Sonido, Lengua, Paladar y Onomatopeyas: Una Exploración Detallada

La boca es una fuente rica y variada de sonidos, que van más allá de lo simplemente vocal. Lo bucal abarca y amplía lo vocal, incluyendo una amplia gama de sonidos producidos por la interacción de diferentes partes de la boca.

La lengua, con su notable movilidad, juega un papel crucial en la modulación de estos sonidos. Junto con los labios, la lengua permite crear una variedad infinita de consonantes y otros sonidos del habla.

Las praxias orofaciales u orolinguales están implicadas y cumplen una función muy importante en el proceso de la deglución y de la voz. La realización correcta de las praxias es fundamental para poseer una adecuada articulación de los fonemas. Como ha quedado demostrado, las praxias están íntimamente relacionadas con la correcta articulación del habla.

Por lo que son imprescindibles en la reeducación de las alteraciones de la articulación como en la dislalia, en la rehabilitación de la disglosia y disartria, así como en las alteraciones relacionadas con la alimentación como en el caso de la deglución atípica y la disfagia. Después de saber que la praxias son la base de una adecuada articulación no se deben obviar o menospreciarlas.

Para ilustrar este comentario, serviría como ejemplo la pronunciación del sonido /rr/, en la articulación de este sonido, están implicados todos los órganos fonoarticulatorios: labios, lengua, mejillas, músculos maseteros, músculos buccinadores, la respiración y el soplo.

A continuación os dejamos una pequeña historia para trabajar las praxias y las onomatopeyas; inventada por nosotros. ¡Vamos a jugar!… la boca se abre y cierra mucha veces deprisa y despacio.

La señorita lengua sale a tomar el sol, ¡Oh empieza a llover, se mete corriendo en la boquita! ¡Oh! qué cansada estoy dice la lengua, me entro a mi boca a descansar (dejando la lengua arriba en las montañitas del paladar).

Se oye: toc, toc… la señorita lengua llama a un lado y al otro de la mejilla con fuerza, como nadie la ve, barre el techo de la boca (el paladar), una y otra vez. Como tiene un billete se va de viaje en tren: chucu-chucu-chucu. Después se monta en un helicóptero: tac-tac-tac, en un coche de policía: nino-nino-nino y en la moto de Dani Pedrosa: brum-brum-brum. Por último se monta en un lindo caballo: clo-clo-clo (golpe seco de la lengua contra el paladar), hace burla como un lorito: la-la-la-la, y vibran con fuerza: ru-ru-ru, para que nadie la escuche hace el sonido del silencio: shsss.

Con tanto jaleo nos hemos cansado y bostezamos.

Además de los sonidos del habla, la boca también produce otros sonidos, como el silbido, que puede ser producido por los labios o entre la lengua y los labios.

Las onomatopeyas son palabras que imitan sonidos naturales o artificiales. Sin embargo, muchas onomatopeyas están influenciadas por significados que no se corresponden con el sonido real. Por ejemplo, el "tic-tac" del reloj o el "quiquiriqui" del gallo son onomatopeyas comunes.

La Real Academia Española, o mejor decir, de la lengua castellana, nos hace una descripción de las palabras que contienen la grafia "ch" con una explicación sobre su etimologia: son onomatopeyas, la mayoria, y las otras, creo, etimologias más que dudosas. El sonido

El Sonido y su Significado

Hay un tipo de palabras castellanas, pero también de otras lenguas romances, que contienen el sonido , escrito en otras lenguas con la grafía “x” (catalán, vasco o gallego), “c” (italiano) y también y ciertas veces como “s”, “j” o “y”. No obstante la forma de escribirse, parece del todo posible que esta “i” inicial consonante o semiconsonante, o la “c” unida a “e” e “i” (“ci”, “ce”), diera sonidos como . Este sonido lo podemos captar no tan solo por su sonido palatal, un tanto oclusivo, a veces sonoro como en la “j” francesa, y a veces sordo como en la “ch” castellana, pero siempre palatal, como si empujáramos la lengua contra el paladar , sino que también se puede captar por su significado que nos previene de la existencia de este sonido, y que el significado de este sonido esta muy en consonancia con su forma de pronunciarse dentro de la boca.

Precisamente por enganchar o depositarse la lengua al paladar es que da este significado concreto: el de estar un cosa depositada, echada, una cosa sobre el suelo, o sobre otra, etc.

Muchas de las palabras que contienen este sonido la Real Academia Española, es decir, de la lengua española, o aun mejor, castellana, no ha encontrado su origen en el latín, sino que les atribuye un significado onomatopéyico, es decir, basado en el lugar (“Topo”, lugar en griego), En eso debo decir que de onomatopeya nada de nada. Ningún lugar, como veremos a continuación, produce ese sonido, pero si que es más que claro que estas palabras tienen que ver con lugares y cosas que se depositan, en consonancia con el significado básico del sonido fonema .

Las onomatopeyas son aquellas palabras que imitan los sonidos naturales, exteriores de la naturaleza. Conozco pocas onomatopeyas y aun así creo que todas ellas están contaminadas de significados que no responden al sonido que realmente se escucha. Por poner dos de los ejemplos más claros podían ser: el “tic-tac” del reloj, o el “quiquiriqui” del gallo, como onomatopeyas más aceptables.

De 30 palabras escogidas al azar que contienen este sonido , y además con la misma grafía “ch”, el castellano y la RAE (Real Academia Española) considera que 9 de ellas son onomatopeyas: “chafar”, “chapa”, “chapoteo”, “chaparrón”, “chapurrear”, “chascar”, “charco”, “churro” y “chupar”. Nada menos que el 30 %.

Otras 5 son de origen italiano: “charla”, “chanza”, “chaleco”, “chicha” y “salchicha”.

Otras 5 de origen francés: “rechazar”, “tacha”, “charcutería”, “chal” y “chaqueta”, 5 que supone un 16 %.

De origen latino, aunque dudosas para mi, se detectan 7: “echar”, “chapuzas”, “chancleta”, “chato”, “chico”, “chisme” y “chichón”, un 23 % del total.

Por último 4 palabras más con orígenes diversos: “muchacho”, desconocido, “cheque”, del inglés “check”, ‘comprobar’, “chaval” del gitano “chavó”, ‘muchacho’ y “chaparro”, del vasco “txaparro”, ‘mata de encina’, lo que supone un 13 % del total.

Todos son datos de la RAE, pero veamos la fiabilidad de esas etimologías.

Algunas etimologias no se aguantan como la de “chicho”, del latín “ciccum”, palabra que dificilmente se encuentra en diccionarios de latín, y que significaba 'cosa de pequeño valor'. No seria fácil relacionarla con el vasco “txiki”, 'pequeño', o con un idioma prelatino que diera palabras tan básicas en léxico catalán como “xic”, 'trozo, pizca'.

Otra es el “chisme” que se hace derivar del latín “cimex”, 'chinche'. Se supone que los chismes pueden llegar a picar tanto como un chinche, pero no encuentro otra relación entre un insecto y una forma de hablar, que quizás se relacionaria más con otras palabras como “chistar”, “cuchichear”, etc.

“Chato” se hace derivar de “plattus”, 'aplanado', que es perfecto en cuanto al significado, pero, ¿y su fonética? Para llegar a “chato” desde “plattus” haria falta una evolución del tipo: plattus > lattus > llattus > jattus > chatus. Una evolución fonètico no imposible, pero que yo creo que seria más fácil entender “chato” si atendemos al significado basico de , 'depósito', 'cosa tumbada', y relacionarla con palabras vascas como “xafla”, 'redoncha', 'lámina', o “xabal”, 'anchito' o “xapata”, 'zapatilla', o simplemente con otras palabras que la RAE llama onomatopeyas, como “chapa”, en donde queda más que clara su significación de algo que se superpone al suelo, que es más que nada plano, achatado, ancho.

Otra palabra extraña para mi es “chichón”, de un antecedente latino “abscessero”, 'tumor', que no se encuentra en ningún diccionario normal, pero que no dudo que pudiera existir en latín y que ha dado nuestro “abceso”. Pero de aquí a relacionarlo con “chichón” no le veo la relación, sobretodo fonética. Creo que si podemos relacionar la palabra con otras como “chicha”, o “salchicha”, que según nos dice el diccionario de la RAE son de origen italiano (luego las veremos). Yo no dudaria en relacionarla con otras palabras, además de las dichas, como “chicho” o l vasco “txitxi”, 'carnosidad', ya que el bicho o parte carnosa suele encontrarse en el interior de una cáscara, o de una cosa como en el caso del gusano, o del embutido dentro de la tripa, etc.

También “chapuzar” tiene un origen latino dudoso. Se trata de “subputeare”, 'submergirse en un pozo'. Es bastante difícil demostrar, primero, porque este verbo no lo encontramos en un diccionario de latín, y, segundo, porque “chapuzar” es algo más que submergirse en un pozo, y se relaciona con otra palabra catalana como “cabussar-se” oy “cabussereta”, 'voltereta', y en las cuales la primera raiz contenida, “cab-”, responde al extremo del cuerpo, la cabeza, “chap” quizás por influencia del francés, más la raiz “-us”, seguramente derivada del verbo vasco “utzi”, 'dejar, abandonar', aunque ha dado adjetivos con el sentido de 'sin', como en “gam-uza”, 'sin punta', o “emb-ozo”, 'sin boca', etc.

Otro verbo con origen latino es “echar”, forma vulgar del más culto “yacer”, todos derivados de verbos como “iacere”, “iacio”, 'lanzar, tirar', o de “iactare”, con parecido significado. La “i” inicial del latín se corresponderia al sonido o al sonido de la “j” no castellana, como el francés o el catalán. La “ch” de “echar” no se puede atribuir a la “c” de “iaceo”, ya que la “ch” equivale a la “i” que daria también “y”. La “e-” inicial de “echar” que podriamos pensar como resultado de la evolución de “ia-” no es tal, ya que estas dieron “cha-”, y la “e” seria un prefijo añadido posteriormente con el significado de 'afuera', como en otros verbos “e-levar”, o “e-volucionar”.

Para acabar con este grupo del 24 % de origen supuestamente latino, tenemos la palabra “chancleta”, que es evidentemente un diminutivo de “chancla”, aunque no sé la razón porque se hace derivar de “chanca”, que aunque parecido no es la misma palabra. Además, si tomamos “chanca” como origen de la palabra “chancleta”, la RAE dice que proviene de un vocablo latino tardio “zanca”, y que siguiendo la RAE dice que pudiera proceder de una palabra persa “zanga”, 'pierna'. No sé que necesidad tiene la RAE de ir tan lejos para conseguir un concepto como el de 'pierna', cuando el mismo vasco tiene la palabra “hanka”, 'pie, piernaa', o con el mismo castellano “anca”, 'cadera, grupa, parte trasera del animal cuadrúpedo', ya quel parecido con “chanca” es total. También en algunas lenguas germánicas encontramos “hanka” para expresar 'pierna'. Y también sin movernos del castellano más dialectal andaluz tenemos la palabra “chanca”, que significa 'triturar', y “zanco”, 'zapato con suela de madera'. En todas esta palabras, incluso careciendo del sonido , tienen que ver con el pie y con la pierna, y especialmente “chancar” tiene que ver con el hecho de apretar con fuerza una cosa entre dos superficies planas, tal como sucede cuando se pisa con un zapato una cosa sobre el suelo.

Precisamente “chanca” enlazaria con la raiz “chap”, que como más tarde ser verá, dió lugar a zapato, puesto que este es basicamente una suela ancha, que se pone bajo el pie para protegerlo en el momento de pisar el suelo. Sin a “chan” añadimos la raiz “cla”, relacionada con la contracción de la raiz “cal”, de la cual derivar palabras como “cal-zar”, con el significado de algo por donde entrar, tal y como pasa con las aberturas de los calzados y otras ropas que se “calzan”, y que también da lugar a palabras con el sentido de cosas que se hunde, que se introducen como, por ejemplo, “in-gle” o “te-cla”, veremos como la palabra “chancla” es de patrimonio ibérico y enlaza con raices antiguas como son “chan” o “cal”.

Respecto al grupo de las palabras italianas o francesas, cinco de cada origen, que representan un 16 % cada grupo, me gustaria hacer algunas consideraciones. Para empezar con las palabras “chicha” y “salchicha”, ambas derivadas de “ciccia”, 'carne' en italiano, creo que, como he citado antes con “chichón”, habria que relacionarlas con la raiz “xix” o “chich”, que se refiere a todo aquello que se deposita en el interior de algo, tal y como sucede con el embutido y la carne, que es la parte carnosa que se saca de un animal sacrificado, o la parte carnosa de un molúsco, también llamado “chicho”. Por lo tanto no creo que su origen fuera exclusivamente italiano.

También la RAE propone como de origen italiano la palabra “chaleco”,del italiano “giuleco”, proviniente de un anterior turco “yelek”. Esta prenda, como las otras que veremos de origen francés, “chal” y “chaqueta”, han de entenderse como piezas de ropa que se superponen, que se depositan encima de las personas que las llevan.

Otras palabras de origen italiano son “charlar” y “chanza”, que creo tienen más paralelos en otros idiomas y en otras expresiones más coloquiales, como la castellana “cháchara”, o la catalan “xarrar”, que nos acercan al sentido etimológico básico de la raiz “cha” con su sentido de depositar, echar, lanzar, y en este caso, palabras.

Continuando con las de origen frances encontramos dos prendas de vestir: el “chal”, que parece ser una palabra que llegó a Francia proviniente de Persia, donde el nombre de “chale” denomina una prenda de ropa similar al chal. La otra prenda que se superpone encima del cuerpo es la “chaqueta” del francés “jaquete”. Estas, junto al “chal” italiano, creo que provienen de un mismo origen en el cual la característica principal de la prenda radica en ser prendas que se echan, que se colocan encima de los hombros, con la particularidad de la “chaqueta”, en la cual podemos extraer la raiz “ak” con el sentido de extraer hacia afuera, ya que como el saco tiene esa funcionalidad de poderse poner y a la vez sacar.

Otra palabra de etimologia francesa, segun la RAE, es “rechazar”, que se hace derivar del francés “chasser”, 'cazar', y que creo que se ajusta mejor a la raiz “cha”, que no se corresponde con el sentido de 'cazar' sino de 'tumbar', 'echar', y en caso de “rechazar”, 'volver a echar', en el sentido de derribar la acometida o el empuje se que hace contra la persona que se defiene y rechazar el embite.

También “charcuteria” pudiera relacionarse con el despiece, corte, y embutido de la carne, a fin de elaborarla de forma más fácil de conservar o con otro aspecto del normal. Esto se relacionaria con las otras palabras citadas: “chicha”, “chicho”, “salchichón”, etc.

Para acabar con el grupo de ascendencia francesa tenemos la palabra “tacha” que se relaciona con “mancha” (otra vez el sonido ) ya que se superponen a una superficie, o se refiere, también, a la cabeza ancha de un clavo, también llamado “tachuela”.

Por lo tanto en este segundo grupo de palabras franco-italianas, representan el 33 % del total escogido, y vemos en el explicaciones o origenes muy lejanos cuando la explicación se puede hacer por comparación con palabras y significados en torno a la raiz “cha”, que abarca desde prendas de ropa (chaleco, chal, chaqueta) a formas de hablar (charlar, chanza, chachara, ...) a formas de presentar y cortar la carne (salchicha, chicha, charcuteria,...).

Pasando al tercer grupo de palabras, las mal llamadas onomatopeyas por la RAE, vemos que son 9, nada menos que un 30 % de las 30 del total. Deberiamos preguntarnos como es posible que tantas palabras, y todas con el sonido-fonema , sean de origen onomatopéyico. Aunque en el vasco se da que este sonido es utilizado como fórmula para expresar dimutivo de otra, este caso no se da nunca o casi nunca en el castellano. Más bien hemos de ver en este sonido un significado concreto que no responde a un sonido existente en la naturaleza, aunque puede que en ciertos casos se dé algo parecido. Este sonido responde al hecho de poner la lengua en el paladar, con cierta presión, y con ello se establece una figura con todo aquello que rodea al hombre y que se pueda representar por una cosa superpuesta a otra, de forma que una se aplasta sobre otra. El hecho de superponer, de echar, de depositar, de ejercer cierta presión plana sobre otra cosa, esta prefigurada en el sonido que produce la lengua sobre el paladar, es decir, el fonema “ch”.

También se da el caso que el hecho de superponer el pie o otras cosas planas sobre la superficie del agua produzca un sonido que pueda recordar, aunque sea minimamente, al sonido de la lengua sobre el paladar. Por ello, de todas las palabras, quizás “chapoteo” pueda ser onomatopéyica, sinembargo otras parecidas como “chapa”, de la misma familia, no producen ningún sonido pero si se relaciona con el hecho de cosa aplanada que se superpone a otra.

De la misma maner pasa con el verbo “chafar”, en el que dos superficies que entran en contacto producen un aplastamiento de otras cosas menores y más frágiles que se encuentren entre medio. También el “chaparrón” se refiere a las nubes anchas, aplanadas, que suelen descargar violenta y rápidamente su contenido en lluvia. Igualmente pasa con otras palabras como “chaparro”, que la RAE atribuye al vasco “txaparro”, en origen 'mata baja de encina' y que es utilizada para cualquier cosa especialmente ancha, plana y baja.

Tampoco me cabe duda que el gitano “chavó”, 'muchacho' tenga que ver con “chaval” y “chaparro”, así como todas las otras palabras de esta serie, que como hemos visto se refieren a algo que esta depositado, echado, tumbado, con forma baja y aplanada, y con diferentes aplicaciones como podemos ver. Es también muy probable que de “chapa” o “chaba” surgiera “chapata” tal y como hoy dia aun se le da a la barra de pan, de origen italiano, especialmente aplanada o aplastada. También de esta raiz surge “zapata” o “sabata” , es decir, la suela o chapa que se coloca en la base del pie para su protección.

Respecto al agua o a las materias líquida o plàsticas, encontramos que cuando son aplastadas y sometidas a presión, escapan por los lados partes de estos líquidos o matérias plásticas, produciendose lo que conocemos como “chorros” y “ch...

En resumen, los sonidos producidos por la boca, la lengua y el paladar son fundamentales para el habla y la comunicación. Las onomatopeyas, aunque a menudo influenciadas por significados subjetivos, intentan capturar y representar sonidos naturales y artificiales.

Tabla de Orígenes de Palabras con el Sonido

Origen Palabras (Ejemplos) Porcentaje
Onomatopéyico (RAE) chafar, chapa, chapoteo, chaparrón, etc. 30%
Italiano charla, chanza, chaleco, chicha, salchicha 16%
Francés rechazar, tacha, charcutería, chal, chaqueta 16%
Latín (Dudoso) echar, chapuzas, chancleta, chato, chico, chisme, chichón 23%
Varios muchacho, cheque, chaval, chaparro 13%
Anatomía de la boca

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