Las ampollas en la boca pueden ser una molestia significativa, afectando la capacidad de disfrutar de las comidas y dificultando actividades cotidianas como hablar o cepillarse los dientes. Estas lesiones pueden aparecer en distintas áreas de la boca, como el paladar blando, la lengua, la cara interna de las mejillas o el interior de los labios, y también en las encías. Aunque a menudo se asocian con aftas bucales, es crucial entender las diversas causas y tratamientos disponibles para mantener una salud bucal óptima.

¿Qué es una Llaga?
Las llagas en la encía son lesiones ulcerosas que aparecen en el tejido gingival, similares a las aftas bucales. Estas heridas suelen ser pequeñas y superficiales, y aunque pueden causar molestias, generalmente no representan un problema grave y tienden a curarse por sí solas en un período de una a dos semanas. Desde el punto de vista morfológico, suelen presentar una apariencia blanquecina en el centro con un borde rojizo.
Tipos de Llagas
Las llagas en la boca pueden clasificarse en varios tipos, cada uno con características y causas distintas:
Aftas Bucales (Úlceras Aftosas Recurrentes)
Son lesiones pequeñas, redondeadas y superficiales que pueden aparecer en cualquier parte de la boca, incluidas las encías. Suelen ser de color blanco o amarillento con un borde rojo y pueden causar dolor al comer o beber. Aunque no son contagiosas, tienden a reaparecer periódicamente. Se asocian con factores como el estrés, el déficit de vitaminas, la fatiga o ciertos alimentos irritantes.

Tipos de Aftas Orales
- Aftas Menores: Son las más comunes, pequeñas, de color blanquecino con un borde rojo. Se curan en 7 a 15 días sin dejar cicatriz y no suelen causar dolor intenso.
- Aftas Mayores: Son menos frecuentes, pero más grandes y profundas. Su proceso de curación puede superar los 30 días, pueden ser más dolorosas y, en algunos casos, dejar cicatriz.
- Aftas Herpetiformes: Suelen confundirse con el herpes labial debido a su apariencia. Se presentan en forma de pequeñas úlceras agrupadas, son más comunes en personas mayores y pueden causar mayor molestia.
Herpes Labial (Herpes Oral)
Causado por el virus del herpes simple tipo 1 (HSV-1), el herpes labial suele aparecer en los labios y en la zona perioral, pero en algunos casos puede manifestarse en las encías. Se presenta como pequeñas ampollas llenas de líquido, que con el tiempo se rompen y forman úlceras dolorosas. A diferencia de las aftas, el herpes es altamente contagioso y suele reaparecer en momentos de estrés o debilitamiento del sistema inmunológico.

Úlceras Traumáticas
Estas lesiones son el resultado de un daño físico en la encía, causado por:
- Mordeduras accidentales.
- Cepillado dental agresivo.
- Prótesis o aparatos de ortodoncia mal ajustados.
- Procedimientos dentales recientes.
Las úlceras traumáticas suelen desaparecer espontáneamente una vez que se elimina la causa de la irritación.
Gingivitis Ulcerativa Necrosante (GUN)
También conocida como necrosis gingival aguda o úlcera de Vincent, esta enfermedad periodontal se caracteriza por la presencia de úlceras dolorosas en las encías, acompañadas de inflamación severa, sangrado espontáneo y mal aliento intenso. Se asocia con una higiene oral deficiente, tabaquismo y niveles altos de estrés.
Llagas Causadas por Infecciones Bacterianas o Fúngicas
Algunas infecciones en la boca pueden provocar la aparición de lesiones en la encía:
- Candidiasis oral: Producida por el hongo Candida albicans, se manifiesta en forma de placas blanquecinas en la mucosa oral y las encías.
- Infecciones bacterianas: La proliferación de ciertas bacterias puede provocar úlceras en la encía, especialmente en personas con defensas bajas.
Llagas Asociadas a Enfermedades Sistémicas
Algunas enfermedades pueden manifestarse con llagas en la boca y encías, como:
- Enfermedad de Crohn: Puede causar inflamación y ulceraciones en la mucosa oral.
- Liquen plano oral: Una afección autoinmune que provoca lesiones blancas en la boca, a veces acompañadas de llagas dolorosas.
- Deficiencias nutricionales: Falta de hierro, ácido fólico o vitamina B12 puede favorecer la aparición de aftas bucales.
Causas de las Llagas en la Encía
Aunque aún no se conoce con exactitud qué provoca la aparición de llagas en la encía y otras zonas de la boca, sí se han identificado varios factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar estas lesiones:
- Traumatismos: Pueden ser consecuencia de pequeños traumatismos, como morderse accidentalmente mientras se mastica.
- Prótesis y aparatos dentales mal ajustados: El uso de prótesis dentales o aparatos de ortodoncia que no se ajustan correctamente puede generar fricción constante en la encía, favoreciendo la formación de aftas bucales.
- Cepillado dental agresivo: Cepillarse los dientes con demasiada fuerza o con un cepillo de cerdas duras puede irritar las encías y causar pequeñas heridas que pueden convertirse en llagas.
- Cambios de temperatura y quemaduras: Consumir alimentos o bebidas muy calientes puede provocar quemaduras en las mucosas orales, lo que, en algunos casos, da lugar a la aparición de aftas.
Síntomas de las Llagas en la Encía
Las llagas en la encía pueden causar molestias que afectan la calidad de vida, especialmente al comer, hablar o mantener una correcta higiene bucal. Estas llagas aparecen normalmente como una pequeña erupción en forma de úlcera que ocurren dentro de la boca, labios y en las mejillas con un color blanco o rojizo. En su evolución aparecerá un pequeño cráter o punto blanquecino.
Absceso Dental: Una Complicación Grave
Un absceso dental es una infección localizada causada por la presencia de bacterias patógenas. Se manifiesta como una acumulación de pus en el área infectada. Un absceso bucal comienza a generarse en una parte concreta de la cavidad oral, pero a medida que se desarrolla, alcanza otras áreas de la boca. Existen diferentes tipos de abscesos:
- Absceso periapical: Afecta a la raíz del diente.
- Absceso periodontal: Localizado en la encía, a menudo causado por piorrea no controlada.
Un absceso en la boca tiene un avance muy rápido, así que es habitual sentir varios signos al mismo tiempo. A medida que las bacterias avanzan, destruyen las capas del diente hasta llegar a su estructura interna, afectando al nervio dental o pulpa. Como consecuencia, se produce una infección que da lugar a la pulpitis, localizada en la raíz. Esta es la principal causa de la formación del absceso dentoalveolar o periapical.

Tratamiento de un Absceso Dental
El tratamiento para el absceso dental tiene como objetivo erradicar la infección, devolviendo la salud al diente y encía, y evitar la caída de la pieza afectada. Las opciones de tratamiento incluyen:
- Endodoncia o tratamiento de conducto: Cuyo fin es vaciar la cavidad pulpar para eliminar los tejidos afectados por la infección.
- Antibióticos: Recetados por un especialista para controlar la infección. Según el Ministerio de Sanidad, los antibióticos más utilizados son betalactámicos, macrólidos, tetraciclinas, metronidazol, clindamicina y fluorquinolonas.
Es crucial no automedicarse y siempre consultar a un dentista para obtener el tratamiento adecuado. El tabaquismo puede dificultar el proceso de curación del absceso.
Prevención de Abscesos y Llagas
Prevenir la formación de fístulas dentales y llagas es fundamental para mantener una salud bucal óptima. Algunas medidas preventivas incluyen:
- Cuidar la higiene bucal, utilizando cepillo, hilo dental y enjuague bucal.
- Realizar una higiene profesional cada 4 a 8 meses, dependiendo de la salud bucal individual.
- Actuar al menor síntoma de molestia o dolor.
- Evitar el tabaquismo, que puede dificultar la curación.
Remedios Caseros y Cuidados Adicionales
Existen métodos que puedes poner en práctica en casa para minimizar el dolor de muelas u otras piezas, pero no suponen un tratamiento efectivo contra el absceso dental. Por tanto, son consejos para aminorar las molestias hasta que puedas acudir a la consulta del dentista.
Después de superar el shock y haber tratado con éxito el absceso de su boca, es importante seguir algunos consejos durante los próximos días para favorecer de forma óptima el proceso de curación. En los días siguientes a esta intervención, debe abstenerse de hacer deporte y otras actividades de ocio que requieran mucho ejercicio. Por desgracia, las saunas y los baños de sol también son tabú por el momento.
Si es posible, siga cepillándose los dientes dos veces al día con un cepillo muy suave para prevenir infecciones. Si al principio no es posible cepillarse con un cepillo de dientes, utiliza una solución antiséptica de enjuague bucal de tu dentista. Pero no te excedas. Tras la operación queda una herida en la boca. Para no irritar la zona, debes evitar los alimentos duros y con bordes afilados y optar por comidas líquidas, como sopas o gachas. Así también se reduce la probabilidad de que entren restos de comida en la herida y provoquen una infección.
Al menor síntoma, actúa. Existen métodos que puedes poner en práctica en casa para minimizar el dolor de muelas u otras piezas, pero no suponen un tratamiento efectivo contra el absceso dental. Por tanto, son consejos para aminorar las molestias hasta que puedas acudir a la consulta del dentista.
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Ahora ya sabes qué es un absceso dental, los riesgos que suponen para la salud bucal y la forma de tratarlo. También has aprendido sobre las llagas en la encía, sus tipos, causas y cómo prevenirlas. Recuerda que, ante cualquier duda o síntoma persistente, es fundamental consultar a un odontólogo para obtener un diagnóstico y tratamiento adecuados.