Una correcta oclusión dental y el funcionamiento adecuado de la articulación temporomandibular (ATM) son esenciales para tu salud bucodental y bienestar general. Una oclusión correcta también puede mejorar la apariencia estética y la autoestima del paciente al lograr una sonrisa armónica y bien alineada.

¿Qué es la Oclusión y por qué es Importante?
La oclusión se refiere al contacto entre los dientes superiores e inferiores cuando cierras la boca. Una oclusión adecuada es crucial para una masticación eficiente, una correcta alineación dental y una distribución equitativa de las fuerzas durante el acto de morder. En primer lugar, una buena oclusión permite una masticación adecuada, lo que es esencial para una buena digestión y una nutrición adecuada.
Un desequilibrio en la oclusión puede provocar desgaste dental, dolor en las encías y otros problemas funcionales. Además, una correcta oclusión ayuda a prevenir la sobrecarga y desgaste excesivo de los dientes y la articulación temporomandibular (ATM), lo que puede causar dolor y problemas de salud a largo plazo.
¿Y el ATM, qué es?
La articulación temporomandibular (ATM) conecta la mandíbula con el cráneo y permite el movimiento necesario para masticar, hablar y abrir la boca. Los trastornos de la ATM pueden causar dolor en la mandíbula, ruidos al mover la boca, limitación en la apertura bucal y dolor en la cabeza o cuello. Estos problemas pueden afectar significativamente tu calidad de vida.
Etiopatología de los Trastornos Temporomandibulares (TTM)
Según Wagner de Oliveira, la etiología de la disfunción temporomandibular es uno de los asuntos más controvertidos y estudiados de la Odontología. Quizá porque no se encuentra una clara relación causa-efecto o porque faltan fundamentos científicos concretos pero, sin embargo, sí parece haber consenso en la comunidad científica de que se trata de un trastorno multifactorial que se desglosa en factores predisponentes que aumentan el riesgo de la aparición de un trastorno, factores desencadenantes que provocan en última instancia el comienzo de un trastorno y los factores perpetuantes que impiden la curación y favorecen el agravamiento.
Distintos factores podrían pertenecer a más de uno de estos efectos, e incluso un sólo factor podría tener uno o más de esos efectos. No hay que olvidar tampoco la tolerancia fisiológica y funcional propia de cada paciente y que va a condicionar la variabilidad en la aparición y localización del problema. Cada estructura individual del sistema masticatorio posee un grado de tolerancia a la agresión. Cuando éste supera un valor crítico se desencadena el trastorno.
La oclusión dental está determinada por el crecimiento óseo, el desarrollo de la dentición y la madurez neuromuscular y representa un posible factor etiológico en patología disfuncional, sobretodo si se asocia al stress.
Una mala oclusión dental puede ser afectada por varias causas, incluyendo la genética, malos hábitos dentales, desgaste dental, trauma facial, bruxismo, enfermedades periodontales, caries dentales, pérdida de dientes y restauraciones dentales defectuosas.
5 ejercicios para aliviar el dolor Dolor de mandibula o ATM
Historia de la Oclusión como Causa de los TTM
En los tratamientos ortodóncicos y con el desarrollo de nuevas técnicas de diagnóstico, los objetivos terapéuticos se ampliaron para conseguir la estabilidad de los resultados. Sin embargo, a pesar de esta evolución, se empezó a observar que tratamientos con resultados óptimos presentaban problemas de estabilidad, abrasiones dentarias, movilidad y lo más importante, problemas en la articulación temporomandibular. Para solventar este problema, el diagnóstico de la anomalía debe considerar la posición de las bases esqueléticas en una correcta relación céntrica, teniendo en cuenta la influencia que sobre los dientes ejercen los músculos y ligamentos circundantes.
La literatura respecto a este campo es extensa y, por tanto, un tanto contradictoria en ciertos puntos, aunque la mayoría apuntan a una relación entre la presencia de una maloclusión y la aparición de la disfunción craneomandibular (DTM). Fue Costen en 1934 quién describe un complejo de síntomas que incluyen la pérdida del soporte oclusal dentario acompañado de síntomas de audición como dolor y tínitus o dolor en el seno. Desde entonces, otros investigadores han demostrado los efectos beneficiosos del ajuste oclusal para eliminar esta sintomatología.
En 1980, Weinberg y Linn comprobraron que una modificación súbita en la oclusión puede causar dolor craneomandibular agudo. Por otra parte, se ha encontrado un aumento, pequeño pero significativo (+5 %), del porcentaje de mordidas abiertas anteriores y mordidas cruzadas posteriores en los pacientes con DTM. De hecho, parece que estos individuos con problemas verticales y transversales desde edades tempranas podrían ser más propicios a desarrollar patologías articulares. En este sentido, Pullinger y colaboradores, en 1993, relacionaron maloclusiones como la mordida abierta anterior, la mordida cruzada unilateral, un resalte mayor de 6 mm, una pérdida de cinco o más dientes posteriores y la discrepancia entre RC y OC mayor de 5 mm, con un mayor riesgo de padecer DTM.
Otras maloclusiones dentoesqueléticas y dentales como las Clases II, ya sean división I o II, y las Clases III han sido asociadas a trastornos articulares por Riolo en 1987, Al Hadi en 1993 y otros muchos autores. No debemos dejar de mencionar en esta revisión un factor tan importante como es el estrés. Autores como Moody en 1982 nos mostraron que los pacientes con DTM mostraban niveles de unidades estresantes mayores que los pacientes con otras dolencias. Stein en 1982 y Fearon y Serwatka un año más tarde afirmaban que el nivel de estrés de pacientes con DTM era significativamente mayor que en el grupo de pacientes control. En la misma dirección, Niemi y Le Bell, en 1993, mostraron que los pacientes con DTM presentaban mayores niveles de estrés.
Relaciones Estáticas y Dinámicas
Una de las razones por las cuales es posible que los estudios sobre la oclusión sean tan variables es por considerar la oclusión desde un punto de vista estático. La estabilidad ortopédica existe cuando la posición intercuspídea estable de los dientes está en armonía con la posición musculoesquelética estable de los cóndilos en las fosas articulares. Cuando existe una discrepancia entre estas dos posiciones, uno de los cóndilos o ambos no se sitúa en una posición estable con el disco y la fosa y aumenta el riesgo de alteraciones intracapsulares.
Existen dos factores que marcan la gravedad y repercusión clínica de ésta inestabilidad ortopédica:
- EL GRADO DE INESTABILIDAD. A partir de 2-3 mm, el riesgo de alteraciones intracapsulares aumenta.
- LA MAGNITUD DE LA CARGA. Si el paciente asocia la inestabilidad con episodios de bruxismo o cualquier parafunción que aumente la carga, el riesgo aumentará también.
Por eso, es posible encontrarse casos con una gran maloclusión con mordida abierta, por ejemplo, pero sin inestabilidad ortopédica o sin bruxismo y por lo tanto el paciente puede vivir sin sintomatología dolorosa ni alteraciones intracapsulares. Sin embargo, otro paciente con una oclusión aparente más correcta, pero que presenta una gran inestabilidad ortopédica y bruxismo, podría padecer dolor y disfunción temporomandibular.
Todos estos parámetros son sin duda el caballo de batalla en la atribución del papel de la oclusión y su grado de implicación en la etiopatología de los trastornos temporomandibulares que han suscitado, en las distintas escuelas, no pocas polémicas y controversias.
Estudio de la Posible Repercusión del Estado Oclusal en la Homeostasia Temporomandibular
En la tabla 3 hemos elaborado una síntesis de los distintos estados que pueden interferir en el correcto funcionamiento temporomandibular en base a los tres grandes grupos que engloban la patología oclusal disfuncional:
- Clase II, 1: Son pacientes que en los movimientos protrusivos no presentan una disoclusión inmediata sobre los dientes anteriores debido al característico Resalte. Como resultado inmediato podría haber interferencias oclusales posteriores que transmitan las fuerzas de oclusión al periodonto y a la ATM, así como causar disfunción muscular. De cualquier forma, lo que sí sucede siempre es que hay un excesivo rango de función mandibular para llegar a producirse la disoclusión anterior derivado de la posición dental anterior.
- Clase II, 2: En esta situación, al contrario de la anterior, el rango de movimiento está limitado debido a la excesiva sobremordida vertical y el efecto traumático de esta maloclusión se relaciona con una probable posición de los cóndilos desplazados e intruídos en la fosa. Un desplazamiento más distal a este punto se encontraría con el espacio retrodiscal ricamente inervado y fuente del típico dolor temporomandibular retrodiscal.
Tratamientos para la Oclusión y ATM
Es importante destacar que no todos los casos de mala oclusión dental requieren de tratamiento, y que el tipo de tratamiento dependerá del tipo de oclusión y de la gravedad del problema. Según el grado de oclusión dental que presente el paciente se toman diferentes soluciones:
- Tallado Selectivo: Esta técnica se utiliza para corregir problemas como la maloclusión leve o moderada y puede ser una alternativa a otras opciones de tratamiento más invasivas como los brackets o la ortodoncia. Consiste en la mínima eliminación selectiva de la superficie de los dientes para cambiar la forma y el tamaño de los mismos, lo que ayuda a mejorar la mordida y la oclusión.
- Férulas de Descarga: Este tratamiento consiste en una férula dental hecha a medida para el paciente que se coloca en la boca durante la noche. Esta férula ayuda a aliviar la presión y la tensión en los dientes y la mandíbula, lo que puede reducir los síntomas del bruxismo y la disfunción de la articulación temporomandibular.
- Rehabilitación Oral: La rehabilitación oral es un conjunto de procedimientos odontológicos destinados a recuperar la funcionalidad y estética de la dentadura. Se trata de un tratamiento personalizado para los dientes muy desgastados, mediante la combinación de diferentes técnicas como implantes, prótesis fijas o removibles, entre otras. La rehabilitación oral tiene como objetivo mejorar la calidad de vida del paciente, restaurando su capacidad de masticar, hablar y sonreír con confianza.
- Ortodoncia: La ortodoncia es un tratamiento de la odontología que se enfoca en corregir la posición de los dientes y la mandíbula para lograr una correcta oclusión dental y una mejor apariencia estética. Con este tratamiento se pueden solucionar problemas como la maloclusión, apiñamiento, diastemas, entre otros.
Los tratamientos de ortodoncia no incrementan los problemas de la ATM en pacientes sanos articularmente. Sin embargo los movimientos dentales y óseos que se realizan en los tratamientos ortodóncicos, podrían empeorar una disfunción temporomandibular existente, si no se toman las medidas oportunas. Por otra parte, algunos pacientes con disfunciones de la ATM presentan maloclusiones (problemas de mordida) que podrían estar agravando dicha disfunción.
La ortodoncia no solo se enfoca en alinear los dientes y mejorar la estética de la sonrisa, sino que también juega un papel crucial en la función de la articulación temporomandibular (ATM). El equilibrio de la mordida es fundamental para el correcto funcionamiento de la ATM. No todas las personas con problemas en la ATM necesitan ortodoncia, pero hay casos en los que corregir la alineación de los dientes y la mordida puede ser clave para mejorar la función articular.
La relación entre la oclusión y la DTM es significativa. Una maloclusión puede contribuir al desarrollo de problemas en la articulación témporo-mandibular. Cuando los dientes no encajan correctamente, la mandíbula puede moverse de manera anormal, ejerciendo una presión adicional sobre la ATM.
El tratamiento de la DTM y la maloclusión depende de la causa subyacente del problema. En muchos casos, el tratamiento de ortodoncia puede corregir la alineación de los dientes y mejorar la oclusión. La fisioterapia puede ser efectiva para relajar la musculatura de la mandíbula y aliviar el dolor asociado con la DTM. En los casos más graves, puede ser necesaria la cirugía para corregir problemas estructurales en la ATM.
La prevención es clave para evitar problemas de oclusión y DTM. Una revisión temprana puede identificar problemas de oclusión y DTM antes de que se conviertan en problemas más serios. La Asociación Americana de Ortodoncistas recomienda que los niños tengan su primera revisión de ortodoncia a los siete años.
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