Paladar Los Mercaderes: Un Viaje Culinario a Través de la Historia de La Habana

Ubicado en una hermosa casa colonial renovada en el centro de La Habana Vieja, Paladar Los Mercaderes es un destino gastronómico que combina historia, elegancia y sabores excepcionales. Caminar por Mercaderes implica hacer un viaje a través de lo diverso. Disfrutar de todas las propuestas espabila los sentidos, enriquece el espíritu y alimenta el alma.

Un Ambiente que Transporta en el Tiempo

Desde el momento en que entras, Paladar Los Mercaderes te envuelve en una atmósfera única. La decoración, que incluye frescos de 1905 y un jardín colgante interior, crea un ambiente encantador y acogedor. Muestra que la vida está hecha de pequeñas cosas y que un paseo que las integre es un gran privilegio.

Una Celebración de la Cocina Cubana e Internacional

El menú de Paladar Los Mercaderes es una celebración de la cocina cubana e internacional. Platos como la pasta de langosta con tomate y albahaca, el ceviche y las carnes a la parrilla son solo algunas de las delicias que puedes disfrutar. La ruta ya está trazada. Avive sus sentidos en Mercaderes, diviértase con sus olores, sabores e historia.

Calle de los Mercaderes en Habana. Streets in Havana. Cuba

La Calle Mercaderes: Un Recorrido por la Historia y la Cultura

Si en La Habana Vieja accede a la calle Mercaderes para aplacar el calor tropical, o porque la encontró al azar en su andar deleitoso por las calles habaneras, ya no la podrá abandonar porque uno detrás de otro, aparecerán sitios que le robarán su tiempo. No debemos extrañarnos cuando transitamos por la Calle Mercaderes, en el corazón del Centro Histórico de La Habana Vieja, y sentimos como si nos halláramos atrapados en un museo al aire libre. Esa sensación es natural cuando se pisa el pavimento de una arteria citadina que conserva la magia de siglos pasados.

Cuentan que debe su nombre al extensivo emplazamiento de comercios durante el esplendor colonial español en la Isla, allá por el siglo XVIII. Hoy, Mercaderes es exclusiva para peatones; pero las obras de restauración a la que ha sido sometida la convierten en una réplica de lo que fue hace más de dos siglos atrás. Si transitamos de oeste a este la calle sombreada, advertimos la presencia de galerías ubicadas en el interior de los recintos arquitectónicos que la componen.

En la concepción de la obra con personas a tamaño natural, participó un equipo de arquitectos, escultores y estudiantes de la plástica en Cuba, liderados por el artista Andrés Carrillo. Emplearon la piedra mojada en resina acrílica para dotar a la creación de mayor consistencia, una vez que se expusiese a la intemperie. Justo en la esquina de Obispo y Mercaderes, la caminata se vuelve más interesante. Quizás este sea el punto que marca la sucesión de coloridos museos con los que nos encontraremos más adelante.

Puntos de Interés en la Calle Mercaderes:

  • Maqueta de La Habana Vieja: Un exquisito boceto en miniatura de la sección más antigua de la capital. Muy recomendable, para empezar la visita, es adentrarse en la Maqueta de La Habana de La Habana Vieja, espacio donde se rememoran los lugares frecuentados y seleccionar los que le faltan por ver.
  • Museo del Tabaco: Seduce a los amantes de los reconocidos puros cubanos.
  • Casa de Asia: Invita a deleitarse con la cultura oriental, especialmente con obras pictóricas y escultóricas de artistas chinos y nipones.
  • Casa Museo Benito Juárez: Muestra estampas de arte mexicano. Un poco más adelante, dos casonas dedicadas a personalidades de la política del continente latinoamericano: la Casa Museo Benito Juárez y el Museo Simón Bolívar.
  • Museo Simón Bolívar: Ofrece detalles de su vida, así como vestigios de su pensamiento político. No se engañe, estos recintos no son “mausoleos culturales”.
  • Parque Simón Bolívar: En la esquina con la Calle Obra Pía (u Obrapía) se localiza el Simón Bolívar, en cuyo centro se alza una estatua en bronce de El Libertador.

La Calle Mercaderes se cruza con el boulevard de Obispo, una de las rutas más populares y transitadas de La Habana Vieja. Unos metros antes de arribar a cualquiera de ellos, puede llegarle al oído un buen corrido mexicano, un son cubano, o enterarse de la apertura de una exposición, anunciada por Gigantería, una tropa de payasos alborotadores sobre zancos, quienes bailan asombrosamente en los adoquines callejeros, al ritmo de una conga.

A partir de su encuentro con el Boulevard de Obispo, indudablemente Mercaderes se convierte en la calle más olorosa de La Habana. Sin conocer inmediatamente de donde proviene, el aire se llenará de olores conocidos y otros exóticos que le recordarán la cocina familiar. Buscando y con decenas de platos deliciosos pasando por su mente, gracias a las virtudes de una buena sazón, encontrará un establecimiento modesto nombrado la Casa de las Especias de Marco Polo.

Y cuando aún no se ha recuperado de su aventura olfativa, nuevos efluvios transforman el ambiente callejero. Mientras se va adentrando en una envolvente danza voluptuosa que, casi sin darse cuenta, lo pone enfrente a la casa del perfume, conocida como Habana 1791. Un espacio único en toda la ciudad, pues allí se elaboran, mediante procesos artesanales, las más increíbles fragancias, obtenidas de la flora tropical. Tiene, en ese sitio, la oportunidad de encargar un perfume personalizado, es decir, según sus características y gustos.

Cuando piense que se terminó la calle ahí está la Plaza Vieja con el esplendor que la caracteriza. Tendrá la Cámara Oscura, justo en la esquina con la que topa cuando desemboca por Mercaderes. Le sigue la Fototeca de Cuba. Una casa colonial que deslumbra por su sencillez y valor arquitectónico. Le sigue, en esa misma acera, el Planetario. Lugar donde el universo le sonríe, transportándole a otra galaxia. Más adelante le espera el Café Escorial. Unos metros antes sentirá el olor que invita a sentarse en el agradable establecimiento.

La ruta de Mercaderes se extiende y comparte con otras entrecalles que aumentan la emoción de transitarla. Sus fachadas llaman la atención.

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