Desde pequeños aprendemos sobre higiene bucal y la importancia de evitar las caries, pero pocos mencionan los posibles efectos de cepillarse los dientes en exceso o de ingerir pasta de dientes. Cuidar de nuestra salud dental implica entender la frecuencia y la técnica correctas para el cepillado. En este artículo, exploraremos los riesgos asociados con el consumo de pasta de dientes y el uso excesivo de flúor, así como las alternativas para mantener una higiene bucal adecuada.

Beneficios de lavarse los dientes
Cepillarse los dientes es una rutina esencial para mantener una buena salud bucodental. Al hacerlo, eliminamos restos de alimentos, placa y sarro, reduciendo así la posibilidad de desarrollar caries y otras enfermedades como la gingivitis. Además, una higiene dental adecuada elimina las bacterias que provocan el mal aliento, lo que contribuye a una mayor seguridad y comodidad en nuestras relaciones sociales.
Un cepillado adecuado también está relacionado con una buena salud general, ya que la limpieza de los dientes influye en otros tipos de enfermedades más allá de las bucales. Lo recomendable es lavarse los dientes dos o tres veces al día. Si tienes dudas sobre la frecuencia, consulta a tu odontólogo, quien podrá recomendarte aumentar la frecuencia si consumes muchos alimentos con azúcar. Complementa el cepillado con el uso de seda dental y enjuague bucal. Comer sano y tomar suficiente agua también te ayudará a mantener una boca sana.
Riesgos del cepillado excesivo
Excederse en la higiene dental también conlleva riesgos. Es crucial mantener un equilibrio y seguir las instrucciones de tu odontólogo. Algunas personas desarrollan una obsesión por lavarse los dientes, haciéndolo varias veces al día o con demasiada fuerza, lo que puede provocar problemas bucales como sangrado o sensibilidad.
Errores en la frecuencia y duración del cepillado
Cepillarse los dientes tres veces al día suele ser suficiente, a menos que existan razones específicas para hacerlo con mayor frecuencia. Sin embargo, esto debe ser una excepción y no la norma. Cada cepillado debe durar dos minutos. Las cerdas del cepillo pueden dañar las encías y los dientes, acelerando su deterioro. Es fundamental utilizar una técnica correcta, cepillando de arriba hacia abajo y con movimientos circulares en los molares, aplicando la presión adecuada.
Cepillarse demasiado fuerte
Aplicar demasiada fuerza al cepillar los dientes es un error común. Aunque se piense que esto asegura una mayor limpieza, puede ser contraproducente. La cavidad bucal es delicada y debe tratarse con cuidado. Cepillar con demasiada fuerza daña las encías, provocando su retracción y desgaste, lo que deja los dientes expuestos. Además, las piezas dentales sufren abrasión y desgaste del esmalte, lo que aumenta la sensibilidad. El sangrado de las encías es una señal instantánea de que se está aplicando demasiada presión.
Lo más adecuado es utilizar un cepillo con cerdas suaves o medias, ya que son menos agresivos y suficientes para remover la placa. En el caso de los cepillos eléctricos, es importante informarse con el dentista sobre su uso para evitar daños.
El VENENO del FLÚOR: ¿PASTA DENTAL CON 😈 o SIN FLUORURO 😇? #2019
Uso del enjuague bucal
El enjuague bucal se recomienda para completar la limpieza bucodental, pero su uso excesivo también puede ser perjudicial. Los enjuagues con alcohol en sus ingredientes pueden causar ardor en los dientes, las mucosas y las encías si se usan demasiado. Aquellos que contienen bicarbonato también aceleran el desgaste de los dientes. Consulta con tu dentista y sigue las instrucciones del producto para usar la cantidad correcta y por el tiempo adecuado.
Otros errores durante el cepillado
Además de conocer los efectos del cepillado excesivo, es importante evitar otros errores comunes:
- Utilizar el mismo cepillo de dientes por mucho tiempo: Cámbialo cada tres o cuatro meses, o cuando las cerdas estén desgastadas.
- Olvidar cepillar la lengua: Aquí se acumula una gran cantidad de bacterias que provocan el mal aliento.
- No limpiar bien el cepillo después de cada uso: En su superficie se acumulan bacterias.
- Cepillarse inmediatamente después de comer: Espera unos minutos, especialmente si has consumido alimentos o bebidas ácidas.
- No darle importancia a la pasta dental que usas: Utiliza un dentífrico adecuado para tus necesidades específicas.
El flúor en la pasta de dientes: ¿beneficio o riesgo?
El flúor es un mineral natural que se encuentra en el agua, el suelo y el aire. Se ha demostrado que el flúor fortalece el esmalte dental y ayuda a prevenir las caries. Por esta razón, se añade flúor a muchas pastas de dientes y enjuagues bucales.
Desde 1850 se sabe que el esmalte dental que contiene flúor está mejor protegido contra los ácidos. En consecuencia, los científicos se dieron cuenta de que la administración de suplementos de flúor prevendría la caries dental. Sin embargo, el mundo de la investigación no se durmió en los laureles.
Sin embargo, el flúor también puede ser tóxico en grandes cantidades. La ingestión excesiva de flúor puede provocar fluorosis, una afección que causa manchas blancas en los dientes. En casos más graves, la fluorosis puede debilitar los huesos y las articulaciones.

¿Cómo actúa el flúor en los dientes?
El flúor fortalece el esmalte dental y ayuda a prevenir las caries de tres maneras:
- Ayuda a remineralizar el esmalte dental después de que ha sido atacado por los ácidos.
- Crea una barrera protectora sobre los dientes que los protege de los ácidos.
- Tiene un efecto antibacteriano que ayuda a combatir las bacterias que causan la caries.
¿Cuánto flúor es seguro?
La cantidad de flúor que es segura para consumir depende de la edad y el peso de la persona. Los niños pequeños son más susceptibles a los efectos tóxicos del flúor que los adultos. La dosis tóxica probable es de cinco miligramos de flúor por kilogramo de peso corporal.
Para experimentar los primeros síntomas de intoxicación por flúor, como náuseas, dolor abdominal, dolores de cabeza, diarrea, vómitos y somnolencia, un adulto de 70 kilos de peso tendría que ingerir al menos 350 miligramos de flúor. Según el Instituto Federal Alemán para la Evaluación de Riesgos , incluso después de consumir un tubo entero de pasta de dientes infantil (con un contenido de flúor del 0,05%), sólo cabe esperar dolor abdominal. Por tanto, la intoxicación por flúor es poco probable.
Es importante seguir el principio de "menos es más" y atenerse a las cantidades recomendadas. Es especialmente importante que los niños reciban la dosis adecuada de flúor. Si los niños consumen demasiado flúor, pueden desarrollar fluorosis, una sobredosis de flúor que aparece en forma de manchas blancas en los dientes.
Alternativas a la pasta de dientes con flúor
Si te preocupa el flúor, existen alternativas a la pasta de dientes con flúor. Algunas pastas de dientes sin flúor utilizan ingredientes como xilitol, bicarbonato de sodio y aceites esenciales para limpiar los dientes y prevenir las caries. La pasta dentífrica sin flúor Enzycal zero de Curaprox contiene tres enzimas que también se encuentran en la saliva y garantizan una limpieza especialmente natural y suave. Además, estimula la producción de saliva y, por tanto, también la remineralización del esmalte dental. Esta pasta de dientes también es adecuada para personas con dientes muy sensibles, boca seca, aftas o irritación de la mucosa bucal.
Componentes tóxicos en la pasta de dientes
Además del flúor, algunas pastas de dientes contienen otros componentes que pueden ser perjudiciales para la salud. Algunos de estos componentes son:
- Carragenina: Un espesante derivado de las algas, que puede producir problemas intestinales e incluso cáncer.
- Dietanolamina: El elemento empleado para que el dentífrico haga espuma y que está comprobado que causa irritación de las mucosas y de la piel.
- Formaldehído: Una sustancia que es liberada por multitud de conservantes utilizados para la fabricación de las pastas de dientes y que provoca irritación cutánea y ocular.
- Parabenos: Empleados como conservantes, pueden afectar al sistema endocrino, provocando una liberación irregular de estrógenos, entre otros.
- Lauril Sulfato de Sodio (SLS): Detergente que se utiliza para provocar espuma.
Es importante leer las etiquetas de los productos y elegir pastas de dientes que no contengan estos ingredientes.
Alergia a la pasta de dientes
Aunque no son muy habituales pueden darse y debemos estar especialmente alerta con los niños cuando empiezan a utilizar pasta dentífrica en su cepillado diario. Las causas de una alergia es la reacción inmunológica frente a los componentes (uno o varios) de la pasta de dientes. Los síntomas de alergia a la pasta de dientes pueden incluir:
- Enrojecimiento y picazón.
- Queilitis: Grietas en la comisura de los labios que pueden extenderse a la piel de alrededor de la boca.
- Sequedad en la piel de la boca.
Si identificas algunos de estos síntomas de alergia a un dentífrico debemos dejar de utilizar esa pasta de dientes de inmediato y consultar con el médico. Frente a una alergia al dentífrico debemos consultar nuestra clínica dental por alternativas a la pasta de dientes convencional.
El sabor extraño después de lavarse los dientes
Desde niños se nos ha enseñado a lavarnos los dientes después de cada comida, y suele pasar que, cuando se come algo después de habernos lavado los dientes, se nota un sabor extraño. Esto no es porque la comida haya cambiado de sabor, sino que es por la presencia de la pasta de dientes. La culpable de dejar ese sabor desagradable es una sustancia surfactante, es la que crea espuma en la pasta de dientes para repartirla mejor, y no es otra que el lauril sulfato de sodio o también conocida como SLS. Esta sustancia afecta directamente al sentido del gusto temporalmente, suprimiendo los receptores de las papilas gustativas que reciben el sabor dulce. Con esto se consigue que cualquier comida o bebida con un cierto nivel de dulzor sepa diferente, ya que el resto de los sabores estarán descompensados. Por su lado, los sabores amargos destacan más, haciendo que hasta las cosas insípidas como el agua tengan mal sabor. Pero este efecto solo es palpable durante los momentos posteriores al lavado de los dientes. En caso de querer evitarlo, la mejor manera de hacerlo es utilizar una pasta de dientes que no cuente con el SLS entre su lista de ingredientes.