¿Alguna vez has sentido molestias en tu boca y te has preguntado si podría ser algo más que una simple caries? En el artículo de hoy vamos a hablar sobre los quistes maxilares, una lesión que conviene detectar en sus estadios iniciales para evitar sus posibles consecuencias. Un quiste maxilar es un problema común, pero a menudo pasa desapercibido.
En este artículo, explicaremos en detalle qué son los quistes maxilares o quistes odontogénicos, los tipos, síntomas y tratamientos. Conocer sus tipos, síntomas y tratamientos es esencial para mantener una boca sana.
Un quiste maxilar es una cavidad anómala en el hueso del maxilar (superior o inferior) que está recubierta por una membrana epitelial y puede contener líquido, aire o material semisólido. Es una lesión en forma de bulto, ubicada generalmente en el interior de los huesos maxilares de la boca. Esta lesión o cavidad se llena de líquido o material semi-sólido, caracterizándose por ser semiblando y escamoso al tacto.
Los quistes maxilares son bolsas cerradas por una membrana propia y que en su interior contienen líquidos como pus, sangre u otro material semisólido, aunque también pueden contener aire. Los quistes dentales son en su mayoría, benignos, es decir, no son cancerosos. Aunque la mayoría de los quistes dentales son benignos, existe una pequeña posibilidad de que estos puedan ser o convertirse en malignos (neoplasia). Detectar un quiste maxilar maligno en la boca es difícil, ya que al principio no muestra síntomas o se confunde con un quiste benigno.
Es importante recordar que la extracción de un quiste maxilar es un procedimiento quirúrgico que debe llevarse a cabo por un profesional de la salud oral con experiencia. Acudir a un dentista especializado como un cirujano maxilofacial en Madrid, tanto si detectas alguno de los síntomas o para los chequeos anuales que se recomiendan, permite un diagnóstico temprano y preciso. No olvides que una buena higiene dental es el camino para una mejor salud bucal.
Quistes y tumores maxilofaciales | Dra. Edurne Palacios, Hospital VOT Madrid
Tipos de Quistes Maxilares
Este tipo de quiste se puede clasificar en diferentes tipos según su origen:
- Quistes odontogénicos: Están relacionados directamente con alguna estructura dentaria.
- Los quistes dentígeros o foliculares son aquellos que se forman en el tejido que bordea un diente en erupción.
- Quiste radicular: apical, lateral, residual. Es el más común y suele desarrollarse como consecuencia de una infección no tratada en la raíz de un diente.
- Un queratoquiste o quiste primordial, es también llamado tumor odontogénico queratoquístico, por la manera como evoluciona.
- Quistes no odontogénicos: No están relacionados con estructuras dentales.
Algunos quistes tienen una causa genética. Entre ellos están los relacionados con el desarrollo de los maxilares y los dientes en edades tempranas. Otros quistes derivan de caries profundas que han llegado al nervio.
En la imagen de la portada (corte de un TAC en 3D) se observa un quiste naso-palatino, uno de los más comunes de la cavidad oral.

Quiste naso-palatino en TAC 3D
Síntomas de un Quiste Maxilar
En fases iniciales, un quiste puede pasar completamente desapercibido. Una de las grandes particularidades de un quiste oral es que no duele y por eso en muchas ocasiones pasa desapercibido para el paciente. Los quistes maxilares suelen ser indoloros si son pequeños y pueden pasar desapercibidos.
Los síntomas de un quiste en la mandíbula pueden variar dependiendo del tamaño y la ubicación del quiste. Los síntomas de un quiste maxilar pueden variar dependiendo del tamaño y ubicación del quiste. Algunos de los síntomas más comunes incluyen:
- Dolor y molestias: Los quistes dentales pueden causar dolor y molestias en el área afectada.
- Dolor o presión en la mandíbula o el área facial: Sensación de incomodidad constante o presión en la zona de la mandíbula superior.
- Hinchazón: Uno de los síntomas más comunes es la presencia de una hinchazón o un bulto en la mandíbula.
- Inflamación o hinchazón en la zona afectada: Notable aumento del tamaño en la zona afectada, que puede causar molestias.
- Desplazamiento de los dientes cercanos: Los dientes adyacentes pueden moverse de su posición original debido al crecimiento del quiste. Estas lesiones pueden destruir el hueso y provocar movimiento dentario.
- Sensación de adormecimiento en la cara o en los labios: Pérdida de sensibilidad en áreas específicas del rostro, como consecuencia de la presión del quiste sobre los nervios.
- Dificultad para abrir la boca: Restricción en la apertura normal de la boca, a menudo acompañada de dolor o rigidez.
- Infección: Los quistes dentales a menudo están asociados con infecciones dentales crónicas.

Inflamación causada por quiste maxilar
Diagnóstico de un Quiste Maxilar
En odontología, algunas afecciones pueden pasar desapercibidas durante meses si no se detectan en una revisión. Generalmente es necesario realizar una radiografía para diagnosticar esta patología que se manifiesta a través de una zona oscura en el hueso.
El principal método para detectar un quiste maxilar es a través de una radiografía, en la que se puede observar una mancha de color oscuro en el hueso. En la ortopantomografía (radiografía en 2D de toda la boca) el quiste maxilar se observa como una zona oscura y redondeada en forma de bolsa.
Una vez que el dentista sepa de la presencia del quiste, es posible que solicite pruebas adicionales, tales como una tomografía computarizada o una biopsia, que le permitan tener una información más completa y detallada sobre el tipo de quiste, la extensión del mismo y sus características. Para poder diferenciar un quiste de otro tipo de lesiones, el dentista debe tener en cuenta los síntomas que presenta el paciente, así como la ubicación del quiste.
Tratamientos para Quistes Maxilares
El tratamiento para un quiste maxilar depende del tipo, tamaño y ubicación del quiste, así como de los síntomas que cause. El objetivo principal del tratamiento es eliminar el quiste y evitar complicaciones adicionales.
Los tratamientos para un quiste maxilar van a depender principalmente del diagnóstico que realice el odontólogo. A pesar que su crecimiento sea lento, es muy recomendable para evitar que alcancen un gran tamaño.
El tratamiento de un quiste en la mandíbula dependerá del tamaño, la ubicación y la gravedad del quiste, así como de la salud general del paciente. Si el quiste es grande o está causando síntomas, puede ser necesario realizar una cirugía para extirparlo completamente.
Opciones de Tratamiento
- Cirugía: La forma más común de tratar un quiste maxilar es la extirpación del mismo a través de una cirugía, que debe ser realizada por un especialista como lo es un cirujano maxilofacial. La opción más común para tratar un quiste maxilar es la cirugía. El procedimiento implica la extracción del quiste junto con cualquier tejido afectado. La extracción de un quiste dental se conoce como quistectomia. El procedimiento suele ser sencillo e indoloro bajo anestesia local. La enucleación, tratamiento habitual de todos los quistes, consiste en la extirpación de una lesión despegándola del hueso. El cirujano que opera estos quistes suele ser un cirujano maxilofacial.
- En el caso de quistes extensos, de crecimiento rápido o que producen síntomas al paciente, la técnica que se realiza es la enucleación y consiste en eliminarlo en su totalidad (junto a la bolsa que lo encapsula) para que no vuelva a aparecer. Posteriormente, el quiste se analiza en el laboratorio.
- Endodoncia: Cuando el quiste es producto de una infección, el dentista puede recurrir a una endodoncia para eliminar la materia infectada que se produjo dentro del diente. En los casos en que el quiste está relacionado con un diente afectado por una infección, se puede realizar una endodoncia. Esto significa eliminar todas las bacterias de la raíz dental, llamado comúnmente “matar el nervio” y/o extirpar la punta de la raíz junto al quiste (cirugía apical).
- En el caso de quistes pequeños, solo con la endodoncia será suficiente para eliminarlo (tratamiento menos invasivo), en cambio hay otros casos en los que se debe realizar la cirugía apical o ambas intervenciones.
- Marsupialización: La marsupialización del quiste resulta una técnica menos invasiva y con menor riesgo de complicaciones que los tratamientos tradicionales. Esta técnica se utiliza para quistes más pequeños.
Además de la extirpación del quiste, es posible que sea necesario extraer el diente o los dientes afectados por el quiste. Lo importante es evitar que el quiste vuelva a producirse. A continuación hay que recuperar esa o esas piezas dentales, los implantes son la solución más eficaz y cómoda. Gracias a su estructura metálica, permite sustituir la raíz de los dientes y devolver toda la funcionalidad y el aspecto físico de la boca.

Extirpación de quiste maxilar
Cuidados Posteriores a la Cirugía
Los primeros cuidados deben incluir control del dolor y de la inflamación, que es una consecuencia normal de la cirugía. Luego de 24 horas se puede comenzar la higiene de la boca teniendo cuidado con la zona de la cirugía.
Los controles dentales regulares en la Clínica Maxilofacial Madrid o en tu centro de atención más cercano son fundamentales en estos casos, puesto que estas lesiones suelen pasar inadvertidas.
La prevención de quistes maxilares está relacionada con el mantenimiento de una buena salud bucal.