Las llagas en la encía son una molestia frecuente que afecta a muchas personas y puede dificultar actividades cotidianas como hablar, comer o incluso cepillarse los dientes. Aunque solemos asociarlas con aftas bucales, estas lesiones pueden aparecer en distintas zonas de la boca, como el paladar blando, la lengua, la cara interna de las mejillas o el interior de los labios. En este artículo, te explicamos cómo identificar las llagas en la encía, qué factores las provocan y qué medidas puedes tomar para prevenirlas.

¿Qué es una Llaga?
Las llagas en la encía son lesiones ulcerosas que aparecen en el tejido gingival, similares a las aftas bucales que pueden formarse en otras zonas de la boca, como la lengua, el paladar o el interior de las mejillas. Estas heridas suelen ser pequeñas y superficiales, y aunque pueden causar molestias, generalmente no representan un problema grave y tienden a curarse por sí solas en un período de una a dos semanas.
Uno de los principales inconvenientes de estas llagas es el dolor o la incomodidad que generan al hablar, masticar o cepillarse los dientes. Sin embargo, a diferencia de las heridas provocadas por el virus del herpes labial, las llagas en la encía no son contagiosas.
Desde el punto de vista morfológico, suelen presentar una apariencia blanquecina en el centro con un borde rojizo. En muchos casos, su aparición está relacionada con el uso de aparatos dentales, como brackets, prótesis removibles o férulas de Invisalign, especialmente si no están bien ajustadas a la dentadura.
Si bien estas lesiones no requieren tratamiento específico, existen algunos remedios que pueden acelerar su curación y reducir las molestias. No obstante, si una llaga persiste por más de dos semanas, es extremadamente dolorosa o aparece con frecuencia, es recomendable acudir a un odontólogo para descartar patologías orales más serias.
Aftas bucales: Causa y solución. ¿Son contagiosas o peligrosas? ¿Cómo quitarlas?
Tipos de Llagas
Las llagas que se producen en la encía pueden variar en cuanto a su origen y características.
Aftas Bucales (Úlceras Aftosas Recurrentes)
Las aftas bucales, también conocidas como úlceras orales o aftas recurrentes, son lesiones que se producen en la mucosa de la boca. Son lesiones pequeñas, redondeadas y superficiales que pueden aparecer en cualquier parte de la boca, incluidas las encías. Suelen ser de color blanco o amarillento con un borde rojo y pueden causar dolor al comer o beber. Aunque no son contagiosas, tienden a reaparecer periódicamente. Se asocian con factores como el estrés, el déficit de vitaminas, la fatiga o ciertos alimentos irritantes.
Tipos de Aftas Orales
Las llagas en la encía pueden clasificarse en tres tipos, según su tamaño, duración y síntomas:
- Aftas menores: Son las más comunes. Pequeñas, de color blanquecino con un borde rojo. Se curan en 7 a 15 días sin dejar cicatriz. Aunque molestas, no suelen causar dolor intenso.
- Aftas mayores: Son menos frecuentes, pero más grandes y profundas. Su proceso de curación puede superar los 30 días. Pueden ser más dolorosas y, en algunos casos, dejar cicatriz. Se ubican en la parte posterior de la boca y ocasionan mucho dolor y dificultad al comer, beber y hablar.
- Aftas herpetiformes: Suelen confundirse con el herpes labial debido a su apariencia. Se presentan en forma de pequeñas úlceras agrupadas. Son más comunes en personas mayores y pueden causar mayor molestia. Múltiples lesiones, pequeñas o grandes, en diferentes zonas de la boca.
Herpes Labial (Herpes Oral)
El herpes labial es causado por el virus del herpes simple tipo 1 (HSV-1). Causado por el virus del herpes simple tipo 1 (HSV-1), el herpes labial suele aparecer en los labios y en la zona perioral, pero en algunos casos puede manifestarse en las encías. Se presenta como pequeñas ampollas llenas de líquido, que con el tiempo se rompen y forman úlceras dolorosas. A diferencia de las aftas, el herpes es altamente contagioso y suele reaparecer en momentos de estrés o debilitamiento del sistema inmunológico. Las llagas suelen aparecer en los labios o alrededor de la boca, pero también pueden desarrollarse en la encía.
Úlceras Traumáticas
Las úlceras traumáticas en la encía pueden ser el resultado de lesiones físicas, como morderse accidentalmente la encía, cepillarse demasiado fuerte o sufrir un traumatismo durante un procedimiento dental. Estas lesiones son el resultado de un daño físico en la encía, causado por:
- Mordeduras accidentales.
- Cepillado dental agresivo.
- Prótesis o aparatos de ortodoncia mal ajustados.
- Procedimientos dentales recientes.
Las úlceras traumáticas suelen desaparecer espontáneamente una vez que se elimina la causa de la irritación.
Gingivitis Ulcerativa Necrosante (GUN)
También conocida como necrosis gingival aguda o úlcera de Vincent, es una enfermedad periodontal aguda caracterizada por la formación de úlceras en las encías. También conocida como necrosis gingival aguda o úlcera de Vincent, esta enfermedad periodontal se caracteriza por la presencia de úlceras dolorosas en las encías, acompañadas de inflamación severa, sangrado espontáneo y mal aliento intenso. Se asocia con una higiene oral deficiente, tabaquismo y niveles altos de estrés.
Llagas Causadas por Infecciones Bacterianas o Fúngicas
Ciertas infecciones bacterianas o fúngicas pueden causar la formación de llagas en la encía. Algunas infecciones en la boca pueden provocar la aparición de lesiones en la encía:
- Candidiasis oral: producida por el hongo Candida albicans, se manifiesta en forma de placas blanquecinas en la mucosa oral y las encías.
- Infecciones bacterianas: la proliferación de ciertas bacterias puede provocar úlceras en la encía, especialmente en personas con defensas bajas.
Llagas Asociadas a Enfermedades Sistémicas
Algunas enfermedades pueden manifestarse con llagas en la boca y encías, como:
- Enfermedad de Crohn: puede causar inflamación y ulceraciones en la mucosa oral.
- Liquen plano oral: una afección autoinmune que provoca lesiones blancas en la boca, a veces acompañadas de llagas dolorosas.
- Deficiencias nutricionales: falta de hierro, ácido fólico o vitamina B12 puede favorecer la aparición de aftas bucales.
Si las llagas en la encía son recurrentes, muy dolorosas o tardan más de dos semanas en sanar, es recomendable acudir al odontólogo para una evaluación adecuada.

Causas de las Llagas en la Encía
Aunque aún no se conoce con exactitud qué provoca la aparición de llagas en la encía y otras zonas de la boca, sí se han identificado varios factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar estas lesiones.
- Traumatismos: ser consecuencia de pequeños traumatismos, como morderse accidentalmente mientras se mastica.
- Prótesis y aparatos dentales mal ajustados: El uso de prótesis dentales o aparatos de ortodoncia que no se ajustan correctamente puede generar fricción constante en la encía, favoreciendo la formación de aftas bucales. Para evitarlo, es fundamental acudir a revisiones periódicas con el odontólogo y asegurarse de que los dispositivos se adapten perfectamente a la boca.
- Cepillado dental agresivo: Cepillarse los dientes con demasiada fuerza o con un cepillo de cerdas duras puede irritar las encías y causar pequeñas heridas que pueden convertirse en llagas. Para evitarlo, es recomendable utilizar un cepillo de cerdas suaves o medias y aplicar una presión moderada al cepillarse.
- Cambios de temperatura y quemaduras: Consumir alimentos o bebidas muy calientes puede provocar quemaduras en las mucosas orales, lo que, en algunos casos, da lugar a la aparición de aftas. Para reducir este riesgo, lo ideal es evitar ingerir alimentos a temperaturas extremas y esperar unos segundos antes de consumir bebidas recién servidas.
Síntomas de las Llagas en la Encía
Las llagas en la encía pueden causar molestias que afectan la calidad de vida, especialmente al comer, hablar o mantener una correcta higiene bucal.
Tratamiento de las Aftas Bucales
El tratamiento para eliminar las aftas bucales depende de la causa y la gravedad de la lesión.
- Mejora la higiene bucodental.
- Aplicar antinflamatorios (como los corticoides) sobre la llaga (es decir, tópicos), para disminuir la inflamación y aliviar el dolor. También pueden usarse anestésicos tópicos.
- Existen diferentes productos para favorecer el proceso de cicatrización y la regeneración de la mucosa de la boca, como el ácido hialurónico o la combinación de PVP con gluconato de zinc y taurina, presente en los productos de la marca Afta Lacer y Lacer Mucorepair. Estos productos se adhieren de forma prolongada a la úlcera, creando una barrera protectora que alivia el dolor y favorece el proceso de curación y cicatrización de las llagas bucales.
En casos de aftas recurrentes, puede ser necesario utilizar tratamientos sistémicos, es decir, que actúan en todo el cuerpo. Según algunos estudios, los suplementos de ω-3 o distintos probióticos tienen efecto sobre el sistema inmunitario y podrían reducir el tamaño de las aftas orales.
Prevención de las Llagas Bucales
No siempre es posible prevenir las aftas y la estomatitis, ya que suelen estar causadas por factores que escapan a nuestro control (y que a menudo desconocemos).
Ahora que ya conoces los factores que influyen en la aparición de las aftas bucales, la mejor manera de prevenirlas consiste en combatir estos condicionantes. Si sufres estrés, acude a un profesional que te ayude a equilibrar el sistema nervioso mediante técnicas de respiración, ejercicio, terapias, etc. Además, ten en cuenta tu alimentación para que sea lo más equilibrada posible. Si sufres deficiencias nutricionales, es recomendable que acudas al médico y te realices los análisis pertinentes. Por último, mantener una higiene oral correcta es siempre indispensable para prevenir cualquier problema bucodental. Cepíllate los dientes después de cada comida, incluso la lengua; pásate el hilo dental una vez al día y no dudes en usar un colutorio si crees que lo necesitas.
