Consideraciones Odontológicas para Pacientes Alérgicos a la Penicilina

Como sucede en cualquier consulta o tratamiento médico, las clínicas dentales trabajan con multitud de sustancias y elementos que pueden llegar a producir reacciones alérgicas. Es fundamental, por ello, que comuniques siempre a tu dentista a qué tienes alergia. En España, el 14% de la población se considera alérgico a los medicamentos y en el caso de las penicilinas, más de un 10% de la población declara ser alérgica a este tipo de antibióticos. La alergia a fármacos representa, en nuestro país, el tercer motivo de asistencia alergológica, con un 15% de las consultas. Esta prevalencia se ha incrementado en los últimos años.

Alergia a Materiales y Sustancias en Odontología

En odontología existen múltiples elementos que pueden asociarse a reacciones alérgicas, entre las causas más importantes están, los antibióticos betalactámicos (penicilina y derivados), los antiinflamatorios no esteroideos (AINES), la alergia al látex, resinas y materiales de impresión. Algunos de los instrumentos y materiales odontológicos incluyen metales y, de entre ellos, la alergia más frecuente se produce hacia el níquel. Sin embargo, cuando estos son de acero inoxidable, la presencia de este compuesto no suele afectar a los alérgicos.

Este caucho natural, en odontología, se utiliza en elementos como guantes, máscaras, tazas de profilaxis y diques de goma, entre otros. Las personas que padecen esta alergia pueden sufrir distintas reacciones, desde ligeras a severas.

Algunas coronas temporales y dentaduras removibles incluyen este componente, sobre el que se aplica un líquido que lo activa y endurece. Muchos barnices fluorados incluyen pino natural para favorecer su adherencia a los dientes. Además, algunos productos dentales contienen menta para conferirles un sabor más agradable. Evidentemente, no siempre se dan todos ellos ni con la misma intensidad. Por eso es tan importante, siempre, escoger bien tu consulta dental de confianza.

Aunque no es un problema demasiado habitual, es necesario saber identificar los signos y síntomas de alergia a los anestésicos locales cuanto antes y tener claro cómo reaccionar si se produce. El anestésico más usado, la articaína es del tipo amida y raramente produce una reacción alérgica real.

Profilaxis Antibiótica en Odontología

La profilaxis preoperatoria con antibióticos está indicada para reducir el riesgo de infección de la herida quirúrgica. Su indicación es responsabilidad del anestesista que realiza la evaluación pre-anestésica. La administración de la profilaxis es responsabilidad del anestesista a cargo del paciente en el quirófano.

La profilaxis no está indicada en cirugías sucias cuando existe una infección activa en el foco quirúrgico. En su lugar está recomendado el tratamiento de la infección. De forma general, la dosis de un antibiótico para profilaxis es la misma que la utilizada para el tratamiento de la infección. Los pacientes obesos pueden requerir dosis iniciales más elevadas.

Para la mayoría de procedimientos quirúrgicos, una dosis única de un antibiótico cuya semivida asegure niveles de fármaco en suero y tejido suficientes durante la intervención quirúrgica es adecuada. Es importante identificar a los pacientes alérgicos a betalactámicos en la consulta pre-anestésica para remitirlos a Alergología, siempre que sea posible.

El antibiótico de elección para esta profilaxis es amoxicilina 2 g por vía oral en una dosis única administrada 60 minutos antes de iniciar el procedimiento. En caso de alergias, una alternativa, es la clindamicina.

Consideraciones Adicionales en Odontopediatría

Como punto de partida, consideramos necesario realizar una serie de particularidades diferenciales del tratamiento antibiótico en el niño:

  • El paciente infantil en sus primeras etapas carece de antecedentes médicos que hagan sospechar de la presencia de posibles reacciones adversas o de alergia a los fármacos.
  • La mayor proporción de agua en los tejidos del niño, además de la mayor esponjosidad de los tejidos óseos, permiten una más rápida difusión de la infección, de un lado, y de otro, la necesidad en el ajuste adecuado de las dosis del medicamento prescrito.
  • La deficiente higiene oral en la mayoría de los niños y el consumo de alimentos ricos en sacarosa, contribuyen a aumentar el número de colonias de gérmenes en la cavidad oral, y con ello el riesgo de bacteriemia tras los tratamientos orales.
  • A nivel pediátrico y otorrinolaringológico, se señala la presencia desde edades muy tempranas en el niño, de procesos infecciosos que afectan al anillo linfático de Waldeyer. La consiguiente medicación prolongada con antibioterapia, en ocasiones, injustificada o procedente de automedicación, constituye un factor etiológico en el número de cuadros de resistencia bacteriana a los antibióticos en la infancia de nuestro país, claramente diferenciada del adulto.

Este hecho ha de ser considerado antes de la prescripción antibiótica en el niño, y en caso de duda, interconsultar con el pediatra o especialista que trate habitualmente al niño.

Tratamiento de Infecciones Odontogénicas

La mayoría de las infecciones orofaciales tienen un origen odontogénico, y generalmente son autolimitantes y drenan espontáneamente. Para tratarlas, hay dos principios: eliminar la causa y realizar un drenaje local y desbridamiento. Si una infección local se deja sin tratar, puede dar lugar a una difusión de la infección hacia zonas más superiores o inferiores en la cara. Los procedimientos odontológicos invasivos dan lugar a una bacteriemia transitoria. Sólo un número limitado de especies bacterianas están implicadas en las infecciones resultantes. Los antibióticos, cuando están indicados, deben ser administrados poco antes del procedimiento odontológico.

La microbiología es variada, existen múltiples organismos, con diferentes características. Las bacterias anaerobias y las aerobias están presentes habitualmente. Son muchas las especies de bacterias aerobias que causan infecciones odontogénicas; la más común es el Streptococo. Durante la evolución de la caries dental, las bacterias que penetran en los tubulillos dentinarios son fundamentalmente anaerobios facultativos (Streptococos, Stafilicocos y lactobacilos).

Consideraciones en el Manejo de una Infección Odontogénica

Para considerar el uso o no de antibióticos en odontopediatría, ha de valorarse:

  • La gravedad de la infección, cuando el niño acude al dentista.
  • El estado de las defensas del paciente.
  • En caso de infección aguda, si la infección tiene una moderada inflamación, ha progresado rápidamente, es una celulitis difusa con un dolor desde moderado a severo; o el niño tiene fiebre la evidencia hace indicar el uso de antibióticos, además de tratar el diente dañado.
  • Infección en un niño que está médicamente comprometido.
  • Presencia de infección que ha progresado a los espacios faciales extraorales. En estas situaciones, la infección es lo suficientemente agresiva como para haberse extendido más allá de los labios, indicando que las defensas son incapaces de controlar la infección. En los casos severos, los niños deben ser hospitalizados.

Los antibióticos raramente son recomendados tras traumatismos leves, pero en casos con heridas importantes de los tejidos blandos o dentoalveolares, estarían indicados como profilaxis contra la infección. Debe conseguirse una buena cobertura antibiótica en casos de dientes avulsionados que se reimplantan; desde el uso de antibióticos sistémicos ha disminuido la incidencia de reabsorciones radiculares externas en estos casos.

Reacciones Alérgicas y Anafilaxia en la Clínica Dental

Se ha descrito que puede ocurrir un episodio de anafilaxia por cada 0,013 odontólogos. Teniendo en cuenta el número de colegiados en Cataluña eso nos da una posibilidad cercana a 50 pacientes al año. Una reacción alérgica a un medicamento se produce cuando el sistema inmunológico, reconoce a una determinada sustancia, como alérgeno y produce una reacción específica contra este elemento. La exposición previa es esencial para que se desencadene la reacción alérgica. Sin embargo, la sensibilización puede ocurrir en forma inadvertida, por exposición ambiental o a través de la dieta (por ejemplo, la leche puede contener penicilina, debido a que las vacas con mastitis se someten a tratamiento con dicho fármaco). Las respuestas alérgicas no tienen relación con la dosis administrada.

Las reacciones de hipersensibilidad pueden ocurrir en cualquier momento durante la práctica diaria, en el gabinete dental. En los casos de anafilaxia típica, la secuencia clínica es la siguiente: se produce el eritema cutáneo, seguido de una sensación de calor y de la urticaria, apareciendo a continuación disnea leve a grave, por broncoespasmo y/o edema de laringe. Si continúa su evolución, surgirán las alteraciones cardiovasculares, con palidez, mareo, taquicardia, palpitaciones, hipotensión y pérdida de conciencia (shock anafiláctico). Sin embargo, la reacción de anafilaxia no siempre es igual, pudiendo iniciarse por las alteraciones respiratorias y por el shock.

Manejo odontológico del paciente alérgico a la anestesia

En una situación ideal, toda clínica dental debería contar con personal formado para proporcionar los primeros auxilios en caso de una reacción anafiláctica, tener un plan de actuación, una guía en forma de algoritmo y disponer de maletín de reanimación acompañado de la medicación que por ley se exige, la cual incluye la adrenalina.

En caso de encontrarnos ante una posible reacción alérgica grave o posible shock anafiláctico hay que actuar con rapidez, pedir ayuda, llamar al 112 (SEM), indicando que se está frente a un caso de anafilaxia e iniciar el soporte básico. Podemos dividir el tratamiento en primario: posición del paciente, monitorización clínica o por dispositivos (si se dispone), oxigenoterapia, sueroterapia y adrenalina en el caso que sea necesario. Secundario (corticoterapia, β2 agonistas y antihistamínicos). Nosotros como clínica dental debemos ocuparnos del tratamiento primario de soporte, con las herramientas que disponemos, mientras llega asistencia especializada.

Administrar 0.3-0,5 ml (0,3-0,5mg) de solución de adrenalina 1:1.000 por vía intramuscular (0,15 mg en niños). La ampolla que disponemos en la clínica es de 1 mg/ml en jeringa precargada, sólo necesitaríamos colocarle la aguja y realizar la inyección en el muslo. Si no hay mejoría se puede repetir la dosis en 5-15 minutos. Será aplicado por el personal médico de urgencias y continuado al llegar al hospital.

tags: #pacientes #alergicos #a #la #penicilina #en