En el corazón del distrito financiero de Valencia, encontramos a Primitivo Roig y Ana González, dos odontólogos que han sabido fusionar su proyecto de vida personal y profesional. Su enfoque se aleja de las jornadas interminables en la clínica, abrazando una filosofía "slow" que prioriza el bienestar del paciente y el equilibrio personal.

Orígenes y Trayectoria Profesional
Primitivo Roig comparte sus raíces y cómo su entorno familiar influyó en su vocación:
“Cuando era pequeño residía en el barrio de San José, pero además mi familia es de Sueca y mis primeros dos años los pasé en Bicorp. Ya de adolescente nos vinimos al centro y me acostumbré a esa comodidad que cuando me independicé quise continuar disfrutando.”
Siendo hijo de odontólogo, su infancia transcurrió en la sala de espera y los gabinetes de una clínica dental, lo que le permitió sentirse cómodo en ese entorno. “En mi familia siempre se ha hablado de dientes y me fui introduciendo en la profesión sin darme cuenta. Aunque lo que yo quería ser otro tipo de dentista.”
El Encuentro con Ana González
La historia de amor y profesionalismo entre Primitivo y Ana comenzó en la universidad:
“Estudiamos cuatro años juntos y no nos vimos hasta el quinto. Ana era de las alumnas de primera fila y yo de la última.”
Ana González, por su parte, aporta una perspectiva multicultural a la clínica. “Con siete años me fui a vivir a Bruselas, luego a Luxemburgo, otro año lo hice en Francia... Por la profesión de mis padres, la adaptación a un lugar no me resulta difícil. Llevo toda la vida de aquí para allá. Es cierto que echo de menos a mi familia, pero tengo otra.”
La Filosofía "Slow" en la Odontología
La pareja ha adoptado una filosofía de vida que se refleja en su práctica odontológica:
“No somos radicales, pero tratamos de ralentizar nuestro ritmo de vida, comer bien, tener tiempo para hablar y pasarlo juntos, que para mí es mi principal afición. Si me preguntan qué es lo que más me gusta, diré que estar con los míos sin hacer nada.”
Primitivo Roig reflexiona sobre la aceleración de la vida moderna: “Soy de los que piensan que somos víctimas, no culpables, de la aceleración. Así que intentamos incorporar pequeñas cositas. No empezamos a trabajar antes de las diez y desde hace unas semanas cuando entramos en casa apagamos el móvil.”
Ana González añade: “A mí al cien por cien («doy fe», ríe Primitivo). La maternidad ha sido algo maravilloso y me ha transformado también como persona.”
Primitivo Roig complementa: “Nos ha cambiado para bien. Ni siquiera pongo ya el despertador por las mañanas.”
Equilibrio entre Familia y Profesión
La pareja ha encontrado un equilibrio entre sus roles profesionales y familiares:
“Tenemos los roles repartidos.”
“Viajo mucho, aunque un ratito por las mañanas y también por las tardes es sagrado. Y los fines de semana me pueden pillar en la Conchinchina pero el sábado por la noche duermo en casa. El domingo quiero estar con mi familia.”

El Nombre "Primitivo" y la Tradición Familiar
Primitivo Roig comparte una curiosidad sobre su nombre: “Soy el quinto Primitivo, y estábamos los dos de acuerdo en romper la tradición. Es un nombre feo, pero nunca he tenido inconvenientes y ahora se ha convertido en una marca, hasta el punto de preguntarme si es un nombre artístico. Mi abuelo, que tiene 95 años y fue heladero, se llama así. Mi bisabuelo, zapatero de profesión, también.”
El mensaje de Pilar Roig ha calado hondo: “Pienso que hay un componente de fortuna, haciendo lo correcto en el momento justo y el lugar adecuado. En Harvard les interesa mucho la gente que piensa distinto, que va a cambiar las cosas, sobre todo si es a mejor.”
“Lo intentamos a toda costa.”
Odontología Slow - Cope Valencia entrevista al Dr. Primitivo Roig
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