El picor de nariz o prurito nasal puede ser debido a diversas causas que provocan inflamación o irritación de la mucosa nasal y que estimulan la respuesta inmunitaria y la liberación de histamina. El picor o prurito nasal suele producirse cuando hay una rinitis, que además cursa con congestión nasal, estornudos.

¿Qué es la Rinitis?
La rinitis es un trastorno nasal originado por causas de diversa naturaleza que se caracteriza por la inflamación e hinchazón de la mucosa que recubre las fosas nasales.
La rinitis alérgica es una enfermedad en la cual existe una inflamación crónica de las capas internas de la nariz, causada por alergia a sustancias exteriores, generalmente respiradas, y a veces por alergia a alimentos. La rinitis alérgica es a la nariz lo mismo que el asma a los bronquios.
Así se realiza el diagnóstico de rinitis, rinitis a secas. Para ponerle el “apellido” alérgica se ha de demostrar que el paciente tiene alguna alergia, con pruebas en piel o análisis de sangre, y que esa alergia es la responsable de los síntomas.
Síntomas de la Rinitis
Ello produce al menos dos o más de los siguientes síntomas:
- Goteo nasal, que puede darse tanto hacia los orificios nasales como hacia la faringe
- Estornudos
- Nariz tapada
- Picor nasal
La rinitis es una enfermedad muy común y, a menudo, de carácter crónico. Puede aparecer simultáneamente (o complicarse) con otras dolencias como la sinusitis, la otitis, el asma y la apnea del sueño. También la conjuntivitis alérgica suele estar presente cuando hay rinitis y, de hecho, los dos procesos están asociados en el 60%-80% de los casos, según la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC).
Así mismo, la rinitis puede aparecer acompañada de cansancio, irritabilidad, depresión, problemas de concentración… Todo ello puede llegar a deteriorar mucho la calidad de vida de las personas que la sufren y ser un motivo de baja laboral o absentismo escolar.
Como consecuencia de los mocos es frecuente que el paciente vaya sorbiendo mucosidades, carraspee, o presente tos. El picor hace que el paciente se frote la nariz hacia arriba (esto se llama saludo alérgico), hacia los lados, en redondo, con el dedo, con la palma o el dorso de la mano, con el brazo, que se la frote contra el hombro, de mil maneras. El picor también hace que el paciente frunza la nariz, los labios, gire la cabeza o incluso los hombros. El paciente hace todo esto de manera refleja, involuntaria, sin darse cuenta, y a veces no lo sabe reconocer aunque se le pregunte. A menudo se confunden estos síntomas de rinitis con tics nerviosos, y los niños con rinitis alérgica pueden ser enviados al neurólogo.
El taponamiento nasal puede ser debido a la mucosidad o a la inflamación crónica de la nariz aunque no se tengan mocos. Por esa obstrucción el paciente puede roncar, e ir respirando con la boca abierta, lo cual puede confundir con obstrucción por crecimiento de las adenoides o vegetaciones. Un síntoma frecuente de la rinitis alérgica es sangrar por la nariz, sin mediar golpes, sin motivo aparente, muchas veces por la noche.
No, esos síntomas no son exclusivos de la rinitis alérgica, sino que aparecen en cualquier tipo de rinitis. Pueden aparecer en resfriados o catarros normales, y en rinitis de causa no alérgica. Existe muchísima variedad. A veces predominan los estornudos, a veces la mucosidad, a veces el taponamiento, a veces los picores. Unas personas tienen todos los síntomas, otras personas uno solo de ellos. Los síntomas pueden ser muy severos y molestos, y otras veces casi imperceptibles.
Según la severidad los síntomas pueden ser leves, cuando no son molestos, no interfieren en el trabajo, la escuela, ni en el ocio, el deporte ni en las actividades diarias, y el sueño es normal. Los síntomas varían de ser mínimos, que pasan desapercibidos, hasta llegar a ser muy molestos. Ocurre de manera similar al asma y a otras enfermedades alérgicas.
El contacto del paciente con el alergeno, con la sustancia que le causa alergia provoca una inflamación crónica de las capas internas de la nariz. Esa inflamación hace que la nariz tenga una hiperreactividad nasal, es decir que reaccione de manera excesiva frente a una serie de desencadenantes. Los alergenos y las infecciones por virus pueden actuar como causantes de inflamación crónica y como desencadenantes de agudizaciones de síntomas. Se sospecha cuando se presentan los síntomas de manera muy seguida o muy repetida. En los niños pequeños, menores de 4-5 años, esos síntomas son muy corrientes y suelen ser debidos a catarros por virus.
En cada paciente, de manera individual, se realiza el llamado diagnóstico diferencial, que consiste en descartar otras enfermedades que pudieran llevar a confusión. La rinitis alérgica puede estar causada por fundamentalmente por sustancias que se respiran, los alergenos inhalantes. También puede aparecer por sustancias tomadas por boca, alimentos o medicamentos, o por sustancias que atraviesan la piel, medicamentos inyectados o picaduras de abeja o de avispa. Como la causa más frecuente de rinitis es la alergia, se suele estudiar en primer lugar si existe alguna alergia. Si no aparece, se diagnostica de rinitis no alérgica por exclusión, es decir, porque el estudio alergológico ha sido negativo, ha sido normal.
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Tipos de Rinitis
La rinitis, habitual tanto en adultos como en niños, puede presentarse de forma aislada o, como ya hemos visto, junto a otras afecciones. En esos casos, podemos ver que se le denomina de forma diferente, como rinoconjuntivitis o rinosinusitis, en función de los procesos asociados.
Por otra parte, si nos fijamos en su duración, podremos encontrar clasificaciones que la definan como rinitis aguda (de corta duración) o crónica (de larga duración).
Pero la forma más habitual de clasificar la rinitis es en función de sus causas, que pueden ser muy numerosas, aunque las más comunes son las rinitis de origen alérgico o infeccioso. Es decir, la rinitis suele estar provocada por un agente alérgeno como el polen o una infección vírica como un resfriado.
No obstante, existen varias formas de clasificar las rinitis atendiendo a sus causas. El Documento ARIA (Allergic Rhinitis and its Impact on Asthma) establece una de las clasificaciones más aceptadas y actualizadas en estos momentos y hace hincapié en la clasificación de la rinitis alérgica según la intermitencia o no de los síntomas y su gravedad.
Basándonos en la clasificación clínica de la rinitis que se propone en este documento, en líneas generales se establecen los siguientes tipos:
- Rinitis alérgica: La provocan diferentes sustancias que desencadenan una intensa reacción del sistema inmunitario, a pesar de que para otras personas sean inofensivas. Suelen ser aeroalérgenos, es decir, sustancias que se encuentran el aire, como el polen, los ácaros del polvo, el epitelio de los animales domésticos como perros y gatos y las esporas de algunos hongos.
- Rinitis infecciosa: La causa más frecuente suele ser una infección vírica, aunque también puede estar causada por bacterias y otros microorganismos infecciosos. El virus más habitual es el del resfriado común. En este caso, la rinitis se caracteriza por síntomas como secreción nasal, estornudos, nariz congestionada, goteo nasal posterior, tos, mucosidad en la garganta y febrícula.
- Rinitis ocupacional: Provocada o no por una reacción alérgica, la desencadena alguna sustancia presente en el lugar del trabajo. Por ejemplo, pueden causarla animales de laboratorio, el polvo, las maderas, el látex y agentes químicos.
- Rinitis inducida por medicación: Varios tipos de medicamentos pueden inducirla, entre ellos, la aspirina y otros antiinflamatorios AINES como el ibuprofeno, fármacos para la hipertensión, sedantes, antidepresivos, anticonceptivos orales y fármacos para la disfunción eréctil. En el caso de que la rinitis esté provocada por aerosoles nasales descongestionantes, se denomina rinitis medicamentosa.
- Rinitis hormonal: Pueden causarla los cambios hormonales originados, por ejemplo, por el embarazo, la menopausia, la menstruación, el uso de alteraciones del sistema endocrino, como el hipotiroidismo o la acromegalia.
- Rinitis idiopática: No se conoce la causa de la dolencia.
Otros tipos de rinitis incluyen:
- Rinitis gustatoria: provocada por comidas o bebidas.
- Rinitis emocional: desencadenada por estrés o estimulación sexual.
- Rinitis atrófica: debido a una atrofia progresiva de la mucosa nasal.
- Rinitis no alérgica con síndrome eosinofílico (NARES): caracterizada por la presencia de eosinofilia nasal.
- Rinitis vasomotora: producto de la hiperrespuesta de la nariz a desencadenantes no específicos.

Diagnóstico de la Rinitis
La rinitis se diagnostica por los síntomas que presenta el paciente. Se puede hacer (raramente) algún análisis de la mucosidad nasal, o pruebas funcionales de la nariz para reforzar el diagnóstico. Las personas con síntomas severos deben estudiarse sin ninguna duda. Las personas con síntomas intermedios deben comentar con su médico de confianza la conveniencia de realizar ese estudio o bien de esperar, para tomar conjuntamente una decisión. El qué se refiere a si los síntomas son en efecto debido a una rinitis simple, o si puede tratarse de un síntoma de otra enfermedad más generalizada o si hay complicaciones.
Ante una sospecha de alergia se suele derivar al paciente al servicio de alergia. El estudio de las alergias puede realizarse con un test cutáneo (“prick-test”) en que se aplican distintos alergenos y se observa a los 15 minutos si se produce una reacción en la piel. También se puede realizar un análisis de sangre para cuantificar la presencia de anticuerpos específicos contra alergenos específicos [IgE alergeno-específica (RAST)] o una prueba denominada de “microarrays” que utiliza técnicas de diagnóstico molecular. En ocasiones será necesario realizar un radiografía de tórax para descartar patología pulmonar o un TAC de senos paranasales para confirmar la presencia de sinusitis.
Tratamiento de la Rinitis
El tratamiento del qué se refiere al tratamiento de los síntomas agudos o tratamiento de rescate. El tratamiento del porqué se refiere al tratamiento de la causa o tratamiento etiológico. El tratamiento dependerá del tipo de rinitis. En el caso de la alérgica, es muy importante, en primer lugar, intentar evitar la sustancia o los factores que desencadenan la respuesta inmunitaria, si bien esto no siempre resulta muy sencillo.
Puede recurrirse a diversos fármacos para el tratamiento sintomático de los diversos tipos de rinitis. Será el profesional sanitario quien priorice unos sobre otros, considerando también la intensidad o gravedad del cuadro -si es agudo o crónico- y las características del paciente. Según cada caso, puede prescribir aerosoles nasales con corticosteroides, que reducen la inflamación nasal, y/o antihistamínicos en forma de aerosol o en pastillas, y/o descongestionantes nasales, u otro tipo de fármacos en pautas y dosis ya establecidas para cada tipo de rinitis.
En algunas rinitis de causa alérgica cuyo agente causal se haya identificado puede estar indicada la inmunoterapia. De esta forma, el organismo puede ir tolerando progresivamente las sustancias que le provocan los síntomas, con el objetivo de que, a largo plazo, se minimicen o desaparezcan. Para lograrlo, pueden precisarse meses o años de tratamiento.
Por último, es muy importante recalcar que los antibióticos no son eficaces para tratar ni la rinitis alérgica ni la vírica.
Recomendaciones generales para evitar el contacto con el alergeno:
- Evitar la acumulación de polvo, limpiar los filtros de los aparatos de aire acondicionado, ventilar la casa o por el contrario viajar con las ventanillas del coche cerradas, cerrar las ventanas o evitar zonas verdes en caso de alergia al polen.
- Usar mascarilla protectora o gafas de sol.
- En casos graves utilizar un purificador de aire en el hogar o filtros de aire de alta eficiencia.
- Lavados nasales con solución salina.
- Antihistamínicos orales y locales (nasales y conjuntivales), descongestionantes tópicos (pueden provocar un efecto de rebote y dar lugar a una rinitis medicamentosa por lo que su uso se debe limitar a unos pocos días) o corticoides nasales.
- Inmunoterapia específica (“vacunas”) que consiste en la administración periódica de un extracto al que el paciente es alérgico de manera que el sistema inmunitario desarrolla una tolerancia a los alérgenos, con lo que se pretende que los síntomas de alergia vayan disminuyendo con el tiempo.
Claves para aliviar la rinitis
- Si eres alérgico, intenta evitar las sustancias desencadenantes.
- Realiza lavados de las fosas nasales diariamente.
- Suénate la nariz con regularidad para expulsar la mucosidad o los posibles irritantes.
- Bebe líquido en abundancia.
- Humidifica el ambiente.
- No te automediques. Consulta con tu médico en caso de que los síntomas no desaparezcan.
Complicaciones de la Rinitis
Aparte de alterar la calidad de vida de los niños si no se consigue controlar los síntomas, la rinitis alérgica puede dar lugar a algunas complicaciones como otitis media, sinusitis y pólipos dentro de la nariz.
Otitis
La parte de atrás de la nariz comunica con los oídos por una especie de tubo que se llama la trompa de Eustaquio. En los oídos se forman mucosidad, que es expulsada hacia la nariz por la trompa de Eustaquio. En la rinitis alérgica, debido a la gran cantidad de mucosidad y a la congestión, puede taponarse esa comunicación, y las mucosidades de los oídos se quedan acumuladas, dando lugar a otitis medias. Pueden producirse otitis agudas y también otitis crónicas. La otitis se sospecha cuando aparecen síntomas de dolor en el oído, o se observa al mirar el oído. La pérdida de audición la puede notar el niño si ya es mayorcito. La otitis se diagnostica mediante visión con el otoscopio. La rinitis alérgica no es la única responsable de las otitis y las sinusitis.
Sinusitis
Algunos huesos de la cabeza no son macizos, sino que tienen huecos por dentro; esos huecos se llaman senos. Los senos comunican entre sí y con la nariz a través de pequeños agujeros. En los senos se forman mucosidades, que son expulsadas hasta la nariz a través de esos orificios. Las otitis y las sinusitis pueden ser debidas a acumulo de mucosidades relativamente limpias, o pueden infectarse con microbios, como ocurre con las mucosidades de los bronquios en el asma. Es similar a lo que ocurre con el agua: el agua corriente se mantiene limpia, el agua estancada se pudre y se contamina. Para la sinusitis, si no son suficientes los síntomas, pueden necesitarse radiografías.
Pólipos
La capa interna de la nariz, en inflamaciones crónicas, puede empezar a crecer y hacerse más gruesa, formando como bolas carnosas, llamadas pólipos, que taponan la nariz y hacen perder el olfato. El paciente tiene sensación de taponamiento, se suena, pero no expulsa mucosidad, y el taponamiento persiste. Los pólipos y la hipertrofia de cornetes se sospechan porque el paciente necesitar llevar la boca abierta para respirar, o pierde el olfato.
Hipertrofia de cornetes
Los cornetes son unos huesos que hay dentro de la nariz. En la alergia también se pueden congestionar, y la capa que los recubre se engrosa, haciéndolos hipertróficos, más grandes, de manera que taponan la nariz.
Deformación de la boca
Cuando no se puede respirar por la nariz, se ha de abrir la boca. El llevar la boca abierta durante mucho tiempo hace que se deformen las mandíbulas, que los dientes se desplacen hacia delante, y que el paladar se haga más profundo, el llamado paladar ojival.
Evolución de la Rinitis
La rinitis, igual que el asma y otras enfermedades alérgicas, puede evolucionar de todas las formas. Los niños que comienzan con rinitis de pequeños, pero que no tienen alergia, suelen evolucionar muy bien. Los niños con rinitis que tienen alergia presentan una evolución menos favorable que los no alérgicos. Su rinitis tiene tendencia a persistir durante más tiempo. Sin embargo, también puede ir mejorando mucho y llegar a desaparecer por completo. Hay muchos factores que se desconocen.
Otro factor muy importante es que se averigüe la causa de la rinitis y que se ponga el tratamiento correspondiente. Si no se identifica la causa de la inflamación crónica de la nariz, esa causa seguirá actuando, y la rinitis persistirá. La medicación preventiva de la rinitis se usa durante periodos muy largos de tiempo, meses o años. En niños se usa de modo continuado en unas ocasiones, y en otras de modo intermitente, con descansos en los periodos sin síntomas. La medicación preventiva no es “curativa”, es decir, no hace que desaparezca la rinitis para siempre. Hace efecto mientras se toma, y cuando se interrumpe deja de hacer efecto. Por ello es importante tratar de averiguar la causa de esa rinitis. Si la causa se puede tratar, se llega a eliminar por completo la medicación.
Cualquier persona puede empezar con síntomas de rinitis a cualquier edad, aunque nunca anteriormente hubiese tenido ni el más mínimo síntoma. En los que tenían alguna alergia puede ser debido a reactivación de la alergia antigua o por aparición de alguna alergia nueva. Se debe consultar con el médico para hacer una valoración global de la severidad de los síntomas y de las posibles causas.
En una persona que padece rinitis es difícil distinguir si cuando se presentan los síntomas es debido a un alergeno o a un catarro. Los síntomas son iguales, y el tratamiento de rescate también es igual. Normalmente se usan antihistamínicos, que hacen su efecto sea cual sea la causa, un alergeno o un virus.
Algunas personas empiezan presentando síntomas de rinitis, y con el paso del tiempo les aparecen síntomas de asma. Pero no todas las personas con rinitis acaban desarrollando asma, ni siquiera aquellas con cierta alteración de la función pulmonar. Es muy difícil; se sabe simplemente que las personas con rinitis que ya tienen cierta alteración de la función pulmonar, y aquellas que tienen más alergia son más propensas a desarrollar asma en el futuro. Como no se conocen todos los datos que influyen en la aparición del asma, es difícil saber cómo evitarla.
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