Sangrado Después de Endodoncia: Causas, Síntomas y Soluciones

La endodoncia es uno de los tratamientos dentales más habituales. El objetivo final de una endodoncia es extraer los nervios y la pulpa dental muerta para limpiar el sistema de conductos radiculares que forman la pulpa dental eliminando bacterias y tejido necrosado y dejando el conducto lo más aséptico posible. Aún así, muchos pacientes tienen preguntas sobre el tratamiento endodóntico. ¿Pueden surgir complicaciones? ¿Qué pasa si tengo una endodoncia mal hecha?

Una endodoncia mal hecha puede causar infección y dolor. Lo habitual es realizar una reendodoncia que, básicamente, es volver a realizar el proceso: se quita el material con el que se ha sellado uno o varios conductos y se vuelven a limpiar y obturar.

¿Qué es una endodoncia?

La endodoncia, también llamada tratamiento de conductos o matar el nervio, es el procedimiento por el que los odontólogos eliminan en parte o en su totalidad la pulpa del diente que está dañada. La pulpa es el tejido que se encuentra en la parte central del diente (conducto pulpar), conteniendo vasos sanguíneos y nervios, y que se extiende desde la corona hasta la raíz, comunicando el diente con el hueso maxilar.

Para realizar la endodoncia hay que limpiar los conductos y cambiarlos por gutaperchas para que la pieza dental quede fuerte. Los conductos se limpian con limas e hipoclorito. Se seca con puntas de papel y si el endodoncista lo considera oportuno en sustitución pondrá las gutaperchas (frías o calientes) . Si no lo considera oportuno le pondrá una cura temporal y volverá en 7 días para que se la selle. Le levantara la cura volverá a limpiar secar con las puntas de papel y ya pondrá las gutaperchas.

¿Por qué se necesita una endodoncia?

Cuando la pulpa está afectada de forma irreversible por caries profundas, traumatismos o lesiones endoperiodontales. El diente puede volverse sensible al frío, al calor o la masticación. El dolor puede ser intermitente o constante. Incluso el diente puede cambiar de color o puede aparecer un flemón o una fístula. También podría estar aconsejada la endodoncia en dientes que requieran grandes tallados para la posterior colocación de coronas o puentes.

Causas Comunes de Sangrado Después de una Endodoncia

Después de una endodoncia es normal sentir alguna molestia, pero suele ser un dolor leve o moderado que desaparece en unos días cuando el tejido alrededor del diente se recupera del procedimiento. Con una endodoncia fracasada puedes llegar a experimentar un dolor persistente que no disminuye con el tiempo. Puede presentarse de manera espontánea o como una molestia punzante al morder.

También es importante tener en cuenta que los principales síntomas después de una endodoncia son inflamación, dolor y, a veces, limitación en la apertura bucal. El dolor postendodóntico es un síntoma habitual que presentan algunos pacientes tras un tratamiento de conductos radiculares. Este dolor se debe a la inflamación (respuesta natural del cuerpo) ante las técnicas que realiza el odontólogo mientras realiza la endodoncia.

El nivel de inflamación es mayor o menor en función de muchos factores, entre ellos la edad del paciente, la condición de salud previa, la duración del tratamiento de endodoncia o la existencia de complicaciones durante el mismo. El dolor tras la endodoncia suele remitir al cabo de varios días, entre 3 y 7, sin necesidad de tomar medicación. Si es necesario, se prescriben antiinflamatorios y analgésicos para controlar el dolor y la inflamación postoperatoria inmediata.

Si, a pesar de haber tomado la medicación, el dolor persiste después de 5-7 días, debes llamar a la clínica dental y concertar una cita. Tu odontólogo evaluará la causa de ese dolor y, si lo considera oportuno, modificará la medicación o adoptará otras medidas.

Infección Post-Endodoncia

En algunos casos puede producirse una infección tras la endodoncia. Cuando esta complicación sucede en la mayoría de los casos es posible tratar el diente mediante una reendodoncia. A veces una endodoncia antigua puede fracasar, en tales casos es frecuente que notes palpitaciones, dolor o que tengas un flemón en el diente endodonciado.

Si le preocupa la infección después del procedimiento de conducto radicular, existen varias opciones para reducir el riesgo. Tomar la medicación prescrita por tu odontólogo, ya sea antibiótico y/o analgésicos en función del caso. Es decir, estar pendiente de los signos de infección tras una endodoncia es fundamental para preservar la salud bucal.

Es importante destacar que la percepción del dolor después de someterse a una endodoncia puede variar de un paciente a otro. El dolor y la inflamación son respuestas naturales del cuerpo a las técnicas empleadas en el proceso de tratamiento. Prevenir la propagación de una posible infección es fundamental no solo para la salud de tus dientes, sino también para tu bienestar general.

Síntomas de una infección tras la endodoncia:

  • Dolor en la zona y sensibilidad dental
  • Absceso
  • Mal aliento
  • Fiebre e hinchazón en la boca

Pueden existir varios factores que aumenten el riesgo de una infección tras un tratamiento de endodoncia:

  • Persistencia de bacterias: a veces, a pesar de realizar una endodoncia con éxito, algunas bacterias pueden quedar atrapadas en el sistema de conductos radiculares.
  • Dificultad en la eliminación de todo el tejido pulpar: en algunos casos, puede ser difícil eliminar todo el tejido pulpar infectado o inflamado durante el procedimiento de endodoncia.
  • Problemas en la raíz del diente: Que la raíz esté fisurada, rota o haya una fractura vertical del diente.

Desafortunadamente, la infección después de un tratamiento de conducto puede extenderse a otras partes de la boca a través del tejido circundante del diente. Dejar la infección sin tratar provoca esta propagación, por lo que debes buscar tratamiento tan pronto como sea posible.

¿Qué hacer si una endodoncia fracasa?

Ante una endodoncia fracasada, lo más importante es actuar con rapidez para evitar complicaciones mayores como infecciones periapicales o sinusitis maxilares. En IDIM, ofrecemos soluciones y opciones de tratamiento que pueden ayudarte a recuperar la salud bucodental.

El primer paso que debes seguir si sospechas que tu endodoncia ha fracasado es pedir cita con un dentista con experiencia en endodoncia o en cirugía bucal para evaluar la situación. En algunos casos, se puede intentar hacer un retratamiento del conducto radicular para corregir cualquier problema del tratamiento inicial e intentar salvar el diente. Es un procedimiento más complejo que la endodoncia inicial, ya que pueden quedar restos de material, haber conductos obstruidos o lesiones periapicales.

Si no es posible realizar el retratamiento o no funciona, la cirugía periapical es la única alternativa para evitar extraer el diente. Suele ser la solución más eficaz cuando hay una lesión localizada, el diente tiene una restauración que no se puede retirar sin dañarlo o cuando el canal está bloqueado. En los casos donde resulta imposible salvar el diente, porque no es posible hacer reendodoncia o una cirugía periapical, la solución será extraerlo y colocar un implante dental en su lugar. Un implante es una solución segura y duradera que permite recuperar tanto la función estética como masticatoria del diente perdido.

Una de las causas más comunes de una endodoncia fracasada es un sellado incompleto del conducto radicular. Si el sellado en el extremo del conducto no es adecuado, permite la entrada de bacterias desde el hueso o la encía hacia el interior del diente. Esta situación puede ocurrir tanto por un sellado insuficiente como por el uso de materiales inadecuados. Las fracturas en la raíz del diente, durante o después de la endodoncia, pueden comprometer seriamente el éxito del tratamiento, especialmente si el diente no está protegido adecuadamente con una restauración.

Síntomas de una Endodoncia Mal Hecha

Una endodoncia mal hecha o una endodoncia bien hecha que fracasa, puede presentar varios síntomas que se manifiesten justo después del tratamiento, o incluso semanas y meses después. Es normal sentir algo de dolor después de la endodoncia, sobre todo al masticar, pero es leve y en cuestión de días suele desaparecer.

  • Dolor Persistente: Este dolor puede deberse a una inflamación o infección residual debido a la presencia de bacterias en los conductos laterales accesorios o a un conducto que no fue tratado.
  • Sensibilidad: Si la endodoncia se ha realizado bien, el diente no debería reaccionar al frío ni al calor, ya que el nervio se ha eliminado.
  • Molestias al Masticar: Además, notar molestias al masticar, podría ser señal de una inflamación periapical o de una mala oclusión por una reconstrucción mal ajustada.
  • Inflamación: La inflamación puede manifestarse como hinchazón en la zona afectada y en la encía que rodea el diente tratado. Si la infección avanza, la inflamación puede aumentar y evolucionar hacia un absceso periapical agudo, con presencia de pus, mayor dolor local y sensación de malestar general.
  • Fístulas: Las fístulas son pequeños bultitos o granitos de color blanquecino que aparecen cerca del diente afectado y actúan como vías de escape del pus que se genera por la infección. Al igual que aparecen, desaparecen de forma intermitente y si no se tratan, puede que el problema se extienda al hueso o a otros tejidos cercanos.
  • Cambio de Color del Diente: Tras una endodoncia, el diente puede que cambie de color y se vuelva más oscuro, adoptando un tono grisáceo o amarillento. Esto sucede porque al perder su nervio y vasos sanguíneos, el diente deja de recibir nutrientes y se vuelve un tejido no vital. El oscurecimiento no solo afecta estéticamente, sino que también puede indicar que el diente necesita un tratamiento interno como una reendodoncia o incluso una cirugía periapical.
  • Movilidad Dental: Si un diente se mueve tras una endodoncia también es síntoma de fracaso del tratamiento. En el caso de sentir dolor, además de la movilidad, es necesario valorar si se puede salvar el diente con cirugía apical o si hay que extraerlo y colocar un implante dental.

Diagnosticar una endodoncia fracasada requiere una evaluación detallada por parte de un profesional. El dentista evalúa los síntomas que presenta el paciente y realiza una radiografía y una tomografía para observar el diente y los tejidos de alrededor. No es lo habitual. El mal sabor de boca puede deberse a la presencia de una infección residual, filtraciones bacterianas o estar relacionado con una obturación defectuosa.

En las revisiones dentales, tu odontólogo te examinará, te informará y te recomendará, según sean tus necesidades particulares, qué cuidados y tratamientos debes seguir para mantener tu salud dental. Nuestra clínica cuenta con todos los recursos materiales y personales necesarios para poder ofrecerte un tratamiento endodóntico seguro y de calidad. Si quieres más información, no dudes en consultarnos.

La endodoncia es un procedimiento dental común y seguro, pero puede fracasar ante complicaciones como: no eliminar bien la infección, si se fractura el diente o si hay errores como perforaciones.

¿Cómo prevenir las endodoncias?

La mayoría de las veces la necesidad de las endodoncias viene causada por:

  • Existencia de caries profunda que llega a la pulpa dentaria.
  • Erosión o desgaste severo del diente que afecta al nervio.
  • Traumatismo o golpe que provoca la necrosis del diente (pérdida de vitalidad de la pulpa).

Si prevenimos y tratamos cualquiera de las tres causas anteriores, podemos evitar la realización de una endodoncia. La mejor manera de prevenir la caries es mantener una higiene dental correcta, utilizar pasta con flúor y seguir una dieta equilibrada y baja en azúcares. Si a pesar de todo, aparece la caries, esta debe abordarse de forma temprana, de manera que el tratamiento sea lo menos invasivo posible y no llegue al nervio.

El desgaste o la erosión dental también pueden evitarse o paliarse en algunos casos. Por ejemplo, con férulas de descarga en pacientes bruxistas o apretadores, o limitando el consumo de bebidas ácidas y carbonatadas. Para evitar traumatismos, sobre todo en los dientes anteriores, son de gran utilidad los protectores bucales realizados a medida, muy utilizados en deportes de contacto.

Como ya hemos comentado, diagnosticar a tiempo una caries o un desgaste dentario es fundamental para poder atajar el problema antes de que el nervio se vea comprometido (lo que obligaría a llevar a cabo un procedimiento de endodoncia). Normalmente estas lesiones son apreciables a simple vista o por sondaje de surcos y fisuras dentales.

Además, el dentista, mediante la realización de pruebas complementarias, principalmente radiológicas, puede encontrar caries entre diente y diente (interproximales), e infecciones asintomáticas. Estos focos de infección asintomática pasan desapercibidos para el paciente, ya que no provocan dolor ni le generan molestias en su vida diaria, Sin embargo, si no se diagnostican y no se lleva a cabo una endodoncia, pueden derivar en patologías importantes, como una infección aguda o en un quiste.

Por tanto, la visitas periódicas al dentista son la mejor manera de prevenir la aparición de problemas y de detenerlos antes de que desemboquen en tratamientos dentales más agresivos y más costosos.

¿Qué es una endodoncia, y cuándo es necesaria?

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