Oclusión Dental Clase 2: Información Completa

La clasificación de la mordida (oclusión) se divide en tres categorías principales: Clase I, II y III. Esta clasificación se refiere a la posición de los primeros molares y la manera en que encajan los superiores con los inferiores. Esto es importante porque la clasificación de la mordida también indica si existe una discrepancia esquelética, y ayuda a determinar por qué la mordida no encaja correctamente.

La posición de los maxilares es la base ósea de la mordida. Por lo tanto, si el maxilar y la mandíbula no están bien alineados, hablamos de una maloclusión, y es necesario buscar un tratamiento para alinearlos. De no tratarse, las maloclusiones pueden causar problemas funcionales como desgaste de los dientes, problemas de masticación y digestión, problemas del habla, dolor en la articulación de la mandíbula (ATM), trastornos del sueño e incluso apnea del sueño, además de que los pacientes con maloclusiones presentan un desequilibrio en las facciones de su rostro, que puede ser más o menos notorio.

Es posible que hayas escuchado alguna vez a alguien que está en tratamiento de ortodoncia por una “clase II”. Es una terminología ortodóncica muy común, que procede de una antigua clasificación de los defectos de oclusión o “encaje” de los dientes superiores con respecto a los inferiores. Esa clasificación la definió por primera vez el Dr. Angle, ortodoncista americano del primer cuarto de siglo pasado. Y perdura hasta nuestros días por su simplicidad.

Clasificación de Angle de las maloclusiones dentales.

¿Qué es la Maloclusión de Clase 2?

La maloclusión tipo II, también conocida como retrognatia, se produce cuando hay un desplazamiento anterior del maxilar superior en relación con el inferior, o bien, un desplazamiento posterior del maxilar inferior respecto al superior.

En términos más sencillos, es cuando tus dientes superiores se superponen de manera significativa sobre los inferiores, creando una ‘mordida profunda’; todo lo contrario a la maloclusión clase 3.

Pues bien, la denominada Clase II de Angle es una anomalía dento-esqueletal que se asocia a una mandíbula pequeña que no ha crecido lo suficiente, o bien a una posición retrasada de ésta respecto al maxilar superior. Se trata de uno de los defectos más comunes que tratamos en nuestras consultas.

Esta condición puede afectar tanto a niños como a adultos y tiene implicaciones en la salud y estética dental. La mordida clase 2 es un tipo de maloclusión en la que la mandíbula inferior se encuentra retraída o posicionada hacia atrás con respecto a la mandíbula superior.

La oclusión clase II se da cuando la arcada dentaria inferior es posterior (se encuentra más hacia la parte de atrás de la boca) que la superior. En esta maloclusión, los dientes frontales superiores y el maxilar se proyectan más hacia adelante que los dientes inferiores y la mandíbula.

El perfil de un paciente con clase II tiene una apariencia convexa, con un mentón y labio inferior retraídos. Los problemas de clase II pueden deberse a un crecimiento insuficiente de la mandíbula, un crecimiento excesivo del maxilar superior o una combinación de ambos.

En muchos casos, los problemas de clase II se heredan genéticamente y pueden verse agravados por factores ambientales como la succión de los dedos. En adultos, esta maloclusión, cuando es esquelética, requiere de un tratamiento de ortodoncia combinado con cirugía ortognática.

Decimos que una Clase II es ósea o esquelética cuando el origen del problema está en los huesos: el maxilar superior y la mandíbula. En la mayoría de los casos la causa es un déficit de crecimiento de la mandíbula, aunque existen otros en los que la clase II se debe a un exceso de crecimiento del maxilar superior.

Aunque tiene un componente genético, la causa es lo que llamamos “multifactorial”. Es decir, sobre una base genética determinada, otros factores circunstanciales producen o acentúan el problema, como la presencia de hábitos como la deglución infantil, chuparse el dedo, o incluso respirar por la boca en vez de por la nariz. Estos hábitos mantenidos en el tiempo, influyen negativamente en el desarrollo cráneo-facial del niño.

La Clase II afecta a la estética del perfil facial y puede manifestarse a nivel dental de diferentes formas. Una de ellas, quizás la más evidente, es la presencia de los incisivos superiores muy adelantados con respecto a los inferiores, incluso en ocasiones tanto que interfieren con el labio inferior impidiendo el cierre correcto de la boca. Los padres y niños lo suelen identificar como “dientes de conejo”.

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Clases de Maloclusión Tipo II

La maloclusión clase 2, si bien tiene una característica común en la retrognatia, puede presentarse de varias formas. Esta variabilidad se clasifica en dos divisiones, cada una con sus propias particularidades y requerimientos de tratamiento. Comprender estas diferencias es esencial para poder encontrar una solución efectiva.

División 1

La maloclusión clase 2 división 1 es la presentación más frecuente de esta categoría de maloclusión. En este caso, los dientes superiores frontales (incisivos) se proyectan hacia adelante en exceso respecto a los dientes inferiores.

Esta proyección puede ser el resultado de dientes superiores frontales demasiado grandes, una mandíbula inferior pequeña, o una combinación de ambos. Además de los problemas estéticos, esta condición puede causar dificultades en la masticación y el habla.

Los tratamientos para la división 1 suelen implicar la corrección de la sobremordida con aparatos ortopédicos y en algunos casos puede requerir la extracción de dientes superiores.

División 2

En la maloclusión tipo II división 2, los incisivos centrales superiores se inclinan hacia atrás, mientras que los incisivos laterales pueden estar en una posición normal o incluso protruir.

Esta configuración de los dientes puede dar lugar a una oclusión incisiva “en pico”, lo que puede resultar en una mordida ineficiente y problemas estéticos.

El tratamiento para esta subcategoría puede ser más complejo que para la división 1, debido a la necesidad de corregir la posición de los diferentes dientes de manera individual. Por ello, la solución a este problema puede implicar una combinación de brackets, extracciones y, en algunos casos, cirugía para corregir la posición de la mandíbula.

Clase II división 1ª: Cuando existe una separación entre los dientes anteriores superiores e inferiores. Es lo que en ortodoncia llamamos resalte.

Consecuencias de la Maloclusión de Clase 2

Una maloclusión de tipo II no es simplemente un problema estético. En efecto, afecta la forma en que tus dientes se alinean, pero este desajuste puede acarrear una serie de consecuencias más graves a nivel funcional y de salud bucodental.

  • Mordida incorrecta: Cuando los dientes superiores e inferiores no se alinean correctamente, la capacidad de morder y masticar adecuadamente se ve afectada. Esto puede llevar a una masticación inadecuada de los alimentos, lo que a su vez puede derivar en problemas digestivos, entre otros.
  • Desgaste desigual de los dientes: La alineación inadecuada de los dientes puede provocar un desgaste desigual. Algunos dientes pueden recibir una presión excesiva al masticar, lo que suele causar un desgaste más rápido de su esmalte dental. Este desgaste puede llevar a sensibilidad dental y un mayor riesgo de caries y fracturas.
  • Bruxismo: El bruxismo, o el hábito de rechinar o apretar los dientes, puede ser una respuesta al estrés, pero también puede ser causado por una mala oclusión. El bruxismo puede provocar dolor en la mandíbula, cefaleas, desgaste dental e incluso la pérdida de dientes.
  • Mala higiene dental: La maloclusión puede hacer que sea más difícil mantener una buena higiene dental. Cuando los dientes no están alineados correctamente, puede ser difícil llegar a todas las áreas al cepillarlos o usar hilo dental. Como resultado, podrías experimentar un aumento en la acumulación de placa y sarro, lo que a su vez puede producir caries, enfermedad de las encías y mal aliento.

Una incorrecta oclusión siempre implica una descompensación en las fuerzas masticatorias, por lo que hay más riesgo de sufrir desgaste dental, fracturas o caries. Cuando cuando la clase II tiene un componente óseo, a largo plazo generalmente deriva en problemas de apnea del sueño, debido a una reducción de las vías respiratorias, así como problemas en la articulación temporomandibular o ATM.

La malposición de las mandíbulas puede hacer que sea difícil morder y masticar los alimentos correctamente. La mordida clase 2 puede contribuir a dolores de cabeza, chasquidos en la mandíbula, y dolor en la articulación temporomandibular.

Desde el punto de vista estético, la mordida clase 2 puede afectar significativamente la sonrisa y el perfil facial. La retrusión mandibular puede hacer que la barbilla parezca más retraída, afectando la armonía facial. Además, la sonrisa puede parecer «encogida» o menos balanceada debido a la cobertura excesiva de los dientes superiores.

Cómo Corregir la Maloclusión de Tipo II

El tratamiento para la mordida clase 2 varía dependiendo de la severidad del caso y de los factores contribuyentes.

Para planificar el tratamiento lo importante es haber realizado previamente un diagnóstico minucioso del problema, ayudándonos de modelos de los dientes, radiografías y fotos del paciente. Tendremos que tener en cuanta dos factores fundamentales: ¿Cuál es la causa de la clase II?, ¿es ósea o dentaria?

Tratamiento en Niños

La maloclusión clase 2 en niños puede ser corregida con mayor eficacia ya que sus huesos aún están en crecimiento y son más maleables. Los aparatos de ortodoncia mencionados anteriormente pueden ser eficaces, aunque también se pueden utilizar otros dispositivos especialmente diseñados para niños, como los correctores de crecimiento mandibular.

Siempre será mejor tratar la clase II de manera temprana. Actualmente, gracias a los grandes avances en alineadores, podemos tratar esta maloclusión en niños/as de una manera mucho más cómoda e higiénica con los alineadores con avance mandibular.

El tratamiento consiste en estimular el crecimiento de la mandíbula hacia delante mediante lo que denominamos aparatos de ortopedia funcional. Los hay de diferentes formas y diseños, según problema particular de cada paciente. Hoy día los diseños son muy cómodos y llevaderos, de “quitar y poner” pero de uso continuo. Son muy efectivos, siempre y cuando el paciente colabore. Además, en caso de existir algún hábito el tratamiento debe incluir también su corrección o reeducación.

Es importante saber que en este primer momento del tratamiento NO nos preocupamos de “colocar” los dientes, sino los huesos. De esta manera evitamos que las alteraciones estructurales y funcionales se perpetúen en el tiempo, o aumenten y hagan que el defecto llegue a ser tan severo que requiera intervenciones posteriores más agresivas: extracciones, cirugía de los maxilares, etc. Por muy aparatosa que sea la posición de los dientes, si los huesos maxilares están proporcionados y el crecimiento ha sido el correcto, colocar los dientes no es entonces tan complicado.

Por eso, una vez finalizada esta primera fase SIEMPRE es necesario realizar una segunda fase de tratamiento con aparatología fija (los brackets), que según los casos puede ser incluso muy breve. El objetivo en esta etapa es conseguir que los dientes “encajen” correctamente los unos con los otros y así hacer que el resultado que obtuvimos con el tratamiento anterior sea estable y funcional, es decir, se mantenga en el tiempo.

Si el paciente es menor de 12 años: podremos realizar un tratamiento ortopédico. Si el paciente es mayor de 12 años: ya no podremos solucionar el problema óseo. Si la clase II ósea no es muy grave podremos mover los dientes con ortodoncia para enmascarar el problema a nivel dentario, aunque el perfil no podremos modificarlo demasiado.

Tratamiento en Adultos

El tratamiento de la maloclusión clase 2 en adultos es un desafío más significativo que en los niños debido a que los huesos faciales y dentales ya están completamente desarrollados. Sin embargo, gracias a los avances modernos en ortodoncia y cirugía maxilofacial, hay varias opciones de tratamiento efectivas disponibles.

Brackets

Los brackets son una de las herramientas más comunes y eficaces en la corrección de la maloclusión clase 2. Consisten en pequeños soportes adheridos a cada diente, conectados por un arco de alambre que puede ser ajustado gradualmente para cambiar la posición de los dientes.

En los casos de maloclusión clase 2, los brackets pueden corregir la sobremordida reubicando progresivamente los dientes superiores e inferiores para un alineamiento ideal. Dependiendo de la gravedad de la maloclusión, el tratamiento con brackets puede durar entre uno y tres años, y requiere visitas regulares al ortodoncista para ajustar y monitorear el progreso.

A pesar de que requiere paciencia y cuidado, el tratamiento con brackets ha demostrado ser efectivo y puede producir resultados excelentes en términos de estética y funcionalidad dental.

Sin embargo, como experta en ortodoncia invisible, recomiendo la ortodoncia invisible como una opción efectiva y discreta para corregir este tipo de maloclusión. A diferencia de los brackets tradicionales, la ortodoncia invisible utiliza alineadores transparentes que son prácticamente invisibles. Esto significa que puedes mejorar tu sonrisa sin afectar tu apariencia durante el tratamiento.

  • Tratamiento personalizado: Cada alineador es personalizado para tu boca, asegurando un ajuste cómodo y preciso.
  • Eficiencia y comodidad: Los alineadores dentales son removibles, lo que significa que puedes quitártelos para comer y cepillarte los dientes. Esto facilita mantener una buena higiene dental durante el tratamiento.
  • Resultados predecibles: La ortodoncia invisible ha demostrado ser efectivo en el tratamiento de mordidas clase 2, incluso en casos severos.
  • Menos visitas al ortodoncista: Las visitas al ortodoncista son menos frecuentes en comparación con los brackets tradicionales.
  • Visualización de resultados: Una de las ventajas de la ortodoncia invisible es la capacidad de visualizar tus resultados anticipadamente.

Cirugía Ortognática

En casos más severos, donde la ortodoncia por sí sola no puede corregir completamente la maloclusión, se puede recurrir a la cirugía ortognática. Este procedimiento quirúrgico involucra la reestructuración y el reposicionamiento de los huesos maxilares para mejorar su alineación y función.

Este es un enfoque integral que mejora no sólo la oclusión, sino también la estética facial. Sin embargo, se considera un último recurso debido a su naturaleza invasiva y al prolongado período de recuperación.

Para corregir esta maloclusión cuando es esquelética, el tratamiento indicado es la ortodoncia combinada con cirugía ortognática.

Tratamiento Descripción Indicación
Brackets Dispositivos adheridos a los dientes conectados por un arco de alambre. Maloclusiones leves a moderadas.
Ortodoncia Invisible Alineadores transparentes removibles y personalizados. Alternativa estética a los brackets, maloclusiones leves a moderadas.
Cirugía Ortognática Reestructuración y reposicionamiento de los huesos maxilares. Maloclusiones severas con componente esquelético.
Aparatos de ortopedia funcional Aparatos removibles que estimulan el crecimiento mandibular. Niños en crecimiento con deficiencia mandibular.

La mordida clase 2 es una condición tratable que puede corregirse efectivamente con ortodoncia invisible, una opción discreta, cómoda y efectiva que se adapta a tu estilo de vida.

En resumen, la maloclusión clase 2 es un problema común que puede tener importantes consecuencias si no se trata. Sin embargo, con un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado, podemos corregirlo y mejorar tanto la función dental como la estética facial.

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