Desde tiempos inmemoriales, en las civilizaciones del mundo entero, independientemente de trasfondos étnicos y grupos de edad, existe una sensibilidad compartida sobre la belleza. La belleza es la vivencia sensorial de alegría, aprobación, significado o bondad. Se trata de un rasgo característico de personas, objetos, lugares o ideas.
En las discusiones sobre belleza se emplean a menudo términos como simetría, equilibrio y armonía, sin otorgar gran valor a las definiciones. La simetría puede definirse como la disposición simétrica alrededor de un eje, y el equilibrio como la igualdad de los órdenes de magnitud a ambos lados de una línea de separación. A su vez, la armonía se refiere a temas recurrentes.

El Hombre de Vitruvio, un ejemplo clásico de proporciones ideales.
La Sección Áurea
En la historia de la Humanidad existe desde siempre una conciencia de la belleza y la estética facial en relación con la armonía y la calidad de los componentes individuales. La sección áurea de los griegos (conocida en el Renacimiento como «proportio divina») designa una proporción numérica (aproximadamente 1:1,618), que se encuentra con frecuencia en las líneas documentadas de figuras geométricas simples tales como pentágonos, decágonos o dodecágonos.
Leonardo de Pisa (1180 a 1250), más conocido como Fibonacci, describió una serie matemática estrechamente relacionada con la sección áurea. Esta secuencia se encuentra regularmente en la naturaleza, por ejemplo en las ramas de un árbol, en una piña tropical, en las convexidades del Nautilus o en las escamas de una piña. Está vinculada a la percepción de la belleza.
Así pues, los objetos con estas proporciones transmiten al observador un valor emotivo tendencialmente positivo. El rostro humano comunica un espectro increíblemente amplio de emociones, las cuales forman parte de su belleza global. Al sonreír, las proporciones de líneas y ángulos alcanzadas son las que más se aproximan a la sección áurea. En consecuencia, las personas sonrientes son percibidas como más bellas.
Leonardo da Vinci mostró la sección áurea en el rostro humano (dibujo tomado de De Divina Proportione). Se cree que la sección áurea también se aplicó en las pinturas. En opinión de algunos expertos, incluso la Mona Lisa fue creada aplicando sus correlaciones geométricas.

La Mona Lisa, una obra que, según algunos, incorpora la sección áurea.
Aplicaciones en la Odontología
En numerosas disciplinas odontológicas (por ejemplo, ortodoncia, cirugía maxilofacial o cirugía plástica), los investigadores han estudiado el rostro humano. Los estudios de retratos y perfiles han afilado nuestra conciencia estética y sirvieron para la elaboración de directrices.
Éstas pretenden garantizar que en cada caso concreto se elaboren planes de tratamiento adaptados a las necesidades, se escoja el mecanismo de tratamiento adecuado y se muevan los dientes para lograr alteraciones faciales estética y funcionalmente ventajosas. Así, por ejemplo, para los diagnósticos ortodóncicos se llevan a cabo evaluaciones clínicas y cefalométricas.
En todo tratamiento ortodóncico, la clave del éxito reside en una relación maxilofacial estable con un equilibrio correcto entre la oclusión céntrica (OC) y la relación céntrica (RC). Una función defectuosa de las relaciones maxilomandibulares conduce a atrición, abrasión, abfracción (pérdida biomecánica de sustancia) y erosión.
Todos los elementos de la estructura dentofacial interactúan armoniosamente y se integran en un todo agradable, atractivo y fisiológico: (1) dentición en oclusión, (2) altura de mordida correcta, (3) sobremordida vertical y horizontal correcta, (4) cóndilos en la posición más elevada y en estrecho contacto con el disco articular correspondiente contra la superficie distal de la eminencia articular, así como (5) posición de la relación céntrica durante la intercuspidación máxima.
La evaluación de las proporciones faciales es un inventario objetivo sobre la base de estímulos visuales. Se describen métodos sencillos para equilibrar estructuras de referencia en el tejido blando y duro, y para aunar estética y fisiología, para alcanzar así unos resultados clínicos óptimos.
Posición Natural de la Cabeza
Desde hace años, los ortodoncistas estudian el contorno de los tejidos blandos de los perfiles del rostro, a fin de entender cómo los movimientos de los dientes y del hueso de apoyo influyen en la disposición de los tejidos blandos faciales. Anteriormente, la estética del perfil del rostro se describía subjetivamente. Sin embargo, en el pasado reciente se desarrollaron también métodos objetivos para su evaluación.
Cole definió la posición natural de la cabeza (natural head position, NHP) como la relación de la cabeza con respecto a la vertical verdadera, y la postura natural de la cabeza como la relación entre la cabeza y las vértebras cervicales. En tanto que magnitud reproducible, posibilita comparaciones racionales entre diversos estadios de tratamiento en el mismo paciente y comparaciones cefalométricas racionales entre pacientes.
La posición natural de la cabeza se establece ya en etapas tempranas de la vida. Se ve influida por los requisitos del equilibrio (conductos del oído medio vestibulares) y de la capacidad visual (eje facial horizontal), así como por la propiocepción de las articulaciones y la musculatura en postura erguida. Es más constante en comparación con otras líneas de referencia dentro del cráneo.
La principal innovación en el diagnóstico facial data de 1978. En ese año, Jacobs modificó el análisis de González-Ulloa y trazó un plano de referencia vertical auténtico a través de la subnasal (Sn). Esta magnitud de medida se obtiene mediante una plomada suspendida libremente del techo. También los artistas renacentistas italianos trabajaban con líneas de fuerza de gravedad similares, para así posicionar la cabeza de sus modelos para cuadros de perfil.
Los autores utilizan la posición natural de la cabeza como ayuda orientativa durante evaluaciones fotográficas de proporciones faciales, así como para la realización y la evaluación de radiografías cefalométricas. A fin de determinar la posición natural de la cabeza, se pide al paciente sentado que mantenga la cabeza recta y mire un espejo situado directamente delante, con los pies ligeramente separados y los brazos colgando. Tanto los labios como la musculatura maxilar y de la nuca deberían estar relajados.

Posición natural de la cabeza para una evaluación precisa.
Evaluación Clínica del Rostro y de la Boca
Para una evaluación clínica completa se documenta el rostro desde distintas perspectivas: todo el rostro desde delante, con la sonrisa plena desde delante, en perfil desde la derecha y en semiperfil (45º) desde la izquierda y la derecha. Los semiperfiles de este tipo deben ofrecer una apariencia más natural, dado que se trata del mayor ángulo desde el que el paciente todavía puede verse a sí mismo.
Tipos de Rostros
Ricketts distinguió, en su clasificación biométrica del rostro humano, tres tipos de rostro: mesofacial, braquifacial y dolicofacial. El tipo de rostro mesofacial se caracteriza por unas proporciones uniformes en los planos horizontal y vertical. El tipo de rostro braquifacial presenta una altura escasa y una gran anchura; a la inversa, el tipo de rostro dolicofacial presenta una altura superior y una anchura inferior al promedio.
Sobre la base de los distintos vectores, en estos tipos de rostro se diferencia también la musculatura: las personas con tipo de rostro braquifacial presentan una musculatura facial poderosa, mientras que las personas con tipo de rostro dolicofacial poseen una musculatura facial débil. En el tipo dolicofacial, la estructura ósea desde la vista de perfil es convexa y en el tipo braquifacial es más bien recta o incluso cóncava. Además, en el tipo de rostro dolicofacial se observa una mayor distancia entre el punto nasal (N) y el mentón (Me).

Tipos de rostro: dolicofacial, mesiofacial y braquifacial.
Equilibrio Facial
Todas las personas presentan ligeras asimetrías entre ambas mitades del rostro. Éstas son normales hasta cierto punto. Sin embargo, determinadas asimetrías pueden tratarse ortodóncicamente. Un ejemplo de ello serían las correcciones en el tercio inferior del rostro entre la nariz (Sn) y el mentón (Me).
Este segmento reviste una gran importancia en la ortodoncia y en la cirugía maxilofacial. Las asimetrías faciales están estrechamente relacionadas con el estado de las articulaciones temporomandibulares, la función oclusal, la disposición de los dientes y la apariencia estética.
Análisis Facial Frontal
La visión frontal nos aporta información sobre la dimensión vertical, líneas medias, proporciones faciales y contorno de la cara. Para la evaluación clínica de la cara Arnett y McLaughlin proponen partir de tres parámetros: posición natural de la cabeza, relación céntrica y labios relajados.
Sarver & Jacobson tienen en cuenta una serie de puntos para el análisis facial frontal. Estableceremos cinco puntos en el análisis frontal:
- Forma y Contorno de la Cara: La forma general del contorno de la cara puede describirse de forma artística como “ancha o estrecha” “corta o alargada” o “redondeada”.
- Línea Media Facial: Arnett determina la línea media facial cogiendo como puntos de referencia el filtrum del labio superior y centro del puente nasal (mitad de la distancia entre los cantos internos de los ojos).
- Referencias Horizontales: Arnett utiliza el plano bipupilar como línea de referencia horizontal. Esta debe ser perpendicular a la línea media facial.
- Tercios Faciales: Una cara ideal esta dividida en tres tercios iguales por unas líneas horizontales que pasan por la línea de implantación del pelo, glabela, base nasal y mentón.
- Proporciones Transversales: Para valorar las proporciones transversales se usa la regla de los quintos. Se divide la cara sagitalmente en cinco partes iguales. Cada uno de los segmentos debería medir la anchura del ojo.
IPE ANALISIS DE TERCIOS Y QUINTOS EN ORTODONCIA
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