¿Tienes miedo al dentista? Muchas personas sienten una gran aversión al mero hecho de pensar en una clínica dental y, por ello, evitan someterse a cualquier tratamiento, por muy necesario que sea. En muchas ocasiones, los pacientes con miedo acuden al dentista cuando, como diríamos coloquialmente, ya no tienen más remedio. Es decir, cuando tienen un dolor o molestia que les impide hacer una vida normal.

Aparte del dolor, un miedo al dentista muy típico es la anestesia y si puede llegar a sentar mal de alguna manera. Elimina el dolor y permite llevar a cabo procedimientos que de otra manera no se podrían realizar: la anestesia es una técnica esencial en todas las especialidades de la medicina y, por supuesto, en la odontología.
¿Qué es la anestesia dental?
Por anestesia dental entendemos aquella que tiene como objetivo eliminar la sensibilidad de una zona concreta de nuestro cuerpo: la boca. De esta manera, los dentistas podemos realizar cualquier tratamiento que el paciente necesite de manera indolora y cómoda.
Es importante no confundir la sedación consciente con la anestesia local. Por ejemplo, hablamos de la anestesia local, cuya misión es conseguir la pérdida temporal del tacto y dolor. Sin embargo, la sedación consiste en calmar o apaciguar a una persona. Dado que los objetivos que persiguen ambas técnicas son diferentes, la sedación consciente y la anestesia local son complementarias.
Tipos de anestesia dental
Dentro de las técnicas odontológicas existe una amplia variedad de formas de sedación. Aparte de esto, los tipos de anestesia pueden clasificarse de varias maneras.
1. Anestesia local
La anestesia local es el tipo de anestesia dental más utilizada. La anestesia local en odontología es la técnica más utilizada para eliminar la sensibilidad de la boca. Esto se debe a que puede aplicarse en cualquier tratamiento bucal que genere dolor o molestias al paciente. Incluso en determinados casos, es posible combinar varias tipologías, como ocurre con la sedación consciente o el anestésico dental en spray.
Se aplica para inhibir la conducción nerviosa en determinadas zonas de la cavidad oral, eliminando así cualquier tipo de molestia o sensibilidad. Es la más habitual, ya que se aplica en los procedimientos más frecuentes como empastes, carillas estéticas, endodoncias, implantes o cuando hay que extraer una pieza.
Se pueden utilizar diferentes sustancias, como articaína, bupivacaína, lidocaína, mepivacaína y prilocaína, que se aplican o inyectan directamente en la zona que se va a tratar. Tras un proceso en el que se ha aplicado anestesia local, el paciente sentirá que la zona tratada se encuentra adormecida o insensible.
Sin embargo, aunque no sea lo habitual, el odontólogo también puede aplicar anestesia local en una higiene dental. Esto se hace en los casos en los que el paciente cuenta con mucha placa y sarro dental subgingival, siendo su retirada excesivamente molesta.

Dependiendo de la parte de la boca que se vaya a anestesiar, se utilizan distintas técnicas anestésicas:
- Anestesia superficial: Se aplica directamente sobre la mucosa bucal o las encías en forma de aerosoles, geles o pomadas para adormecer el tejido. Los dentistas utilizan esta forma de anestesia local, sobre todo en niños y adultos sensibles al dolor, para que la inyección del anestésico real sea totalmente indolora. Al cabo de unos minutos, el anestésico hace efecto y el dentista puede aplicar la inyección sin que la persona tratada sienta ningún pinchazo.
- Anestesia por infiltración: Se utiliza sobre todo en el maxilar superior, pero también en los dientes anteriores del maxilar inferior. El dentista inyecta el anestésico directamente bajo la mucosa en la zona a tratar. A partir de ahí, anestesia la zona circundante de dientes, raíces dentales y hueso, así como el tejido blando que los recubre y la piel facial. Los pacientes sólo sienten la anestesia en forma de adormecimiento en la zona que se va a tratar. El anestésico adormece los receptores e impide que las señales de dolor se transmitan al cerebro.
- Anestesia de conducción (Troncular): Suele utilizarse para tratamientos dentales en el maxilar inferior lateral. En lugar de anestesiar una zona concreta como con la anestesia por infiltración, el dentista inyecta el anestésico cerca del nervio que irriga la respectiva mitad del maxilar inferior y anestesia así toda la mitad del maxilar inferior. Es la que suele usarse comúnmente para dormir la parte -arcada- inferior de la boca.
- Anestesia intraligamentosa: El dentista utiliza una jeringa con una aguja muy fina e inyecta el anestésico directamente en el hueco entre el diente y el hueso. Se aplica después de la troncular cuando estamos ante infecciones muy localizadas y extensas, como una endodoncia.
2. Sedación
Sin embargo, hay muchos pacientes que sienten un gran nivel de nervios cuando tienen que someterse a tratamientos considerados menores, como las higienes bucodentales. La sedación consciente es una técnica cada vez más utilizada en las clínicas dentales y que se puede llevar a cabo en cualquier tratamiento, como los implantes.
Se usa para relajar al paciente, que esté tranquilo y así su experiencia en el dentista no sea traumática. Por eso se usa también muchas veces con niños.
La sedación consciente es una técnica que consiste en administrar medicamentos sedantes a un paciente antes de comenzar su tratamiento dental, con el objetivo de que se sienta más cómodo y relajado. Al llevar al paciente a un estado de relajación profunda, la sedación consciente está especialmente recomendada para quienes padecen odontofobia. Muy ligado con el miedo, hay que tener en cuenta que las personas con un umbral del dolor bajo suelen mostrar más nervios ante un tratamiento dental.
La sedación consciente se puede utilizar en cualquier tratamiento dental, sea cual sea su envergadura. Por tanto, se puede recurrir a la sedación consciente en cualquier paciente que lo solicite, siempre y cuando sus condiciones médicas sean aptas para dicha técnica.
La sedación está indicada para aquellos casos en los que los dentistas necesitamos llevar a cabo varios tratamientos dentales en una sola sesión. Esto se debe, fundamentalmente, al alto nivel de estrés que les produce ir a la consulta del dentista y a la dificultad de colaboración (para mantenerse quietos, abrir la boca…). Algo parecido a lo anterior ocurre con muchos niños. Hay algunos niños muy nerviosos o con mucho miedo al dentista que tienen dificultades para mostrarse colaboradores con el profesional.
Reducción del miedo, los nervios, el estrés y la ansiedad: esta es una de las motivaciones principales de los pacientes que solicitan sedación consciente en el dentista. Esto es una ventaja especialmente importante en el caso de los niños, ya que contribuye a que no se conviertan en futuros adultos con odontofobia.Seguridad: la sedación consciente es una técnica segura y ampliamente utilizada en Odontología. Se realiza bajo estricto control y supervisión de un médico anestesista, que está presente en todo momento, mientras el dentista lleva a cabo el tratamiento. El anestesista administra y regula la dosis de sedación, además de controlar las constantes vitales de la persona.
El paciente que se somete a un tratamiento con sedación consciente en ningún momento pierde el conocimiento ni se altera la percepción sensorial de un modo comparable al de una anestesia general. La sedación consciente es una opción disponible para todo tipo de tratamientos, y se realiza en la propia clínica dental. Está recomendado siempre que el paciente tenga problemas derivados de su miedo al dentista.
Bajo el paraguas de “sedación consciente” nos referimos a dos técnicas distintas: la sedación consciente inhalatoria y la sedación consciente intravenosa.
- Sedación consciente inhalatoria: A diferencia de la técnica anterior, la sedación con óxido nitroso es menos profunda y no es intravenosa, sino que consiste en colocar una mascarilla para que el paciente inhale el gas. Es un procedimiento con efectos rápidos, eficaces y totalmente seguros. Un ejemplo de aplicación de este tipo de sedación es la que realiza Lara & Ochoa Clínica Dental en los tratamiento de los pacientes que no se encuentran cómodos en el dentista debido al miedo. Se lleva a cabo aplicando una mascarilla por la que se inhala óxido nitroso, aunque también se puede usar diazepam, midazolam o propofol.
- Sedación consciente intravenosa: La sedación consciente intravenosa utiliza fármacos sedantes por vía intravenosa para controlar la ansiedad. La sedación consciente intravenosa usa medicamentos que son asimilados muy rápidamente por el organismo.
La sedación consciente se puede llevar a cabo mediante diferentes fármacos. En algunas ocasiones, se utiliza un solo medicamento, mientras que en otras se recurre a una combinación de varios.
- Benzodiacepinas: las benzodiacepinas son fármacos con acción relajante y ansiolítica. Algunos ejemplos de ellas son el triazolam, el diazepam, el lorazepam o el midazolam.
- Propofol: el propofol es un anestésico de acción corta y recuperación rápida.
Las sensaciones bajo el efecto de la sedación consciente pueden variar de un paciente a otro. Debido a las sensaciones anteriormente mencionadas, es importante que los pacientes acudan acompañados a la clínica dental y permanezcan junto a un adulto responsable durante las seis horas posteriores al tratamiento.
El tiempo que dura la sedación consciente depende de las necesidades del tratamiento, de la medicación utilizada y de su dosis. Generalmente, el efecto desaparece por completo al cabo de unas 6 horas, pero este tiempo puede variar según cada paciente.

Dicho todo lo anterior, es importante resaltar que no todas las clínicas dentales pueden ofrecer sedación consciente. Esto se debe a que la técnica exige medios técnicos y humanos muy avanzados. Debido a su gran nivel de exigencia, no todos los centros tienen posibilidades de incorporar este equipamiento ni de contar con los recursos humanos necesarios. En las clínicas dentales MAEX contamos con sedación consciente, por lo que si estás interesado en esta técnica te animamos a pedir cita con nuestros profesionales. En nuestra clínica, contamos con la experiencia de un doctor en Medicina y Cirugía y especialista en Anestesiología y Reanimación.
3. Anestesia general
SEDACIÓN CONSCIENTE vs ANESTESIA GENERAL 😴💤 - Clínica Dental Dentisalut
En este caso está totalmente dormido y no va a ser consciente de su entorno bajo ningún concepto. Se lleva a cabo para cirugías donde se corrigen ciertas deformidades y alteraciones maxilofaciales o incluso para la extracción de muelas del juicio. Pero sí que se puede recurrir a ella en ciertas intervenciones quirúrgicas orales, como pueden ser la cirugía ortognática, los implantes dentales o la extracción de muelas del juicio.
Debido a que el paciente debe estar completamente monitorizado, solo se realiza en un hospital. Por un lado, la anestesia general implica una pérdida total de la conciencia. Por tanto, la anestesia general supone una carga mucho mayor para el sistema cardiovascular y todo el organismo.
Durante la anestesia general no sólo cesa la sensación de dolor, sino también funciones vitales como la respiración autónoma, el pulso, la tensión arterial y la temperatura corporal. Un anestesista acompaña el tratamiento y garantiza el mantenimiento de la función circulatoria durante el sueño profundo. Después de crecer, los pacientes suelen estar aturdidos y necesitan ser observados.
Posibles efectos secundarios de la anestesia dental
Como hemos visto, la anestesia dental puede llegar a producir reacciones adversas en los pacientes, aunque no suele ser lo normal. Sin embargo, aunque los efectos secundarios de la anestesia dental son escasos y esporádicos, alguna vez pueden aparecer.
Algunos de los posibles efectos secundarios son:
- Trismus: Es un espasmo de los músculos masticatorios que impide la apertura normal de la cavidad bucal.
- Pérdida de sensibilidad local: El paciente nota un entumecimiento o pérdida parcial de la sensibilidad local.
- Lesiones: Las provocadas inconscientemente por el paciente cuando por ejemplo se muerde bajo el efecto de la anestesia, ya que tiene dormida una parte de la cara y no se da cuenta.
- Reacciones alérgicas: Las reacciones alérgicas son muy poco comunes, representan menos del 1% de los efectos secundarios reportados. La alergia a la anestesia dental provoca urticaria, edema, prurito, lagrimeo o rinitis.
Recomendaciones adicionales
En resumen, si bien la anestesia dental puede presentar varios efectos secundarios, conociendo bien la salud del paciente siempre se usará la técnica y los anestésicos más adecuados para que la visita al dentista vaya como la seda.
Hemos hablado a lo largo del artículo de la necesidad de administrar anestesia en caso de que el tratamiento vaya a generar dolor. Sin embargo, hay que tener en cuenta el estado de cada paciente antes de aplicar productos anestésicos. Así, el profesional le hará un test de coagulación de la sangre, un electrocardiograma y una serie de preguntas sobre su salud general. De este modo, obtendremos la información necesaria para que todo el tratamiento transcurra sin ningún tipo de altercado.
Una vez que hemos hecho referencia a los tratamientos en los que se usa anestesia, podemos decir que hay otros en los que no es necesario hacerlo. Por ejemplo, la anestesia no se utiliza en tratamientos de ortodoncia o blanqueamiento dental.
La anestesia dental local suele desaparecer por completo entre 1 y 3 horas. Por otra parte, el efecto del óxido nitroso empieza a revertirse en cuanto el paciente deja de respirarlo a través de la mascarilla, es decir, una vez que la intervención ha finalizado y el dentista corta el suministro del gas. Tras respirar con normalidad unos 20 minutos aproximadamente, los efectos desaparecen. Por último, la sedación consciente es la que más tiempo dura, puesto que se aplica por vía intravenosa.
Si la anestesia no desaparece después del dentista, no hay por qué preocuparse. Pueden pasar varias horas hasta que desaparezca el efecto de la anestesia, sobre todo en el caso de la anestesia de conducción del maxilar inferior. Lo mejor es beber mucho líquido y descansar.
Para evitar posibles interacciones, siempre debe informar al dentista de cualquier alergia y enfermedad previa, así como de cualquier medicación que tome regularmente antes del tratamiento. Solo así el dentista podrá determinar qué anestesia es la adecuada para usted.
Es muy raro que la anestesia del dentista no funcione. Esto puede deberse a que el principio activo no funcione en el paciente o a que las vías nerviosas discurran de forma inusual. También es posible que el dentista se haya equivocado al colocar la punta de la aguja.