Valladolid, situada en la comunidad autónoma de Castilla y León, es una ciudad con una rica historia que merece ser conocida. Su origen se remonta a la Edad Media, pero fue durante los siglos XV y XVI cuando alcanzó su máximo esplendor. La ciudad tiene un vínculo especial con grandes personajes de la historia, como los Reyes Católicos, Cristóbal Colón o Miguel de Cervantes, quienes dejaron su huella en Valladolid. Este destino ofrece una inmersión en la historia, el patrimonio y, sobre todo, en la gastronomía de Castilla y León.

Enoturismo y Bodegas con Sabor
Visitar una bodega siempre resulta interesante, pero aún más si allí te dan buena comida. Te proponemos esta ruta muy pero que muy recomendable por bodegas con restaurante.
Bodega Protos en Peñafiel
El primer día de mi escapada por Valladolid comenzó con la visita a una de las bodegas más emblemáticas de la Ribera del Duero, Bodega Protos, en la localidad de Peñafiel. Esta bodega, fundada en 1927, es un referente del vino español y una de las más antiguas de la denominación. Su nombre, que en griego significa “primero”, refleja su legado como pioneros del vino en la región. Durante la visita, recorrí sus extensas galerías subterráneas, aprendí sobre su proceso de producción, desde la selección de las uvas hasta la crianza en barricas de roble, y por supuesto, disfruté de una cata de algunos de sus mejores vinos, destacando sus tintos de crianza.

En este contexto, Protos se asocia con Casa Florencio, una referencia en la gastronomía de la Ribera del Duero con casi 75 años de experiencia. Esta colaboración garantiza el conocimiento profundo de los ingredientes y las técnicas culinarias necesarias para crear platos de excelencia.
Bodegas Arzuaga Navarro
Bodegas Arzuaga Navarro tienen multitud de atractivos, y el gastronómico es uno de los más potentes. Taller Arzuaga, su restaurante gastronómico, es moderno, divertido, exquisito. El menú es pura creatividad, sensibilidad, sentido del gusto visual y gastronómico. Lleva la firma de la chef Sara Farreras, con Irene González como sumiller en la sala. La cocinera propone una cocina castellana de vanguardia con productos de la tierra, especialmente de la caza de la finca de La Planta, cerca de ahí y propiedad de los Arzuaga. Pero es más que recomendable salirse del guion y ir a dar una vuelta a su reserva natural, donde te sorprenderá el paseo entre jabalís, ciervos y muflones y una increíble encina milenaria.
La excursión a esta finca llamada La Planta, de la que te hablaba antes, acaba con una degustación de tres vinos. También puedes hacer un taller de cata, maridando cinco copas con cinco tapas (también los hacen a medida), o pisar uva y probar mosto si es época de vendimia. Como ves, algo diferente al típico garbeo que se puede dar por las instalaciones de la bodega.
Bodega Matarromera
El segundo día comenzó con una visita a la prestigiosa Bodega Matarromera, situada en Valbuena de Duero, a orillas del río Duero. Esta bodega es conocida por sus vinos de alta calidad y su compromiso con la sostenibilidad. La cata incluyó algunos de sus vinos más emblemáticos, como el Matarromera Crianza y el Reserva, que destacan por su equilibrio y elegancia.

Quien quiera lechazo asado del bueno antes o después de visitar una bodega, que no lo dude: La Espadaña. Es el restaurante de Emina, de Bodegas Familiares Matarromera. Un buen aperitivo o postre de una visita que comienza en su ‘jardín de variedades‘ (como lo denominan ellos) y acaba en el museo.
Bodega Emilio Moro
Puede que catar un vino te supere. Que no entiendas nada porque te hablan en un idioma marciano. Pero en Emilio Moro te enteras de todo y más. Con frases así, la cata engancha hasta a los abstemios.
Pago de Carraovejas
Si Pago de Carraovejas hace muy buenos vinos y su propietario, José María Ruiz, comenzó teniendo un restaurante antes que la bodega, está claro que Ambivium, el restaurante de la bodega (otro en una bodega de la Ribera del Duero galardonado con una estrella Michelin), solo puede ofrecer una propuesta gastronómica de calidad.
Bodega Abadía Retuerta LeDomaine
Esta bodega ubicada en Gumiel de Izán, en la provincia de Burgos, al ladito de la autovía A-1, ya merece la visita por sí sola porque es obra de Norman Foster, uno de los arquitectos estrella del mundo mundial. Hormigón, madera, acero, vidrio… La verdad, es muy bonita. Y para comer, ¿qué?, te preguntarás. Manda la cocina castellana actualizada.
Aunque el formato varía, alguno incluye la visita guiada a las instalaciones. Una estrella Michelin siempre es una garantía para el paladar. Y Refectorio la tiene desde el 2014. Más económico, La Vinoteca hace cocina de mercado y de huerta en platos para compartir.
Enoturismo en Bodegas de Alberto
Bodega Yllera
El tercer día de mi escapada lo dediqué a explorar la Bodega Yllera, situada en Rueda, una de las zonas vinícolas más importantes de Castilla y León. Yllera es famosa por sus vinos blancos elaborados con la uva Verdejo, aunque también produce tintos de gran calidad. Durante mi visita, descubrí los secretos de los vinos de Rueda y me impresionó la calidad de sus Verdejos. La bodega combina tradición e innovación en su proceso de elaboración, y ofrece una experiencia enoturística muy completa.
La Bodega Laberinto El Hilo de Ariadna del Grupo Yllera, se encuentra en la localidad vallisoletana de Rueda. Dentro del edificio de la bodega de Yllera el Hilo de Ariadna tuvimos ocasión de comer un menú degustación.
¿Podemos degustar la cocina del maestro Martín Berasategui a 20 metros bajo tierra? Sí, es posible, pues el chef se ha hecho cargo de la propuesta gastronómica de El Hilo de Ariadna, una increíble y laberíntica bodega del s. XV que se oculta bajo la localidad vallisoletana de Rueda. Carta de cocina actual, delicada y coherente, siempre en base a un magnífico producto.
Rueda y sus Tesoros Gastronómicos
El pueblo de Rueda (Valladolid) tiene solo 1300 habitantes, pero 17 bodegas, en las que se producen alguno de los vinos blancos más populares de España. No obstante, la denominación de origen a la que da nombre, dominada por los vinos de uva verdejo, se extiende por una comarca que es un histórico cruce de caminos y atraviesa el sur de la provincia de Valladolid de Segovia a Zamora.
Castroñuno
Merece la pena empezar el recorrido por la zona de Rueda en Castroñuno, unos de los últimos pueblos de la denominación de origen, casi en la frontera con Zamora. Allí encontramos el único Parque Natural de Valladolid, que protege la ribera del río Duero, en el mayor meandro que realiza en su recorrido. Es obligatorio darse un paseo por el bosque de ribera, formado principalmente por chopos, sauces, álamos y fresnos, y detenerse a observar las aves: no es difícil ver garzas, halcones o alcotanes.
Tras dar un paseo, nada como tomarse un café y un dulce en la pastelería Xokoreto, situada en uno de los mejores enclaves del pueblo, junto al río. Allí José I.
Tordesillas
Para comer nos desplazamos a las afueras de Tordesillas, donde se sitúa el Parador. En su amplio restaurante se puede disfrutar de una cocina castellana tradicional, pero en la carta destaca un plato ignoto que merece la pena probar: el gallo turresilano.
El plato surgió en 1994, en la celebración del V Centenerio de la firma del Tratado de Tordesillas, con el que España y Portugal se repartieron las zonas de navegación del Atlántico y el Nuevo Mundo. Cocineros de toda la región se reunieron para recrear un plato histórico, rescatando como materia prima el gallo de corral, que a finales del siglo XV se servía para conmemorar los grandes festejos. El gallo se fríe y, después, se guisa con ajo, amendras y vino blanco.
Situada junto al Duero, Tordesillas es una ciudad muy agradable de visitar en una tarde: un cruce de caminos en el que se han librado mil batallas. Es imprescindible visitar el Monasterio de Santa Clara (Patrimonio Nacional), las Casas del Tratado y la Iglesia de San Antolín.
En lo que respecta a la zampa, es obligatorio disfrutar de alguno de los dulces de la pastelería Galicia, donde se elaboran los famosos polvorones El Toro.
Olmedo
Para cenar nos dirijimos a la villa de Olmedo. Tras dar un paseo por su interesante centro histórico, es recomendable cenar en el restaurante El Caballero de Olmedo. Aunque es famoso por su cordero asado al horno de leña y sus carnes y pescados a la brasa, tiene también una carta de picoteo, ideal si buscamos algo más ligero: tiene buenas tostas, torreznos, ensaladas...
En Olmedo está también uno de los mejores hoteles de la zona de Rueda, el Balnerio de Olmedo, de Castilla Termal. Y, nos alojemos o no, no es mala opción tampoco su restaurante, El Hontanar, donde se practica una cocina más moderna.
Si nos sobra tiempo, o dormimos allí, Olmedo tiene también una de las mejores pastelerías de la zona, Frías, famosa por su cazuelitas de crema tostada. Un vicio.
El "Triángulo del Vino": Rueda, La Seca y Serrada
En nuestro segundo día, merece la pena madrugar para dedicar la mañana a vistar el conocido como "triángulo del vino", formado por los pueblos de Rueda, La Seca y Serrada, donde se concentran el grueso de las bodegas de la DO Rueda. Son muchas las bodegas que se pueden visitar, pero si es nuestra primera vez por la zona lo más llamativo es explorar algunas de las bodegas subterráneas, que se extienden por el subsuelo de los pueblos.
Las más llamativas (y veteranas) son De Alberto, que cuenta con la mayor extensión de túneles, y Menade, que además de contar con otra interesante bodega subterránea, tiene una planta de elaboración más moderna, con un agradable bar donde disfrutar de sus vinos ecológicos junto a una cuidada selección de tapas con productos de la zona. Un aperitivo de diez.
Además de probar los clásicos vinos blancos jóvenes de la zona, nadie debería perserse el vino dorado, un histórico vino elaborado al modo de Jerez que algunas bodegas -entre otras Menade y De Alberto- están recuperando.
Serrada y sus Quesos
Tras visitar alguna de las bodegas, quizás quede tiempo para dirigirse a Serrada, un pueblo que se ha colocado en el mapa por su elaboración de quesos. Allí está la afamada quesería Campoveja, que realiza talleres y visitas, y factura uno de los mejores quesos de Catilla y León, que ha recibido multiples premios.
Los amantes del queso también querrán visitar Cheesemonger, en Rueda, un singular proyecto que ha recuperado antiguas bodegas subterráneas para realizar afinados de queso. Otro lugar ideal para tomar el aperitivo.
Matapozuelos
En el pequeño pueblo de Matapozuelos se encuentra el único restaurante de la zona con estrella Michelin: la botica de Matapozuelos. Además de los menús degustación (a 65 y 80 euros) cuenta con una carta si no se quiere una comida tan copiosa. También hacen estupendos corderos asados por encargo.
Medina del Campo
Finalizamos nuestro fin de semana en Rueda en Medina del Campo, que compite con Tordesillas en acumulación de patrimonio histórico-artístico. Medina del Campo es conocida, además, como la Villa de las Ferias. Históricamente, ha sido uno de los nucleos económicos más importantes de la zona, y conserva importantes eventos como la feria de artesania, la de productos de la tierra o la dedicada solo a las elaboraciones ecológicas. Merece la pena mirar el calendario de eventos antes de emprender el viaje.
Una Ruta de Tapas Inolvidable en Valladolid
Valladolid se ha convertido en un referente del mundo del tapeo nacional. Son numerosos los bares que muestran en su barra una selección muy delicatesen que en dos mordiscos se termina y que invita a recorrer la ciudad de barra en barra.
He aquí unos cuantos nombres que sí o sí, ningún buen foodie puede (o debería) perderse.
Los Zagales
Fieles concursantes año tras año de los premios de pinchos y tapas nacionales, quizá su producto más conocido sea el Tigretostón (pan negro con tostón, cebolla roja confitada, crema de queso y morcilla), un trampantojo que los mayores de 30 entenderán al momento y que le valió a Los Zagales el Premio Nacional en 2010.
Dirección: C.

Suite 22
El primer premio del Concurso Nacional de Pinchos y Tapas de Valladolid en el 2020 puso definitivamente sobre el tablero a Emilio Martín. Su tapa en cuestión se llama Corchifrito, que, como su nombre indica, tiene que ver con dos emblemas gastronómicos de la zona.
Dirección: C. de Fray Luis de León, 22
La Tasquita
Desde 1986 tiene sus puertas abiertas un local de grandes dimensiones y unos camareros con impoluto uniforme blanco que “cantan” y sirven a velocidades imposibles. Más de tres décadas lleva este lugar enamorando a los locales, que ni un segundo dudan en recomendar el producto estrella de este clásico del centro vallisoletano.
Dirección: Calle Caridad, 2
Jero
Estos y muchos nombres más resuenan en la barra del Jero, un local que lleva dos décadas abierto junto al céntrico edificio de Correos. Erigido como gran referencia dentro de la cocina en miniatura de la ciudad, su dueño cuenta que sus productos son puro arte.
Dirección: Calle Correos, 11
La Cárcava
Dícese de un socavón o un maravilloso destino ubicado junto a la Catedral de Valladolid que abrió en 1989 y es una parada obligatoria en nuestra ruta de tapas. En esta casa lo recién salido de la cocina triunfa. Son sus tostas (o tostadas) las verdaderas protagonistas.
Dirección: C.
Villa Paramesa
Nombre por excelencia en la capital, fue a eso de 2008 cuando los hermanos Castrodeza decidieron dejar el bar familiar ubicado en su localidad natal, un vecino pueblo llamado Villanubla, para dar el salto a la capital de la región.
Dirección: Plaza Martí y Monsó, 4
Bar Postal
Atención amantes de la tortilla de patata poco cuajada. Este punto va especialmente para vosotros. Desde hace veinte años en Postal, junto al Mercado del Val, los pinchos de tortilla vuelan. ¿El secreto de su éxito? Un huevo apenas cuajado, patatas cortadas a mano y servir el producto hecho al momento.
Dirección: Calle Francisco Zarandona, 10
Ceyjo
Conocido por unas croquetas de huevo que quitan el hipo, el interior de este clásico local de estética casi extinta es una ebullición de personal de todas las edades que sabe que lo que aquí se cocina es pura crema.
Dirección: Calle de los Molinos, 3
Martín Quiroga
Solo cuatro mesas alberga este restaurante que se ha ganado uno de los más altos puestos en alta cocina en la capital. De aquí nacen platos tradicionales de su menú pero también unas “tapas” - más bien raciones - que enamoran a todo aquel que la prueba.
Dirección: Calle San Ignacio, 17
Trasto
Formado en San Sebastián, Teo Rodríguez llegó hace algo más de cinco años a Valladolid y su buena maestría en la cocina le ha hecho ganarse un hueco entre los lugares de referencia de la ciudad, tanto cuando se habla de carta como de tapeo.
Dirección: C. Menéndez Pelayo &, C. Sta. María, esquina
Otros Bares y Restaurantes Destacados en Valladolid
- Bar la Cárcava: La carne de paleta lechal, tierna y jugosa, se acompaña con tomate caramelizado, cebolla crujiente y queso.
- Los Zagales: Probé tres de sus creaciones más populares: el tigretostón, una versión reinventada del tigretón con morcilla, el Obama, una tapa que combina hamburguesa con otras sorpresas, y la ingeniosa Copa y puro, un trampantojo que imita un postre con puro, pero que en realidad es una tapa salada.
- La Mejillonera: Donde disfruté de unos fantásticos bocadillos de chipirones.
- Bar El Corcho: Famoso por sus croquetas de jamón.
- Bar Zamora: Donde probé las patatas bravas y el arroz a la zamorana.
- Restaurante Trasto: Este lugar es ideal para cerrar con broche de oro tu ruta de tapas por Valladolid.
- La Parrilla de San Lorenzo y El Figón de Recoletos: Dos asadores para chuparse los dedos.
- Wabi Sabi o el Kamado: Algún restaurante asiático muy bueno.
- La Sepia, el restaurante Jero o la Tasquita: Para seguir con tu tour de tapas por Valladolid.
Ruta Rural por Urueña y Simancas
El Norte propone una ruta muy especial. Un recorrido por la provincia que será toda una experiencia rural. Que sirve para alegrar la vista por los paisajes y conjuntos históricos y, sobre todo, el estómago, gracias a la gastronomía de Tierra de Campos y los Montes Torozos. Hoy nos vamos de ruta hasta Urueña y Simancas.
Urueña
Urueña, que es uno de los pueblos más bonitos de España, fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1975 y es la primera Villa del Libro del país. Es un municipio en el que se lee mucho y bien. Numerosos artistas de diferentes disciplinas han encontrado allí su hueco para crear. Rezuma arte e historia por sus cuatro costados, también en lo culinario.
Mesón Villa de Urueña
En la plaza del pueblo, está el Mesón Villa de Urueña. Un establecimiento con solera que es regentado por Luis A. Vallecillo y su mujer Olga Fernández, que dirige la cocina. Él presume de ser de Urueña «de pura cepa». «Tengo ocho apellidos carrasqueños», bromea. A este hostelero se le llena la boca hablando de las bondades de su pueblo. Es su orgullo.
Su especialidad es la carrillera de añojo con setas, un plato que nunca falta en su carta y que a todos les encanta. Cocinan más de 20 kilos a la semana. Las hacen como ya la cocinaban sus abuelas, con pimiento rojo, verde, cebolla… el truco está en hacerlo a fuego lento durante 3 ó 4 horas. Casi al final del cocinado, añadimos las setas y las cebollas cortadas en cuadrados y esperar a que ligue, explica Olga, quien también borda el bacalao al ajo arriero.
¿Y de postre? Un libro. Realizado con hojaldre, crema de avellana y mazapán. Buenísimo y precioso a partes iguales.
Restaurante Entretierras
Este restaurante abrió sus puertas hace poco más de un año, pero sin duda, va a dar mucho que hablar, y para bien. Con una cuidada decoración, que lo hace cálido y muy acogedor, Entretierras guarda tras de sí, una preciosa historia. Su alma mater es Rosa Iglesias. Una correctora de textos que un buen día quiso destinar la que era su vivienda habitual, a un negocio de restauración.
El vallisoletano Fran Beltrán es su jefe de cocina y para esta ruta presenta un imprescindible de su carta, los Callos a la Madrileña. Un plato soberano de la gastronomía castellana y que en esta casa resulta una auténtica delicia para el paladar. Un bocado suave, pero de intenso sabor. Es uno de los platos que mejor funcionan. Los callos son de ternera, no de vaca, aclara este chef mientras sirve el plato con enorme delicadeza. Es carne de alta selección y eso los hace diferentes. Los traemos de Asturias y los embutidos que lo acompañan son de Castilla y León y también de Asturias. Los guisamos muy lentamente con chorizo, morro, pata y manitas de cerdo, para que el caldito quede muy bien ligado. La gelatina que sueltan hace que sean muy untuosos en boca, que sea un guiso muy meloso, algo que a los amantes de la casquería les encanta. Como hay gente que los quiere picantes y otros que no, siempre preguntamos al comensal, y si los prefiere picantes, lo añadimos al final.
Simancas
Simancas, por su parte, fue escenario de una gran batalla que cambió el rumbo de la Reconquista y el archivo de su castillo es uno de los más importantes de Europa.
Restaurante La Casa del Puente
Es un restaurante acogedor, precioso y con una larga historia. Se encuentra ubicado en una gran casona del S.XVII íntegramente restaurada y catalogada como patrimonio artístico. Federico Rodríguez, es su cocinero y acaba de sacar la nueva carta de la temporada. Entre todos los nuevos platos que propone para sorprender a su clientela, uno de los más destacados es el lingote de cochinillo a baja temperatura con hojaldre de patata y una gelée de naranja.
Este restaurante tiene otras muchas especialidades. Por la que son más conocidos es por sus chuletones T-Bone, que es un corte especial de la carne de vacuno en el que se puede ver un hueso en forma de T. Los llevamos haciendo toda la vida y salen muy bien.
Restaurante El Zaguán de Simancas
Concepción Sánchez está al frente de este negocio con 55 años de historia, que arrancó en el barrio de la Rubia y hace cuatro décadas se trasladó a Simancas. Lo fundó junto a su marido y ahora, también trabajan en él sus hijos Conchita y Carlos. Uno de los platos favoritos de sus clientes es el 'Rabo de ternera al Ribera de Duero'. Y no es de extrañar, ya que resulta realmente delicioso.
Muy orgullosa, Concepción cuenta el paso a paso: «Primeramente lo paso por harina y luego lo echo a una sartén con aceite de oliva virgen muy caliente», explica esta veterana cocinera. Una vez que el rabo está dorado, lo retira y comienza a trabajar la guarnición que se compone de cebolla, zanahoria, puerro, tomillo, romero, ajo y unas hojas de laurel. «Cuando está todo bien pochado, añadimos el rabo y un vaso de vino tinto Ribera del Duero. Lo dejamos cocer durante hora y media y ya estaría listo para comer.
Restaurante La Brasería de Cuellar
Este restaurante situado junto al río Pisuerga abrió sus puertas en el año 2018. Su eslogan es «comida, vino y fuego». Y es que bordan estos tres preceptos. Para esta ruta han preparado un delicioso pescado, 'Lomo de corvina en mariposa y en tempura'. Un plato del que su jefe de cocina, Julio Macías, se siente especialmente satisfecho.
«El secreto de esta receta está en cocinar el pescado en su punto exacto, para que quede muy jugoso por dentro y crujiente por fuera. Ese crujiente lo conseguimos gracias a una tempura especial que le hace muy apetecible. Este plato lo acompañamos con unas verduras glaseadas a baja temperatura», explica Macías.
Tabla de Restaurantes Recomendados en Valladolid
| Restaurante | Especialidad | Ubicación |
|---|---|---|
| Los Zagales | Tigretostón | Valladolid |
| Suite 22 | Corchifrito | Valladolid |
| La Tasquita | Tapas Tradicionales | Valladolid |
| Jero | Cocina en Miniatura | Valladolid |
| La Cárcava | Tostas | Valladolid |
| Villa Paramesa | Cocina Castellana | Valladolid |
| Bar Postal | Tortilla de Patatas | Valladolid |
| Ceyjo | Croquetas de Huevo | Valladolid |
| Martín Quiroga | Alta Cocina | Valladolid |
| Trasto | Cocina Fusión | Valladolid |
| Protos | Vinos Tintos de Crianza | Peñafiel |
| Arzuaga Navarro | Cocina Castellana de Vanguardia | Valladolid |
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