El sarro es un problema habitual en la salud bucodental y, si no se elimina a tiempo, puede provocar enfermedades como gingivitis o periodontitis. Por mucho que un paciente se cepille bien los dientes y use hilo dental, el sarro sigue acumulándose con el tiempo. Y una vez que aparece, sólo puede eliminarse con herramientas especializadas. En una clínica dental, contar con un aparato de ultrasonidos para quitar sarro de los dientes de calidad marca la diferencia.
Elegir el aparato para quitar sarro de dientes adecuado en una clínica dental es clave para garantizar una limpieza eficaz y cómoda tanto para el paciente como para el profesional. Tener el aparato para quitar sarro dientes adecuado marca la diferencia en la calidad del tratamiento y en la experiencia del paciente.
A continuación, exploraremos los instrumentos y técnicas más comunes utilizados por los dentistas para eliminar el sarro, garantizando así una sonrisa saludable y una óptima salud bucal.
Instrumentos y Técnicas para la Eliminación del Sarro
Para eliminar estos depósitos de sarro sobre los dientes, los odontólogos e higienistas siempre han utilizado unos instrumentos denominados curetas que les ayudan a eliminar físicamente esos depósitos. Existen varias herramientas y tecnologías que los dentistas utilizan para eliminar el sarro de manera efectiva:
- Raspadores Manuales: Diseñados para eliminar el sarro y la placa de las superficies dentales y entre los dientes. También existen los raspadores manuales, que cumplen la misma función, pero a través de un control manual de la fuerza empleada para retirar el sarro.
- Aparatos de Ultrasonidos: Los aparatos de ultrasonidos son los más utilizados en la eliminación del sarro. El ultrasónico dental o scaler es una herramienta equipada con una punta vibratoria que permite eliminar el sarro o cálculo acumulado en el interior de las encías y en la superficie dental.
- Aeropulidores: Los aeropulidores utilizan aire, agua y un polvo especial para eliminar la placa y el sarro superficial.
Instrumental manual vs. Las curetas y otros instrumentos manuales siguen siendo útiles en algunos casos, pero cada vez más clínicas prefieren los ultrasonidos y los aeropulidores.

Instrumentos habituales en la limpieza dental profesional.
Ventajas de Utilizar Aparatos de Ultrasonidos
En una clínica dental, contar con un aparato de ultrasonidos para quitar sarro de los dientes de calidad marca la diferencia. Los equipos profesionales eliminan el sarro de forma eficaz sin dañar el esmalte ni las encías. Un procedimiento rápido y sin dolor siempre es bien recibido.
- Elimina el sarro de forma eficaz.
- Mejora la experiencia del paciente.
- Optimiza el tiempo de trabajo.
Los aparatos de ultrasonidos y los aeropulidores minimizan las molestias, evitando la sensación de raspado intenso que puede generar el instrumental manual. Debido al manejo del propio aparato, el dentista no necesita ejercer demasiada presión con la punta, puesto que esta se mueve con el motor.
- Tratamientos más ágiles.
- Menos esfuerzo físico para el odontólogo.
- Inversión que se amortiza rápido.
Consideraciones al Elegir un Aparato para Quitar Sarro
Elegir el aparato para quitar sarro dientes adecuado marca la diferencia en la calidad del tratamiento y en la comodidad tanto del paciente como del odontólogo. Al seleccionar un aparato para quitar sarro, es importante considerar los siguientes factores:
- Tipo de tecnología.
- Potencia y ajuste de intensidad.
- Ergonomía y manejo.
- Compatibilidad con otros equipos.
- Mantenimiento y durabilidad.
El Proceso de Eliminación del Sarro con Ultrasonido
El uso más común del ultrasonido es durante una higiene profesional. No obstante, hay sistemas tan avanzados y completos que no solo se utiliza en profilaxis, sino también en otro tipo de tratamientos odontológicos. El ultrasonido es un instrumento que se sirve de un pequeño motor para producir ondas de ultrasonido con vibración de alta intensidad que permite también el paso de agua. Con estos movimientos, es posible despegar de la superficie gingival y dental restos de placa, biofilm, cálculo solidificado y otro tipo de deposiciones.
A medida que los depósitos de sarro van aumentando y se acumulan en la zona interior de la encía, necesitamos recurrir a otros procedimientos, ya que la profilaxis puede no ser suficiente. En estos casos, se realiza el tratamiento periodontal.

Limpieza dental con ultrasonidos.
Tipos de Puntas de Ultrasonido
Existen distintos tipos de ultrasónicos dentales, aunque todas ellas tienen elementos comunes, como una punta y una base de mando para seleccionar la potencia del instrumental. Mientras que las puntas más finas están indicadas para higienizar los espacios interproximales, entre diente y diente, aquellas que son más gruesas son las ideales para desprender grandes acumulaciones de sarro.
Si fuera necesario limpiar el tornillo, existe una punta de ultrasonido concreta para este fin que permite una higiene suave, delicada y sin molestias para el paciente.
Mantenimiento y Prevención
Llevar a cabo una rigurosa rutina de higiene bucodental a diario es fundamental. La higienización oral es la base de la salud, por lo que gracias al ultrasonido podemos poner en marcha tratamientos conservadores orientados a prevenir la aparición de caries o enfermedades periodontales.
El cepillado juega un papel vital en el mantenimiento de una buena salud bucal y en la lucha contra el acúmulo de placa. Los dientes deben cepillarse durante dos minutos completos, tres veces al día, lo que puede parecer mucho tiempo, pero es esencial cuando se trata de proteger los dientes y evitar que aparezca sarro.
Además, hay que asegurarse de no cepillarse los dientes con demasiada fuerza. Muchos de los errores que cometen los pacientes es la cantidad de tiempo que dedican a cepillarse los dientes.
Es importante recalcar que el raspador dental no sustituye el cepillado diario ni el uso de hilo dental. Los cepillos eléctricos están diseñados para ofrecer una limpieza más profunda y uniforme, y son particularmente efectivos en la eliminación de la placa dental. Son especialmente útiles para personas con aparatos ortopédicos, implantes, coronas o puentes.
Consideraciones Adicionales sobre el Raspador Dental Manual
El raspador dental eléctrico posee un mango largo y grueso, similar a un cepillo de dientes e ideado para poder sostenerse con firmeza. Se le denomina “acero al carbono” a la aleación de acero con carbono. Su característica principal es su capacidad para mantener el filo durante más tiempo y a través de más uso. Es muy resistente al desgaste, por lo que mantiene su integridad y filo durante mucho tiempo. Es un material comúnmente utilizado en el campo de la odontología, debido a sus excelentes propiedades.
El titanio es más biocompatible que el acero inoxidable, por lo que su uso no provoca reacciones adversas y, además, se emplea en casos de pacientes con alergias. El borde tiene una curvatura pronunciada, diseñada para encajar con la forma natural de los dientes y encías. Se utiliza para limpiar el sarro que está por debajo de las encías; este tipo de sarro no es visible a simple vista. Se utilizan más en casos de periodontitis, para realizar una limpieza detallada de las superficies radiculares.
El sarro es la estructura que se forma cuando la placa bacteriana se ha endurecido. Para remover este sólido cálculo, se utilizan las puntas con bordes más afilados, que sean capaces de desprender estos residuos de nuestros dientes. La placa bacteriana es una pelicula pegajosa, pero suave, que se forma por encima del esmalte y que, al acumularse, se sedimenta dando lugar al sarro. El raspador se utiliza con un ángulo de 40 y 90 grados en relación con la superficie del diente, para aumentar la eficiencia con la que se trabaja, mientras se mantiene a salvo la integridad del esmalte dental. Debe evitarse aplicar presión excesiva, y los movimientos deben ser cortos, repetitivos y controlados, siempre adaptándose a la forma de cada diente. El dentista afila las herramientas cada cierto tiempo (aproximadamente cada tres sesiones) para mantener su eficacia.
Antes y después de cada uso, el raspador debe ser esterilizado. En el hogar, la forma más adecuada de hacer esto es limpiarlo con agua corriente para eliminar los residuos, sumergirlo en alcohol isopropilico y luego volverlo a pasar por agua. Es crucial asegurarse de que el alcohol isopropílico cubra completamente el raspador y se deje actuar durante al menos un minuto para desinfectar eficazmente. El cepillo de dientes no es capaz de remover a la placa bacteriana en su totalidad, por lo que esta se va depositando en menor medida, justo por encima de la línea de nuestras encías.
Sin embargo, aunque la placa debe eliminarse, no hay que hacerlo en casa. Aunque los escarificadores están ampliamente disponibles, no es buena idea usarlos por cuenta propia, pues se trata de instrumentos médicos especializados que requieren formación para utilizarse de manera segura. Dado que los raspadores de placa son afilados, un uso inadecuado puede dañar el delicado tejido gingival. Los traumatismos de este tejido, además de ser dolorosos, pueden provocar la recesión de las encías, lo que significa que el tejido gingival se retrae y deja expuesta la zona sensible de la raíz dental. Las infecciones también pueden ser resultado del uso inadecuado de un raspador de placa.
Si le preocupa la placa, acuda a la clínica dental para que le haga una revisión y determinen si presenta placa, sarro u otros problemas dentales que necesiten tratamiento. Aunque no es buena idea usar un escarificador en casa, puede seguir ciertos pasos para mantener una buena higiene bucal hasta la próxima visita al clínica dental.
En pacientes con periodontitis, lo ideal es combinar la limpieza ultrasónica con el raspado manual para obtener efectos óptimos.
El raspador dental debe ser usado bajo las órdenes y la supervisión de un dentista. La frecuencia general indicada para estas herramientas y su uso doméstico seguro es igual a una vez por semana. Sin embargo, es crucial subrayar que el uso doméstico de raspadores dentales sin la supervisión y orientación adecuada de un dentista puede conllevar riesgos significativos, como lesiones en las encías, daño al esmalte dental y posibles infecciones. Es esencial que los usuarios sean conscientes de estos riesgos y sigan estrictamente las indicaciones de su dentista.
Por ejemplo, un raspado demasiado agresivo puede llevar a la recesión de las encías, mientras que un ángulo incorrecto de uso puede causar microfracturas en el esmalte dental. Los raspadores dentales son herramientas que trabajan con puntas filosas, bacterias y sobre una zona delicada. El raspador dental no es un drill, no es una pinza, ni un mondadientes. Esta herramienta posee un manual para su uso seguro y no indiscriminado, el cual se les imparte a los estudiantes de odontología durante la carrera.
El raspador se utiliza con un ángulo de 40 y 90 grados en relación con la superficie del diente, para aumentar la eficiencia con la que se trabaja, mientras se mantiene a salvo la integridad del esmalte dental. Debe evitarse aplicar presión excesiva, y los movimientos deben ser cortos, repetitivos y controlados, siempre adaptándose a la forma de cada diente.
Debe empezar desde el extremo de la línea de las encías; a partir de aquí moverá el raspador en dirección hacia el borde del diente, con movimientos cortos y repetidos, sin aplicar demasiada presión.
Eliminar la placa es importante. Si se deja que la placa se acumule en los dientes, puede causar diversos problemas, como gingivitis y caries. Las bacterias presentes en la placa liberan ácidos a medida que se alimentan, los cuales descomponen el esmalte dental y pueden igualmente provocar enfermedades periodontales.
Eliminar la placa es importante para disfrutar de una buena salud bucal, pero no es un procedimiento doméstico.
El uso de tecnología puntera, junto a la destreza y experiencia del profesional, aseguran el éxito de cualquier tratamiento. Por ello, en Ferrus&Bratos siempre apostamos por equiparnos con el mejor instrumental.
La finalidad de este artículo es fomentar la comprensión y el conocimiento de temas generales de salud oral. Su propósito no es sustituir la opinión, el diagnóstico o el tratamiento profesionales.