hará estudios de imagen, normalmente una radiografía panorámica (ortopantomografía) para ver la posición exacta de la muela del juicio, su cercanía al nervio dental inferior, a los senos maxilares (si es superior), la forma de las raíces, etc.. En casos complejos a veces se realiza un TAC/escáner 3D.
  • Medicaciones y ayuno: Coméntame siempre qué medicamentos tomas habitualmente. Puede que te indiquemos suspender o cambiar algún fármaco (por ejemplo, anticoagulantes) unos días antes. Si la cirugía va a ser con sedación intravenosa o anestesia general, te pediremos acudir en ayunas de 6-8 horas (sin comer ni beber) el día de la intervención.
  • Higiene oral: Llega a la cita con una buena limpieza bucal previa. Cepíllate bien los dientes y la lengua, y realiza enjuagues suaves.
  • Organización del transporte: Aunque en muchísimos casos usamos solo anestesia local y puedes conducirte luego, es mejor que vengas acompañado. Si recibes sedación o simplemente por comodidad, conviene que alguien te lleve a casa tras la cirugía.
  • Ropa cómoda y otros detalles: El día de la cirugía viste con ropa cómoda, de preferencia camisa o camiseta de manga corta si es posible (esto facilita colocación de manguito de tensión arterial y vía intravenosa si se requiere medicación). Evita collares o pendientes grandes. Si tienes el cabello largo, llévalo recogido.
  • Tranquilidad y dudas: Es normal estar nervioso/a, pero quiero que sepas que para nosotros es una cirugía rutinaria. No dudes en preguntarme cualquier cosa antes de empezar: desde qué anestesia usaremos, cuánto dura el procedimiento, hasta qué música prefieres de fondo.

El Proceso de Extracción

El procedimiento en sí suele ser más rápido de lo que imaginas:

  1. Anestesia: Lo primero es anestesiar adecuadamente. En la mayoría de casos utilizamos anestesia local infiltrada en la encía (como la que ponen para empastes) que adormece la zona de la muela del juicio por completo. Notarás a los pocos minutos que la mitad de la boca (la lengua, muela, mejilla y labio de ese lado) está dormida. Si estás muy ansioso o si tenemos que extraer varias muelas en una sola sesión, podemos optar además por una sedación consciente intravenosa: el anestesista te administrará medicación vía suero para que estés relajado y medio dormido, aunque seguirás respirando por ti mismo sin intubación. En casos poco frecuentes, en cirugías muy complejas o pacientes con requerimientos especiales, se realiza con anestesia general en quirófano (estarás completamente dormido con respiración asistida).
  2. Incisión y acceso: Una vez bien anestesiado (comprobamos que no sientes nada antes de avanzar), procederemos a incidir la encía alrededor de la muela del juicio para descubrir el acceso. Se levanta un pequeño colgajo de encía. Si la muela está cubierta por hueso, utilizamos una pieza de mano (similar al torno del dentista) con una fresa especial para retirar algo de hueso y dejar expuesta la pieza.
  3. Extracción de la muela: Una vez tenemos acceso, intentamos luxar y extraer la muela. Si está muy retenida o con raíces curvas, la técnica habitual es seccionarla en fragmentos más pequeños. Por ejemplo, a veces dividimos la corona de las raíces, o cortamos cada raíz por separado, para ir sacándolas de a poco por el espacio disponible. Todo esto se hace cuidadosamente para no dañar estructuras vecinas. En algún momento sentirás que aplicamos fuerza y notarás presión, pero recuerda que no hay dolor (solo sensación de “empuje”). El tiempo en esta fase puede ser desde unos pocos minutos (en extracciones fáciles) hasta más de media hora en casos complejos.
  4. Limpieza y sutura: Una vez extraída la muela del juicio, limpiamos bien el alveolo (la cavidad que deja en el hueso). A veces realizamos un curetaje suave para eliminar tejido inflamatorio. Comprobamos que no queden restos ni esquirlas de hueso sueltas. Luego normalmente colocamos puntos de sutura (puntos reabsorbibles en muchos casos, que se disuelven solos en un par de semanas). La sutura ayuda a coaptar la encía y facilita la coagulación. Finalmente, te colocamos una gasa doblada presionando sobre la zona y te pedimos que la muerdas firmemente.

En total, desde que entras hasta que sales pueden haber pasado una o dos horas, pero la cirugía en sí suele ser rápida.

Recuperación Postoperatoria

La cirugía terminó, ahora comienza tu recuperación. Te adelanto que los primeros días tendrás algunas molestias normales - es una cirugía en hueso, no podemos evitarlo - pero con los cuidados adecuados irán disminuyendo pronto.

Inmediatamente después de la extracción:

  • Nada más salir de la extracción, seguirás con la boca anestesiada por un par de horas. En ese periodo, por favor no comas nada sólido para evitar morderte sin querer la lengua o el labio mientras esté dormido.
  • Mantén la gasa que te dejamos mordida durante unos 30-45 minutos para controlar el sangrado inicial. Es normal un sangrado leve o rezume sanguinolento en la saliva las primeras horas. Si ves que la herida sangra en exceso (empapando gasas rápidamente incluso pasadas 2-3 horas), coloca una gasa nueva doblada y muérdela firme otros 30 minutos. Si aun así persistiera un sangrado abundante después de varias horas, llámanos para valorarlo.
  • Cuando pase el efecto de la anestesia, comenzarás a notar molestias y algo de dolor en la zona operada (y probablemente en la mandíbula en general). Es el momento de tomar los analgésicos prescritos. No esperes a que el dolor sea intenso: lo ideal es adelantarse y tomar el calmante según las pautas que te dimos (por ejemplo, ibuprofeno o paracetamol cada X horas). El dolor postoperatorio puede ser moderado, pero bien manejado con la medicación.
  • También te recomiendo aplicar hielo externo en la cara, sobre la zona de la cirugía, lo antes posible. Usa una bolsa de gel frío o incluso una bolsita de guisantes congelados envuelta en un paño, y aplícala suavemente 15 minutos on / 15 minutos off durante las primeras horas.
  • Muy importante: no te enjuagues la boca ni escupas vigorosamente durante las primeras 24 horas. Tampoco uses enjuagues con alcohol. Esto podría desalojar el coágulo de sangre que se está formando en la herida, y ese coágulo es clave para la curación. Simplemente, después de las primeras 24 horas, puedes empezar a enjuagarte suave con agua tibia salada (medio vaso de agua tibia con una cucharadita de sal) un par de veces al día, sobre todo tras las comidas, para mantener la zona limpia.
  • Te indicaremos si necesitas tomar antibiótico. Muchas veces, para cirugías de cordales indicamos profilaxis antibiótica (por ejemplo, amoxicilina) para prevenir infecciones, especialmente si había infección activa o mucho tejido dañado. Sigue la receta al pie de la letra y completa el antibiótico todos los días indicados, aunque te encuentres bien.
  • En estas primeras horas también podrías notar algo de náuseas o mareo si tragaste sangre o por efectos de la medicación/anestesia.

Segundo y tercer día:

  • El segundo y tercer día suelen ser el pico de inflamación. No te asustes: es normal amanecer con la cara hinchada e incluso posiblemente con algún hematoma (moratón) en la mejilla o mandíbula. La hinchazón postquirúrgica alcanza su máximo alrededor de las 48 horas después de la cirugía. Puede causar también trismo, que es la dificultad para abrir la boca por la rigidez e inflamación de los músculo. Todo esto es esperable.
  • En esta fase, continúa aplicando frío las primeras 24 horas; luego del día 2, algunos pacientes prefieren aplicar calor húmedo local suave (por ejemplo, paño tibio) para aliviar la rigidez muscular, aunque no es obligatorio.
  • Sigue tomando los analgésicos pautados regularmente durante al menos 2-3 días. Si te hemos recetado antiinflamatorios (ej.

Alimentación:

  • En cuanto a la alimentación, lleva una dieta blanda y fría/templada los primeros días. Evita comidas calientes al menos 24-48h para que no provoquen vasodilatación y más sangrado. Puedes tomar batidos, yogur, helado, purés, sopas frías o templadas, jugos, gelatina, etc., el día de la cirugía y el siguiente.
  • A medida que te sientas mejor, incorpora alimentos blandos tibios (pasta bien cocida, arroz, pescado suave) pero mastica del lado opuesto a la herida. No uses pajita (cañita) para beber en la primera semana, porque la succión puede desalojar el coágulo. Tampoco bebas alcohol ni fumes durante varios días: el tabaco en especial incrementa mucho el riesgo de infección y de problemas de cicatrización como la alveolitis seca.

Higiene oral:

  • La higiene oral es crucial: A partir de las 24 horas post-cirugía, debes reanudar el cepillado dental suave. Cepilla tus dientes con cuidado, evitando la zona de la herida los primeros días, pero limpiando el resto normalmente para que la boca esté sana. Al cepillar cerca del área de la extracción hazlo muy suave; no pasa nada si sobre la herida en sí no cepillas los primeros dos días.
  • Realiza enjuagues suaves con agua tibia salada después de cada comida a partir del segundo día para mantener la zona limpia. No toques la herida con los dedos o la lengua insistentemente, aunque es tentador notarla, porque podrías contaminarla.

Complicaciones Postoperatorias

El dolor suele ir disminuyendo después del tercer día. Si notas que en vez de mejorar, el dolor empeora a partir del tercer o cuarto día, o aparece dolor intenso repentino tras unos días de haber estado bien, podría tratarse de una alveolitis seca.

La alveolitis (también llamada osteítis alveolar) es una complicación donde el coágulo de la herida se pierde o no se forma, dejando el hueso expuesto y causando dolor agudo punzante y mal sabor de boca. Ocurre típicamente 2-4 días post extracción. Si sospechas esto (dolor fuerte que incluso se irradia, mal aliento), acude a la consulta: trataremos la zona limpiándola y aplicando un apósito medicado que alivia el dolor mientras sana. La alveolitis es la complicación más común tras una extracción y, aunque muy molesta, se resuelve en unos días con el tratamiento adecuado.

Seguimiento y Recuperación a Largo Plazo

Pasados 7-10 días, la gran mayoría de pacientes ya se encuentra mucho mejor: la inflamación habrá bajado en su mayor parte (quizá quede una ligera dureza en la mejilla), el dolor habrá desaparecido o es mínimo, y la herida estará formando tejido de cicatrización. Si te retiramos puntos, lo haremos alrededor del día 7.

Actividad física: Durante la primera semana es mejor evitar ejercicio intenso o cargar peso, para no elevar la presión sanguínea y desencadenar sangrados. Después de 7 días, si te sientes bien, ya podrías volver progresivamente al ejercicio.

Comidas: Ve reincorporando alimentos más sólidos conforme te sientas cómodo. Al cabo de una semana muchas personas ya mastican casi normal; otras prefieren esperar 10-14 días para alimentos muy duros. Aún así, evita cosas con aristas o semillas (frutos secos, papas fritas, sésamo) que puedan clavarse en la zona de la herida hasta que esté totalmente cerrada (aprox.

Sensaciones residuales: Es posible que notes aún un ligero entumecimiento de la zona si hubo mucha inflamación o manipulación cerca de nervios. También la encía estará algo sensible. Un leve trismo (boca que no abre al 100% de lo normal) puede persistir ha...

Cirugía Maxilofacial: Más Allá de la Extracción de Muelas del Juicio

La cirugía maxilofacial en Terrassa trata todas aquellas patologías que ocurren en el cuello, la mandíbula, la boca y la cabeza y requieren una intervención quirúrgica.

Algunos de los procedimientos comunes incluyen:

  • Extracción de las muelas del juicio: la extracción se realiza siempre bajo los efectos de la anestesia local y la puede realizar un dentista especializado. Si el paciente tiene que extraerse las cuatro muelas será necesario el uso de anestesia general, y será imprescindible que lo realice un cirujano maxilofacial.
  • Colocación de implantes dentales: normalmente la colocación del implante la realiza el odontólogo especialista, pero igual que con la extracción de las muelas del juicio, escoger entre un odontólogo o un cirujano maxilofacial dependerá de las características de la operación.
  • Falta de hueso en la mandíbula o el maxilar: la pérdida de hueso suele ser difícil de identificar en sus inicios, si no se realizan revisiones de forma regular, se detectará cuando esté en estado avanzado y será necesario restablecerlo con una intervención de injerto de hueso.
  • Patologías de la articulación temporomandibular (ATM): las sufren un alto porcentaje de la población, entre el 20% y el 40%. Estas patologías engloban un número alto de trastornos, entre ellos de origen traumático o derivados de alteraciones disfuncionales de la mandíbula.
  • Tumores de cuello y cabeza: el cáncer en la zona maxilofacial es uno de los 10 tipos de cáncer más comunes, suelen aparecer tumores en el cuello, la boca y la cara.
  • Traumatismos faciales: cuando un diente se rompe, su estructura se debilita mucho.

¿Dónde Realizar una Operación Maxilofacial de Muela del Juicio en Barcelona?

En Clínica Birbe, con más de 20 años de experiencia, ofrecen cirugías maxilofaciales de la mano de expertos odontológicos. El precio dependerá de la posición de las muelas del juicio y de la complejidad de la cirugía necesaria para llevar a cabo su extracción. Frecuentemente se necesita un TAC para valorar la proximidad del nervio dentario mandibular con las raíces de los cordales inferiores.

Además, las instalaciones ofrecen la máxima higiene, esterilización y confort.

Conclusión

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