La anosmia es la pérdida total del sentido del olfato, lo cual impide detectar olores. Es importante comprender este trastorno, sus causas, consecuencias y las opciones de tratamiento disponibles.

Diagrama del sistema olfativo humano.
¿Qué es la Anosmia?
La anosmia es la pérdida total del olfato, lo cual impide detectar olores. Cuando esta pérdida es unilateral, puede pasar desapercibida y, cuando es parcial, se conoce como hiposmia. Según los expertos, se calcula que el 5% de la población sufre de anosmia.
Según la Sociedad Española de Otorrinolaringología (SEORL), es un problema del que se disponen de pocos datos, pero estudios recientes llevados a cabo en España indican que sufre anosmia un 0,5% de la población y un 17%, hiposmia (pérdida parcial del olfato). Estos porcentajes aumentan con el envejecimiento y también es mayor el número de hombres afectados respecto al de mujeres.
¿Cómo Funciona el Sentido del Olfato?
La nariz, además de permitirnos respirar y filtrar y humedecer el aire, es el órgano del olfato. Puede percibir hasta diez mil aromas diferentes, cuando las moléculas de olor que transporta el aire y entran por las fosas nasales y llegan a la mucosa nasal o pituitaria. En esta, se hallan las células nerviosas olfativas de la nariz.
Cuando las moléculas se disuelven en la mucosidad, estimulan estas células, que producen señales nerviosas. Dichas señales se transmiten a un primer centro nervioso llamado bulbo olfatorio, que se encuentra en la parte superior de la cavidad nasal, en la base de la parte frontal del cerebro.
El bulbo contiene el epitelio olfativo, una zona de la mucosa nasal que contiene entre 10 y 20 millones de neuronas olfatorias. Estas transmiten las señales nerviosas a través del tracto olfatorio al cerebro, que se encarga de interpretarlas e identificar el olor correspondiente.
De esta manera, es posible disfrutar de los aromas y también de percibir señales de peligro mediante el reconocimiento de olores asociados a situaciones potencialmente peligrosas como una fuga de gas o un incendio o mediante el reconocimiento del olor y gusto de los alimentos en mal estado.
De hecho, el sentido del olfato resulta crucial también para diferenciar los sabores de los alimentos u otras sustancias que se hallen dentro de la boca. Es decir, aunque se perciban como gustativas, estas sensaciones tienen su origen en el olfato. Además, los olores de los alimentos también llegan hasta las neuronas mientras masticamos, por vía retronasal.
Como vemos, los sentidos del gusto y del olfato están vinculados muy estrechamente entre ellos. Cuando una persona refiere pérdida del olfato, también asocian la pérdida del gusto debido a que los sabores se perciben principalmente por el olfato. Esto incide considerablemente en el desarrollo de la vida diaria y, en especial, en el proceso del apetito.
Causas de la Anosmia
Los trastornos del olfato, y en concreto, la anosmia, pueden ser debidas a muchas causas; a continuación mencionaremos las más habituales. Aunque se han descrito algunos casos de anosmia congénita, generalmente se trata de un trastorno adquirido.
Durante el envejecimiento, algunas personas pierden cierto grado de olfato (presbiosmia) sin que se pueda determinar la causa. Sin embargo, normalmente, es consecuencia de algún tipo de obstrucción en el interior de la nariz que impide que las moléculas de olor accedan a la zona olfativa o de una destrucción o daño en el epitelio olfativo o en las vías centrales nerviosas.
Las infecciones virales de las vías respiratorias altas, especialmente la gripe, son las causas más comunes de obstrucción nasal. Otros tipos de infecciones, la rinitis alérgica, los pólipos nasales y la desviación del tabique nasal pueden también provocar una obstrucción nasal que derive en pérdida del olfato.
Además, estudios recientes realizados en pacientes de covid-19 apuntan que los trastornos olfativos y gustativos son síntomas prevalentes en la infección por este coronavirus, aunque la información disponible actualmente es muy escasa.
Otra posible causa de anosmia es la destrucción del epitelio olfativo, lo cual puede ocurrir en caso de algunos tipos de sinusitis o rinitis, de usar de manera prolongada algunos tipos de fármacos -descongestivos nasales, anfetaminas, estrógenos…-, de exposición a tóxicos como el cadmio o el manganeso, de consumo de drogas como cocaína o, raramente, de tumores.
Por último, puede producirse la destrucción de las vías nerviosas, debido a causas como el Alzheimer, trastornos neurológicos degenerativos como la esclerosis múltiple, un traumatismo craneoencefálico, una cirugía intracraneal, una infección o un tumor en la cabeza o la base del cerebro -o un tratamiento de radioterapia para eliminarlo-.
También pueden estar relacionadas con la anosmia otras enfermedades como la obesidad, una nutrición deficiente, la diabetes y la hipertensión. Se desconoce el papel exacto del tabaco, aunque se piensa que sustancias como la nicotina y el alquitrán debilitan las células sensitivas de los receptores olfatorios.
Entre sus causas más frecuentes figuran infecciones virales que afectan a las vías superiores (gripe, resfriado y recientemente el Covid-19) y alergias. De hecho, se calcula que entre el 20 y el 40% de los pacientes con rinitis alérgica tienen afectada su capacidad olfativa.
Otros motivos detrás de la anosmia son: desviación del tabique nasal, tumores, traumatismos craneoencefálicos, enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o envejecimiento.
Las informaciones publicadas contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. La visita al especialista es necesaria para determinar un diagnóstico correcto con el fin de aplicar el tratamiento más adecuado a cada paciente.
Repercusiones en la Salud
El sentido del olfato está muy poco desarrollado en los seres humanos, por lo que, aunque su déficit no provoque un gran impacto en la vida diaria, puede tener igualmente repercusiones importantes.
Como se comentaba al inicio, la carencia de olfato implica la pérdida de un sistema temprano de alerta de la persona antes circunstancias graves y o potencialmente peligrosas. Además, la anosmia puede constituir un primer síntoma de una enfermedad grave, por lo que es necesario detectarla y averiguar si la ha provocado alguna enfermedad, como por ejemplo, el Alzheimer. En la actualidad, la anosmia puede ser una pista para sospechar la Covid-19.
Las personas con anosmia no pueden distinguir bien los sabores. En otros casos, puede limitar la vida social y desencadenar una depresión.
Por otra parte, dado que el sentido del gusto depende en gran medida del olfato, las personas con anosmia pueden distinguir las sustancias saladas, dulces, ácidas y amargas, pero no son capaces de diferenciar los sabores, ya que los aromas no pueden llegar hasta las células sensoriales y estimularlas. Es decir, padecen ageusia o pérdida del sentido del gusto, lo que puede impedirles disfrutar de la comida y la bebida e influir en sus hábitos nutricionales.
Por ejemplo, pueden comer menos y perder peso o todo lo contrario. También puede ocurrir que se añada demasiada sal a la comida y ello provoque otros problemas de salud como hipertensión o daños en los riñones.
En algunos casos, este síntoma puede estar acompañado de otros, como falta de apetito y/o depresión. Hay que tener presente que el olfato está estrechamente relacionado con el gusto, ayudando a potenciar los sabores.
También nos ayuda a percibir posibles señales de peligro (un fuego, una fuga de gas o un alimento en mal estado) por lo que su ausencia puede tener serias repercusiones a medio y largo plazo.
Ejercicios para recuperar el gusto perdido por el COVID-19
Diagnóstico de la Anosmia
El primer paso para el diagnóstico de cualquier déficit en el olfato es realizar una historia clínica y una exploración física lo más completa posible.
El dentista puede ser de ayuda en el diagnóstico de los trastornos del gusto si se deben a condiciones o enfermedades de la boca. Pero lo mejor será acudir a un otorrinolaringólogo, este profesional realizará una evaluación física de nariz, oídos y garganta; además de indagar en la historia médica y en los hábitos de higiene bucal.
Adicional a esto, puede hacer pruebas especiales:
- Pruebas del gusto: El especialista puede realizar pruebas con diversos sabores, en diferentes concentraciones, con la intención de saber hasta qué punto el paciente puede distinguir el sabor. Otra manera es mediante la utilización de sustancias químicas que se aplican directamente en la lengua.
- Estudios clínicos: Una tomografía computarizada, una resonancia magnética o una endoscopia proveen imágenes del interior de la boca y la garganta que pueden indicar si existe alguna condición subyacente o anomalía que esté provocando la pérdida o cambios en la percepción de los sabores.
- Biopsias: Este tipo de exámenes más específico se utiliza para extraer una muestra del tejido de la boca o la garganta de modo que se pueda detectar alguna enfermedad severa como el cáncer.
El especialista decidirá cuál método puede ayudarle en la detección de los trastornos del gusto, y ello dependerá básicamente de la causa que sospeche. Incluso existe la posibilidad de combinar varios métodos para llegar a un diagnóstico final.
Tratamientos para la Anosmia
En función de la causa, la pérdida del olfato puede tratarse corrigiendo el trastorno o problema específico que la ha provocado, si es posible. Por ejemplo, se puede combatir una infección bacteriana con antibióticos, eliminar pólipos que estén obstruyendo las vías nasales o recurrir a los antihistamínicos en caso de alergia.
Otras veces, la anosmia no precisa tratamiento, es temporal y retorna de manera espontánea. Esto suele ocurrir, sobre todo, tras una infección viral de las vías respiratorias como un resfriado o una gripe. Sin embargo, en algunos casos, puede ser permanente.
En el caso de conservar algo del olfato, pueden agregarse a los alimentos potenciadores del sabor y el olor, para que aumente el disfrute al comer. Si la pérdida del olfato y el gusto no es bien aceptada, puede ser necesario apoyo psicológico o psiquiátrico.
Si existen tratamientos para los trastornos del gusto, pero dependen del tipo, de tu edad, salud general, cuánto tiempo tienes experimentando síntomas. El tratamiento puede incluir:
- Dejar de consumir o cambiar los medicamentos que están causando el trastorno.
- Corregir el problema médico subyacente.
- Cirugías.
- Dejar de fumar.
Los corticoides sistémicos son efectivos para reducir el edema de la mucosa nasal.
En la actualidad no hay evidencia de ningún tratamiento farmacológico eficaz para las hiposmias/anosmia post virales ni secundarias a traumatismos craneoencefálicos.
Rehabilitación Olfatoria
La rehabilitación olfatoria puede ayudar a regenerar las células neurosensoriales olfatorias y a recuperar más rápidamente el olfato, mejorando la sensibilidad olfativa en un 30% de los casos, como demuestran múltiples estudios. Esto ha llevado a desarrollar distintas técnicas de entrenamiento del olfato.
El método más conocido, y el que utilizamos en Altiorem es el descrito por el profesor Thomas Hummel, de la Universidad de Dresde, en 2009. Se basa en estimular el olfato con cuatro olores, cada uno pertenecientes a una de las categorías básicas, habiéndose demostrado como los más eficaces la rosa, el limón, el clavo y el eucaliptus.
La cirugía endoscópica nasosinusal (CENS) es especialmente eficaz para mejorar síntomas como la obstrucción nasal, la mucosidad o el dolor o presión facial, pero en cuanto al olfato los resultados son más variables.
En estos casos, los profesionales recomiendan un entrenamiento olfativo con la repetición y exposición de un conjunto de olores para acelerar la recuperación del olfato.
Los otorrinos llevan años utilizando técnicas de entrenamiento olfativo para acelerar y potenciar la recuperación del olfato.
Para atender a esta demanda creciente de soluciones para tratar la pérdida de olfato, en Abedul Laboratorios Farmacéuticos hemos desarrollado Anosmiun, un kit de entrenamiento olfativo de uso doméstico.
El kit contiene una selección de aceites esenciales 100% naturales (Geranio, Naranja, Eucalipto, Clavo, Canela) y unas tiras reactivas en las que se colocan una o dos gotas de cada aceite y se huele y anota la percepción en una escala de 0 a 5.
Con sólo 10 minutos diarios podrás ejercitar la capacidad cerebral de identificar olores, almacenarlos y recordarlos.
Otros Trastornos del Olfato
Como hemos dicho ya, la pérdida del olfato parcial se conoce como hiposmia. En caso de que afecte solamente a uno de los lados de la nariz, puede pasar desapercibida.
También puede producirse parosmia, que es un cambio en la manera en que se perciben los olores. Por ejemplo, puede volverse desagradable un aroma que es agradable. La fantosmia es un tipo de parosmia y se refiere a la sensación de percibir olores que en realidad no existen. Estas alucinaciones olfatorias son relativamente raras, asociadas normalmente a enfermedades neurológicas o psiquiátricas.
Otro trastorno es la heterosmia, en la que se confunde un olor con otro. La cacosmia es la percepción de un olor desagradable ocasionado por estímulos del organismo sin existencia de moléculas olorosas en el ambiente. Estas alteraciones en la percepción olfativa afectan generalmente a todos los olores, aunque, en algunos casos concretos, pueden afectar a uno solo.
Por último, el término osmofobia se refiere a presentar una reacción de miedo al vincular determinados olores con experiencias vitales previas.
Recomendaciones de Seguridad para Personas con Anosmia
Es muy importante que las personas con anosmia tengan en cuenta algunas medidas de seguridad en su día a día:
- Sé muy cuidadoso/a con la conservación de los alimentos y sus fechas de caducidad. Revisa siempre este dato antes de ingerir cualquier comida o bebida y desecha cualquier alimento que haya excedido el plazo aconsejado.
- Almacena en espacios claramente diferenciados los líquidos tóxicos de los destinados a la ingesta. Su apariencia puede ser similar, por lo que es conveniente evitar posibles confusiones.
- No utilices gas y líquidos inflamables. Evita su uso tanto en el ámbito profesional como en el doméstico. Instala detectores de humo y gases en el hogar. De esta manera, podrás reaccionar en situaciones de riesgo como un incendio o un escape o fuga.
Prevención y Consejos para la Salud del Gusto
Cuidar tu boca, dientes y lengua tiene un impacto directo en la salud de tus papilas gustativas. Es por esta razón que debemos tener una rutina de higiene bucal adecuada, en la que mantengamos nuestra boca libre de sarro y placa, que pueden acumularse y afectar el funcionamiento correcto de estos pequeños órganos que nos permiten saborear los alimentos y bebidas.
Aquí hay algunos hábitos saludables que puedes seguir:
- Lavarse las manos frecuentemente para evitar la propagación de infecciones.
- En caso de tomar medicamento para otras condiciones médicas, es indispensable consultar con el médico acerca de los posibles efectos secundarios que estos provocar a tu organismo.
- Al realizar actividades que puedan significar un riesgo para tu cabeza o cara, recuerda utilizar equipos de protección personal para evitar lesiones.
- Mantén una alimentación balanceada y saludable, evitando el consumo excesivo de bebidas alcohólicas y uso de cigarrillos.
En cuanto a la prevención de enfermedades, el uso de mascarillas puede resultar interesante para espacios cerrados donde haya aglomeraciones de gente.
Tratamientos Complementarios
Cuando se diagnostica la pérdida de olfato a través de exploraciones de las fosas nasales, pruebas de radiodiagnóstico, exploraciones neurológicas y test de reconocimiento de sustancias, se inicia el tratamiento dependiendo de la causa.
Tratamiento complementario:
- Dietético, como aumentar la ingesta de alimentos ricos en zinc o antioxidantes, entre otros
- Tratamiento psicológico, a través de técnicas que permitan al paciente a una mejor adaptación al medio y, en especial, a los casos que pueden resultar peligrosos. Dentro de la pérdida del olfato, el tratamiento psicológico puede ir enfocado a incrementar la autoestima y el nivel de seguridad en sí mismo, incluir cambios con la finalidad de garantizar la seguridad alrededor del hogar, utilizando detectores de humo, electrodomésticos en lugar de gasodomésticos, o usar equipos que detecten la presencia de gases en el hogar. Es importante evaluar el grado de interferencia del problema para poder trabajar en su aceptación y en el desarrollo de otros posibles recursos y/o técnicas que permitan al paciente una mejor adaptación al medio, en especial en casos como el del olfato, que pueden resultar peligrosos.
- Tratamiento del tabaquismo: Una de las consecuencias del consumo de tabaco es la pérdida de los sentidos del gusto y del olfato. El fumador, ve reducidas significativamente sus capacidades olfativas y gustativas, lo que provoca que no identifique determinados olores y gustos. Sin embargo, cuando la persona deja de fumar, estas capacidades se retablecen, y la persona va recuperando gustos y olores que anteriomente ya no identificaba. A pesar de las consecuencias nocivas del consumo de tabaco, muchos fumadores mantienen su hábito a causa de la dificultad del proceso de deshabituación. Contar con la ayuda de profesionales facilita el proceso haciendo que la deshabituación tabáquica resulta más senzilla y eficaz.
Relación con la COVID-19
Alrededor de 8 de cada 10 pacientes con Covid-19 sufren pérdida de olfato en mayor o menor medida. Según un estudio publicado en JAMA Network, entorno al 80 por ciento de los pacientes recupera el olfato y el gusto de forma espontánea a las cuatro semanas.
Sin embargo hay pacientes que padecen anosmia durante meses, quedándose como una secuela permanente del Covid-19.
| Característica | Porcentaje |
|---|---|
| Pacientes con COVID-19 que experimentan pérdida de olfato | 80% |
| Pacientes que recuperan el olfato y el gusto espontáneamente en 4 semanas | 80% |