En el ámbito de la salud dental, como en muchos otros campos científicos, el negacionismo puede tener consecuencias significativas. Este artículo explora las causas y consecuencias del negacionismo dental, analizando estudios sobre el impacto de las amalgamas de mercurio y la importancia de la detección temprana del cáncer oral. También abordaremos el trastorno negativista desafiante (TND) y su relación con la salud bucodental.
El Debate Sobre las Amalgamas de Mercurio
Un estudio reciente ha destacado el impacto de las amalgamas dentales fabricadas con mercurio en nuestra salud. Sus conclusiones son claras: a mayor número de amalgamas, mayor incremento de problemas para la salud. Sin embargo, algunos prefieren ignorar esta evidencia y publican justo lo contrario, afirmando que el mercurio de los empastes no supone ningún riesgo para el organismo.
Este negacionismo organizado afecta a personas cuya salud está dañada por portar en su dentadura empastes o amalgamas hechos a base de mercurio, una de las sustancias más tóxicas del planeta. Aunque se sabe desde hace tiempo que es tóxico, algunos interesados han intentado desviar la atención para evitar demandas judiciales.

Amalgama dental.
Mientras que los investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Georgia en Athens (EE.UU.) indican que cuantas más amalgamas tienes en la boca más mercurio acumulas y por tanto existe mayor riesgo de daños en tu salud, algunas fuentes de información ofrecen interpretaciones diferentes. Por ejemplo, el portar esos empastes podría incrementar los niveles de mercurio en la sangre, sin embargo, a pesar de este aumento, la concentración sanguínea del metal sigue siendo totalmente inocua, incluso en aquellas personas que portan muchos empastes.
Es importante destacar que la Asociación Española de Afectados por Mercurio de Amalgamas Dentales (Mercuriados) ha intentado aclarar esta situación, señalando que hay pruebas de que las personas que tienen polimorfismos genéticos relacionados con la eliminación de tóxicos en el cerebro también son susceptibles de tener problemas de salud con las amalgamas. Además, algunas personas pueden tener alergias a sus componentes.
La mayor evidencia, ya reconocida por la comunidad investigadora y médica, es que en la retirada existe peligro de ingestión del mercurio de las amalgamas. Este asunto es similar al del tabaco: a mayor cantidad, mayor riesgo. Esto se ha negado siempre con las amalgamas, incluso a día de hoy, a pesar de que había muchos estudios alertando.
Ahora parece que por fin aceptan, para desviar la atención, que la retirada de estos compuestos es el verdadero peligro. Y también que hay gente genéticamente predispuesta y que hay personas que pueden padecer problemas de alergias… Esto antes tampoco se reconocía.
¿Por qué se niega la evidencia?
Es fundamental preguntarse por qué los dentistas y parte de la comunidad científica, financiada por los productores de amalgamas dentales, han ocultado los verdaderos riesgos que ya estaban alertándose en numerosa literatura científica. ¿Por qué siguen negándolo? ¿Por qué los dentistas no informaban de nada? y ¿Por qué la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) no ha hecho nunca un vigilancia responsable sobre este producto?

Empastes dentales.
Otras fuentes de información cuentan la verdad, como por ejemplo el Science Daily: "Have more than eight dental fillings? It could increase the mercury levels in your blood".
El Trastorno Negativista Desafiante (TND)
Trastorno negativista desafiante. Abordaje de dos casos reales - Luis Torres
El trastorno negativista desafiante es un problema psicológico que se caracteriza, fundamentalmente, por la desregulación en los comportamientos y en las emociones. Se manifiesta a través de conductas de desobediencia, negativismo, oposición a las figuras de autoridad, rabietas, conductas agresivas, irritabilidad y actitudes vengativas que generan un importante desajuste personal, familiar y social.
Este criterio de disfuncionalidad o desajuste e interferencia en la vida cotidiana cobra una particular relevancia en este problema ya que, por sí mismas y de forma aislada, ni las rabietas, ni la desobediencia o la oposición son indicadores de un problema psicopatológico. Es más, que un niño o adolescente no cumpla las normas a la primera o que las cumpla, pero mucho más tarde, o que tenga rabietas, son conductas de alta prevalencia a lo largo del desarrollo evolutivo normal de niños y adolescentes y tienden a desaparecer con el paso del tiempo sin requerir intervención psicológica.
Sin embargo, hay casos en los que estos comportamientos y las emociones de irritabilidad que les acompañan son susceptibles de hacer sospechar de la presencia de un trastorno negativista desafiante ya que:
- Son muy frecuentes
- Aparecen en múltiples contextos como por ejemplo en casa, en el colegio, en la relación con abuelos, con amigos, etc.
- Son graves porque su nivel de intensidad es elevado, es decir, no es lo mismo que un niño no cumpla una orden a que dé patadas, grite o insulte a los demás
- Han aparecido a corta edad, con alta intensidad y no remiten
- Generan problemas en la interacción social, en el rendimiento académico y en la relación familiar
¿A quién afecta el TND?
Las tasas de prevalencia de este problema durante la etapa infanto-juvenil se sitúan en torno al 7% en los niños y en el 3% para las niñas de acuerdo con la reciente revisión del Instituto Nacional de la Excelencia para la Salud y la Atención del Reino Unido (NICE, 2017). Es uno de los principales motivos de consulta para la atención psicológica en población infanto-juvenil en nuestro país (García-Vera y Sanz, 2016). Si bien es cierto que este es un problema que se diagnostica mayoritariamente en la infancia y/o adolescencia, encontramos TND en la vida adulta, lo que da cuenta de la estabilidad de estos problemas de conducta y alteraciones afectivas y de la necesidad de poner en marcha estrategias preventivas o interventivas lo antes posible.
Causas del TND
No hay una única razón o factor que explique la aparición del trastorno negativista desafiante, por el contrario, el origen y mantenimiento de esta problemática es de naturaleza multicausal. Existen múltiples factores de riesgo o protección personales, familiares y comunitarios o sociales que favorecen la aparición del TND y sobre los cuales tenemos un amplio potencial de actuación.
Los padres y madres suelen atribuir el origen de este problema en factores biológicos o temperamentales que tienen poca capacidad de ser modificados. Sin embargo, y sin negar el papel de los factores innatos o biológicos, el desarrollo de un TND responde a múltiples procesos de aprendizaje que se dan en la interacción del niño/a con su contexto a lo largo de su desarrollo.

Trastorno negativista desafiante.
Manifestaciones del TND
Frecuentemente se considera que este trastorno se limita al plano conductual, es decir, que se caracteriza únicamente por la presencia de problemas de conducta como la desobediencia, oposición, el desafío a las figuras de autoridad o las conductas de agresión. Ahora bien, y más allá de estos signos y síntomas este trastorno se caracteriza por la presencia de alteraciones afectivas consistentes en la presencia de estados de ánimo irritables, enojados y vengativos.
Más concretamente se encuentra que estos niños y adolescentes o adultos son fácilmente irritables y, a menudo, se enfadan, se sienten resentidos con los demás y/o pierden la calma. Son frecuentes las discusiones, el desafío o el reto hacia las figuras de autoridad, que se acompañan de conductas a través de las cuales molestan deliberadamente a las personas que les rodean. Presentan actitudes rencorosas y vengativas y son frecuentes las rabietas, gritos, faltas de respeto o incluso, en algunos casos, pueden aparecer en el curso estos episodios de descontrol emocional agresiones.
Es también destacable que suelen realizar atribuciones externas de responsabilidad, es decir, suelen situar en los demás la culpa de su comportamiento, problemas o errores.
Diagnóstico y Tratamiento del TND
El diagnóstico de este tipo de problema pasa necesariamente por la evaluación multifuente de los problemas de conducta y de regulación emocional, es decir, el objeto de evaluación será el niño/a o adolescente, sus padres, madres o cuidadores principales y el centro escolar.
El tratamiento psicológico del TND muestra indudables datos de eficacia y efectividad en la resolución de estos problemas. Estos tratamientos tratan de proporcionar a niños/as y a sus padres/madres de estrategias y herramientas a través de las cuales regular las emociones y el comportamiento de los menores.
Detección Precoz del Cáncer Oral
El Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de la VIII Región advierte de que la detección precoz del cáncer oral eleva en un 90 por ciento la tasa de supervivencia. Su presidente, Víctor Zurita, subraya la importancia de las revisiones odontológicas periódicas para detectar a tiempo cualquier lesión maligna en la cavidad bucal.
La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) estima que en 2024 habrá 7.603 casos de cáncer en la cavidad oral y faringe. Se trata de una enfermedad de alta mortalidad, en gran parte por su diagnóstico tardío, pues un 75 por ciento de estos tumores son detectados en etapas avanzadas, tal y como se refleja en el Atlas de la Salud Bucodental en España. Además, causa alrededor de 1.500 muertes al año. Los últimos estudios también indican un aumento de incidencia en mujeres mayores de 60 años que llevan fumando más de 40.
El papel del dentista es clave para su detección precoz, ya que entre sus funciones y responsabilidades está la de identificar los síntomas del cáncer oral y otras enfermedades bucodentales.

Cáncer oral.
Víctor Zurita explica que cuando un paciente acude a una revisión odontológica, el dentista realiza una evaluación exhaustiva de su cavidad oral que incluye las mejillas, los labios, la lengua, el paladar y las encías. Si detecta anomalías como úlceras, bultos, manchas rojas o blancas puede recomendar pruebas adicionales, como una biopsia, para obtener un diagnóstico definitivo.
Es importante tener en cuenta que en las primeras etapas muchas veces pasa totalmente desapercibido para el paciente y, por eso, es muy importante hacer revisiones rutinarias y autoexploraciones. Por este motivo, se recomienda prestar atención a los síntomas y signos de alarma, como una mancha de color blanco o rojo en la boca o una pequeña úlcera que no se cura en unas dos semanas. Otros síntomas incluyen dolor y dificultad para tragar, hablar o masticar. El dolor de oído persistente también puede ser una señal de advertencia.
Factores de Riesgo del Cáncer Oral
El tabaquismo, el consumo no moderado de alcohol y las infecciones virales como el virus del papiloma humano (VPH) son los principales factores de riesgo del cáncer oral. De hecho, al menos el 75 por ciento de los pacientes diagnosticados a partir de los 50 años han sido consumidores de tabaco. Cuando se combina el tabaco con el consumo excesivo de alcohol el riesgo aumenta significativamente, ya que los dos actúan sinérgicamente. Aquellos que fuman y beben tienen un riesgo 15 veces mayor de desarrollar cáncer oral, según datos del Consejo General de Dentistas.
Existen otros factores de riesgo, como prótesis dentales mal ajustadas y que causan heridas, la exposición excesiva y sin protección a la radiación ultravioleta y una mala alimentación.
Tratamientos Oncológicos y el Rol del Dentista
Además de diagnosticar el cáncer oral, el dentista es un facultativo clave antes, durante y después del tratamiento oncológico de este y otros tumores, ya que la quimioterapia y la radioterapia pueden tener importantes efectos secundarios en la salud bucodental de los pacientes.
Durante el tratamiento puede producirse mucositis oral, una inflamación y ulceración de las mucosas en la boca que puede causar dolor, dificultad para tragar y aumentar el riesgo de infecciones; xerostomía o boca seca; infecciones bucales, como la candidiasis oral, y el aumento de sangrado en las encías.
Es fundamental que los pacientes oncológicos se comuniquen con su equipo médico y su dentista para recibir orientación específica sobre cómo manejar los efectos secundarios bucodentales y garantizar una atención integral durante el tratamiento.
La Ciencia y el Escepticismo
En esta época que nos ha tocado vivir cualquier tipo de conocimiento científico -desde la seguridad del fluoruro y de las vacunas hasta el hecho de que el cambio climático sea una realidad- tiene que vérselas con una oposición organizada y a menudo furibunda. Alentados por sus propias fuentes de información y sus propias interpretaciones de los trabajos de investigación, los escépticos han declarado la guerra al consenso de los expertos.
En cierto sentido todo ese escepticismo puede ser lógico. La ciencia y la tecnología tienen una omnipresencia sin precedentes en nuestras vidas. Para muchos de nosotros este mundo nuevo es maravilloso, cómodo y rico en recompensas, pero también es más complicado y a veces desconcertante.
¿Podemos confiar en la ciencia?
En este mundo desconcertante debemos decidir en qué creer y cómo actuar en consecuencia. En principio, para eso existe la ciencia. «La ciencia no es un corpus de datos -dice la geofísica Marcia McNutt, que en su día estuvo al frente del Servicio Geológico de Estados Unidos y hoy dirige la prestigiosa revista Science-. La ciencia es un método para decidir si aquello en lo que elegimos creer se basa en las leyes de la naturaleza o no.»
El método científico nos conduce a verdades que no son obvias en absoluto, a menudo son asombrosas y a veces son difíciles de aceptar. Aunque aceptemos intelectualmente estos preceptos de la ciencia, en el plano subconsciente nos aferramos a nuestras intuiciones, que los investigadores denominan creencias ingenuas.
Para explicárnoslo, la mayoría recurrimos a experiencias y anécdotas personales, a historias en lugar de estadísticas. El método científico nos avisa, sin embargo, de que podemos autoengañarnos. Para tener la certeza absoluta de que existe una conexión de causa y efecto se necesita un análisis estadístico, pruebas de exposición y demostraciones del poder cancerígeno de las sustancias químicas en cuestión.
El método científico es una disciplina dura hasta para los propios científicos, quienes, como todos nosotros, son vulnerables al sesgo de la confirmación: la tendencia a buscar y ver solamente aquellas pruebas que confirman lo que ya creían desde el principio. Pero a diferencia de los legos, los científicos someten sus ideas a la revisión formal de sus colegas antes de publicarlas.
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