El flúor es un mineral esencial en la prevención de caries, ampliamente utilizado en pastas dentales, enjuagues bucales e incluso en el agua potable de muchas ciudades. Sin embargo, en los últimos años ha surgido una corriente de desinformación que pone en duda su seguridad y efectividad. Si bien puede ser beneficioso para tener unos dientes sanos, no debe ser usado a la ligera.

¿Qué es el Flúor?
El flúor es un elemento químico puro, clasificado como un halógeno en la tabla periódica. En su forma pura, es un gas amarillo pálido, altamente tóxico y reactivo. Por tanto, el flúor es el elemento en su estado puro y es extremadamente reactivo y peligroso como gas libre, mientras que los fluoruros son compuestos que contienen el elemento flúor en una forma segura y estable, usualmente en combinación con otros elementos. No, el fluoruro hace referencia a los iones o a los compuestos que contienen flúor.
El fluoruro es la forma en la que generalmente se encuentra el flúor en el ambiente, por ejemplo, en el agua y en varios minerales. En el uso común, especialmente en contextos relacionados con la salud dental o el tratamiento del agua, “fluoruro” a menudo se refiere al ion de fluoruro (F^-) o a compuestos como el fluoruro de sodio (NaF), que se utiliza en pastas dentales y en la fluoruración del agua.
Beneficios del Flúor en la Salud Bucodental
El flúor se ha utilizado en salud bucodental desde hace décadas debido a sus propiedades para prevenir la caries dental. La función más destacada del flúor es su capacidad para ayudar a prevenir la desmineralización del esmalte dental. El flúor se incorpora en el esmalte durante y después de su formación, haciendo que los dientes sean más resistentes a los ácidos producidos por las bacterias en la placa dental. Además de prevenir la desmineralización, el flúor también promueve la remineralización, el proceso por el cual el esmalte dental se repara a sí mismo después de haber sido atacado por ácidos.
El flúor tiene la capacidad de inhibir las enzimas de las bacterias que metabolizan los azúcares, reduciendo así la cantidad de ácido que estas pueden producir. Además de ayudar a reponer los niveles de calcio y fósforo de las piezas dentales. La ingesta de una cantidad adecuada de flúor confiere una eficaz protección contra la caries dental, tanto en los dientes de leche como en los definitivos. Previene el crecimiento de las bacterias orales que descomponen el azúcar y los carbohidratos, produciendo a su vez ácidos que atacan y destruyen los minerales del esmalte dental en un proceso conocido como desmineralización.
¿Cómo lo hace? El ión fluoruro reacciona con el calcio del esmalte, formando fluoruro de calcio, que a su vez reacciona con los cristales de hidroxiapatita, formando fluoro-hidroxiapatita, que es menos soluble que la hidroxiapatita, lo cual aumenta la resistencia del esmalte. El flúor reduce la acumulación de placa bacteriana y la formación de sarro gracias a la formación de fluoruro de calcio.
Si bien se puede aplicar durante toda la vida, suele ser fundamental durante la infancia y la adolescencia; y en aquellas etapas o circunstancias en las que existe un mayor riesgo de padecer caries o enfermedades periodontales, como es en personas con mala higiene oral, que padezcan boca seca o estén expuestos a una dieta cariogénica.
La fluoración tópica se puede realizar mediante el uso de pastas de dientes con flúor, el uso de enjuagues bucales con flúor o a través de un tratamiento con flúor en gel. El gel se aplica o bien con un “pincel”, que lo “pinta” sobre los dientes.

¿Es el Flúor Tóxico? Mitos y Realidades
A pesar de los beneficios comprobados del flúor, han circulado diversas teorías que cuestionan su uso:
- "El flúor es tóxico y peligroso para la salud": La toxicidad del flúor depende de la dosis. En concentraciones adecuadas, como las utilizadas en odontología, el flúor es seguro y beneficioso.
- "El flúor daña el esmalte dental en lugar de protegerlo": Este mito surge de la confusión con la fluorosis dental, una condición en la que el esmalte puede presentar manchas blancas o marrones si hay un exceso de flúor durante el desarrollo dental infantil.
- "El flúor afecta la inteligencia y el desarrollo cognitivo": Algunos estudios han sugerido una posible relación entre el consumo excesivo de flúor y una disminución del coeficiente intelectual en niños. Sin embargo, estos estudios han sido altamente cuestionados por la comunidad científica debido a sus deficiencias metodológicas y a la falta de control de otros factores socioeconómicos y ambientales.
- "El flúor no es necesario si se mantiene una buena higiene bucal": Si bien una higiene bucal adecuada es fundamental, numerosos estudios han demostrado que la presencia de flúor en la rutina de cuidado dental reduce significativamente la aparición de caries.
No existe evidencia científica que respalde que el flúor a las dosis utilizadas en la fluoración del agua o en productos dentales cause cáncer o cualquier otra enfermedad grave. Otro mito común es que el flúor es un “veneno” y que su adición al agua potable es perjudicial para la salud general. Este mito se basa en estudios mal interpretados y en la toxicidad del flúor a niveles mucho más altos de lo que se utiliza en la salud bucodental. Como cualquier otro químico, todo se trata de usar las dosis correctas.
La toxicidad del flúor en odontología no es habitual, los casos en los que puede pasar es cuando se inhala o ingiere en grandes cantidades y/o en una concentración por encima de la recomendado. Si se trata de una dosis de flúor por encima de lo normal, puede conducir a fluorosis dental. Cuando no recibimos la cantidad necesaria de flúor, el esmalte dental puede debilitarse y esto conlleva la posibilidad de que nuestros dientes se vuelvan más propensos a la caries. Ya hemos visto que ni el exceso ni el defecto de flúor son buenos.
La falta de flúor, ya sea en el agua de bebida, en los productos dentales o en la dieta, puede aumentar significativamente el riesgo de caries dental. Sin suficiente flúor, el esmalte de los dientes no se fortalece adecuadamente, lo que lo hace más susceptible a los ataques ácidos.
Consumo Recomendado de Flúor
A nivel general, el consumo recomendado es de 3-4 mg/día, y según la OMS no debe superar los 5 mg/día. El consumo diario recomendado varía según la edad, el sexo y las condiciones de salud. Es fundamental diferenciar entre la cantidad de flúor que es necesaria para obtener beneficios preventivos contra la caries dental, la cantidad recomendada para una salud óptima y la cantidad que podría ser considerada tóxica. Estas cantidades se basan en las “Ingestas Dietéticas de Referencia” que proporcionan distintas organizaciones de salud.
A continuación, se presenta una tabla con las dosis diarias recomendadas de flúor:
| Grupo de Edad | Dosis Diaria Recomendada (mg/día) |
|---|---|
| Bebés (0 a 6 meses) | 0.01 |
| Niños (1 a 3 años) | 0.7 |
| Niños mayores y Adolescentes (9 a 13 años) | 2.0 |
| Adultos Hombres | 4.0 |
| Adultos Mujeres | 3.0 |
El flúor puede ser tóxico si se consume en cantidades excesivas. La ingesta aguda puede llevar a síntomas graves, incluyendo dolor abdominal, diarrea, letargo y en casos extremos, puede ser fatal. La toxicidad crónica, por otro lado, puede resultar en fluorosis ósea y otros problemas óseos después de consumir agua con más de 4 mg/L de flúor durante muchos años.
Fuentes de Flúor
De manera natural, el flúor está presente, por citar algunos ejemplos, en el té, los frutos secos, el pescado, las frutas o las verduras. El té negro y verde contiene entre 0.3 a 0.5 mg. Pescados consumidos con espinas, como las sardinas, pueden contener hasta 0.2 mg. Las pastas dentífricas para adultos contienen entre 1000 y 1500 ppm de flúor, lo que equivale a 1 a 1.5 mg. de flúor por gramo de pasta. Usando una cantidad recomendada de pasta (aproximadamente 1 gramo), se aplicaría entonces 1 a 1.5 mg. Los enjuagues bucales tienen alrededor de 250 ppm.
Al comparar, es evidente que los productos dentales diseñados para la higiene bucal contienen una concentración de flúor mucho mayor que los alimentos y el agua. Sin embargo, la exposición total al flúor de productos dentales es controlada debido a que se utilizan en pequeñas cantidades y no están destinados a ser ingeridos. En cambio, el flúor en alimentos y agua es ingerido y absorbido por el cuerpo, contribuyendo a la carga total. Esto es particularmente importante para los sistemas de agua fluorada, donde el consumo diario puede sumar significativamente a la exposición total, especialmente en áreas donde el agua naturalmente tiene altos niveles de este mineral.
Por tanto, es fundamental un manejo cuidadoso del consumo de flúor, equilibrando las fuentes dietéticas y los productos dentales para obtener los beneficios de la prevención de la caries sin incurrir en el riesgo de fluorosis.
Fluoración del Agua: Beneficios y Controversias
La fluoración del agua de consumo público es una de las medidas de salud pública más eficaces y económicas para prevenir la caries dental. De hecho es considerada una de las diez mayores conquistas en salud pública del siglo XX. La Organización Mundial de la Salud, junto con numerosas organizaciones de salud dental, respaldan la fluorización del agua como un método seguro y efectivo para prevenir la caries dental en comunidades.
En los Estados Unidos, la fluoración del agua comenzó en 1945 en Grand Rapids, Michigan. Los resultados mostraron una disminución del 60 % en la caries dental en niños escolares, lo que llevó a la adopción gradual de esta práctica en muchas otras comunidades. Los estudios han mostrado que los niños en áreas fluoradas de Reino Unido tienen entre un 15 % y un 40 % menos caries que aquellos en áreas no fluoradas. Un estudio específico en Birmingham, una ciudad con agua fluorada, mostró tasas de caries significativamente más bajas en comparación con Manchester, que no tenía fluoración.

El Flúor en Niños
Una de las preguntas más comunes es si el flúor es perjudicial para los niños. Sin embargo, el flúor actúa como protector frente a la caries y es precisamente en la etapa infantil cuando sus efectos son más beneficiosos. En función del riesgo o la propensión a la caries que presente el niño o niña a tratar, el flúor se puede aplicar directamente en la clínica a partir del primero o segundo año de edad, repitiendo cada cierto tiempo, según determine el dentista que es necesario.
Es importante señalar que muchas personas afirman que el flúor en estado puro, tal y como se extrae de la naturaleza es bastante peligroso si llega a tener contacto con la piel humana, debido a que puede generar quemaduras de intensidad alta. Esta teoría no está certificada científicamente. Además, en la naturaleza este químico se consigue en forma de fluoruro, siendo este el que se aplica en la fabricación de dentífricos y muchas otras soluciones usadas para la salud bucodental.
También se debe mencionar que la mayoría de los químicos que son peligrosos en estado puro, pierden esa condición al momento de interactuar con otros químicos.
Alternativas al Flúor
La primera recomendación es buscar una pasta dental sin flúor, aunque actualmente son pocas y las que existen pueden ser más caras que las convencionales. Por lo tanto, mantén a tu familia lejos del flúor con el que probablemente has convivido hasta ahora sin conocer su toxicidad.
El Profesor de Química de la Universidad de Purdue, Gerard F. Judd, autor del libro Good Teeth, Birth to Death: The Prescription for Perfect Teeth (Buenos Dientes, desde el Nacimiento hasta la Muerte: La Prescripción para los Dientes Perfectos). Destaca entre otras cosas, que si se eliminara el flúor de las pastas dentales y otros dentríficos, la enzima adenosina difosfatasa (ADP), proporcionaría el suficiente fosfato de calcio a la superficie de los dientes manteniendo un buen esmalte dental.
El Flúor: Protege tus dientes, pero a un precio “Tóxico”
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