¿Por Qué a Mi Hijo de 10 Años No Se Le Caen Los Dientes?

La dentadura es una de las grandes preocupaciones de los padres, incluso antes de que aparezcan los primeros dientes en los bebés. Que salgan a tiempo, que no duelan al salir… Y según el niño vaya creciendo, que no tenga caries o que los permanentes no salgan torcidos o con algún otro tipo de imprevistos.

Pero, ¿qué ocurre si los dientes de leche no se terminan de caer o lo hacen más tarde de lo esperado? ¿Puede que sea causa de alguna enfermedad?

Cuidado Dental Niños 🤷 ¿Cómo es el Orden de Caída en Dientes de Leche?

¿A Qué Edad Se Empiezan a Caer Los Dientes de Leche?

Por lo general, los niños comienzan a perder sus dientes de leche alrededor de los 6 años de edad. Algunos empiezan antes, a los 5, y otros más tarde, hacia los 7. Los primeros dientes de leche en caerse suelen ser los incisivos centrales inferiores (los dos frontales de abajo), seguidos de los incisivos superiores.

Aun así, no debemos preocuparnos, pues hay unos márgenes temporales muy amplios. Por lo tanto, se recomienda siempre mantener la calma con el recambio.

Según aclara un experto, los dientes de leche o dientes deciduos nos empiezan a salir entre los 6 meses a los 24 meses de edad. Ese periodo de tiempo corresponde a la media normal, pero pueden aparecer antes en boca (incluso de recién nacidos) o por el contrario retrasarse sin que sea relevante en los primeros años de vida.

Estos dientes, aparte de servir para el inicio de las funciones masticatorias y deglución en los bebés, son fundamentales para la correcta erupción de los dientes permanentes o del adulto, sirviendo su raíz como guía para la erupción del diente definitivo en el lugar correcto.

Según aclara, el recambio dentario con el que empezamos a perder los dientes temporales y aparecen los permanentes es, generalmente, sobre los 6 años. Aun así, si los dientes no empiezan a caerse a esa edad, no deberíamos preocuparnos, pues hay unos márgenes temporales muy amplios.

¿Hasta Qué Edad Es Normal Que Un Niño No Haya Perdido Ningún Diente de Leche?

Se considera normal que un niño de incluso 7 u 8 años aún no haya perdido ningún diente de leche, siempre y cuando no haya otros signos de problema. Cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo.

Si tu hijo se acerca a los 8 años y todavía conserva todos sus dientes de leche sin movilidad (es decir, ninguno está ni siquiera un poco flojo), podría ser recomendable consultar con un odontopediatra para evaluar. Ojo, esto no significa que haya algo mal necesariamente, pero a partir de esa edad no es habitual no haber mudado ningún diente, y es bueno hacer una revisión para quedarnos tranquilos.

A los 7 años sin ningún diente caído no hay motivo de alarma inmediata, lo más normal es a la edad de los 5 años.

¿Qué Puede Entorpecer la Caída y Salida de Dientes?

Si a pesar de todo lo mencionado pensamos que los dientes de nuestro hijo están tardando demasiado en caerse, lo mejor es que consultemos al dentista. Lo más habitual cuando esto ocurre es que, según cuenta este odontólogo, la genética.

Pero, ¿qué puede entorpecer la caída y salida de dientes?

  • Genética y ritmo individual: La herencia genética juega un papel importante. Si en la familia la dentición infantil siempre fue más lenta, es muy probable que tu hijo haya heredado ese ritmo. También factores como el sexo (los niños varones a veces van un poco detrás de las niñas en el recambio dental) o haber nacido prematuro (los bebés prematuros pueden tener tanto la erupción de dientes de leche como la mudanza algo retrasadas) entran aquí.
  • Falta de espacio o dientes apiñados: Los dientes permanentes que vienen debajo son más grandes que los de leche. Si la mandíbula de tu pequeñín es pequeña o hay apiñamiento (muchos dientes en poco espacio), el diente definitivo puede tardar más en encontrar hueco y empujar al de leche para que se caiga. En estos casos a veces vemos que el diente de leche sigue firme porque al permanente le cuesta “hacer palanca” desde abajo.
  • Diente definitivo ausente (agenesia dental): En raras ocasiones, el motivo de que un diente de leche no se caiga nunca por sí solo es que no existe un diente permanente debajo. Esto se llama agenesia dental, y significa que esa pieza definitiva simplemente no se formó. Al no haber un diente nuevo empujando, el diente de leche puede quedarse en su sitio indefinidamente. La agenesia más común es la de las muelas del juicio en adolescentes, pero en niños a veces afecta a incisivos laterales, caninos o segundos premolares.
  • Diente de leche “anquilosado” al hueso: Otra situación infrecuente es la anquilosis dental, que es cuando el diente de leche se ha fusionado con el hueso de la mandíbula y no se afloja aunque el permanente empuje. Estos dientes de leche suelen verse un poco “hundidos” o más bajos que los de al lado, porque no se van moviendo. La causa no siempre se conoce, a veces es genética o por un traumatismo previo.
  • Obstáculos físicos y otros problemas locales: En algunos casos, un obstáculo físico impide la erupción del diente permanente y por tanto retrasa la caída del de leche. ¿Qué tipo de obstáculos? Puede ser un diente supernumerario (una pieza extra que nació de más y bloquea el camino), un quiste dentario o malformación en la encía, o incluso una encía demasiado fibrosa y gruesa que ofrezca resistencia (a esto último lo llamamos fibromatosis gingival). También, si tu hijo sufrió un golpe fuerte en un diente de leche cuando era más pequeño, el daño podría haber afectado al diente definitivo en formación o su posición, haciendo más difícil que empuje correctamente.
  • Factores de salud general: El estado de salud y nutrición del niño también puede influir levemente en el ritmo de la dentición. Una mala nutrición, con deficiencia de ciertos nutrientes como calcio, vitamina D o problemas de crecimiento, podría retrasar tanto la salida de los dientes como su recambio. Lo mismo ciertas condiciones médicas endocrinas (por ejemplo, problemas de tiroides o déficit de hormona del crecimiento) o anemia crónica. Incluso se observa que niños con síndromes genéticos como el Síndrome de Down suelen tener erupción dental más tardía.

Tampoco hay que dejar de lado la malposición dentaria a futuro, problema que se podría evitar con una temprana visita a nuestro dentista y con la extracción del diente temporal.

¿Cuándo Debería Preocuparme de Verdad y Actuar Con Más Urgencia?

  • Ningún diente caído después de los 8 años: Ya lo mencioné, pero lo recalco: si tu hijo ha cumplido 8 años y sigue sin rastro de recambio dental (ni dientes flojos ni permanentes a la vista), es momento de acudir al odontopediatra si no lo has hecho.
  • Diente permanente erupcionando sin que caiga el de leche: La imagen clásica del diente definitivo saliendo por detrás o al lado del de leche que no se mueve. Esto puede causar una doble hilera de dientes y desvíos en la posición. Aquí no esperes mucho, lleva al niño al dentista para evaluar la extracción del diente de leche que obstruye.
  • Dolor, inflamación o anomalías en la encía: Si notas que alguna encía donde debería salir un diente nuevo está muy hinchada, morada o duele y el diente de leche correspondiente no se ha caído, podría haber un quiste de erupción u otro inconveniente.
  • Diente de leche muy deteriorado que no cae: A veces un diente de leche tiene caries avanzadas, está en mal estado y aun así no se cae. Esto puede afectar al diente definitivo de abajo o provocar infección. En estos casos, el dentista posiblemente decida extraer ese diente de leche enfermo, aunque el permanente no esté listo aún, para evitar problemas mayores.
  • Características físicas especiales: Niños con condiciones como las mencionadas (síndromes genéticos, trastornos endocrinos) deben seguir de cerca con sus médicos el tema dental. Pero en general, estas condiciones ya se conocen desde antes y los padres suelen estar asesorados.

¿Qué Hacer Si No Se Caen Los Dientes de Leche?

Siempre tendrá que ser valorado por el dentista. Lo habitual es que se realice una prueba de imagen como la ortopantografía. Según su sospecha, puede solicitar otras pruebas de imagen.

En función de la causa, el especialista decidirá qué actitud terapéutica será la más adecuada: en algunos casos se recomendará mantener el diente de leche y, en otros, se recomendará su extracción.

Si a pesar de todo lo mencionado pensamos que los dientes de nuestro hijo están tardando demasiado en caerse, lo mejor es que consultemos al dentista. Lo más habitual cuando esto ocurre es que, según cuenta este odontólogo, la genética.

Si tu hijo tiene 7 años y aún no ha mudado dientes, no es obligatorio correr al dentista de inmediato si por lo demás todo parece normal. No obstante, aprovechar la próxima revisión dental para comentarlo es buena idea. El odontopediatra puede valorar si los dientes de leche están firmes, si asoman ya...

Es así como se pueden diagnosticar ausencias dentarias por las cuales no se va a producir el recambio dentario al no tener dientes permanentes, algo que es «más habitual de lo que se cree».

El odontólogo realiza una exploración clínica que va acompañada con pruebas complementarias, fundamentalmente de radiografías, que le ayudan a esclarecer un buen diagnóstico. Es así cómo pueden controlar el recambio dentario y evitar complicaciones a largo plazo observando que todos los dientes se encuentran de manera correcta.

Recomendaciones Finales

Si a pesar de todo lo mencionado pensamos que los dientes de nuestro hijo están tardando demasiado en caerse, lo mejor es que consultemos al dentista. Lo más habitual cuando esto ocurre es que, según cuenta este odontólogo, la genética.

Lo primero que te recomendaría es mantener la calma y la observación activa.

  1. Revisa su boquita periódicamente: Sin obsesionarse, cada cierto tiempo puedes comprobar suavemente si alguno de sus dientes de leche está ligeramente móvil. A veces los primeros movimientos son mínimos y pasan desapercibidos. Pregúntale también si siente algún diente “raro” o flojo.
  2. Involúcralo de forma divertida: por ejemplo, que él mismo revise en el espejo si ve alguno diferente.
  3. Mantén una excelente higiene bucal: Parece que no tiene relación con que se caigan antes o después, pero la salud de los dientes de leche sí influye. Un diente de leche muy cariado o con infección podría caerse antes de tiempo, y al contrario, dientes muy sanos pueden aguantar bien hasta que el definitivo los reemplace. Sigue cepillando sus dientes junto a él mínimo dos veces al día con pasta con flúor (a los 7 años aún necesita supervisión para un cepillado efectivo).
  4. Acude a las revisiones con el odontopediatra: Si aún no lo has hecho, este es un buen momento para programar una visita al dentista pediátrico. De hecho, recomendamos que los niños empiecen con revisiones regulares al dentista desde los 3-4 años, al menos anuales. A los 7 años, el dentista no solo revisará caries, también evaluará si el recambio dentario va acorde a la cronología esperada.
  5. Ten paciencia y fomenta hábitos saludables: En paralelo, toca esperar un poquito. Aprovecha este tiempo para reforzar hábitos que benefician su desarrollo dental: buena alimentación (lácteos, frutas y verduras que aportan vitaminas y minerales), evitar excesos de azúcares (para prevenir caries en esos dientes de leche que aún le quedan un tiempo), y animarlo a morder alimentos sólidos adecuados a su edad (zanahorias crudas en tiras, manzanas, pan crujiente).
  6. Observa señales de la erupción permanente: Fíjate si detrás o en la encía de algún diente de leche se ve quizá asomar un diente permanente. A veces ocurre lo que llamamos “dientes de tiburón”: el definitivo sale por detrás sin que el de leche se haya caído aún. Si ves un diente nuevo saliendo y el de leche sigue ahí firme, es conveniente visitar al dentista.

Siempre tendrá que ser valorado por el dentista. Lo habitual es que se realice una prueba de imagen como la ortopantografía. Según su sospecha, puede solicitar otras pruebas de imagen.

Pacientemente, consulta si lo crees necesario, y sobre todo no transmitas angustia a tu hijo. Para él/ella también puede ser frustrante “irse quedando el único sin ventana en la sonrisa” cuando sus amigos ya presumen de dientes nuevos. Explícale con calma que cada niño tiene su tiempo, que sus dientes de leche ya caerán cuando estén listos, y que incluso tiene su ventaja seguir con su sonrisa completa un tiempito más.

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