El bruxismo es una afección muy común que se caracteriza por el hábito involuntario de apretar y/o rechinar los dientes, tanto de día como de noche. Esta condición puede generar problemas en los dientes, músculos faciales y la articulación de la mandíbula, provocando dolor e incomodidad.

El bruxismo es el hábito involuntario de apretar y/o rechinar los dientes, lo que puede ocurrir tanto de día como de noche y afectar a niños y adultos. Esta costumbre ejerce una presión excesiva sobre la musculatura de la mandíbula y deriva en una sobrecarga de la dentadura.
Aunque muchas personas no se dan cuenta de que lo padecen, los efectos del bruxismo pueden ser bastante evidentes con el tiempo: dolor mandibular, desgastes en los dientes, sensibilidad dental y cefaleas. Generalmente, el bruxismo se clasifica en dos tipos, en función del momento del día en que ocurre: bruxismo diurno y bruxismo nocturno.
Tipos de Bruxismo
- Bruxismo diurno: Consiste en apretar los dientes inconscientemente estando despierto. Se genera cuando los músculos de la masticación se contraen al apretar los dientes. En este caso se genera una fricción de los dientes al contraer y relajar los músculos de la masticación.
- Bruxismo nocturno: Ocurre durante las horas de sueño. Puede estar relacionado con el Síndrome de Apnea Obstructiva Crónica o apneas del sueño.
Causas del Bruxismo
La causa del bruxismo es reconocida como multifactorial y compleja. Las últimas evidencias científicas refuerzan que no existe una única causa, sino una interacción de factores neurológicos, genéticos, psicológicos y externos.
Se distingue conceptualmente entre bruxismo primario (idiopático, sin causa médica identificable) y bruxismo secundario, asociado a otras condiciones como ciertos trastornos neurológicos (especialmente del sistema extrapiramidal, como la enfermedad de Parkinson u otros desórdenes del movimiento) y psiquiátricas, como el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), el trastorno de ansiedad generalizada y la esquizofrenia, y el uso de fármacos o sustancias que afectan el sistema nervioso central.
Un meta-análisis de estudios en gemelos publicado en 2024 demostró que la concordancia de bruxismo del sueño es significativamente mayor en gemelos monocigóticos que en dicigóticos. El estrés psicológico, la ansiedad y ciertos rasgos (p. El estrés y la ansiedad activan el sistema nervioso simpático, preparando al cuerpo para la “lucha o huida”.
Desde el punto de vista neurofisiológico, el bruxismo del sueño se ha relacionado con los microdespertares o activaciones breves del sistema nervioso autónomo durante el ciclo de sueño, especialmente en la fase no REM. Estudios con polisomnografía (registro de sueño) han demostrado que los episodios de bruxismo nocturno suelen ir precedidos por un aumento abrupto en la frecuencia cardíaca y respiratoria, indicativo de una micro-alerta cerebral, aun cuando el individuo no despierte por completo.
Estos microdespertares ocurren con cierta periodicidad (varias veces por hora) y podrían reflejar mecanismos de defensa del organismo frente a alguna perturbación (como obstrucciones parciales de la vía aérea, sueños vívidos, etc.). De hecho, el bruxismo nocturno coexiste con frecuencia junto a otros trastornos del sueño, como el síndrome de apnea obstructiva del sueño, el síndrome de piernas inquietas, trastornos de conducta en sueño REM e incluso otras parasomnias.
Una hipótesis fisiopatológica sugiere que en algunos casos el bruxismo podría ser una respuesta refleja que busca “resolver” un problema durante el sueño: por ejemplo, al apretar y adelantar la mandíbula se tensan los músculos de la vía aérea superior, lo que podría mejorar transitoriamente la permeabilidad faríngea en personas con apnea del sueño; o el aumento de la actividad muscular y salivación asociado al bruxismo podría “proteger” frente a reflujo gastroesofágico nocturno y sequedad bucal.
Antiguamente se creía que las interferencias o maloclusiones dentales causaban el hábito de apretar o rechinar, pero hoy se considera que los factores oclusales tienen un impacto limitado o no concluyente en el origen del bruxismo, especialmente en el bruxismo del sueño. En otras palabras, corregir la mordida por sí solo raramente elimina un bruxismo de base central. Sin embargo, las alteraciones oclusales podrían actuar como factores contribuyentes al agravar las consecuencias del bruxismo.
Además hay otras enfermedades que están estrechamente relacionadas con el bruxismo. La asociación entre el bruxismo y los trastornos temporomandibulares (TTM) -un conjunto de condiciones que afectan a la articulación temporomandibular (ATM) y/o los músculos masticatorios, provocando dolor orofacial, ruidos articulares y alteraciones funcionales- ha sido objeto de numerosos estudios.
En la práctica, es bien conocido que pacientes bruxómanos a menudo desarrollan dolor mandibular o disfunción articular, y viceversa, muchos pacientes con síndrome de ATM refieren antecedentes de apretar o rechinar los dientes. Un meta-análisis publicado en 2023 cuantificó esta asociación de manera contundente: la presencia de bruxismo incrementa más del doble la probabilidad de presentar un trastorno de ATM en comparación con no bruxar.
Mecánicamente, el sobreesfuerzo muscular causado por el apretamiento repetitivo podría llevar a fatiga e hiperactividad del músculo masetero y temporales, desencadenando dolor muscular y puntos gatillo. No obstante, es importante señalar que la relación bruxismo-TTM no es necesariamente causal en el 100% de los casos, sino más bien un factor contribuyente o exacerbador.
Existen individuos con bruxismo intenso que sorprendentemente no desarrollan TTM significativo, y viceversa pacientes con TTM que no reportan bruxismo (lo cual indica que también intervienen otros factores genéticos, posturales, traumáticos, etc. Aunque tradicionalmente se ha considerado que los problemas de oclusión dental (una mala alineación de los dientes) pueden ser una causa del bruxismo, la evidencia científica reciente no respalda esta teoría.
Estos factores locales como las maloclusiones dentales o la pérdida de dientes sí pueden agravar el impacto del bruxismo sobre la ATM. Por ejemplo, las maloclusiones esqueléticas de Clase III (mandíbula adelantada) o la ausencia de múltiples dientes alteran la biomecánica mandibular y se asocian a mayor incidencia de disfunción articular. En esos pacientes, si además está presente el bruxismo, los síntomas de ATM tienden a ser más marcados.
Por tanto, en el contexto clínico, un paciente bruxista con alteraciones oclusales debe considerarse de riesgo elevado para desarrollar trastornos de ATM.
Todo sobre BRUXISMO - Síntomas, tratamientos y consecuencias de APRETAR los dientes | Dentalk! ©
Síntomas del Bruxismo
Uno de los problemas del bruxismo, especialmente del nocturno, es la dificultad para detectarlo. Al ser un movimiento de dientes involuntario, los bruxistas no son conscientes de su situación hasta que alguien no se lo dice o las consecuencias empiezan a ser perceptibles a simple vista. Una de las formas más habituales de diagnosticarlo y controlarlo es visitando al dentista con frecuencia.
Rechinar los dientes también puede deteriorar el esmalte, la principal capa protectora de los dientes. Además, causar un desgaste significativo de los dientes lleva a la pérdida de esmalte dental, exposición de la dentina, sensibilidad dental y fracturas de los dientes o restauraciones dentales.
El bruxismo del sueño o nocturno está muy conectado con otros trastornos de sueño. Además, el bruxismo nocturno puede interrumpir el sueño, lo que resulta en insomnio o sueño de mala calidad, afectando la fatiga diurna y reduciendo el rendimiento general durante el día.
El bruxismo prolongado puede llevar a trastornos de la ATM, que incluyen dolor en la articulación temporomandibular, dolor muscular, y dificultad para masticar o abrir la boca. Uno de los síntomas más evidentes de padecer bruxismo es despertarse frecuentemente con dolor en la mandíbula, cuello, oído y/o cabeza. Esto se debe a que estos movimientos involuntarios pueden sobrecargar la articulación temporomandibular, la articulación situada en cada lado de la mandíbula que nos permite hablar y masticar.
Con el tiempo, esto puede, incluso, derivar en una disfunción de la articulación temporomandibular (ATM) o generar contracturas, sobrecargas o incluso lesiones en otras partes del cuerpo. El apretamiento constante de los dientes puede causar dolor en los músculos masticatorios, en la mandíbula e incluso en el cuello. El bruxismo puede causar ansiedad y preocupación sobre la salud dental, lo que a su vez puede contribuir a más estrés y empeorar el problema.

Otros signos del bruxismo:
- Las encías más inflamadas de lo normal.
- Sensación de que la mandíbula se desencaja.
- Sensibilidad, desgaste, debilidad y rotura de los dientes.
- Dolores de oído.
- Molestias cervicales.
- Fastidio al comer por la debilidad en los músculos masticatorios.
- Problemas de sueño y descanso.
- Mareos y vértigos.
Diagnóstico del Bruxismo
El diagnóstico de bruxismo históricamente ha sido un desafío, dado que gran parte de la actividad ocurre inconscientemente (particularmente durante el sueño) y no existe un test clínico único y simple que lo confirme de manera infalible. En la práctica, el primer paso para identificar el bruxismo es a través de la evaluación clínica e historial del paciente.
Esto incluye el auto-reporte o el reporte de terceros: por ejemplo, preguntar al paciente si nota tensión mandibular o dolor al despertar, o si alguien ha escuchado sonidos de rechinamiento durante la noche. Existen cuestionarios estandarizados y escalas de evaluación que ayudan a cuantificar la frecuencia e impacto percibido del hábito.
Junto a la anamnesis, el odontólogo realiza un examen buscando signos clínicos indicativos de bruxismo, tales como facetas de desgaste dental inusual (que no se explican solo por la edad ni la dieta), hipertrofia de los músculos maseteros (volumen aumentado por ejercicio continuo), líneas de impresión o mordeduras en la mucosa y lengua, fracturas de restauraciones dentales sin causa aparente, y limitación o dolor a la palpación de los músculos mandibulares.
Entre las herramientas instrumentales para diagnosticar bruxismo, el estándar es la polisomnografía (PSG) con registro audiovisual. La PSG consiste en monitorear al paciente durante el sueño en un laboratorio especializado, midiendo la actividad bioeléctrica muscular (electromiografía de músculos maseteros/temporales), movimientos mandibulares, flujo respiratorio, esfuerzo cardíaco y actividad cerebral, entre otros parámetros.
La PSG permite detectar con precisión los eventos de bruxismo del sueño (llamados eventos de actividad rítmica masticatoria), diferenciándolos de otros movimientos orofaciales durante el sueño. No obstante, se trata de una prueba costosa y de difícil acceso general (requiere equipo y personal de un laboratorio del sueño), por lo que no se emplea de rutina en todos los pacientes.
Además de la PSG, se han desarrollado métodos menos complejos para registro domiciliario. Existen dispositivos intraorales similares a una férula o protector bucal que contienen sensores de presión, de electromiografía, o una plancha muy fina recubierta de colorante que marca los movimientos dentales, los cuales el paciente usa durante la noche para registrar la actividad de apriete/rechinamiento.
En cuanto al bruxismo diurno, la observación directa es difícil fuera del consultorio. Una estrategia reciente es el uso de aplicaciones móviles de monitoreo basadas en evaluación momentánea: apps que envían recordatorios aleatorios al paciente durante el día preguntándole si en ese instante está apretando los dientes o no, creando así un registro diario de la frecuencia de bruxismo consciente. Del mismo modo, dispositivos de biofeedback (p.
Tratamientos para el Bruxismo
Ahora que ya tenemos claro qué es el bruxismo, qué lo provoca y qué consecuencias tiene, es momento de profundizar sobre los tratamientos para este trastorno bucodental. Hay que tener en cuenta que, en algunas ocasiones, el problema puede desaparecer por sí solo, por lo que no es necesario ningún elemento añadido.
Dado que ciertas maloclusiones pueden agravar la sobrecarga articular, en pacientes con discrepancias óseas marcadas o contactos prematuros podría valorarse un tratamiento de ortodoncia o incluso ortognático (quirúrgico) como parte del manejo integral. La corrección de la mordida (por ejemplo, descruzar una mordida profunda o alinear un apiñamiento severo) puede mejorar la distribución de fuerzas durante la función y potencialmente reducir la intensidad de la parafunción en algunos casos.
Sin embargo, es importante manejar las expectativas: corregir la oclusión no garantiza que el bruxismo desaparezca, puesto que, como se discutió, el hábito tiene componentes centrales independientes de la mordida. Aun así, en un paciente bruxista con maloclusión, el alinear dientes y optimizar la relación maxilar/mandíbula puede aliviar otros factores de estrés o compensación neuromuscular.
Clásicamente la piedra angular en el manejo odontológico del bruxismo son las férulas oclusales (placas de descarga nocturnas). Estas son dispositivos removibles de resina acrílica rígida que el paciente usa típicamente durante el sueño. Su objetivo principal es proteger las piezas dentales del desgaste y distribuir de forma más homogénea las fuerzas oclusales para reducir el estrés en dientes individuales.
Para desarrollar las férulas de descarga se toman unos moldes o escaneados digitales de la boca para poder estudiar el caso, para a continuación preparar el dispositivo adecuado a cada dentadura. Un especialista en fisioterapia de la articulación temporomandibular puede ayudar a descontracturar y relajar los músculos masticatorios, disminuyendo así el cansancio muscular y el dolor de cabeza.
La fisioterapia de la articulación temporomandibular incluye técnicas manuales para estirar y relajar los músculos masticatorios, masajes en puntos gatillo del masetero/temporal, movilizaciones suaves de la mandíbula y ejercicios de propiocepción mandibular. Estas intervenciones buscan disminuir el dolor muscular y mejorar la amplitud de movimiento de la mandíbula cuando está limitada.
Otra técnica utilizada es el dry needling o punción seca de los músculos masticatorios, que consiste en introducir agujas finas (similares a las de acupuntura) en los puntos musculares contracturados para lograr su relajación reflejada.
Además de los tratamientos anteriormente mencionados, hay que tener en cuenta que, si el bruxismo ha provocado ya un grave desgaste de los dientes, el odontólogo puede tener que remodelar las superficies de masticación de los dientes. Para ellos es posible que haya que colocar restauraciones como pueden ser incrustaciones, coronas, etc.
Aunque no se suele recurrir a la medicación para tratar este problema, algunos profesionales podrían recomendar el uso de relajantes musculares y/o medicamentos contra la ansiedad y el estrés. Entre los fármacos sistémicos, los relajantes musculares y ansiolíticos de acción nocturna son los más empleados. Por ejemplo, bajas dosis de benzodiacepinas como el clonazepam antes de dormir pueden reducir la actividad muscular mandibular durante el sueño y mejorar la calidad del mismo, aunque su uso prolongado se limita por riesgo de dependencia y somnolencia diurna. Otros fármacos probados incluyen ciertos antidepresivos tricíclicos (ej. amitriptilina en dosis bajas) que además de mejorar bruxismo pueden aliviar dolor crónico facial, y...
Además, existen tratamientos de prevención del bruxismo:
- Hacer deporte.
- Tener momentos de relajación diarios.
- Evitar morderse las uñas.
- Usar férulas para evitar la rotura de los dientes.
- Evitar comer alimentos dulces y duros.
- Aplicar paños calientes sobre la zona afectada.
- Acudir al dentista para asesoramiento.
- Reducir el consumo de café.
- Dejar de fumar.
Fracturas Dentales: Causas y Tratamientos
Las fracturas dentales son una de las urgencias más comunes en odontología. Un golpe, una mordida fuerte o el desgaste con el tiempo pueden provocar una fisura o fractura en el diente, causando dolor y comprometiendo la estética de la sonrisa.

Las fracturas dentales pueden clasificarse en diferentes categorías según su severidad y ubicación:
- Fisuras en el esmalte: Son pequeñas grietas superficiales que no afectan la funcionalidad del diente, pero pueden causar sensibilidad.
- Fractura de cúspide: Ocurre cuando una parte del diente, generalmente en las muelas, se rompe, pero sin afectar la raíz.
- Fractura coronal sin afectación de la pulpa: Afecta la capa externa del diente (esmalte y dentina), pero no llega al nervio.
- Fractura coronal con afectación de la pulpa: Es más grave, ya que el nervio dental queda expuesto, causando dolor intenso.
- Fractura radicular: La fractura llega hasta la raíz del diente y, en muchos casos, requiere la extracción de la pieza.
- Fractura completa del diente: El diente se parte completamente en dos, lo que suele requerir su extracción o un tratamiento avanzado.
Saber identificar el tipo de fractura es clave para aplicar el tratamiento adecuado. Si la fractura alcanza el nervio del diente, es necesario realizar una endodoncia para eliminar la pulpa dañada y evitar infecciones. La prevención es clave para evitar este problema.
Las fracturas dentales pueden afectar tanto la funcionalidad como la estética de tu sonrisa, pero con un diagnóstico adecuado y el tratamiento correcto, es posible restaurar la salud de tus dientes.
Tratamientos para Fracturas Dentales
La fragilidad dental se puede relacionar con la descalcificación dental y con el desgaste dental producido por el bruxismo y por la mala oclusión. No reparar una pieza dental que se rompe puede favorecer la colonización de bacterias y la proliferación de caries, sensibilidad dental y dolor.
Si la fractura está en las capas más superficiales del esmalte, es posible no sentir dolor. Para proceder a la reparación de un diente roto, primero se realizan radiografías (RX) periapicales del diente, para ver si hay afectación pulpar. Si la fractura afectara al nervio, se debe realizar la endodoncia y reconstruirlo.
Las reparaciones dependen de la magnitud de la fractura, de la parte de diente fracturada y de la posición en la boca del diente fracturado. Según sea la causa de la fractura dental, se deberá actuar también en dientes colindantes. Si el motivo es el traumatismo de un solo diente, una caries o la rotura de un empaste antiguo, no es necesario tratamiento en el resto de los dientes.
En las zonas frontales, solemos recurrir a las reconstrucciones de composite y a las carillas/coronas estéticas de porcelana, dependiendo del grado de fractura y de la edad del paciente.
Opciones de Tratamiento para el Desgaste Dental
| Tratamiento | Descripción |
|---|---|
| Carillas dentales | Láminas delgadas de porcelana o resina compuesta que se adhieren a la parte frontal de los dientes. |
| Coronas dentales | Fundas que se colocan sobre los dientes desgastados para restaurar su forma y fuerza. |
| Empastes dentales | Se utilizan para reparar dientes con caries o desgaste leve a moderado. |
| Férulas nocturnas para bruxismo | Para pacientes que sufren de bruxismo, ofrecemos férulas nocturnas personalizadas. |
| Ajuste de oclusión | Realizamos ajustes de oclusión para corregir problemas de mordida y distribución desigual de la fuerza entre los dientes. |