El labio leporino y el paladar hendido son deformaciones congénitas que se producen cuando los laterales del labio y el paladar no se fusionan correctamente durante el embarazo. Afectan aproximadamente a 1 de cada 700 nacimientos y pueden presentarse como labio leporino, paladar hendido o ambos. Estas condiciones pueden dificultar la alimentación del bebé, pero existen soluciones como las tetinas especiales diseñadas para facilitar el proceso.

¿Qué son el labio leporino y el paladar hendido?
El labio leporino es una deformación en la que el labio no se forma completamente durante el desarrollo fetal, variando desde un leve corte hasta una gran abertura que llega hasta la nariz. El paladar hendido ocurre cuando el paladar no se cierra completamente, dejando una abertura que puede extenderse dentro de la cavidad nasal. Un bebé puede sufrir de labio leporino o de paladar hendido, o de ambos al mismo tiempo.
La causa exacta del labio leporino y del paladar hendido no se conoce completamente. Son provocados por múltiples genes heredados de ambos padres, así como factores ambientales que los científicos todavía no comprenden totalmente. Cuando una combinación de genes y factores ambientales causa una condición, la herencia se denomina "multifactorial".
Síntomas y dificultades asociadas
- Dificultades de alimentación: Se presentan con las anomalías del paladar hendido. Para los niños que tienen el paladar hendido, la succión es difícil a causa de la mala formación del paladar.
- Infecciones del oído y pérdida auditiva: Se deben, a menudo, a una disfunción del tubo que conecta el oído medio y la garganta.
- Retrasos del habla y del lenguaje: A causa de la abertura del paladar y del labio, la función muscular puede verse reducida, lo que conduce a un retraso en el habla o habla anormal.

Tetinas especiales: Soluciones para la alimentación
En el mercado existen varios tipos de biberones y tetinas diseñados para facilitar la alimentación de bebés con labio leporino y paladar hendido. Estos productos están diseñados para compensar las dificultades de succión y asegurar una nutrición adecuada. Hay muchos tipos de biberones y tetinas en el mercado que pueden ayudar en la alimentación de un bebé que tiene el paladar hendido.
Cuando se necesita administrar grandes cantidades o la suplementación se prolonga en el tiempo a muchas familias les cuesta mantener otros sistemas más respetuosos con la lactancia debido a su complejidad. Como comentamos cuando hablamos de la suplementación, son los padres los que deben elegir el método que mejor cuadre con sus posibilidades, por eso, nuestra labor si escogen el biberón consistirá en enseñarles a utilizarlo minimizando el efecto que pueda tener en la lactancia.
Podemos preguntarnos qué parte de alimentar con biberón influye en la lactancia para poderlo controlar, pero la respuesta es en cierto modo terrible ya que podemos decir que influye prácticamente todo. No solo va a influir la tetina en la que debemos tener en cuenta su forma, el flujo de leche que suministra, la forma de la punta y la textura.
Tipos de tetinas especiales
- Tetina Specialneeds® de Medela® (o biberón Haberman): Diseñada para bebés que no pueden crear el vacío necesario para extraer la leche, ya sea por labio o paladar hendido o por problemas neurológicos.
- Tetinas para labio y paladar hendido de Nuk®: Facilitan el sello de la zona hendida durante la alimentación, evitando que la comida entre en las vías respiratorias.
- Mead Johnson Nurser: Biberón suave de plástico, fácil de apretar, con una tetina grande con un corte cruzado, ideal para bebés con labio leporino.
- Tetina Nuk MedicPro para Paladar Hendido: No cuenta con un orificio para la alimentación, permitiendo que este se haga en la dirección de la lengua, dependiendo del progreso del paladar hendido.
Consideraciones al elegir y usar tetinas especiales
No hay una tetina “perfecta”, sino la que mejor se adapte a cada niño. Lo importante es observar cómo succiona el bebé y asegurarse de que la posición de la boca sea lo más parecida a la que tendría en el pecho materno. Cuando el bebé succiona del biberón, debe coger no solo el “pezón “de la tetina, sino también parte de la base para poder mantener la boca abierta y evertir los labios.
En cuanto a la forma de la punta, se debe escoger una que permita que la lengua se acanale alrededor de la tetina, evitando las anatómicas que facilitan la retracción de la lengua. El flujo de la tetina también es importante, ya que un flujo demasiado lento puede frustrar al bebé, mientras que uno demasiado rápido puede causar atragantamiento.
Se deben evitar los extremos en la textura de las tetinas: las muy rígidas pueden cansar al bebé, y las excesivamente blandas pueden colapsarse. Lo ideal es una tetina de textura intermedia.
Técnicas para una alimentación eficaz con biberón
Ofrecer el biberón igual que se ofrece el pecho, estimulando al bebé a abrir bien la boca antes de introducir la tetina. Asegurarse de que parte de la base de la tetina esté dentro de la boca y que los labios estén evertidos. El ritmo de succión/deglución debe ser similar al del pecho (1:1 o 2:1), facilitando descansos cada 20 o 30 tragos.
Dee Kassing, consultora en Lactancia, ideó este método para reducir el impacto que puede tener en la lactancia el uso del biberón. Ofrecemos el biberón acariciando los labios o las mejillas con la tetina para que el bebé sepa que va a comer y se prepare y no lo introducimos hasta que la boca esté bien abierta. El biberón debe estar en posición horizontal de forma que la tetina queda mediada de leche. Para ello el bebé debe estar incorporado.
Dar el biberón de esta manera permite al bebé ser agente activo en su alimentación ya que, al no caerle la leche sola en la boca, puede dejar de succionar en cualquier momento y descansar sin que se le llene. Aun así, si no hiciera pausas, cada 20 tragos más o menos deberíamos retirar el biberón como explicamos anteriormente. Después volveremos a ofrecer la tetina en el labio superior para que sea el bebé el que abra la boca de nuevo. Si tras una de estas pausas el bebé no abre la boca al ofrecerle, haremos un descanso más largo o daremos la toma por terminada.
Al tomar la leche de forma tranquila y controlar la succión, el aire que pudiera entrar con la succión se expulsa de forma imperceptible por la nariz. Es como cuando nosotros comemos sopa e introducimos aire en nuestra boca con cada cucharada. Ese aire no lo tragamos, sino que lo expulsamos por la nariz. Solo tragamos aire cuando comemos muy rápido o si estamos hablando a la vez, que dejamos de controlar cómo lo estamos haciendo. En el bebé ocurre lo mismo.
¿Cómo alimentar a un bebé con labio leporino y/o paladar hendido?
Lactancia materna en bebés con labio leporino y fisura palatina
Los bebés con labio leporino habitualmente pueden ser amamantados. Puede que sus madres necesiten durante los primeros días ayuda de asesoras, ibclc, enfermeras o especialistas en alimentación infantil, para asegurar que el niño puede obtener un sello hermético alrededor del pezón y para reforzar su confianza en su capacidad para conseguirlo.
Cuando el bebé se dispone a mamar, el tejido del pecho materno durante el agarre consigue cerrar el defecto permitiendo así que el bebé realice un sello hermético y pueda extraer la leche del pecho. En ocasiones y dependiendo del defecto y su localización puede ser necesario que la madre se ayude con sus dedos, agarrando el pecho y tapando el defecto, para conseguirlo.
La mejor postura para alimentar al bebé suelen ser las posturas donde el bebé está erguido o semi erguido. Estas posturas permiten a las madres sostener el pecho y al bebé con más firmeza, además el bebé puede regular mejor la succión y la leche que ingiere.

Tratamiento y cuidados post-quirúrgicos
El tratamiento de estas anomalías incluye la cirugía y el criterio de un equipo completo para ayudar con las múltiples complicaciones que se pueden presentar. Para la mayoría de los bebés que solamente tienen labio leporino, la anomalía puede repararse en los primeros meses de vida, normalmente, cuando pesa de 4,5 a 5 kilos. La decisión la tomará el cirujano y el objetivo de esta cirugía será reparar la separación del labio.
Las reparaciones del paladar hendido se recomiendan entre los 9 y los 18 meses de edad, pero antes de la edad de 2 años. Ésta es una cirugía más complicada y se hace cuando el niño es más grande y puede tolerar mejor la cirugía.
Después de la cirugía, es crucial seguir las indicaciones médicas sobre la alimentación del niño. Se le ofrecerá una pequeña cantidad de agua después de cada biberón o comida para limpiar la incisión. La dieta deberá ser blanda durante los primeros 7-10 días.
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