La amalgama ha sido uno de los materiales más utilizados en la clínica dental en los últimos tiempos. A pesar de sus controversias por la presencia de mercurio en su composición, se continúa utilizado en algunos países por sus bajo costo y gran durabilidad. En este artículo te contaremos todo sobre este clásico material dental, hablaremos de su composición, de sus propiedades y, además, intentaremos condensar lo que dice la literatura científica actual respecto a su toxicidad y cuáles son las recomendaciones y excepciones de su uso en la Unión Europea. Por supuesto también, te contaremos como remover y eliminar la amalgama de forma segura para ti, tus pacientes y el medioambiente. ¿Estás listo para actualizar tus conocimientos?
Se utiliza como material restaurador desde el siglo XIX y se sigue utilizando todavía en algunos lugares del mundo, aunque en los países más desarrollados está gradualmente en desuso. Sus propiedades de resistencia, durabilidad y facilidad de adaptación a las cavidades han hecho de la amalgama un material óptimo, a pesar de que no es estética ni adhesiva y de que contiene mercurio en su composición.
¿Son peligrosos estos empastes?
La amalgama dental es una aleación metálica de uso odontológico obtenida al mezclar mercurio elemental líquido con otros metales (principalmente plata, estaño, cobre y a veces zinc) para formar un material sólido que rellena cavidades causadas por caries. Comúnmente conocida como “empaste de plata” por su apariencia, la amalgama contiene aproximadamente un 50% de mercurio en peso combinado con partículas pulverizadas de aleación de plata-estaño-cobre, lo que le permite fraguar dentro del diente y restaurar su forma y función.
Se trata de un material restaurador directo utilizado en odontología desde hace más de siglo y medio debido a su resistencia y durabilidad; de hecho, ha sido la opción de elección durante gran parte de la odontología moderna, empleada por más de 150 años en cientos de millones de pacientes para tratar la caries dental. Históricamente, las obturaciones de amalgama contribuyeron de forma decisiva a la odontología restauradora al permitir reconstruir dientes posteriores dañados por caries de manera funcional y duradera.
En la actualidad, sin embargo, el uso de la amalgama dental ha disminuido de forma notable, desplazado en muchos casos por materiales estéticos del color del diente (como las resinas compuestas) y por preocupaciones relacionadas con la presencia de mercurio. A pesar de esta tendencia, la amalgama sigue considerándose útil en determinados contextos clínicos por sus cualidades técnicas -por ejemplo, su tolerancia a la humedad y su extraordinaria longevidad- y su historial de eficacia comprobada en restauraciones extensas.
Composición de la Amalgama Dental
La amalgama dental se compone de varios metales que, al combinarse, le confieren sus propiedades características. Los componentes principales son:
- Plata: Reacciona con el mercurio para producir el endurecimiento.
- Estaño: Hace que la mezcla sea soluble y fluida, es el responsable de formar la fase gamma II (corrosión).
- Cobre: Reacciona químicamente con el estaño para mejorar las propiedades de resistencia a la corrosión.
- Zinc: Evita que la plata y el cobre se oxiden.
De forma más detallada, la composición metálica de la amalgama es la siguiente:
- La amalgama tradicional se compone de mercurio en estado líquido (~50% en peso) mezclado con una aleación en polvo pre-dosificada que típicamente incluye plata, estaño, cobre y pequeñas cantidades de otros metales.
- En las formulaciones clásicas de amalgama (llamadas de bajo contenido en cobre, utilizadas hasta finales del siglo XX), la aleación presentaba aproximadamente un 65% de plata, 25-30% de estaño, 5-8% de cobre y trazas de zinc u otros metales.
- Posteriormente, a partir de la década de 1970 se introdujeron las amalgamas de alto contenido en cobre, modificando la composición para aumentar el cobre hasta cerca del 12-30% y ajustar la proporción de plata (~40%) y estaño (~30%).
Este cambio metalúrgico tuvo un efecto significativo: eliminó casi por completo la fase denominada gamma-2 (compuesto intermetálico de estaño-mercurio responsable de la corrosión y fragilidad en las amalgamas antiguas), lo que mejoró la resistencia a la corrosión y las propiedades mecánicas del material. De igual modo, muchas aleaciones modernas son libres de zinc o contienen solo trazas de este metal, ya que el contacto del zinc con la humedad durante la manipulación puede causar una expansión retardada no deseada de la obturación.

Clasificación de la Amalgama
Las amalgamas se pueden clasificar en diferentes grupos según su contenido de cobre:
- Grupo I: Convencionales o de bajo contenido de cobre.
- Grupo II: Alto contenido de cobre.
- Grupo III: Contenido eutéctico plata-cobre.
Propiedades Físico-Químicas de la Amalgama
La amalgama fresca se presenta como una pasta maleable de color plateado-gris que endurece progresivamente tras su colocación. A diferencia de las resinas compuestas (que polimerizan mediante reacciones orgánicas), la amalgama solidifica por cristalización metálica sin apenas generar calor, alcanzando su dureza máxima varias horas después de insertada. Durante los primeros minutos, el material permanece moldeable, pero conforme el mercurio reacciona con los componentes de la aleación se forman fases cristalinas que van rigidizando la mezcla.
Una vez fraguada, la amalgama es esencialmente un material metálico rígido de alta resistencia a la compresión (del orden de 300-450 MPa, comparable o incluso superior a la de otros materiales dentales directos) pero con resistencia menor a la tracción y a la flexión. Presenta un leve cambio dimensional posterior al fraguado (expansión del ~0,1% en las primeras horas) debido a la cristalización interna, lo cual favorece en parte el sellado marginal ya que el empaste tiende a ocluir microscopicamente la interfase con el diente. Esta capacidad de formar un sello hermético es una ventaja clínicamente apreciada: la amalgama bien condensada puede ayudar a prevenir la microfiltración de bacterias en los bordes de la restauración, reduciendo el riesgo de caries recurrente adyacente.
Por otro lado, la amalgama tiene alta dureza y excelente resistencia al desgaste, cualidades necesarias para soportar las fuertes cargas masticatorias en molares y premolares sin deformarse. Sin embargo, su apariencia plateada y opaca la hace poco estética frente a materiales del color del diente.
Tolerancia Biológica, Fijación y Sellado Marginal
En cuanto a la tolerancia biológica, la amalgama tiene muy pocas probabilidades de dañar el órgano dentino-pulpar. No obstante, la controversia se centra en que su contenido de mercurio pueda resultar tóxico a nivel sistémico y puedan aparecer alteraciones en el organismo.
Para que la amalgama se quede en su sitio, es necesario que las cavidades tengan forma retentiva, ángulos internos redondeados, piso plano y ángulo cavosuperficial de 90º. El momento en que más expuestos están los pacientes al mercurio de la amalgama es durante su colocación y remoción.
Una vez restaurados los dientes, el mercurio que se libera con el desgaste normal del metal no supone un peligro para la salud, pero distinta es la situación de odontólogos y personal sanitario que intervienen en estos procedimientos, ya que están más expuestos a los vapores de mercurio que se liberan al poner o quitar la restauración.
Riesgos y Efectos Nocivos del Mercurio
Se conoce que el mercurio metálico y el metilmercurio pueden producir efectos tóxicos en el sistema nervioso central y periférico. La forma más peligrosa de exposición es la inhalación del vapor de mercurio que, además de provocar daños al sistema nervioso, puede afectar al sistema inmune, aparato digestivo, riñones y pulmones, muchas veces provocando daños graves que incluso pueden llevar a la muerte.
El mercurio es especialmente peligroso en las mujeres embarazadas ya que, como metilmercurio que es su forma más tóxica, tiene la capacidad de atravesar la barrera placentaria y hematoencefálica, provocando daños en el desarrollo del cerebro del embrión. A todo esto, sumamos el daño que pueden causar las sales inorgánicas del mercurio, algunos de sus efectos son la corrosión en la piel, los ojos, el tracto intestinal y si son ingeridas, efectos tóxicos para el riñón.
El mercurio elemental liberado por los empastes puede ser inhalado y absorbido en los pulmones en proporciones mínimas; una vez en la circulación, se oxida rápidamente a mercurio inorgánico divalente (Hg^2+) que tiende a acumularse principalmente en los riñones y, en menor medida, en el tejido cerebral. A diferencia del metilmercurio orgánico (la forma presente en algunos pescados, que se absorbe eficientemente y cruza con facilidad barreras biológicas), el mercurio elemental/inorgánico liberado por las amalgamas tiene menor capacidad para atravesar la barrera hematoencefálica y la placenta, y su eliminación del organismo ocurre principalmente por vía renal (excreción urinaria).
Bajo condiciones normales de uso, la toxicidad sistémica del mercurio liberado por las amalgamas es muy baja. La cantidad de mercurio absorbida diariamente por un paciente con obturaciones de amalgama típicamente se encuentra por debajo de los niveles que producen daño en humanos. Diversas investigaciones han concluido que los empastes de amalgama son seguros para la gran mayoría de las personas, sin asociación con enfermedades sistémicas discernibles.
Regulaciones y Restricciones en la Unión Europea
El uso de amalgama en Europa se encuentra en descenso, no porque pueda representar un peligro para los pacientes que las tengan, sino por la necesidad de reducir los residuos contaminantes en el medioambiente, que, además, vuelven a nosotros principalmente a través del consumo de productos marinos como pescados.
A partir del 1 de enero de 2019, solo se utiliza amalgama dental en su forma de cápsulas predosificadas. Puedes encontrar una gran variedad de ellas en nuestra categoría de amalgamas dentales y además encontrarás todo el instrumental necesario para su aplicación, como porta amalgamas, vasos Dappen, bruñidores, entre otros.
A partir del 1 de julio de 2018, la amalgama dental no se utiliza para tratamientos en dentición primaria, menores de 15 años, mujeres embarazadas o lactantes, excepto cuando el profesional dental lo considere estrictamente necesario.
También, desde esta misma fecha, los operadores de los gabinetes dentales deben garantizar que sus clínicas cuentan con separadores de amalgama para retener y recoger las partículas que se generen, incluidas las contenidas en el agua usada. Estos separadores de amalgama deben garantizar, como mínimo, la retención del 95% de las partículas de la aleación. Recuerda que en Dentaltix contamos con los mejores separadores de amalgama, para reducir al máximo tus residuos y cuidar el planeta.
Los profesionales dentales deben garantizar que los residuos de amalgama, incluidos los restos, las partículas y los empastes de amalgama y los dientes o partes de estos contaminados por la amalgama dental, sean tratados y recogidos por un establecimiento o empresa de gestión de residuos autorizado.
¿Cómo Remover una Restauración de Amalgama de Forma Segura?
Si bien se ha hablado mucho desde el Tratado global de Minamata (Japón) sobre la reducción de las emisiones de mercurio para proteger la salud de las personas y el medioambiente, poco se ha mencionado sobre las formas responsables y seguras de remover una restauración, protegiendo de la inhalación de vapores de mercurio al paciente, al odontólogo y al personal de la clínica dental.
Te aconsejamos utilizar succión intraoral (con filtro) y extraoral de alto volumen. Además, es importante que el ambiente en el hagas el procedimiento esté ventilado.
Protégete a ti y a tu asistente con un EPI completo, que incluya ropa clínica, gorro, gafas de protección, mascarilla y guantes. Si pareces un astronauta no te preocupes, que nada sobra.
Protege también al paciente con una barrera impermeable, un campo quirúrgico sobre su cara y gafas de protección. Si tienes la posibilidad de utilizar una cánula de oxígeno para tu paciente, es muy recomendable.
Utiliza siempre aislamiento absoluto con dique de goma. ¿Ya conoces los diques de goma Vidu? Te van a encantar.
Asegúrate de utilizar fresas nuevas y de que tu turbina tenga una refrigeración altamente eficiente para mantener la amalgama fría durante todo el procedimiento.
A ser posible evita extraer amalgamas a pacientes embarazadas o en periodo de lactancia. Lo mismo aplica para ti y el personal de tu clínica dental.
Alternativas a la Amalgama Dental
En la actualidad, cada vez más dentistas están optando por alternativas más modernas a la amalgama dental. Estos materiales incluyen las resinas compuestas, los ionómeros de vidrio y los cementos de resina.
También depende del estado de deterioro del dientey de las necesidades del paciente, así como sus propias preferencias personales.
Primero se diagnostica al paciente, y se encuentra la causadel problema. La cavidadse fresea o se talla nuevamente, pero de manera menos invasiva, para poder crear una forma específica de la cavidad, que mejore la retención de la amalgamadentro de esta.
La forma de la cavidad debe ser tal que permita la máxima retención de la amalgama dental. Esto a menudo implica la creación de «pisos» y «paredes» en la cavidad para permitir que la amalgama dental se adhiera adecuadamente.
Permite (aleación mezcla no-gamma2) de SDI
Permite (aleación mezcla no-gamma2) de SDI cuenta con una alta resistencia, cualidad superior de manejo y alta capacidad de pulido.
Su alta resistencia compresiva minimiza los riesgos de fractura lo que asegura unas restauraciones de larga duración. La resistencia a la compresión de Permite a 24 horas es de 500 MPa y el cambio dimensional durante la etapa de endurecimiento es del +0,04 %.
Composición de la aleación: Ag 56 %, Sn 27,9 %, Cu 15,4 %, In 0,5 %, Zn 0,2 % (Contiene zinc en forma aleada, no en forma libre)
La microfiltración ha sido relacionada con el aumento de la sensibilidad post operatoria siendo la de Permite prácticamente cero.
Las restauraciones resultantes con Permite son suaves y tienen una excelente adaptación marginal, especialmente después del pulido.
Porción nº 2 - Émbolo rosa - Aleación 600 mg.
Fraguado regular.
Consideraciones Finales
Hoy en día la amalgama está en desuso y está siendo desplazada por materiales más estéticos y adhesivos, pero no debemos olvidar que muchas personas tienen estas restauraciones de larga data y que en algún momento es probable que deban ser removidas para ser reemplazadas por otro material.
Si bien la Unión Europea espera que se deje de utilizar antes del año 2030, otros opinan que esto generaría desigualdades, cancelación y retrasos de tratamientos, porque el uso de materiales adhesivos implica una mayor inversión económica y en muchos países el coste de la atención dental no está cubierto por la seguridad social y deben asumirlo directamente los pacientes de su presupuesto.