Un enorme tiburón peregrino ha sido avistado recientemente frente a las costas de Marbella. La empresa Aquatime, especializada en ofrecer experiencias acuáticas en la Costa del Sol, logró captar el pasado mes de mayo unas llamativas imágenes del ejemplar nadando cerca de la playa malagueña.
El vídeo, compartido a través de Instagram, se volvió viral en poco tiempo. En él puede apreciarse al tiburón, de varios metros de longitud, nadando pausadamente mientras su distintiva aleta dorsal sobresale del agua a escasa distancia de una embarcación. "Nunca en nuestros 35 años de historia habíamos visto nada igual", expresaron desde la compañía en la descripción del clip.
Este tiburón pertenece a una de las especies más grandes del planeta, y ocupa el segundo lugar en tamaño entre los peces, solo superado por el tiburón ballena. Su longitud puede alcanzar los 10 metros y llegar a pesar hasta cuatro toneladas.

Tiburón Peregrino (Cetorhinus maximus) nadando.
En España, y concretamente en la provincia de Málaga, no es la primera vez que se detecta la presencia de un tiburón peregrino de estas características. Según explican los expertos marinos de la Fundación Aula del Mar Mediterráneo, ya en 2023 se produjo un avistamiento parecido en el Puerto de Málaga y otro en 2020 en las inmediaciones de Sacaba.
Un Gigante Pacífico
Aunque su tamaño pueda generar inquietud, el tiburón peregrino es completamente inofensivo para el ser humano. Su dieta está compuesta por plancton y diminutas criaturas marinas, y no caza presas grandes. Sus dientes, de apenas medio centímetro, lo distinguen claramente de especies depredadoras como el tiburón blanco.
Debido a su gran tamaño, es habitual que se le confunda con el temido tiburón blanco. Sin embargo, existen diferencias notables. El tiburón peregrino posee una boca enorme que suele mantenerse abierta mientras nada lentamente, lo que le permite filtrar el alimento.
El tiburón peregrino (Cetorhinus maximus) es un gigante de los océanos y considerado uno de los escualos más grandes del mundo. Concretamente, es el segundo pez más grande del mundo después del tiburón ballena y alcanza los 10 metros de longitud y las cuatro toneladas de peso.
El mayor espécimen medido con exactitud fue atrapado en una red de pesca en la bahía de Fundy, Canadá, en 1851. Tenía una longitud total de 12,27 m y pesaba aproximadamente nueve toneladas. Recientemente, ha captado la atención debido a avistamientos en aguas españolas, concretamente en la playa de Ferrol (A Coruña). A pesar de su imponente presencia, la naturaleza de este majestuoso animal es más fascinante de lo que podría parecer a simple vista.
Es corpulento, casi podría decirse que gordo y luce una suerte de sonrisa perpetua.
El Origen de su Nombre
Se cree que el nombre "peregrino" proviene de la antigua creencia de que estos tiburones realizaban peregrinaciones marinas, viajando largas distancias. De hecho, se sabe que migran a lo largo de las costas en función de la disponibilidad de alimentos. Los tiburones peregrinos son seres sociales que suelen agruparse por género, normalmente en conjuntos pequeños de tres o cuatro miembros. Sin embargo, se han observado agrupaciones de hasta 100 de estos tiburones nadando en colectivo.
A pesar de tener ojos relativamente diminutos para su envergadura, estos órganos están perfectamente formados, permitiendo al tiburón observar embarcaciones, lo que sugiere que podrían confundirlas con otros de su especie. Se piensa que las hembras prefieren aguas someras para parir a sus descendientes.
Tiburón Peregrino en Marbella
¿Cómo ha Alcanzado las Costas?
La Coordinadora para el Estudio de los Mamíferos Marinos (Cemma) señala que, aunque es la segunda especie más grande después del tiburón ballena, su presencia cerca de la costa no es común.
Recientemente, sin embargo, un joven tiburón peregrino de 6 metros de longitud fue llevado a la costa por las corrientes, un hecho que, aunque inusual, brindó la oportunidad de admirar de cerca a esta magnífica criatura.
Sin embargo, para preservar la integridad del animal y evitar mayores complicaciones, el personal de Protección Civil de Ferrol intervino, asegurando al tiburón y evitando que las corrientes lo arrastraran aún más. Lamentablemente, se tomó la decisión de proceder con la incineración del tiburón, en colaboración con el Cemma.
Inofensivo para los Humanos
A pesar de su gran tamaño, el tiburón peregrino es completamente inofensivo para las personas. Se alimenta principalmente de plancton y pequeños organismos marinos, y no de grandes presas o peces.
Su anatomía es un testimonio de su dieta especializada: posee una enorme boca que mantiene abierta mientras se desplaza por el agua, y su sistema de branquias, desarrollado para filtrar enormes cantidades de agua, puede procesar hasta 2.000 toneladas por hora. No es raro que, debido a su tamaño, se le confunda con el temido tiburón blanco. Pero a diferencia de este último, el tiburón peregrino no posee un apetito voraz por los mamíferos marinos.
Dientes del Tiburón Peregrino: Vestigiales y Diminutos
Una de las principales características diferenciales de los tiburones es su dentición. Los dientes de los tiburones no están anclados a las mandíbulas (o mejor dicho, a los cartílagos mandibulares), sino que se encuentran frágilmente implantados en una capa de tejido conocida como epitelio basal. Esto, que podría parecer un contrasentido ya que si los dientes no están firmemente sujetos podrían perderse con facilidad, no es más que otra genialidad adaptativa de estas especies.
Esta característica les permite reponer los dientes sin descanso durante toda su vida, teniendo siempre sus “herramientas” en perfecto estado de uso.

Dientes de diferentes especies de tiburones.
Los dientes de los tiburones, están compuestos fundamentalmente de dentina recubierta de esmalte. Estos dientes se generan en la parte interna de la mandíbula y van creciendo por filas, moviéndose hacia delante de forma parecida a la de una escalera mecánica. De esta forma van rompiendo el fino epitelio que los protege y estableciéndose como nueva hilera de dientes completamente funcional.
Así, estos animales presentan una sustitución continuada de su dentición durante toda su vida. Los tiburones pueden presentar entre 5-15 filas de dientes aunque sólo entre 1 y 3 filas de dientes son funcionales, dependiendo de las especies. El resto que se pueden ver se encuentran en proceso de eliminación (las más anteriores) o de formación (las más posteriores).
Además, evolutivamente, los tiburones y las rayas han desarrollado una gran diversidad morfológica en las formas de sus dientes. Tanto es así, que nos sirven como herramienta identificativa de las diferentes especies. Esto podría deberse a una estrategia adaptativa en la que la diferencia de presas (y la consiguiente adaptación de los dientes) habría permitido a los tiburones aprovechar una amplia variedad de nichos alimentarios, minimizando la competitividad entre especies similares. A lo largo de la evolución, este hecho ha proporcionado, como decíamos, una grandísima variedad de denticiones adaptadas a los diferentes hábitos alimentarios de cada especie.
Haciendo una clasificación generalista en grandes grupos, podemos encontrar:
- Dientes vestigiales y diminutos de forma cónica. Son dientes no funcionales en proceso de desaparición en aquellas especies que se alimentan de plancton como el tiburón ballena (Rhincodon typus) o el tiburón peregrino (Cetorhinus maximus).
- Dientes romos en formación de mosaico. Utilizados para aplastar y triturar conchas o caparazones de invertebrados como moluscos o crustáceos. Los presentan algunas especies de rayas y tiburones, como por ejemplo las musolas (Mustelus spp).
- Dientes con muchas cúspides puntiagudas pequeñas. Para desgarrar y trocear al mismo tiempo, como el olayo (Galeus melastomus) o las pintarrojas (Scyliorhinus canicula).
- Dientes puntiagudos, largos, lisos y estrechos con forma de gancho, para sujetar presas grandes y poder tragarlas progresivamente. Una vez sujeta, la presa no tiene escapatoria ya que la forma de gancho impide que pueda escaparse. Un claro ejemplo sería el marrajo (Isurus oxyrinchus) o el solrayo (Odontaspis ferox).
- Dientes planos, triangulares y aserrados para cortar grandes presas o arrancar grandes trozos de carne de un bocado moviendo lateralmente la cabeza. Por ejemplo el tiburón blanco (Carcharodon carcharias).
- Dientes muy diferentes (dimorfismo) entre las dos mandíbulas. Normalmente, los dientes inferiores planos y con muchas cúspides en forma de hoja de sierra y los de arriba finos y puntiagudos (a veces también con varias cúspides). Los de arriba sujetan y los de abajo cortan. Por ejemplo la cañabota (Hexanchus griseus).
Un último detalle curioso. Algunos de los dientes que se pierden caen, pero otros son reabsorbidos y en algunas especies incluso tragados para reaprovechar las sustancias minerales que les permiten crear dientes nuevos.
Avistamientos en el Mediterráneo

Aunque es poco habitual, en ocasiones puede observarse a este tiburón cerca de las costas del mar Mediterráneo.
En el Mediterráneo, el mayor volumen de avistamientos de tiburones peregrinos durante los meses de primavera y hasta finales de verano podría estar relacionado con ese incremento de la concentración fitoplanctónica, que es más elevada durante la primavera.
Los rasgos distintivos que permiten identificar a esta especie son:
- Cuerpo de color castaño.
- Hocico cónico, redondeado en la punta en el caso de los adultos (y a veces con la punta blanca).
- 5 grandes hendiduras branquiales, las primeras casi envolviendo la cabeza.
- Gran aleta dorsal, de forma triangular pero con el borde apical tendiendo a ser romo, que puede “caerse” de lado mientras el individuo nada.
- Aleta anal considerablemente grande, de tamaño similar a la segunda aleta dorsal.
En superficie, cuando se está alimentando, a veces se le puede identificar porque sobresalen 3 partes del individuo fuera del agua. La punta del hocico, la aleta dorsal y el lóbulo superior de la aleta caudal.

A pesar de su gran peso y tamaño, el tiburón peregrino puede asumir velocidades considerablemente rápidas en intervalos de tiempo breves y propulsar todo su cuerpo fuera del agua, lo que en inglés se conoce como “breaching”. En el reciente estudio realizado por Ruud et al. (2020), no sólo se registraron una gran cantidad de saltos (breaches) únicos, sino que también se registraron saltos dobles, triples e incluso cuádruples de un mismo individuo, saliendo del agua a una velocidad media de 3.9 m/s (similar a la del tiburón blanco).
Especie Protegida
El tiburón peregrino ha brindado un gran servicio a los seres humanos. Tradicionalmente, ha sido muy buscado en la pesca industrial en zonas de aguas frías de latitudes elevadas, gracias a su movimiento lento, carácter dócil y su abundancia en tiempos anteriores.
Su versatilidad comercial ha permitido que se le utilice de diversas maneras: desde su carne como alimento (hákarl) hasta harina de pescado, sin olvidar otros derivados como su piel y los aceites de sus voluminosos hígados. Hoy en día, se les pesca principalmente por sus aletas, que se utilizan en sopas.
Es una especie protegida en múltiples países, incluida en el Apéndice II de CITES, los Apéndices I y II del Convenio para la Conservación de Especies Migratorias, el Anexo II de la Convención de Barcelona y protegida por la ‘General Fisheries Commission for the Mediterranean’ GFCM/42/2018/2 y la Unión Europea también prohíbe su pesca. Está catalogada como especie Vulnerable por la IUCN, ya que se considera que antes de estar protegida internacionalmente sus poblaciones decayeron más del 50% por el efecto de las pesquerías dirigidas a la explotación de su carne y el aceite de hígado, además del impacto accidental de otras pesquerías no dirigidas a su captura. Aún así, entre 2007-2016 se comercializaron 700 kg de carne proveniente de Noruega al mercado de China (Fuente: CITES Trade Database).
Es importante recordar que se trata de una especie protegida. Desde 2017, cuentan con protección legal en Europa, y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) los cataloga como vulnerables. Los especialistas recomiendan no molestar ni acercarse a estos animales si se les avista y, sobre todo, informar a las autoridades competentes.