A menudo, los pacientes acuden a la consulta preocupados por un dolor debajo de la mandíbula, en el cuello. Es comprensible lo alarmante que puede ser sentir molestias en esta zona, especialmente cuando no se sabe a qué se deben. En este artículo, exploraremos las posibles causas -tanto las más comunes como las más graves- de ese dolor bajo la mandíbula, así como los síntomas asociados, cuándo deberías preocuparte, cómo se realiza el diagnóstico y qué tratamientos existen para aliviarlo.
En muchos casos, el dolor submandibular (es decir, debajo de la mandíbula) no es señal de algo grave y se debe a condiciones frecuentes y tratables. A continuación, se detallan las causas más comunes y menos comunes, pero más serias que podrían estar detrás de este síntoma:
Causas Comunes del Dolor Submandibular
Inflamación de los Ganglios Linfáticos
Una de las razones más habituales de sentir dolor debajo de la mandíbula es la inflamación de los ganglios linfáticos del cuello. Tenemos varios ganglios bajo la mandíbula (los ganglios submandibulares) que forman parte del sistema inmunitario. Cuando hay una infección o inflamación cercana -por ejemplo, un resfriado, una faringitis (dolor de garganta) o un diente infectado- estos ganglios pueden hincharse y doler. Es posible palpar una “bolita” sensible en esa área.
Cuando combaten una infección, los ganglios se agrandan y se vuelven dolorosos por la presión interna. Suelen causar molestia en cuello y mandíbula al girar la cabeza o al masticar. Además del dolor localizado, podrías tener síntomas asociados como malestar general, fiebre, congestión nasal o dolor de garganta, dependiendo de la infección causante.

Infecciones Dentales
Un diente infectado (por ejemplo, un absceso dental en una muela) puede provocar dolor que se irradia debajo de la mandíbula. Las infecciones en muelas inferiores, en especial, pueden hacer que el dolor se extienda hacia el cuello e incluso causar inflamación en la zona submandibular. Por ejemplo, un absceso dental severo en una muela del juicio inferior puede originar hinchazón dolorosa bajo la mandíbula y también hacer que los ganglios cercanos se inflamen. Si tienes dolor de muelas junto con dolor bajo la mandíbula, encías inflamadas o sabor desagradable en la boca, es posible que esta sea la causa.

Trastornos de la ATM (Articulación Temporomandibular)
Los trastornos de la ATM -la articulación que conecta la mandíbula con el cráneo, justo frente al oído- son otra causa frecuente de dolor mandibular que puede extenderse hacia el cuello. Si padeces de bruxismo (rechinar o apretar los dientes por estrés), mala mordida o tensión en la mandíbula, es común sentir dolor en la mandíbula y el cuello al mismo tiempo.
Además del dolor, la persona con problemas de ATM puede notar chasquidos al abrir la boca, dificultad o molestia al masticar, rigidez mandibular o incluso dolor de cabeza y oídos. Muchos no relacionan estos síntomas con la mandíbula, pero la tensión muscular en la zona puede irradiar al cuello y hombros. De hecho, hasta el 70% de los problemas de cuello pueden tener relación con la ATM y la postura.

5 ejercicios para aliviar el dolor Dolor de mandibula o ATM
Tensión Muscular por Estrés
El estrés y la ansiedad a menudo llevan a que, sin darte cuenta, mantengas los músculos de la mandíbula tensos o los hombros encogidos. Imagínate trabajando muchas horas encorvado o con la mandíbula apretada: al final del día podrías sentir “cargados” los músculos del cuello, la nuca y la zona bajo la mandíbula. Este tipo de dolor muscular suele ser sordo (no punzante), puede empeorar con ciertas posturas o movimientos, y mejora con reposo, calor local o masaje.
Otros síntomas pueden incluir sensación de rigidez en el cuello, puntos gatillo (nudos musculares) sensibles bajo la mandíbula o cerca de la oreja, y a veces dolor de cabeza tensional. La buena higiene postural y técnicas de relajación son claves aquí.
Infección o Obstrucción de las Glándulas Salivales Submandibulares
Debajo de la mandíbula también se encuentran las glándulas salivales submandibulares. Si una de estas glándulas se infecta (por una bacteria) o se obstruye por un cálculo salival, puede causar dolor debajo de la mandíbula en el lado afectado. Por lo general, la sialoadenitis submandibular provoca un bulto doloroso bajo la mandíbula, hinchazón y dolor que aumenta al comer (cuando se produce más saliva pero esta no puede drenarse bien). Incluso podrías notar boca seca o mal sabor.
Un signo típico es que el área bajo la mandíbula se pone roja, caliente y duele al presionarla. Estas infecciones requieren atención médica, pero se consideran una causa relativamente común en personas mayores o con poca hidratación. Por suerte, con antibióticos y medidas para estimular la saliva (como chupar limón) suele resolverse.
Otras Causas Menos Frecuentes:
- Problemas dentales o de encías: además de abscesos, una muela del juicio impactada, caries profundas o gingivitis severa pueden irradiar dolor a la mandíbula y cuello.
- Sinusitis o congestión nasal: aunque suene extraño, una fuerte sinusitis maxilar puede causar dolor referido a la mandíbula superior y área de las mejillas, pero rara vez al área submandibular.
- Lesiones o golpes: un traumatismo directo (como un golpe en la quijada o una caída) puede ocasionar dolor persistente debajo de la mandíbula, incluso si no hay fractura.
- Problemas de columna cervical: algunas neuralgias o pinzamientos cervicales (en las vértebras del cuello) pueden reflejar dolor hacia la mandíbula inferior.
Causas Serias (Aunque Menos Frecuentes)
Angina de Ludwig
Se trata de una infección bacteriana severa en el espacio submandibular (el tejido profundo debajo de la mandíbula). Suele ocurrir como complicación de un absceso dental no tratado. Esta condición, conocida como Angina de Ludwig, provoca un dolor intenso debajo de la mandíbula (frecuentemente debajo de la lengua y ambos lados de la mandíbula), con hinchazón rápida y dura de la zona. La persona puede tener fiebre alta, dificultad para abrir la boca y dificultad para tragar o respirar -lo cual es una emergencia médica.
La hinchazón en el cuello puede progresar y obstruir las vías respiratorias en cuestión de horas, poniendo en riesgo la vida. Si alguna vez notas un dolor submandibular muy intenso, con inflamación severa del cuello, mucha dificultad para tragar saliva, voz apagada o ruidosa al respirar, acude a urgencias de inmediato.
Tumores
Otra causa poco común de dolor bajo la mandíbula puede ser un tumor. Algunos cánceres de cabeza y cuello (por ejemplo, linfomas, cáncer de glándulas salivales o metástasis ganglionares) pueden manifestarse como un bulto firme debajo de la mandíbula. A diferencia de un ganglio por infección, estos bultos suelen no doler al inicio, pero a medida que crecen pueden causar molestias o dolor sordo en la zona.
Signos de alarma de malignidad son: ganglio que aumenta de tamaño progresivamente, es duro o fijo al tejido (no se mueve al palpar), y viene acompañado de síntomas generales como pérdida de peso, sudores nocturnos o fatiga. Un tumor en la glándula submandibular también puede causar hinchazón debajo de la mandíbula; a veces duele, otras no, hasta que crece lo suficiente.
Si tienes un bulto indoloro que no desaparece en 2-4 semanas, debes consultar al médico para descartar un problema serio.

Infarto al Corazón
Un infarto al corazón puede presentarse con dolor en áreas atípicas como la mandíbula. Aunque es muy raro, algunas personas (en especial mujeres) han descrito un dolor mandibular (generalmente en un solo lado, a veces en la mandíbula inferior) como síntoma de un ataque cardíaco. Este dolor suele ir acompañado de otras molestias más características: opresión en el pecho, dolor que irradia al brazo izquierdo, al hombro o al cuello, falta de aire, sudor frío, náuseas, mareo, etc.
Otras Causas Graves:
- Neuralgia del trigémino u otras neuralgias: un dolor muy intenso, tipo descarga eléctrica, en la mandíbula y cara podría ser por neuralgia trigeminal.
- Osteomielitis mandibular: una infección en el hueso de la mandíbula puede causar dolor crónico y signo inflamatorios locales.
- Síndrome de Eagle: es una condición rara donde una estructura del cráneo (apófisis estiloides) está alargada y puede causar dolor en garganta, mandíbula y oído al girar el cuello.
¿Cuándo Debes Preocuparte? Signos de Alerta
Afortunadamente, la mayoría de los casos de dolor mandibular debajo de la oreja o en el cuello no son graves, pero es importante reconocer los signos que requieren atención médica inmediata:
- El dolor es intenso y empeora rápidamente: un dolor submandibular que va en aumento, con inflamación marcada del cuello o la cara, debe ser evaluado pronto.
- Dificultad para respirar o tragar: ¡Urgencia médica! Como mencioné, esto podría indicar una infección grave (que está bloqueando la garganta) o una reacción alérgica severa.
- Fiebre alta persistente (> 38.5°C) o síntomas sistémicos fuertes: si además del dolor bajo la mandíbula tienes fiebre por más de 2-3 días, escalofríos intensos, debilidad marcada, sudores nocturnos o pérdida de peso, es fundamental buscar ayuda.
- Bulto anormal que no desaparece: como regla general, cualquier ganglio inflamado que dure más de 2-4 semanas sin reducirse, o que crece con el tiempo, debe ser evaluado. Lo mismo si notas la zona endurada o muy sensible después de semanas.
- Dolor de mandíbula acompañado de dolor en el pecho/brazo: podría ser coincidencia, pero por seguridad médica atiende primero lo crítico. Mejor descartar un problema cardiaco.
- Apertura bucal limitada (trismo): si de pronto no puedes abrir bien la boca (se te “traba” la mandíbula) y eso viene con dolor, consulta pronto.
- El dolor no mejora con nada: Has probado analgésicos suaves, reposo, compresas calientes o frías y han pasado varios días sin mejoría o incluso empeora.
Si algo en tu dolor te preocupa o parece fuera de lo común, es preferible consultar. Como médico, siempre les digo a mis pacientes que “es mejor venir por algo que termina siendo sencillo, que quedarse en casa con algo grave por miedo o duda”.
Diagnóstico del Dolor Submandibular
El proceso de diagnóstico del dolor submandibular generalmente incluye:
- Historia clínica completa: preguntas sobre el inicio del dolor, si es constante o intermitente, factores que lo mejoran o empeoran, y otros síntomas asociados.
- Examen físico: palpación cuidadosa del cuello y la mandíbula para evaluar ganglios o masas, hinchazón, enrojecimiento y dolor al mover la mandíbula. Revisión de la boca y la garganta para detectar problemas dentales o salivales.
- Ecografía de cuello: para visualizar ganglios, quistes o la glándula salival submandibular.
- Análisis de laboratorio: un hemograma completo puede revelar si hay infección (glóbulos blancos elevados) o algún otro indicador.
Según los hallazgos, podría remitirte a un especialista: un otorrinolaringólogo (ENT) para temas de garganta y glándulas salivales, un cirujano maxilofacial para problemas de mandíbula o abscesos dentales complicados, o un oncólogo si (Dios no lo quiera) hubiese sospecha de algo maligno.
Tratamiento del Dolor Submandibular
El tratamiento dependerá directamente de la causa identificada. No existe una única medicina para “dolor de debajo de la mandíbula” porque, como vimos, podría ser varias cosas:
- Para ganglios inflamados por infección: tratar la infección subyacente con antibióticos (si es bacteriana) o medidas de soporte para infecciones virales.
- Para abscesos dentales: drenaje del absceso y tratamiento del diente afectado por un odontólogo.
- Para trastornos de la ATM: fisioterapia, férulas de descarga, analgésicos o, en casos severos, cirugía.
- Para tensión muscular: técnicas de relajación, higiene postural, calor local o masaje.
- Para infecciones de glándulas salivales: antibióticos y medidas para estimular la saliva (como chupar limón).
Bulto en la Mandíbula Inferior que se Mueve
He visto muchos pacientes preocupados al notar un bulto en la parte inferior de la mandíbula que “se mueve” al tacto. Entiendo perfectamente la ansiedad que puede generar encontrar un bulto así - es natural pensar en cosas graves como un tumor. Quiero acompañarte con información clara y profesional sobre este tema. En este artículo te explicaré por qué puede aparecer un bulto móvil bajo la mandíbula, cuáles son las causas más comunes (la mayoría benignas), cómo los médicos diagnosticamos estas masas, qué tratamientos existen y cuándo realmente deberías preocuparte.
Causas comunes de un bulto en la mandíbula inferior que se mueve
Cuando un paciente me dice que tiene un bulto móvil en la cara, a la altura de la mandíbula inferior, las posibles causas que evaluamos primero suelen ser benignas. A continuación, te detallo las causas más comunes de un bulto en la mandíbula inferior que se mueve, desde las más frecuentes y benignas hasta las menos comunes.
- Ganglio linfático inflamado: Los ganglios linfáticos son pequeñas estructuras del sistema inmunitario que actúan como filtros. Tenemos varios ganglios bajo la mandíbula (ganglios submandibulares) que pueden aumentar de tamaño cuando hay una infección o inflamación cercana - por ejemplo, una infección de garganta, amigdalitis, un resfriado fuerte o un problema dental en la zona. Un ganglio inflamado suele medir desde pocos milímetros hasta ~1-2 cm. Suele presentarse junto con los síntomas de la infección causal: por ejemplo, si viene de un resfriado, podrías tener garganta irritada, mucosidad o fiebre baja; si el origen es un diente, quizá notes dolor o caries en ese diente. El bulto tiende a ser blando o firme pero elástico, no adherido firmemente al hueso ni a la piel.
- Infección odontológica: Un absceso dental severo en un diente de la mandíbula inferior puede causar inflamación en la encía y los tejidos cercanos, presentándose incluso como un bulto externo en la mandíbula. A veces, además del hinchazón local, la infección activa los ganglios linfáticos submandibulares como mencionamos antes, y el bulto que palpamos puede ser dicho ganglio inflamado reaccionando a la infección. Un absceso dental suele doler bastante (dolor de muela intenso, pulsátil) y aparecer rápidamente junto con hinchazón en la encía o cara. Es común tener encías enrojecidas, dolor al masticar, mal sabor de boca y a veces fiebre o malestar general si la infección es importante. Al tocar el bulto de un absceso, este puede sentirse más fijo en su lugar (no tan móvil) si es una hinchazón dentro del tejido, y duele al presionarlo.
- Quistes: Los quistes son sacos o bolsas cerradas que pueden formarse en distintos tejidos, llenos de líquido o material semisólido. En la mandíbula, podemos encontrarlos en hueso (quistes odontogénicos) o en las glándulas salivales cercanas. Un quiste mandibular odontogénico suele originarse cerca de las raíces de un diente (por ejemplo, un quiste periapical por una pieza no tratada, o un quiste dentígero alrededor de un diente retenido). Por otro lado, un quiste de glándula salival (como un mucocele en glándulas menores, o un quiste en la glándula submandibular) también puede manifestarse como un bulto bajo la línea de la mandíbula. Generalmente, un quiste produce un bulto redondeado, de consistencia blanda o elástica. Suele moverse al tocarlo (no está adherido al hueso firme) aunque si es interno en el hueso se notará al presionar la zona. Por lo regular no duele a menos que se infecte o crezca mucho y comprima estructuras. Un quiste en hueso mandibular puede pasar inadvertido hasta que alcanza un tamaño apreciable o se ve en una radiografía dental. Los quistes salivales pueden fluctuar de tamaño (por ejemplo, agrandarse durante el día si se acumula saliva y luego reducirse).
- Tumor benigno: Aunque menos común que las causas anteriores, un bulto en la mandíbula inferior que es móvil podría ser algún tipo de tumor benigno. «Tumor» en este contexto no significa cáncer necesariamente, sino cualquier crecimiento anormal de tejido. Suelen ser bultos indoloros, de crecimiento lento a lo largo de meses o años. Al palpar, pueden ser firmes o de consistencia intermedia; un lipoma, por ejemplo, es blando y muy móvil debajo de la piel (se desliza con facilidad y la piel encima luce normal). Un osteoma en el hueso sería duro pero generalmente indoloro y fijo al hueso (aunque un osteoma pequeño en la mandíbula es raro y suele descubrirse en radiografías). En general, un tumor benigno no causa síntomas sistémicos (no da fiebre, ni malestar, etc.), y salvo por el bulto en sí, la persona está bien.
- Tumor maligno: La posibilidad más seria - aunque bastante infrecuente en comparación a las anteriores - es que el bulto corresponda a algún tipo de tumor maligno. En la región submandibular, los diagnósticos malignos podrían ser: un linfoma (cáncer del sistema linfático) que se manifieste como un ganglio duro persistente, un tumor maligno de glándula salival submandibular (por ejemplo, carcinoma), un tumor en el hueso mandibular como un osteosarcoma (muy raro), o incluso una metástasis en un ganglio (ganglio centinela de alguna otra neoplasia). Es importante enfatizar que, estadísticamente, la mayoría de bultos que se mueven bajo la mandíbula NO serán cáncer.

Diagnóstico del bulto en la mandíbula inferior
- Historia clínica y examen físico: Primero, te haré preguntas sobre cuándo notaste el bulto por primera vez, si ha crecido o cambiado, y si tienes otros síntomas asociados (dolor de muelas, infecciones recientes, fiebre, etc.). Luego procedo a examinar. En la palpación, evaluamos el tamaño, forma, consistencia y movilidad del bulto. Como mencionamos, un ganglio reactivo suele ser móvil, oval y algo blando; un quiste puede ser blando fluctuante; un tumor firme o irregular; un absceso duele y puede sentirse caliente. También reviso otras zonas del cuello y cabeza: por ejemplo, busco más ganglios inflamados (en cuello, detrás de la oreja, clavículas) y exploro la boca (dientes, encías, amígdalas) para encontrar potenciales infecciones o lesiones.
- Pruebas de imagen: Para afinar el diagnóstico, casi siempre usamos alguna imagen. La ecografía (ultrasonido) del área submandibular es muy útil: es rápida, indolora y nos dice si el bulto es sólido o lleno de líquido, su tamaño exacto y características internas. Con una eco podemos distinguir bastante bien un ganglio linfático (tiene cierta forma y ecotextura característica) de un quiste (lesión líquida) o de un tumor sólido. Si persiste duda, pasamos a estudios más detallados: una radiografía panorámica dental detectará si hay lesiones óseas o abscesos dentales ocultos; una Tomografía Computarizada (TAC) o Resonancia Magnética (RMN) nos dará una imagen más precisa de la ubicación del bulto, su relación con estructuras vecinas y sospecha de naturaleza. Por ejemplo, ante un quiste mandibular grande, el TAC mostrará la cavidad en el hueso; ante un tumor de glándula, la RMN delineará sus bordes y extensión.
- Biopsia o punción aspirativa: Cuando encontramos un bulto cuya causa no queda clara con lo anterior, o que tiene características inusuales (muy grande, duro, etc.), procedemos a tomar una biopsia. Hay dos caminos: una punción aspirativa con aguja fina (PAAF), que extrae células con una aguja delgada para analizar al microscopio, o una biopsia excisional/incisional, que consiste en extraer una porción o la totalidad del bulto mediante una pequeña cirugía, para que el patólogo lo examine. Esto es la forma definitiva de diferenciar entre un proceso benigno y uno maligno. Por ejemplo, si sospechamos de un linfoma, se extirpará el ganglio para estudio; si parece un lipoma subcutáneo típico, quizás no sea necesaria la biopsia y se pasa directo a extirpar por completo si molesta.
- Análisis de laboratorio: En ciertos casos pediremos análisis de sangre u otros tests. Un hemograma completo puede indicar si hay signos de infección (leucocitosis) o, por ejemplo, si sospechamos mononucleosis, pediremos pruebas específicas (perfil mononucleosis). Si se piensa en problemas tiroideos (aunque estos suelen ser más abajo del cuello), se piden hormonas tiroideas, etc.
Tratamiento del bulto en la mandíbula inferior
- Ganglio linfático inflamado (reactivo): En este caso, realmente tratamos la causa subyacente. Si el ganglio está grande por una infección bacteriana (por ejemplo, una amigdalitis), el tratamiento será con antibióticos adecuados para esa infección, y medidas como antiinflamatorios o analgésicos para el malestar. Al resolver la infección, el ganglio irá reduciéndose. No se recomienda intentar “desinflamar el ganglio” en sí de forma aislada; es el sistema inmunitario trabajando. Solo en casos de ganglios crónicamente inflamados o muy molestos se consideraría una extracción, pero eso es poco común. Es más importante hacer seguimiento: tu médico puede citarte en unas semanas para confirmar que el ganglio efectivamente disminuyó.
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Recuerda que este artículo proporciona información general y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud. Si tienes dolor o molestias persistentes debajo de la mandíbula, busca atención médica para obtener un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado.