Sopa Castellana: Receta Tradicional y Reconfortante

La sopa de ajo, también conocida como sopa castellana, es un plato humilde y de aprovechamiento que ha alimentado a generaciones en España. Este plato, arraigado en la cocina popular, solía disfrutarse en Semana Santa, Navidad o como almuerzo de labradores. Hoy en día, sigue siendo una opción deliciosa y reconfortante, perfecta para los días fríos.

Este sabroso caldo de ingredientes modestos es el resultado directo de años de ingenio y creatividad motivados por la austeridad más absoluta. Es en la humildad donde reside la grandeza, y pocos platos lo muestran tan bien como nuestra amadísima sopa castellana, también conocida por algunos como sopa de ajo. Fue creada durante la posguerra española ante la escasez de alimentos para combatir la hambruna, ya que se trata de un plato fácil y económico.

Hoy te proponemos una receta fácil y deliciosa que querrás preparar una y otra vez. Ahora que se acerca el frío, dejamos de lado las ensaladas y los gazpachos para sustituirlos por platos de cuchareo con fundamento y bien calentitos que además, aporten energía. Ya tenemos el frío a la puerta y la Navidad prácticamente encima. El cuerpo nos pide recetas de sopas y es lo que toca cocinar.

Esta receta tradicional es una forma rápida y fácil de introducirse en el apasionante mundo de los pucheros. Aprovecha el pan que te sobró ayer, pica un poquito de jamón (opcional), prepara el pimentón y reserva tu mejor aceite de oliva para la ocasión.

Ingredientes Básicos de la Sopa Castellana

Los ingredientes básicos de esta tradicional sopa son: pan duro, ajos, pimentón dulce o picante y agua. Sin embargo, para conseguir que la sopa castellana quede más sabrosa y contundente, forma parte ya de la tradición añadirle además unos tacos de jamón y un huevo por comensal, que pondremos a última hora para que se cocine junto con la sopa.

Como decíamos la sopa requiere de pocos ingredientes y muy fáciles de conseguir. En cualquier supermercado o tienda de barrio podemos encontrarlos. No por elegir un pan del día anterior, tenemos que conformarnos con cualquiera. Intenta utilizar un pan rústico, de masa madre, con buena miga y corteza. El mejor pan para estas sopas es el pan castellano, de trigo blanco. Dicen que la corteza del pan puede llegar a estropear la receta por eso en muchas panaderías al llegar la Semana Santa venden pan de sopa.

En nuestra sopa, además, hemos sustituido el agua por caldo de pollo y no le hemos puesto sal porque el jamón y el caldo ya hacen esta sopa muy sabrosa.

Tabla de Ingredientes (6 personas)

IngredienteCantidadNotas
Ajos10 dientesPelados y fileteados
Huevos61 por persona
Pan duro12 rebanadasPreferiblemente del día anterior
Jamón serrano150 gEn tacos pequeños
Caldo de carne o agua3 litrosDepende del tamaño de la cazuela
Pimentón dulce2 cucharadasO picante, al gusto
Aceite de oliva virgen extra50 mlDe calidad
Sal6 gAl gusto, considerar el jamón
Pimienta2 gAl gusto

Valor nutricional aproximado por ración : 0.7€/pers. 187kcal/100g

Preparación de la Sopa Castellana Paso a Paso

Una vez tenemos todos los ingredientes encima de la mesa, nos pondremos manos a la obra. Sigue estos pasos para preparar una deliciosa sopa castellana:

  1. Preparación inicial: Pelamos y fileteamos los ajos, no es necesario que sean muy finos. El ajo debe dar olor y también proporcionar la emulsión entre el agua y el aceite para que la sopa sea excelente.
  2. Sofrito de ajos y jamón: Elegimos una cazuela grande, calentamos el aceite en el fondo e introducimos el ajo. Salteamos hasta que comiencen a coger un color dorado (pero cuidado que no se arrebaten). Añadimos también el jamón cortado en trozos pequeños. Agrega el jamón y dale una vuelta.
  3. Añadir el pan y el pimentón: Cuando los ajos tengan un color miel tostado añadimos 6 rebanadas de pan duro y les damos unas vueltas. Retiramos la cazuela del fuego y espolvoreamos con el pimentón dulce. A mí me gusta así aunque mucha gente lo hace con pimentón picante. El pimentón cumple una doble función: colorea de rojo el pan y además proporciona aroma. Para ello con la cazuela fuera del fuego para evitar que el pimentón se queme.
  4. Cocer la sopa: Removemos todo bien y que se junte el aceite con los ajos, el jamón, el pan duro y el pimentón. Volvemos a colocar la cazuela al fuego y añadimos la mitad del caldo o agua. Depende del tamaño de la cazuela, pero vamos a emplear unos 2,5 - 3 litros de agua, aproximadamente. El caldo debe estar siempre a temperatura media baja. Porque el truco de esta sopa es que el agua o el caldo nunca rompa a hervir durante el proceso de cocción.
  5. Remover y cocer: Removemos todo durante 2-3 minutos más y sin dejar de remover agregamos el resto del caldo o agua. Si no tenéis caldo también se puede hacer sólo con agua. Cocemos a fuego moderado durante unos 20 minutos, en ese tiempo no hace falta remover la sopa. Colocamos en la superficie y las dejamos flotar hasta que se ablanden. Añadimos sal y pimienta negra recién molida.
  6. Añadir los huevos: Rompemos los huevos y los echamos a la sopa. Suelo añadir un huevo por comensal pero depende de cada uno, si queréis dos o tres… a vuestro gusto. Dejamos cuajar durante 2-3 minutos. La yema la ponemos después en cada plato, se cocina con el calor de la sopa. Cuando añadimos la sopa al cuenco la yema se mezcla con la sopa y queda deliciosa.
  7. Servir: Servimos muy caliente en un cuenco o si tenemos en cazuelas de barro (es lo propio). ¡Qué aproveche!

En una cazuela grande, ponemos 2 cucharadas de aceite de oliva. Laminar el ajo y sofreírlo a fuego suave 2-3 min. Añadir el pan frito y cocer a fuego bajo unos 10 minutos hasta que se hidrate completamente. Poner a punto de sal. A esta mezcla se incluyen los taquitos de jamón. Cuando la mezcla esté unificada, volvemos a poner la cazuela en el fuego y servimos el caldo de pollo o agua. Dejamos que repose durante unos minutos y en siguiente instancia, que la sopa cueza durante 20 minutos a fuego medio (durante este tiempo no será necesario remover el caldo). Llega el momento de añadir los huevos a la sopa. Como hemos comentado, uno por persona es lo habitual (aunque esto depende de gustos).

Calienta el aceite y sofríe los ajos en una cazuela, hasta que estén dorados, vigilando que no se quemen. Cuando añadas el pimentón ten cuidado de no dejarlo en el fuego demasiado tiempo, ya que podría quemarse y amargar el sabor de la sopa. Añade las rebanadas de pan y remueve para que se hidraten y empapen bien con la mezcla. Incorpora el caldo, prueba y rectifica la sal si es necesario. Deja que la sopa cueza a fuego medio durante 20 minutos.

Cuando quede un minuto para retirarla, separa las yemas de las claras. Añade únicamente las claras a la cazuela y remueve hasta que cuajen y se formen los característicos hilos blancos. Sirve la sopa bien caliente en cada plato o cuenco, y coloca una yema en el centro.

Trucos y Consejos para una Sopa Castellana Perfecta

  • Dora el ajo en un aceite de oliva virgen extra de calidad y vigila que no se queme. Este punto es clave para que la sopa quede rica, de lo contrario podría acabar desarrollando un gusto amargo.
  • Ve probando y rectifica la sal las veces que sea necesario, es habitual quedarse corto en este tipo de preparaciones.
  • Sirve la sopa bien caliente, para que la clara se integre con facilidad y la yema se mantenga firme en el centro del plato. De esta forma, podrás disfrutar de su sabor en su máximo esplendor.

Si se usan los huevos enteros quedará un huevo hilado y si se separan, escalfado. Para servirlo, recomendamos hacerlo en cuencos o cazuelitas de barro (esta es la forma tradicional de disfrutar de este plato).

Aunque sea una sopa, la contundencia de una sopa de ajo o una sopa castellana le permite ser un plato único bastante contundente. Lo que sí es fundamental también es añadir huevo a la preparación. Lo más habitual es hacer un huevo poché que se acaba fundiendo ligeramente con la sopa bien caliente. La sopa de ajo era un plato de subsistencia, humilde, que normalmente no llevaba ningún tipo de proteína animal, solo en los últimos tiempos se ha ido añadiendo jamón y/o chorizo, que le dan contundencia al plato. Así hacemos en esta receta, pero siempre se puede veganizar quitando las chacinas y sustituyendo el caldo de pollo o caldo de carne por un caldo vegetal.

Es un plato bastante nutritivo. El pan proporciona carbohidratos, el ajo aporta vitaminas y minerales, y el aceite de oliva es una fuente saludable de grasa, con grandes beneficios para prevenir dolencias cardiovasculares.

Yo las preparo a la maragata, mucho más pobres, como siempre hicieron mis abuelos: En una cazuela se calienta el agua necesaria según los comensales. Una vez que hierva se le añade un majao de ajo (al gusto) sin el germen central al que se añade sal, aceite de oliva, un dedal de unto y pimentón (dulce o picante). Se deja hervir 5 minutos, se le añade un par de huevos batidos que cuajan rápidamente. Se retira del fuego y se añade el pan duro migado (preferible el de hogaza).

Un sopa muy completa que podéis tunear como más os guste. Le va muy bien una hoja de laurel en la cocción. Mi abuela añadía también comino y resultaban riquísimas. Yo las preparo mucho más pobres que las tuyas pero también muy ricas. Los únicos ingredientes son: Pan de hogaza de unos días para poder cortarlo fácilmente en rebanadas finas, ajos, manteca de cerdo. También sirve aceite de oliva por supuesto, pimentón dulce, una pizca de picante - al gusto - le da muy buen complemento de sabor y agua. Agregamos la manteca (preferentemente Ibérica) ó aceite de oliva virgen extra + pimentón al majado. Mezclamos bien el majado y cuando el agua está a punto de hervir, paramos el fuego. Mezclamos bien y vertemos sobre el pan. Disfrutaréis de unas sopas con sabor total a ajo. En el sabor influye mucho la calidad del pimentón. Y lógicamente se le puede poner un huevo, jamón… antes de verter el agua + majado pero antes os recomiendo probarlas tal cual. Yo también le añado queso rayado. Si es manchego o Idiazabal, mejor. Además, un pimiento verde y otro rojo. O pasta de pimiento morrón. Y antes de añadir el agua, dejo que se evapore medio vaso de vino.

La también llamada sopa castellana es una receta de origen campesino. Antaño, y más con el hambre que hubo en tiempos de pre y posguerra, se aprovechaban los productos más básicos y económicos, especialmente en el campo. El pan duro y el ajo eran muy comunes en los hogares rurales y una forma sencilla para nutrirse era mezclarlos en forma de esta sopa tan tradicional. Hoy, no son pocos los restaurantes españoles que conservan este plato en sus menús del día, y es que, si está bien hecha, es una delicia.

La sopa de ajo es sinónimo de hogar, calor y confortabilidad y todo eso también tiene mucho que ver con la figura de la abuela. Cuando empiezan a bajar las temperaturas, no hay nada como tomar este plato para entrar en calor, disfrutar de los sabores 'rústicos' que le aportan los ingredientes que lleva y llenarnos de nostalgia.

Nuestras abuelas y nuestras madres ya nos preparaban este plato tan natural, tradicional y reconfortante. Les bastaba con ajos, pan, pimentón, agua y un poco de jamón para que nos quedásemos embobados contemplando el fuego. Siempre mirando la cazuela para ver si ya estaban listas para cenar. Yo aconsejo un buen tazón de sopas de ajo como cena, la primera cucharada de sopa ya mete el calor en el cuerpo. Hoy os dejo con su receta aunque no se porqué, nunca me salen al 100% como a ella… Seguro que tiene algún secreto que no me ha revelado.

AUTÉNTICA SOPA DE AJO , SOPA CASTELLANA. Receta fácil.

¿Cómo Conservar la Sopa de Ajo?

Primero, hay que dejar que se enfríe por completo y meterla en recipientes aptos para la congelación, que sean herméticos y mejor si se hace de forma individual, ya sea en bolsas o en tápers bien cerrados. Etiquétalos con la fecha y consúmelos en unos 2-3 meses. Y cuando vayas a descongelarla, lo mejor es dejarla en la nevera durante toda la noche. Recaliéntala en una olla a fuego medio y si resulta demasiado espesa, agrega un poco de caldo o de agua.

Maridaje: ¿Con qué vino acompañar la sopa castellana?

Un gran plato debe ir acompañado de una bebida que esté a la altura. Lo mejor en estos casos es optar por un buen vino. Como hemos visto, la sopa de ajo castellana se caracteriza por ser una receta de cuchara con un sabor potente y con cuerpo. Por eso, recomendamos un Raíz Reserva. Un vino estructurado, cremoso, con taninos bien integrados y una infinita largura.

¡Disfruta de esta deliciosa y tradicional sopa castellana en tu hogar!

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