Principales Desinfectantes en Odontología: Tipos y Usos

Una de las claves de la sonrisa perfecta es la correcta higiene bucodental. En la clínica dental revisamos tu sonrisa con esmero. Es muy importante que tengas en cuenta que son muchos los microorganismos los que pueden dañar tus estructuras dentales.

Además de las bacterias, los hongos también provocan problemas a nivel bucal. Lo mismo ocurre con los virus. En estas consultas rutinarias nos anticipamos a cualquier problema que pueda surgir en tu boca. Además, visitar al dentista de forma periódica es esencial. Nuestro objetivo como especialistas en odontología conservadora y expertos en salud oral es evitar que las infecciones bucales dañen tu sonrisa.

Clorhexidina: Un Antiséptico Clave en Odontología

El uso de la clorhexidina en odontología es muy habitual. Esto se debe a su potente acción frente a los microorganismos infecciosos, como las bacterias bucales. Al tratarse de un desinfectante tan potente, sus usos en medicina y enfermería son notables. Pero, a nosotros nos ocupa hablarte de la importancia de la clorhexidina en odontología.

En las farmacias puedes comprar clorhexidina en formatos muy variados. Dependiendo del uso que le debas dar las opciones son infinitas. El antiséptico es de uso tópico, por lo que es frecuente encontrarlo en forma de gel o espray. Los efectos de este antiséptico frente a las bacterias son estupendos. Pero, no es recomendable su uso en la boca sin las indicaciones concretas de un dentista especializado.

Como te hemos dicho, se encuentra frecuentemente presente en enjuagues bucales o pastas de dientes. En odontología recurrimos a la clorhexidina con el fin de eliminar la acción que las infecciones bacterianas o fúngicas provocan en la boca. Es muy frecuente que el periodoncista planifique un tratamiento con clorhexidina ante la presencia de alguna enfermedad periodontal.

La gingivitis es la primera fase de esta enfermedad. En este punto podemos corregir con cierta facilidad el problema, limitando la acción bacteriana. Pero, si no se pone remedio con celeridad, la enfermedad evolucionará hacia una piorrea. En nuestro servicio de periodoncia optamos por el uso de colutorios con clorhexidina cuando llevamos a cabo un tratamiento periodontal.

Los tratamientos de colocación de implantes dentales también suelen ir acompañados del uso de productos bucales ricos en clorhexidina. Para que cualquier intervención quirúrgica tenga un resultado positivo es habitual proteger la cavidad bucodental con desinfectantes potentes. Las extracciones dentales también necesitan del uso de desinfectantes para evitar la colonización bacteriana.

La formación de llagas en la boca es algo habitual entre la población. Pese a que no se trata de lesiones de gravedad, sí que favorecen la aparición de bacterias. La presencia de hongos en la boca también es una de las infecciones más frecuentes de la cavidad oral. La candidiasis bucal es una de las patologías infecciosas más prevalentes en la actualidad. Eliminar los hongos con éxito es posible mediante el uso de desinfectantes seguros y de calidad.

El uso de la clorhexidina depende mucho del formato en el que esté el desinfectante. Si el odontólogo te pauta el uso de pastas dentales o enjuagues bucales ricos en este antiséptico, te indicará el tiempo exacto que lo debes utilizar. Por este motivo, solo debes utilizar clorhexidina en tu sonrisa cuando un especialista te lo indica. Además, siempre debes seguir las indicaciones del dentista.

Antisépticos bucodentales

El uso de antisépticos orales ayuda a los pacientes que acuden a la clínica dental a mantener una buena higiene oral y prevenir enfermedades bucales. Los antisépticos bucodentales resultan muy útiles a la hora de prevenir infecciones y promover una cicatrización adecuada de los tejidos tras procedimientos dentales como extracciones de dientes o cirugías periodontales.

La clorhexidina es eficaz en la reducción del biofilm dental y la prevención de las enfermedades periodontales, periimplantarias y las complicaciones tras una cirugía oral. El cloruro de cetilpiridinio también se utiliza para el control del biofilm dental y la prevención de las enfermedades periodontales. El triclosán ayuda en la inhibición del crecimiento de bacterias orales, aunque existen dudas sobre su posible contribución a la resistencia antibiótica. Los aceites esenciales ayudan a proporcionar un aliento fresco, aunque su efectividad puede variar.

En casos de gingivitis y dependiendo de su severidad, podemos recomendar enjuagues bucales con clorhexidina o cloruro de cetilpiridinio que ayudan a reducir el biofilm dental y controlar la inflamación gingival.

ORALGENE con CLORHEXIDINA para el cuidado de la salud bucal

Cuándo y cómo evitar el uso de antisépticos bucodentales

Otra situación en la que debemos tomar precauciones sería durante el embarazo ya que algunos ingredientes pueden tener un potencial riesgo para el feto en desarrollo. Del mismo modo, deberemos tener cuidado durante la lactancia dado que algunos componentes pueden ser absorbidos y pasar a la leche materna. Tras el cepillado, es recomendable utilizar enjuagues bucales siguiendo las instrucciones del producto en cuanto a cantidad y duración.

Propiedades Básicas de los Desinfectantes

Los desinfectantes deben cumplir las siguientes propiedades básicas: no deben ser tóxicos, compatibles con las superficies a tratar, fáciles de usar y no contaminar el medio ambiente. Los desinfectantes, por lo general, son agentes químicos (pueden ser físicos) que destruyen agentes patógenos u otros microorganismos dañinos, pero no pueden eliminar las esporas bacterianas.

Tipos de Desinfectantes Utilizados en Odontología

  • Alcoholes: En el ámbito sanitario los alcoholes más utilizados son el alcohol etílico y el alcohol isopropílico. La acción antimicrobiana del alcohol se produce mediante la desnaturalización de las proteínas.
  • Gluconato de Clorhexidina: Es una bisguanida catiónica. La acción inmediata se produce más lentamente que la de los alcoholes. La clorhexidina actúa contra bacterias Gram + y Gram -. Es recomendable tener en cuenta que se afecta por la presencia de material orgánico, incluida la sangre.
  • Glutaraldehído: Es un dialdehído saturado utilizado como desinfectante de alto nivel y esterilizante químico. Las soluciones acuosas de glutaraldehído son ácidas y, en general, en este estado no es esporicida. Sólo cuando la solución se alcaliniza (activación) por el uso de agentes alcalinizantes a un pH de 7,5-8,5, se convierte en solución esporicida.
  • Cloro: La actividad microbicida del cloro se atribuye principalmente al ácido no disociado hipocloroso (HOCl). La eficacia de la desinfección del cloro disminuye con el aumento de pH.
  • Formaldehído: Se utiliza como desinfectante y esterilizante, tanto en su estado líquido como gaseoso. Se utiliza principalmente como una solución a base de agua llamada formalina, que es formaldehído al 37%. La solución acuosa es un bactericida, tuberculicida, fungicida, viricida y esporicida. La OSHA indicó que el formaldehído debe ser manejado en el lugar de trabajo como un carcinógeno potencial y establecer un estándar de exposición de los empleados para el mismo, los límites de tiempo son de 8 horas. La ingestión de formaldehído puede ser mortal y la exposición prolongada a bajos niveles en el aire o en la piel puede causar problemas respiratorios como asma, irritación de la piel como dermatitis y picores.
  • Cloruro de Benzalconio: Es el más usado como desinfectante.
  • Compuestos de Amonio Cuaternario: Los compuestos de amonio son los más usados como antiséptico: poseen un átomo de nitrógeno unido a 4 grupos alquilo. La acción bactericida de los cuaternarios se ha atribuido a la inactivación de las enzimas productoras de energía, la desnaturalización de las proteínas celulares esenciales y la alteración de la membrana celular.
  • Fenol: En altas concentraciones de fenol penetran y alteran la pared celular precipitando las proteínas celulares.
  • Iodóforos: Son una combinación de yodo y un agente solubilizante (están compuestos de yodo elemental, yoduro o triyoduro, y un polímero de alto peso molecular). La cantidad de yodo presente determina el nivel de la actividad antimicrobiana. El iodóforo más conocido y más ampliamente utilizado por el personal sanitario es la povidona-yodada, un compuesto de polivinil-pirrolidona con yodo.

Las soluciones de yodo han sido utilizadas por los profesionales de la salud, principalmente, como antisépticos en la piel o tejidos. Las concentraciones más bajas de povidona yodada también tienen buena actividad antimicrobiana, ya que a mayor dilución aumenta la cantidad de yodo libre, lo que aumentaría el riesgo de irritación de la piel.

Guías para la Desinfección de Materiales e Instrumentos

Para asegurar una correcta desinfección, es fundamental seguir guías específicas para diferentes materiales utilizados en odontología. A continuación, se presentan algunas guías:

Tabla 1. Actividad Microbicida del Cloro

(Información sobre la actividad microbicida del cloro en función del pH)

Tabla 2. Guía para la Desinfección de Prótesis

(Información sobre cómo desinfectar prótesis dentales adecuadamente)

Tabla 3. Guía para la Desinfección de Materiales de Impresión

(Información sobre cómo desinfectar materiales de impresión dental para evitar la contaminación cruzada)

Clasificación de Instrumentos y Acondicionamiento Higiénico

En la, por así decirlo, puesta en orden de la sala, el acondicionamiento del instrumental y de los instrumentos de transmisión (piezas de mano y contraángulos) utilizados tiene, como es natural, un gran peso. Puntos clave Clasificar los instrumentos según las directrices oficiales del Instituto Robert Koch (www.rki.de) para todas las consultas parece ser bastante difícil, a pesar de que en ellas se encuentra la base científica de los métodos utilizados para manipular y tratar el instrumental.

En especial a la hora de asignar a los instrumentos las categorías «no crítico », «semicrítico» y «crítico» se suele cometer el error de clasificarlos en las categorías A, B y, lo que pone de manifiesto un nivel de conocimientos bastante deficitario.

Nuestro instrumental especial se aplica en y «en el interior» de las personas, se limpia y desinfecta y se vuelve a aplicar (productos sanitarios). Si la limpieza, la desinfección y la esterilización son deficientes existe el riesgo de transmisión de infecciones de un paciente a otro.

Por consiguiente para poder aplicar estos productos sanitarios es obligatorio desinfectarlos cumpliendo unos requisitos especiales e invariables según los cuales se establece qué instrumento se debe limpiar, desinfectar o esterilizar y cuándo, cómo, con qué y cuánto tiempo.

Pasos para el Acondicionamiento Higiénico

  1. Realizar una preparación adecuada (pretratar, reunir, prelavar y desmontar si es necesario los instrumentos utilizados y trasladarlos al lugar de acondicionamiento correctamente protegidos contra posibles daños y de forma rápida y segura.
  2. Llevar a cabo la limpieza/desinfección, el aclarado y el secado.
  3. Comprobar la limpieza y la integridad (p. ej., corrosión, calidad del material), si es necesario, repetir el paso 2) y la identificación por ejemplo con el fin de decidir si se debe acondicionar de nuevo cuando el número de acondicionamientos está limitado.
  4. Realizar el mantenimiento y las reparaciones necesarias.
  5. Comprobar el funcionamiento.
  6. Si es necesario, identificación, empaquetado y esterilización.

Si el instrumento es apto para la limpieza y la esterilización, entonces la pregunta será cómo se debe llevar a cabo el acondicionamiento higiénico, con qué agentes y durante cuánto tiempo.Valoración del riesgoLa inclusión de un instrumento en un determinado grupo de riesgo se debe realizar teniendo en cuenta la minimización del riesgo, es decir, en caso de duda, se debe elegir la categoría inmediatamente superior.

Clasificación de Productos Sanitarios

Los productos sanitarios se dividen principalmente en no críticos, semicríticos y críticos. No obstante, esta clasificación no es inamovible, sino que puede variar en función de la aplicación.

  • Productos sanitarios no críticos: En esta categoría se incluyen los productos sanitarios que sólo entran en contacto con la piel intacta del paciente. En el ámbito de la odontología entran dentro de este grupo las espátulas para cemento, las partes externas del arco facial o las tijeras para cortar hilo de retracción.
  • Productos sanitarios semicríticos: Los productos sanitarios que entran o pueden entrar en contacto durante el tratamiento con mucosa intacta o con piel no intacta se consideran semicríticos. En el ámbito de la odontología pertenecen a este grupo todos los instrumentos que entran en contacto con la mucosa oral como espejos, depresores linguales, aspiradores o atacadores de bola y también instrumentos de transmisión como turbinas o contraángulos.
  • Productos sanitarios críticos: Pertenecen a esta categoría los productos sanitarios que entran en contacto con sangre, con líquidos tisulares como pus, con otros líquidos orgánicos o con heridas. En el ámbito de la odontología se inscriben en esta categoría todos los instrumentos quirúrgicos. Pero también lo hacen las sondas utilizadas en la exploración de bolsas periodontales y todas las sondas de la OMS que se utilizan para el examen periodontal básico (PSI).

Subdivisión en Grupos

Los productos sanitarios críticos y semicríticos se dividen a su vez en distintos grupos. Dicha división se rige por la dificultad o los requisitos del acondicionamiento, que puede ser específico del producto (material) o bien depender de la configuración del instrumento.

  • Grupo A: No existen requisitos especiales para el acondicionamiento de los instrumentos del grupo A, dado que se trata de productos cuyas superficies se pueden limpiar fácilmente y se pueden examinar en su totalidad. En este grupo se incluyen instrumentos como la sonda dental, los elevadores Bein, el periotomo o las cucharillas/excavadores.
  • Grupo B: En este grupo se incluyen los instrumentos cuyo acondicionamiento debe cumplir ciertos requisitos. En es-tos productos sanitarios no es posible comprobar la eficacia de la limpieza con una inspección visual directa por presentar oquedades largas o estrechas o una sola abertura, que no se pueden limpiar correctamente. Los productos con superficies complejas que presentan aristas, ángulos, etc. que dificultan una limpieza eficaz (portamatrices, fórceps o cánulas de aspiración) pertenecen a este grupo. También en el acondicionamiento de instrumentos con cavidades internas cerradas como cabezales con engranajes (piezas de mano y contraángulos) se deben cumplir requisitos más estrictos para garantizar no sólo una limpieza eficaz sino también que funcionen correctamente. Los productos sanitarios a los que el fabricante asigna una fecha de caducidad también se incluyen en el grupo B. Por lo demás, todos los instrumentos rotatorios pertenecen a esta categoría.
  • Grupo C: En este grupo se suelen incluir productos sanitarios poco relevantes en odontología, como los endoscopios quirúrgicos, para cuyo acondicionamiento es necesario cumplir requisitos muy estrictos. A lo sumo este grupo puede ser relevante en clínicas de cirugía maxilofacial en las que se utilizan endoscopios para examinar los senos ma-xilares.

El Procedimiento Paso a Paso: Desinfección

Una vez clasificados todos los instrumentos por categorías tras la valoración del riesgo se puede iniciar el proceso de acondicionamiento higiénico. El procedimiento consta de las siguientes fases: partiendo de una situación en la que se ha finalizado el tratamiento y el paciente ha abandonado la sala de tratamiento, se suelen iniciar las tareas de limpieza y desinfección del instrumental.

Si se utiliza un método automático hay que tener en cuenta que los instrumentos se deben transportar a la unidad de esterilización en un recipiente cerrado (los más idóneos son bandejas cerradas) para prevenir eficazmente el riesgo de lesiones. Si se utiliza una cubeta para instrumental hay que mezclar el líquido desinfectante siguiendo las instrucciones del fabricante en función del tiempo de exposición deseado. Según las recomendaciones del RKI la solución desinfectante se debe renovar «al menos en cada jornada laboral ».

Los instrumentos que no se pueden sumergir en líquidos como las piezas de mano y los contraángulos se tienen que desinfectar con un paño. Preferentemente se usarán paños de algodón impregnados en desinfectante, puesto que desprenden sin problemas el líquido absorbido. Los paños de papel contienen una cantidad escasa de solución y se secan con rapidez, lo que obliga a utilizar varios paños para crear una película uniforme de agente desinfectante en la superficie.

Desinfección vs. Esterilización

La desinfección y la esterilización son procesos fundamentales en una clínica dental, pues garantizan la salud del paciente. Se encargan de destruir todas las formas de vida microscópicas, evitando la transmisión de infecciones a través de herramientas reutilizables. Se trata de dos conceptos que en ocasiones se confunden, pero no son lo mismo, así que vamos a contarte en qué se diferencia la desinfección de la esterilización y cómo se efectúan.

  • Limpieza: Se realiza con agua y jabón, es la destrucción de la suciedad y de material orgánico. Con ella eliminas gran parte de los microorganismos, pero no todos.
  • Desinfección: Gracias a procedimientos químicos o físicos, este método sí elimina microorganismos, pero no las esporas de los hongos.
  • Esterilización: Evita que los microorganismos sobrevivan, se reproduzcan o propicien infecciones, incluyendo las esporas.

Niveles de Desinfección

El sector sanitario contempla tres niveles de desinfección: bajo, intermedio y alto.

  • Bajo: Se aplica al material no crítico, acaba con hongos y algunas bacterias, pero no extermina esporas recientes o virus.
  • Intermedio: Termina con las bacterias, los hongos y los virus, pero no con las esporas resistentes.
  • Alto Nivel: Un procedimiento más completo para eliminar hasta las esporas resistentes.

Métodos de Esterilización

Los métodos de esterilización pueden ser físicos o químicos. Entre los más conocidos encontramos la radiación ionizante y la esterilización con gas (óxido de etileno). También está la técnica del calor seco, que logra la oxidación de los constituyentes de las células, y la esterilización en un autoclave (una cámara hermética y rígida donde se introducen los objetos) con calor húmedo a través de vapor saturado bajo presión. Estos dos últimos son los más empleados y recomendados en una clínica dental.

Existen diferentes tipos de autoclaves: los de clase S, los de clase N y los de clase B. Son estos últimos los recomendados para una clínica dental. Eliminan el aire del interior de la cámara gracias a una bomba de vacío. Como consecuencia, favorecen una presión negativa que da lugar a la incorporación del vapor. Además, son capaces de esterilizar cargas textiles o elementos porosos con huecos ciegos.

En un proceso de esterilización correcto, la introducción del material en el autoclave iría después de la inmersión del material en una cuba con desinfectante, el lavado con cepillos suaves, el aclarado, el secado y el envasado. El último paso es la conservación, que requiere la comprobación de que no existen restos de humedad.

Medidas de Protección Universal

La limpieza de superficies, el uso de guantes de látex o nitrilo, mantener las uñas recortadas, y utilizar mascarillas quirúrgicas y gafas de protección son medidas de protección universal para los odontólogos. Estas recomendaciones generales de la autoridad sanitaria son esenciales para garantizar un entorno seguro en la clínica dental.

El lavado de manos es una de las medidas más efectivas para prevenir la propagación de infecciones. Es fundamental que tanto el odontólogo, el asistente dental, como el resto del personal sanitario, realicen un lavado de manos minucioso durante al menos 60 segundos antes de colocarse los guantes.

Para evitar la contaminación cruzada, los odontólogos además han de prestar atención a elementos específicos como las impresiones. Es crucial esterilizar todos los instrumentos rotatorios después de cada paciente. Los instrumentos deben ser desinfectados adecuadamente para prevenir cualquier riesgo de infección.

Algunos tratamientos dentales generan una gran cantidad de aerosoles, lo que puede aumentar el riesgo de propagación de infecciones. La industria dental está en constante evolución para mejorar la seguridad y la eficiencia de las prácticas de desinfección y esterilización.

Implementar rigurosas prácticas de desinfección y esterilización es esencial para crear un entorno seguro y bioseguro en la clínica dental.

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