Las caries son una de las patologías de la boca más comunes. Es frecuente que todas las personas las padezcan en algún momento de su vida. La caries dental es una de las enfermedades bucales más comunes tanto en adultos como en niños. Es una patología que afecta a la estructura de los dientes y, si no se trata a tiempo, puede derivar en problemas más graves como infecciones o la pérdida de piezas dentales.
Afortunadamente, la caries es prevenible mediante buenos hábitos de higiene dental y una dieta equilibrada. La caries dental es la enfermedad más prevalente del ser humano y se estima que afecta a 2500 millones de personas en todo el mundo.
Aunque el País Vasco es una de las comunidades autónomas más concienciadas con la salud bucodental y con el menor índice de caries (no hay que olvidar que lleva 25 años incorporando fluoración en las aguas de consumo), no hay que descuidarse.
Antes de saber cómo prevenir las caries es importante comprender qué es una caries. La caries dental es una enfermedad infecciosa que se produce por la acumulación de placa bacteriana en los dientes. Esta placa se forma a partir de los restos de alimentos, especialmente aquellos ricos en azúcares y carbohidratos. Las bacterias presentes en la boca descomponen estos alimentos, generando ácidos que atacan el esmalte dental y provocan la desmineralización del diente.
Como consecuencia de la fermentación de los azúcares de la dieta, los microorganismos de la placa dental producen ácidos que atacan el componente inorgánico de los tejidos del diente. Esto produce una desmineralización de esos tejidos duros que, si avanza y se perpetúa en el tiempo, puede provocar su destrucción, lo que origina un reblandecimiento y la formación de una cavidad.
La caries reduce la diversidad de especies bacterianas presentes en la boca. Se estima que hay unas 600 especies bacterianas en la placa dental sana, mientras que el número se reduce a 200 cuando la caries se localiza en la dentina (tejido del diente debajo del esmalte) y a 125 especies cuando nos encontramos una lesión inicial en el esmalte.
En su inicio puede observarse una mancha de color blanco, que va oscureciéndose con el paso del tiempo, conforme va avanzando la lesión. Por desgracia, las caries no siempre son visibles y a veces no es posible identificarlas a simple vista. Aquellas caries que se esconden en la superficie entre dientes son muy difíciles de identificar a simple vista, por lo que en determinadas ocasiones es necesario realizar radiografías intraorales para poder diagnosticarlas a tiempo.
Caries en niños: cómo evitarla y tratamiento
Tipos de Caries
Las caries comienzan erosionando el esmalte dental. Si progresan afectan al tejido del diente que hay bajo el esmalte, la dentina, pudiendo llegar hasta el nervio. Generalmente, podemos distinguir entre tres tipos de caries:
- Caries coronal: Es la más frecuente y aparece desde la infancia. Está asociada a la masticación. Es la más frecuente, especialmente en los niños y adultos jóvenes, y afecta a las partes del diente que realizan la función de masticación.
- Caries recurrente: Quizá es la más complicada de curar, ya que es difícil de localizar. Las caries recurrentes aparecen dentro de los dientes que ya han sido tratados. Es aquella que aparece debajo de los empastes o de las fundas que se han colocado previamente para el tratamiento de otra caries o en otras circunstancias, como reconstrucción de dientes fracturados, reposición de dientes de ausentes, tratamientos restauradores estéticos etc.
- Caries radicular: Es común en los pacientes que tienen las raíces de los dientes expuestas. Al ubicarse muy cerca del nervio son las más peligrosas y complejas en su tratamiento. Se asocia normalmente a pacientes de mayor edad con problemas periodontales en los que queda expuesta la raíz del diente. Este tipo de caries suele ser más peligrosa (por estar más cercana al nervio) y es más difícil de tratar, por lo que, en los casos más avanzados, muchas veces se requiere de la extracción del diente al no ser posible su restauración.
La caries, junto a las enfermedades de las encías, es una de las patologías más frecuentes que afectan al ser humano y es más común a medida que avanza su edad.
Se estima que la caries dental afecta al 60-90% de la población infantil en edad escolar y a cerca del 100% de los adultos. En España, más del 90% de la población entre 35-65 años sufre o ha sufrido caries.

Causas de la Caries
Las caries aparecen por diversos motivos. La destrucción química dental se asocia con la ingesta de azúcares y ácidos presentes, por ejemplo, en ciertas bebidas y alimentos, si bien deben actuar durante un tiempo prolongado. Entre otros muchos aspectos que influyen en su aparición, se incluyen:
- Nuestra anatomía dental: La propia anatomía dental puede tener un papel crucial en la aparición de caries, ya que la complejidad de la superficie en molares, y su localización (en zonas posteriores) hace que estos dientes retengan más placa dental. También es importante tener en cuenta que si los dientes están mal posicionados o apiñados habrá más zonas retentivas de placa, siendo más difícil realizar una buena higiene y, por ello, más fácil que aparezca caries.
- Algunas bacterias orales: Streptococcus mutans y Lactobacillus acidophilus son más proclives a causar caries, puesto que son capaces de adherirse a las estructuras dentales formando colonias (biofilm). También son relevantes otros microorganismos, como Bifidobacterium dentium y Scardovia wiggsiae (este último asociado con la caries temprana de la infancia).
- El pH de la saliva: Las personas con un pH bajo en la boca tienen más predisposición a sufrir caries. Hay que recordar que el nivel óptimo del pH en nuestra saliva está en torno al 7, de modo que un descenso continuado por debajo de 5,5 puede favorecer la aparición de bacterias cariogénicas.
- Sequedad bucal: Si no tenemos suficiente saliva que sirva como barrera protectora, es probable que desarrollemos más caries. La sequedad bucal intensa es otro factor que favorece la aparición de caries al faltar el papel protector de la saliva.
- Algunas enfermedades: La anorexia nerviosa o la bulimia, debido a los vómitos de repetición o el reflujo gastroesofágico pueden favorecer su aparición.
- Un cepillado deficiente o falta de cepillado: A pesar de la edad muchas personas no saben cómo cepillarse los dientes de manera correcta.
- El consumo frecuente de azúcares, bebidas carbonatadas (tipo refrescos, zumos embotellados, bebidas isotónicas ) y abuso de alimentos ricos en ácidos.
- La mala higiene oral: ya sea por un mal cepillado o un cuidado dental insuficiente, sobre todo relacionado con la falta de uso de métodos de limpieza interdental como hilo o cepillos interdentales.
- La herencia genética: aunque la contribución es baja, la genética puede incrementar la susceptibilidad a padecer caries.
- Ciertos medicamentos: especialmente aquellos que incorporan azúcares añadidos (sacarosa) dentro de sus excipientes o los que reducen el flujo salivar como ansiolíticos, antihistamínicos etc.
- Tener los dientes muy juntos o montados entre ellos.
- Padecer periodontitis: los pacientes con esta afección tienen mayor riesgo de sufrir caries radicular.
Inmediatamente después de la ingesta, las bacterias de la placa dental comienzan a generar unos ácidos capaces de dañar los dientes. La primera señal que nos avisa de la aparición de una caries es una mancha blanca en el diente. Esta se va tornando oscura conforme pasa el tiempo.
Síntomas de la Caries
La caries se inicia generalmente a nivel del esmalte dental o del cemento que cubre la raíz del diente cuando la encía se ha retraído. En el caso de que la caries progrese, afectará a la dentina (tejido del diente debajo del esmalte) e incluso llegar al nervio del diente. Al principio pueden sentirse molestias al beber o comer alimentos dulces y/o fríos, y más adelante también con calientes. Si sigue evolucionando llegará a causar dolor (odontalgia) e incluso, en ocasiones, puede asociarse con la aparición de flemones.
Otros síntomas son múltiples y variados, los más comunes son: sensibilidad dental, perforación en los dientes, mal sabor de boca (o mal aliento), cambios en el color de las piezas, abscesos dentales (flemones) e incluso roturas dentales.
Otros signos y síntomas que se pueden asociar con la presencia de caries son:
- Oscurecimiento del color del diente.
- Mal aliento.
- Presencia de un sabor bucal desagradable.
¿Cómo Prevenir la Caries?
Ahora bien, ¿cómo prevenir las caries? ¿Hay algún truco para lograr que nuestra boca esté sana? Prevenir la caries dental en adultos requiere adoptar una serie de hábitos saludables que mantengan los dientes y encías en buen estado.

Aquí te damos algunos consejos clave:
- Cepillado correcto y regular: El cepillado correcto y regular es clave para evitar la caries. Es importante cepillarse los dientes tras cada comida durante al menos 2 minutos, insistiendo en las zonas donde aparecen las caries, y al menos dos veces al día, especialmente antes de acostarse. Además, el uso de hilo dental es esencial para limpiar las áreas entre los dientes donde el cepillo no puede llegar. No es suficiente con cepillarse los dientes después de cada comida, sino que hay que hacerlo de forma correcta, utilizar el hilo dental y realizar un enjuague final con un colutorio adecuado. También habrá que proceder a la limpieza dental cuando se come algo entre horas, especialmente si se trata de carbohidratos que son ricos en azúcares y almidones. El cepillado ha de ser lento, suave, de arriba abajo (y viceversa), de atrás hacia delante en la parte de la mordida, y completar tanto la parte interior como la exterior, dedicando un minuto a cada cuarto de arco dental.
- Usa pasta dental con flúor: Los dentífricos que tienen flúor son de gran ayuda para tratar de evitar las caries. El flúor previene la caries y también es fundamental para el tratamiento y recuperación de lesiones iniciales ya establecidas.
- Enjuague bucal: Es conveniente solicitar consejo a nuestro dentista porque hay algunos enjuagues bucales que tiñen los dientes y afectan al esmalte. Cada sesión de limpieza debe finalizar con enjuague oral utilizando un colutorio adecuado, preferiblemente recomendado por un profesional. Finaliza la limpieza de tu boca con un colutorio adecuado y recomendado por un profesional sanitario.
- Cambia tu cepillo regularmente: Los expertos recomiendan cambiar de cepillo de dientes cada tres meses o incluso antes si está muy deteriorado y siempre para evitar la acumulación de bacterias en tu cepillo, que se origina con el paso del tiempo.
- Dieta baja en azúcares: Una dieta baja en azúcares es fundamental para prevenir la caries. Limita el consumo de alimentos azucarados, bebidas gaseosas y jugos industriales, ya que estos productos generan ácidos que dañan el esmalte. Evita el consumo de bebidas y alimentos azucarados. La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja reducir el consumo de azúcar a menos del 10% del aporte calórico diario con el fin de reducir el riesgo de caries dental.
- Hidratación adecuada: Para una correcta hidratación lo adecuado es beber, como mínimo, 2,5 litros de agua al día. Además, si nos acostumbramos a beber tras las comidas, ayudaremos a eliminar las partículas de glucosa que se adhieren a los dientes. Bebe agua tras las comidas. Sobre todo si no tienes posibilidad de cepillarte, ya que ayudarás a eliminar las partículas de glucosa depositadas en los dientes.
- Dieta equilibrada: Lo que implica reducir el consumo de hidratos de carbono, sobre todo de azúcares, y aumentar la ingesta de frutas, verduras, legumbres, carne y pescado. Los pigmentos naturales de las verduras y de la fruta, junto con la vitamina C, previenen la formación de placa dental. Apuesta por una dieta variada y equilibrada. La alimentación juega un papel clave en la prevención de la caries. Consume de manera regular, verduras, legumbres, carne y pescado, sin olvidar los alimentos ricos en vitamina C como la naranja, el kiwi o las fresas.
- Evita el alcohol y el tabaco: Eliminar el consumo de alcohol y tabaco no solo protege a nuestro organismo, sino que también favorece la aparición de infecciones bucales.
- Chicles sin azúcar: Los chicles sin azúcar que contienen xilitol, un edulcorante sin azúcar extraído del árbol de abedul, son una excelente opción para limpiarse los dientes incluso cuando piquemos entre horas.
- Visitas regulares al dentista: Para tener una buena salud bucodental es importante que un profesional vigile nuestra boca. Se debe acudir a la consulta del odontólogo cada seis meses para que un profesional realice una limpieza dental en profundidad. Realizar revisiones periódicas con el dentista es fundamental para detectar problemas de manera temprana. Los profesionales recomiendan visitar al dentista al menos dos veces al año.
Prevención de Caries en Niños
Es conveniente prestar especial atención a la higiene bucal de los más pequeños. Si aplicamos unas correctas normas desde la infancia les resultará más fácil mantenerlas el resto de su vida. En los niños, es crucial inculcar buenos hábitos desde temprana edad para garantizar una salud bucal óptima.
En las etapas iniciales, cuando la caries solo ha afectado el esmalte dental, es posible revertirla mediante tratamientos con flúor y una mejora en los hábitos de higiene bucal.
Aquí te damos algunos consejos para el cuidado dental de los niños:
- Es importante comenzar a limpiar las encías del bebé desde los primeros meses de vida utilizando una gasa húmeda.
- El uso prolongado del biberón, especialmente cuando contiene bebidas azucaradas o leche, puede provocar lo que se conoce como "caries del biberón". Aconsejar retirar el pecho cuando se duerma el niño y limpiar las encías y los dientes antes de acostarlo, a partir de la erupción de los primeros dientes, entre los 4 a 5 meses, ya que la permanencia de azúcares entre los dientes, favorecerá el crecimiento de las especies más patógenas para la caries.
- Los niños deben evitar el consumo excesivo de dulces y golosinas.
- Los selladores son recubrimientos protectores que los dentistas aplican en los molares y premolares de los niños para evitar que las bacterias se acumulen en los surcos de los dientes.
- El cepillado de los dientes de niños menores de tres años debe ser realizado por los padres mientras que a partir de esa edad podrá ser realizado por los niños, con la supervisión de una persona mayor. Para que los niños no ingieran la pasta de dientes se recomienda evitar que beban agua después de cepillarse los diente.
Tratamientos para la Caries
Dependiendo de cuan avanzada esté el especialista recomendará un tratamiento para prevenir las caries o otro:
- Flúor.
- Empastes.
- Endodoncia. La caries puede avanzar tanto que incluso afecte al interior del diente, es aquí cuando suelen aparecer los abscesos (flemones) y las molestias. Para solucionarlo, se anestesia la cavidad bucal para eliminar y substituir el tejido afectado (o nervio).
- Fundas o coronas. Cuando la pieza está muy dañada, impidiendo así su funcionalidad y dañando la estética bucal, lo mejor es optar por revestirla con una funda.
- Extracción.
Los síntomas más comunes de la caries dental incluyen dolor o sensibilidad al comer o beber alimentos fríos, calientes o dulces.
Como ves, existen muchos trucos con los que prevenir la aparición de caries. Si sigues estas recomendaciones para evitar las caries, tu boca estará más sana. No olvides que un cepillado correcto y una alimentación sana y equilibrada, son los pilares para conseguir una sonrisa perfecta. Igualmente, recuerda que hacer un seguimiento dental adecuado te evitará problemas mayores.
Las enfermedades bucales y su tratamiento representan una carga económica importante para la sociedad. La caries dental se considera la enfermedad más prevalente, después del resfriado común, lo que supone elevados costes de tratamiento.
El flúor tiene un triple efecto: es antibacteriano, aumenta la resistencia del diente ante el ataque ácido y tiene un efecto remineralizador que permite recuperar las lesiones iniciales de la caries. Al ser la caries una enfermedad de origen multifactorial se ha de afrontar con productos que cubran varios de estos factores al mismo tiempo.
Los alimentos con mayor potencial cariogénico son los que contienen azúcares refinados y son pegajosos.
Mantener una sonrisa sana en adultos y niños no solo es importante para la estética, sino también para la salud en general.
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