El bruxismo, conocido comúnmente como rechinar los dientes, es una condición que afecta a muchas personas, a menudo de manera inconsciente. En este contexto, resulta necesario entender qué es el bruxismo y cómo se elimina; así como cuáles son las señales que nos indican que podemos tener esta condición, de modo que podamos encontrar una solución oportuna.
¿Qué es el bruxismo?
El bruxismo es el término médico que se usa para definir lo que comúnmente conocemos como rechinar los dientes y apretar la mandíbula de manera consciente o inconsciente. El bruxismo puede darse al estar despierto o dormido. Es la acción de rechinar o apretar los dientes mientras estás durmiendo.

Causas del bruxismo
- El estrés y la ansiedad son los riesgos más comunes asociados con el bruxismo.
- Puede ser un efecto secundario del consumo de algunos medicamentos, tales como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina.
- El estilo de vida con excesos y malos hábitos del paciente pueden desencadenar en esta condición.
Síntomas del bruxismo
En resumen, muchas personas que sufren de bruxismo no lo notan porque no saben identificar las señales y síntomas de esta condición.
- Dolor mandibular.
- Dolor cervical y de cabeza.
- Desgaste pronunciado de las piezas dentales.
- Aumento de tamaño de los músculos masticadores, especialmente el músculo masetero, modificándose la fisionomía del óvalo facial, generando una anti-estética “cara cuadrada”.
¿Qué especialista trata el bruxismo?
El bruxismo puede ser tratado por diferentes especialistas, dependiendo de la causa y la gravedad de la condición. Los más comunes son:
- Dentistas: Las consultas regulares con el dentista son necesarias y efectivas, puesto que permiten detectar el bruxismo a tiempo, evitando complicaciones que afecten la ATM, y así poder ofrecer al paciente un tratamiento adecuado.
- Cirujanos maxilofaciales: Asimismo, tratan la patología articular, más conocida como el dolor de la articulación temporomandibular; el bruxismo, el dolor muscular masticatorio derivado del bruxismo y otra serie de pequeñas lesiones que para su solución necesitan la atención de un especialista en Cirugía Oral y Maxilofacial.
Diagnóstico del bruxismo
Existe un estudio específico para diagnosticar bruxismo, llamado polisomnografías; sin embargo, es una prueba que lleva mucho tiempo y resulta costosa. También aquellos pacientes que tienen antecedentes familiares de bruxismo, deben acudir a una consulta para descartar esa condición de manera hereditaria.
El diagnóstico odontológico principal consiste en examinar las estructuras dentales para observar si existe un desgaste patológico. Es cierto que hay piezas dentales más relevantes que otras en esta observación, siendo los dientes incisivos y caninos, tanto superiores como inferiores, los primeros dientes que se someten a observación para detectar los desgastes patológicos, denominados facetas de desgaste. Estas facetas se clasifican en grado I, II o III según el avance de la patología.
Causas, síntomas y tratamientos del Bruxismo
También es importante la sintomatología que comunique el propio paciente, como los dolores de los músculos elevadores de mandíbula (maseteros y pterigoideos), y demás síntomas. Es importante recordar que si detectamos en nuestra pareja el mal hábito del bruxismo mientras duerme, hay que alertarle de ello y animarle a que acuda a la consulta de odontología, pues será necesario empezar el tratamiento con su dentista cuanto antes.

Tratamientos para el bruxismo
Aunque no existe una cura única e infalible para el bruxismo, la evolución de la condición puede depender en gran medida de la causa que lo produzca, del grado de complejidad del caso y también de la efectividad del tratamiento. Los últimos estudios concluyen que no existe ningún tratamiento que pueda erradicar esta patología, ya que se origina en el sistema nervioso central.
Un estudio minucioso de cada caso determinará el tratamiento a seguir. Por lo general, se confecciona una protección dental a medida (férula de descarga) para detener la lesión en los dientes y aliviar la tensión muscular. Devolviendo un funcionamiento biomecánico saludable de la boca.
La forma más adecuada para valorar una u otra opción de tratamiento es determinar el desgaste según la clasificación: grado I, II o III. El objetivo es recubrir la estructura dental permanente para protegerla del desgaste progresivo y acelerado, porque en una faceta de desgaste grado II o III el esmalte ha desaparecido, quedando expuesta la dentina, que es un tejido orgánico blando, siendo poco resistente a las fuerzas de rozamiento a las que es sometido.
Opciones de tratamiento
- Protectores bucales (Férulas de descarga): Se utilizan en la mayoría de los casos, cuando la condición no es grave.
- Fisioterapia: Ejercicios para el bruxismo. Intenta hacer algunos estiramientos abriendo la boca y manteniéndola abierta por segundos, cerrar y luego repetir. Mover la lengua de arriba a abajo, y sacar y meter la lengua. Presiona la lengua contra el paladar por unos segundos.
- Inyección de bótox: Una de las opciones con medicamentos, es la inyección de bótox. Tras una buena exploración minuciosa podemos detectar los puntos de máxima tensión facial, donde aplicaremos botox (toxina botulínica tipo A) para relajar el músculo masetero, disminuyendo su fuerza de contracción y dejando libre de tensiones la articulación temporomandibular. Además, al relajar parcialmente el músculo, conseguimos que protuya menos y por tanto el contorno mandibular se suaviza consiguiendo una mejora estética.

Recomendaciones y hábitos saludables
La manera como llevamos nuestra vida diaria puede afectar nuestro cuerpo de muchas maneras, y el bruxismo puede ser una manifestación de malos hábitos, de problemas con el sueño, de ansiedad y estrés. No solo los dentistas te vamos a ofrecer soluciones a tus problemas de bruxismo, te podemos aconsejar prácticas y hábitos de vida saludable que van a mejorar considerablemente tus problemas derivados de este problema odontológico.
- Evitar el consumo de cafeína, bebidas alcohólicas y productos del tabaco y cigarrillo.
- Evitar el consumo de alimentos duros y pegajosos que puedan desgastar los dientes, como las nueces, las palomitas de maíz, entre otros.
- Incluir en la rutina diaria sesiones de meditación, yoga, técnicas de respiración profunda o mindfulness pueden resultar útiles para aliviar la atención, el estrés y la ansiedad, con lo cual se puede prevenir el bruxismo.
No hay forma de prevenir totalmente el bruxismo. Puedes tratar de estar más relajado en tu día a día y evitar el estrés para que no empieces a apretar los dientes. Por ejemplo, practica mindfulness para reducir el estrés.