El análisis de Tweed es una herramienta cefalométrica utilizada en ortodoncia para evaluar las relaciones esqueléticas y dentales, facilitando la planificación del tratamiento. Este análisis considera varios ángulos y medidas para determinar la posición de los maxilares y la inclinación de los incisivos, lo que ayuda a diagnosticar y tratar maloclusiones de manera más efectiva.

Introducción
Los tratamientos más comunes para la agenesia de incisivos laterales son el cierre de espacios y la apertura para colocación de implantes. El análisis de Tweed se utiliza para examinar y comparar el patrón de valoración de ortodoncistas, dentistas y población general, utilizando casos “buenos” y “malos” de agenesia de incisivos laterales tratados con cierre o apertura, y conocer si eran puntuados igual.
Material y Método
En un estudio, 57 ortodoncistas, 75 dentistas y 85 personas de la población general completaron un cuestionario estético, elaborado por un comité de ortodoncistas, en persona, sin utilizar internet. Los observadores debían puntuar cada una de las fotos del 1 al 10 y escoger la “mejor” y la “peor”. Se utilizó estadística descriptiva e inferencial, empleando tests no paramétricos (Kruskall-Wallis, Friedmann y U-test).
Resultados y Conclusiones
Se encontraron diferencias estadísticamente significativas en el patrón de valoración de los 3 grupos para las puntuaciones de las fotos “malas” de ambos tipos de tratamiento entre ortodoncistas y población general y entre dentistas y población general. Las puntuaciones de las fotos “malas” de ambos tratamientos fueron significativamente más altas en el grupo de población general. No se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre grupos para las puntuaciones de las fotos “buenas” de ambos tratamientos ni para las puntuaciones de las fotos “buenas” y “malas” de cierre y apertura en la población general.
Factores para la discusión de la belleza
«La belleza reside en la mirada del observador» (Margaret Wolfe Hungerford, 1878). Desde tiempos inmemoriales, en las civilizaciones del mundo entero, independientemente de trasfondos étnicos y grupos de edad, existe una sensibilidad compartida sobre la belleza.

Henryk Siemiradzki: Phryne en el festival de Poseidón en Eleusis (1889)
Diferentes culturas pueden evaluar en función de su belleza vivencias como una puesta de sol, pero también otros objetos de contemplación. Esto también es aplicable a los dientes humanos.
La belleza es la vivencia sensorial de alegría, aprobación, significado o bondad. Se trata de un rasgo característico de personas, objetos, lugares o ideas. Esta percepción subjetiva abarca a menudo la interpretación de que el objeto de la percepción se presenta equilibrado y armonioso de manera natural. El observador se siente atraído y percibe un valor emotivo positivo.
Un rostro hermoso irradia éxito y estatus social, potenciando el bienestar y la confianza de la persona en cuestión. Según una idea extendida, la belleza es un rasgo característico de las personas y las cosas «buenas». Por ejemplo, una manzana en perfecto estado resulta más hermosa que una estropeada. Las nociones de bondad o belleza humanas son más subjetivas y pueden variar dependiendo de la cultura.
Incluso los rostros con proporciones perfectas abarcan innumerables variaciones en cuanto al color y la forma de los distintos rasgos faciales (ojos, cejas, labios, nariz, etc.), los cuales confieren a cada tipo de persona un aspecto inconfundible y posibilitan la belleza en infinitas variaciones. Aunque las nociones normativas cambian con el tiempo, podemos calificar como bello el rostro del David de Miguel Ángel pese a una anomalía de mordida esquelética de clase II/2.

El David de Miguel Ángel se cuenta entre las más bellas esculturas del mundo. La estructura del «tejido blando» denota una maloclusión de la clase II/2.
En las discusiones sobre belleza se emplean a menudo términos como simetría, equilibrio y armonía, sin otorgar gran valor a las definiciones. La simetría puede definirse como la disposición simétrica alrededor de un eje, y el equilibrio como la igualdad de los órdenes de magnitud a ambos lados de una línea de separación. A su vez, la armonía se refiere a temas recurrentes. De estas definiciones puede extraerse la conclusión de que el equilibrio es un efecto colateral de la simetría absoluta, mientras que, a la inversa, la simetría no constituye un requisito para el equilibrio.
La sección áurea
En la historia de la Humanidad existe desde siempre una conciencia de la belleza y la estética facial en relación con la armonía y la calidad de los componentes individuales. La sección áurea de los griegos (conocida en el Renacimiento como «proportio divina») designa una proporción numérica (aproximadamente 1:1,618), que se encuentra con frecuencia en las líneas documentadas de figuras geométricas simples tales como pentágonos, decágonos o dodecágonos.
Leonardo de Pisa (1180 a 1250), más conocido como Fibonacci, describió una serie matemática estrechamente relacionada con la sección áurea. Esta secuencia se encuentra regularmente en la naturaleza, por ejemplo en las ramas de un árbol, en una piña tropical, en las convexidades del Nautilus o en las escamas de una piña. Está vinculada a la percepción de la belleza.
Así pues, los objetos con estas proporciones transmiten al observador un valor emotivo tendencialmente positivo. El rostro humano comunica un espectro increíblemente amplio de emociones, las cuales forman parte de su belleza global. Al sonreír, las proporciones de líneas y ángulos alcanzadas son las que más se aproximan a la sección áurea. En consecuencia, las personas sonrientes son percibidas como más bellas.
En el Renacimiento, los estudios estéticos se convirtieron en el dominio de pintores, escultores y filósofos. Desde entonces, artistas y arquitectos crean sus obras bajo el influjo del rectángulo áureo y parten de la premisa de que el observador percibe estas proporciones como estéticas. En este contexto, la sección áurea constituye la proporción entre los lados largos y cortos del rectángulo. Leonardo da Vinci mostró la sección áurea en el rostro humano (dibujo tomado de De Divina Proportione).

La ilustración de Leonardo tomada de De Divina Proportione muestra la sección áurea en el rostro humano.
Se cree que la sección áurea también se aplicó en las pinturas. En opinión de algunos expertos, incluso la Mona Lisa fue creada aplicando sus correlaciones geométricas.
Aplicaciones en la odontología
En numerosas disciplinas odontológicas (por ejemplo, ortodoncia, cirugía maxilofacial o cirugía plástica), los investigadores han estudiado el rostro humano. Los estudios de retratos y perfiles han afilado nuestra conciencia estética y sirvieron para la elaboración de directrices. Éstas pretenden garantizar que en cada caso concreto se elaboren planes de tratamiento adaptados a las necesidades, se escoja el mecanismo de tratamiento adecuado y se muevan los dientes para lograr alteraciones faciales estética y funcionalmente ventajosas.
Así, por ejemplo, para los diagnósticos ortodóncicos se llevan a cabo evaluaciones clínicas y cefalométricas. Éstas abarcan todos los procedimientos para la descripción, la valoración, la medición y la evaluación terapéutico-pronóstica de las estructuras dentofaciales.
En todo tratamiento ortodóncico, la clave del éxito reside en una relación maxilofacial estable con un equilibrio correcto entre la oclusión céntrica (OC) y la relación céntrica (RC). Una función defectuosa de las relaciones maxilomandibulares conduce a atrición, abrasión, abfracción (pérdida biomecánica de sustancia) y erosión. Todos los elementos de la estructura dentofacial interactúan armoniosamente y se integran en un todo agradable, atractivo y fisiológico: (1) dentición en oclusión, (2) altura de mordida correcta, (3) sobremordida vertical y horizontal correcta, (4) cóndilos en la posición más elevada y en estrecho contacto con el disco articular correspondiente contra la superficie distal de la eminencia articular, así como (5) posición de la relación céntrica durante la intercuspidación máxima.
La evaluación de las proporciones faciales es un inventario objetivo sobre la base de estímulos visuales. Se describen métodos sencillos para equilibrar estructuras de referencia en el tejido blando y duro, y para aunar estética y fisiología, para alcanzar así unos resultados clínicos óptimos. Se presenta un método de análisis individual para la evaluación de diversas estructuras faciales. Un examen inicial sistemático y coherente maximiza la objetividad de la evaluación de las zonas cuestionables y minimiza el riesgo de pasar por alto otras desproporciones.
Los parámetros generales de la apariencia facial se observan desde las perspectivas frontal y de perfil, y se analizan con detalle. El examen visual global abarca un componente facial y otro bucodental. El estudio de la estética facial comprende un examen de la estética del rostro, de la relación entre las desviaciones dentoalveolares respecto de la norma, los parámetros estéticos y los trastornos funcionales de todo tipo.
Desde hace años, los ortodoncistas estudian el contorno de los tejidos blandos de los perfiles del rostro, a fin de entender cómo los movimientos de los dientes y del hueso de apoyo influyen en la disposición de los tejidos blandos faciales. Anteriormente, la estética del perfil del rostro se describía subjetivamente. Sin embargo, en el pasado reciente se desarrollaron también métodos objetivos para su evaluación.
Posición natural de la cabeza
Cole definió la posición natural de la cabeza (natural head position, NHP) como la relación de la cabeza con respecto a la vertical verdadera, y la postura natural de la cabeza como la relación entre la cabeza y las vértebras cervicales. En tanto que magnitud reproducible, posibilita comparaciones racionales entre diversos estadios de tratamiento en el mismo paciente y comparaciones cefalométricas racionales entre pacientes.
La posición natural de la cabeza se establece ya en etapas tempranas de la vida. Se ve influida por los requisitos del equilibrio (conductos del oído medio vestibulares) y de la capacidad visual (eje facial horizontal), así como por la propiocepción de las articulaciones y la musculatura en postura erguida. Es más constante en comparación con otras líneas de referencia dentro del cráneo. Las evaluaciones de perfiles en telerradiografías laterales pueden alcanzar un alto grado de precisión si se mantiene la cabeza en su posición natural y se registra la cantidad suficiente de datos de tejidos blandos.
La principal innovación en el diagnóstico facial data de 1978. En ese año, Jacobs modificó el análisis de González-Ulloa y trazó un plano de referencia vertical auténtico a través de la subnasal (Sn). Esta magnitud de medida se obtiene mediante una plomada suspendida libremente del techo. También los artistas renacentistas italianos trabajaban con líneas de fuerza de gravedad similares, para así posicionar la cabeza de sus modelos para cuadros de perfil.

Domenico Ghirlandaiao: Retrato de Giovanna Tornabuoni (1488) en el Museo Thyssen-Bornemisza (Madrid). Los artistas del Renacimiento utilizaban para sus cuadros de perfil líneas de fuerza de la gravedad para el posicionamiento de la cabeza.
El método de Jacobs se reveló como la posición de la cabeza mejor reproducible estadísticamente para el registro de los rasgos faciales laterales y de las estructuras de referencia del perfil del rostro.

Las evaluaciones de perfiles a partir de telerradiografías laterales pueden alcanzar un alto grado de precisión si la cabeza adopta su postura natural y se registra la cantidad suficiente de datos de tejidos blandos. La vertical subnasal se ha convertido en la ayuda orientativa anatómica mejor reproducible estadísticamente, lo cual demuestra la clarividencia de Jacobs hace más de 30 años. (ILS: surco labial inferior; SLS: surco labial superior; SP: pogonion de las partes blandas).
Los autores utilizan la posición natural de la cabeza como ayuda orientativa durante evaluaciones fotográficas de proporciones faciales, así como para la realización y la evaluación de radiografías cefalométricas. A fin de determinar la posición natural de la cabeza, se pide al paciente sentado que mantenga la cabeza recta y mire un espejo situado directamente delante, con los pies ligeramente separados y los brazos colgando. Tanto los labios como la musculatura maxilar y de la nuca deberían estar relajados.

A fin de determinar la posición natural de la cabeza, se pide al paciente sentado que mantenga la cabeza recta y mire un espejo situado directamente delante, con los pies ligeramente separados y los brazos colgando. Tanto los labios como la musculatura maxilar y de la nuca deberían estar relajados.
Evaluación clínica del rostro y de la boca
Para una evaluación clínica completa se documenta el rostro desde distintas perspectivas: todo el rostro desde delante, con la sonrisa plena desde delante, en perfil desde la derecha y en semiperfil (45º) desde la izquierda y la derecha. Los semiperfiles de este tipo deben ofrecer una apariencia más natural, dado que se trata del mayor ángulo desde el que el paciente todavía puede verse a sí mismo.

A las imágenes de perfil y de retrato se añade una toma en semiperfil.
Evaluación desde la frontal
Ricketts distinguió, en su clasificación biométrica del rostro humano, tres tipos de rostro: mesofacial, braquifacial y dolicofacial.

Ejemplos de los tres tipos de rostro distintos: a dolicofacial, b mesiofacial (centro) y c braquifacial.
El tipo de rostro mesofacial se caracteriza por unas proporciones uniformes en los planos horizontal y vertical. El tipo de rostro braquifacial presenta una altura escasa y una gran anchura; a la inversa, el tipo de rostro dolicofacial presenta una altura superior y una anchura inferior al promedio. Sobre la base de los distintos vectores, en estos tipos de rostro se diferencia también la musculatura: las personas con tipo de rostro braquifacial presentan una musculatura facial poderosa, mientras que las personas con tipo de rostro dolicofacial poseen una musculatura facial débil. En el tipo dolicofacial, la estructura ósea desde la vista de perfil es convexa y en el tipo braquifacial es más bien recta o incluso cóncava.
Además, en el tipo de rostro dolicofacial se observa una mayor distancia entre el punto nasal (N) y el mentón (Me). Todas las personas presentan ligeras asimetrías entre ambas mitades del rostro. Éstas son normales hasta cierto punto. Sin embargo, determinadas asimetrías pueden tratarse ortodóncicamente. Un ejemplo de ello serían las correcciones en el tercio inferior del rostro entre la nariz (Sn) y el mentón (Me). Este segmento reviste una gran importancia en la ortodoncia y en la cirugía maxilofacial. Las asimetrías faciales están estrechamente relacionadas con el estado de las articulaciones temporomandibulares, la función oclusal, la disposición de los dientes y la apariencia estética.
Ángulos y valores promedio del Análisis de Tweed
El Análisis de Tweed se basa en la medición de tres ángulos principales:
- Ángulo FMA (Frankfort Mandibular Angle): Valor Promedio 25°. Indica la inclinación de la mandíbula en relación con el plano de Frankfort. Un ángulo mayor sugiere un crecimiento mandibular hiperdivergente, mientras que un ángulo menor indica un crecimiento hipodivergente.
- Ángulo IMPA (Incisor Mandibular Plane Angle): Valor Promedio 90°. Mide la inclinación de los incisivos inferiores con respecto al plano mandibular.
| Ángulo | Valor Promedio | Interpretación |
|---|---|---|
| FMA | 25° | Inclinación de la mandíbula |
| IMPA | 90° | Inclinación de incisivos inferiores |
15 ANÁLISIS DE TWEED
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