¿Qué es un Tratamiento de Ortodoncia? Definición y Tipos

La ortodoncia es la especialidad dentro de la odontología que se encarga de la corrección de diferentes problemas en el desarrollo de las estructuras dentofaciales. En términos técnicos, se ocupa de las maloclusiones dentarias (mordidas inadecuadas) y de las alteraciones de forma, posición, relación y función de las estructuras dentofaciales.

Su objetivo central es lograr que los dientes superiores e inferiores encajen adecuadamente (oclusión funcional) y que la dentadura presente una alineación armónica, mejorando tanto la estética de la sonrisa como la eficacia masticatoria y la salud oral en general. No se trata precisamente de una técnica reciente, ya que lleva empleándose durante muchas décadas.

Si bien tradicionalmente la mayoría de tratamientos se realizaban en la infancia o adolescencia (cuando el crecimiento facial puede aprovecharse para corregir discrepancias óseas), cada vez más adultos buscan correcciones ortodónticas para mejorar su mordida y sonrisa.

En principio, cualquier persona que tenga la boca en salud puede someterse a un tratamiento ortodóncico. Solo su dentista u ortodoncista pueden determinar si usted necesita un tratamiento de ortodoncia, basándose en elementos de diagnóstico tales como historia clínica y odontológica completa, examen clínico, modelos en yeso de sus dientes, radiografías y fotografías.

Para realizar el diagnóstico se deben realizar de forma presencial los estudios necesarios que pueden ser en estática (lateral de cráneo, tomografía, rayos x, panorámica) y en dinámica (scanner, montajes, tomografías). A través de este estudio pueden obtenerse detalles fundamentales para el tratamiento, como la historia clínica y odontológica del paciente, un examen clínico, modelos en yeso de sus dientes, radiografías y fotografías.

Además, gracias a los avances tecnológicos actuales, hoy podemos tener una planificación completamente digital de todas las etapas y de la evolución futura del tratamiento. Por ello, en nuestra clínica damos una inmensa importancia al estudio detallado de cada caso y de sus particularidades.

A pesar de la creencia generalizada, los tratamientos de ortodoncia no están dirigidos exclusivamente a mejorar la estética de nuestra boca: unos dientes bien alineados mejoran también la funcionalidad de los mismos y ayudan a prevenir enfermedades periodontales. Por todos estos motivos, el tratamiento de ortodoncia no es puramente estético.

Tipos de Ortodoncia

Existen diferentes tipos de ortodoncia y tratamientos ortodóncicos adaptados a las necesidades individuales. La práctica ortodóntica se basa en el uso de aparatos ortodónticos especializados que aplican fuerzas controladas sobre los dientes y los huesos maxilares para moverlos o guiar su crecimiento. Estos dispositivos se dividen en varias categorías: ortodoncia fija, ortodoncia removible, aparatos de ortopedia dentofacial y alineadores transparentes.

En ortodoncia se pueden clasificar los aparatos según diversos criterios. El más básico los divide en aparatos fijos versus aparatos removibles, como ya se describió. Otra clasificación atiende a su función: aparatos activos (los destinados a mover dientes o modificar crecimiento, como brackets, alineadores o funcionales) frente a aparatos pasivos (los de contención o retención, utilizados al final del tratamiento para mantener las correcciones logradas, e.j. retenedores removibles tipo Hawley o retenedores fijos de alambre pegado por detrás de los dientes). También se pueden categorizar según su localización: aparatos intraorales (toda la aparatología va dentro de la boca, como brackets o placas) versus extraorales (aquellos que tienen componentes fuera de la boca, como la máscara facial o el headgear con sus apoyos en la nuca o cabeza).

1. Ortodoncia Fija

Es el tipo de tratamiento más común y eficaz para corregir maloclusiones complejas. Consiste en aparatos adheridos de forma permanente (temporalmente) a los dientes durante el tratamiento. El ejemplo típico es el sistema de brackets y arcos metálicos, conocido popularmente como “brackets” o aparatos fijos.

Los brackets son pequeñas piezas (generalmente de acero inoxidable o material cerámico estético) que se cementan en la superficie de cada diente. Van acompañados de bandas metálicas que rodean algunos molares o accesorios tubulares, y de un arco ortodóntico metálico (alambre) que conecta todos los brackets.

El sistema de ortodoncia fijo más conocido son los brackets metálicos. Se trata de aditamentos que van cementados sobre la cara visible-o vestibular- del diente.

Brackets metálicos: son los brackets convencionales cuya composición está basada en el acero inoxidable. Los brackets pueden ser visibles, como los metálicos, o estéticos como los de cerámica que son translúcidos o transparentes y se pegan a la superficie exterior de los dientes tomando su color.

Por otra parte, los brackets Damon -o de autoligado- son brackets que permiten no tener que llevar ligaduras metálicas o elásticos. Por último, la ortodoncia lingual -Incognito- está basada en brackets que van cementados en la cara interior del diente.

Tanto los brackets como los arcos se realizan a medida de la boca de paciente y se fabrican en una alineación de oro que permite que son grosor sea menor y, por lo tanto, su presencia afecte en menor medida a la comodidad del paciente.

Los brackets de zafiro es un sistema con brackets transparentes, altamente estéticos. Están realizados en microcristales de zafiro, por lo que son muy resistentes y no se tiñen con el paso del tiempo.

2. Ortodoncia Removible

Incluye aparatos que el paciente puede retirar por sí mismo de la boca, a diferencia de los fijos. Tradicionalmente, se refiere a placas acrílicas con ganchos y tornillos de expansión o resortes, usadas sobre todo en niños y adolescentes para corregir problemas menores o en fases tempranas del tratamiento.

Los aparatos removibles, comúnmente conocidos como “placas”, son muy útiles para la expansión de los maxilares, sobre todo del superior, en especial para la corrección de “mordidas cruzadas” y apiñamiento leve, cuando este.

Por ejemplo, un aparato removible típico es la placa con tornillo disyuntor para ensanchar un maxilar estrecho o los aparatos funcionales removibles. Estas placas aplican fuerzas mediante elementos metálicos (resortes, tornillos activables) al apoyarse en determinados dientes o tejidos.

Aunque los aparatos removibles convencionales tienen limitaciones -no pueden realizar movimientos tan precisos o complejos como la aparatología fija- son útiles para corregir algunas malposiciones dentales sencillas, para guiado de la erupción dentaria o para expansiones ligeras.

Suelen utilizarse en dentición mixta o en tratamientos interceptivos cortos, presentando como ventajas un costo menor y la posibilidad de ser retirados para facilitar la higiene oral y la alimentación.

3. Aparatos de Ortopedia Dentofacial

Es una subárea relacionada que emplea aparatos (a veces removibles, a veces fijos o combinados con extraorales) diseñados no tanto para mover dientes individualmente, sino para guiar el crecimiento y el desarrollo de los huesos maxilares y la mandíbula durante la infancia y pubertad.

Dado que en pacientes jóvenes los maxilares aún están en crecimiento, es posible aplicar fuerzas ortopédicas moderadas para estimular o redirigir ese crecimiento óseo.

Por ejemplo, en un niño con mandíbula inferior pequeña (retrognacia, típica de maloclusión Clase II), un aparato funcional bimaxilar como el bionator o twin-block posiciona la mandíbula en protrusión, estimulando su crecimiento hacia adelante.

En otros casos, se utilizan máscaras faciales de tracción inversa para jalonar el maxilar superior hacia adelante en niños con maxilar poco desarrollado (casos Clase III). Otros dispositivos de ortopedia incluyen el Frankel, el activador de Andresen, y el uso de apoyos extraorales como el headgear (casco ortopédico) que aplica fuerzas de tracción sobre los molares superiores y el hueso maxilar para frenar su crecimiento o distalarlos.

La ortopedia dentofacial, por tanto, complementa a la ortodoncia: busca corregir discrepancias esqueléticas en edades tempranas, creando un entorno más favorable para la alineación dental. A menudo, tras una fase de ortopedia funcional en un niño, se recurrirá más adelante a ortodoncia fija en la adolescencia para alinear finamente los dientes, pero con la ventaja de que la base ósea ya ha sido modificada hacia la normalidad.

4. Alineadores Transparentes

En décadas recientes han cobrado gran relevancia los sistemas de alineadores estéticos removibles, conocidos coloquialmente como “férulas transparentes” o ortodoncia invisible.

Alineadores transparentes: es lo que se conoce actualmente como ortodoncia invisible. Se trata de una serie de fundas o placas transparentes que se van cambiando periódicamente, generando el movimiento de los dientes del paciente hasta llegar a la corrección.

Consisten en una serie secuencial de alineadores de plástico transparente prácticamente imperceptibles a la vista, hechos a medida para el paciente. Cada alineador es una funda plástica que cubre todos los dientes de una arcada y ejerce presiones específicas para mover gradualmente los dientes hacia la posición planificada.

Los alineadores se fabrican típicamente mediante tecnología CAD/CAM: primero se realiza un escaneo digital de la dentición del paciente, luego en un software 3D se planifican los movimientos diente por diente (el plan de tratamiento virtual), y finalmente se imprimen modelos 3D o se moldean directamente las férulas plásticas termoformadas para cada etapa. Cada alineador se usa por aproximadamente 1 a 2 semanas antes de pasar al siguiente de la serie, logrando incrementos de movimiento muy controlados.

Las ventajas principales de este sistema son su estética superior (son casi invisibles comparados con los brackets metálicos tradicionales), la posibilidad de retirarlos para comer y cepillarse (mejorando la higiene oral durante el tratamiento), y una mayor comodidad en general para el paciente. Estas características hacen que los alineadores sean especialmente populares entre adultos que desean corregir sus dientes de manera discreta.

No obstante, presentan también desafíos: requieren alta colaboración del paciente (usar las férulas 22 horas al día), y en ciertos movimientos dentales complejos pueden ser menos eficientes que los aparatos fijos, aunque han mejorado notablemente con nuevos materiales y aditamentos (p. ej., pequeños ataches o “attachments” adheridos a algunos dientes para facilitar rotaciones o empujes).

Tipos de Tratamiento Según la Edad

1. Tratamiento Interceptivo

Tratamiento interceptivo: son los tratamientos de ortodoncia que se realizan en niños entre 6-11 años, que todavía tienen dientes de leche y están en crecimiento. En los casos de niños en edad de crecimiento, se pondrá un tratamiento de ortodoncia interceptiva.

En pacientes en crecimiento, se pueden tratar alteraciones esqueléticas mediante dispositivos que aplican fuerzas ortopédicas. Por lo general, se recomiendan durante la dentición temporal o la mixta. Son aparatos que en un principio sólo realizan modificaciones funcionales, pero que luego dan lugar a cambios estructurales.

2. Tratamiento Correctivo en Adultos

Tratamiento correctivo en adultos: se llama paciente adulto a aquel que ha terminado su desarrollo craneofacial. El tratamiento correctivo está dirigido principalmente a corregir una maloclusión consolidada.

ALINEADORES INVISIBLES 🦷| ¿Valen la Pena?👎👍

Consideraciones Adicionales Durante el Tratamiento

  • Adaptación: Cualquier técnica elegida requiere un periodo de adaptación de aproximadamente 5-7 días. Para facilitar esta adaptación se recomienda a los pacientes que sigan una dieta blanda para no sobrecargar los dientes debido a que están más sensibles.
  • Duración de la cita: El día de colocación de la ortodoncia, el paciente permanecerá en la clínica durante una o dos horas.
  • Higiene Oral: La higiene oral siempre es importante, pero más cuando estás siendo tratado de ortodoncia. Durante el tratamiento de ortodoncia, es fundamental prestar una especial atención a la salud bucodental, realizando un correcto cepillado de los dientes y aparatos con productos específicos para portadores de ortodoncia.
  • Dificultad en la higiene: Si bien los tratamientos de ortodoncia no deterioran los dientes, los aparatos de ortodoncia fija suponen una mayor dificultad para mantener una correcta higiene dental. El irrigador bucal -o waterpik- es un elemento de higiene esencial para aquellas personas que estén mejorando la estética de su boca.
  • Molestias: Durante el tratamiento de ortodoncia, se pueden producir diferentes molestias que están directamente relacionadas con la colocación y el uso de los aparatos dentales. En todos los casos, la higiene en pacientes con ortodoncia es muy importante. Es necesario realizar una limpieza exhaustiva después de cada comida y sobre todo antes de ir a dormir. Sigue siempre las indicaciones del ortodoncista para cuidar tu sonrisa y la salud de tus dientes a lo largo del tratamiento.

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