Bruxismo y Halitosis: Causas, Consecuencias y Tratamientos

En esta ocasión, exploraremos dos problemas dentales comunes que afectan a muchas personas: el bruxismo y la halitosis. Si alguna vez has experimentado el rechinamiento de los dientes o tienes mal aliento, este artículo te proporcionará información valiosa sobre las causas subyacentes y los tratamientos disponibles.

¿Qué es el Bruxismo?

El bruxismo es una condición que se caracteriza por el rechinamiento o apretamiento excesivo de los dientes. Muchas personas que padecen bruxismo no son conscientes de ello, ya que suele ocurrir durante el sueño. Sin embargo, también puede ocurrir durante el día.

Si a lo largo del día sufres de dolor mandibular, dolores de cabeza y molestias en los músculos faciales, además percibes que el desgaste en tus dientes es mayor, puedes estar sufriendo de bruxismo nocturno.

Causas del Bruxismo

El factor desencadenante del bruxismo es el estrés. El estrés no es negativo, pero su mantenimiento en el tiempo sí. La energía debe liberarse de alguna forma, de forma externa se podría llevar a cabo haciendo ejercicio. Se puede dar por el día asociado a una agresividad reprimida o al estrés, la mayoría los hacemos en algún momento pero no nos damos cuenta, o por la noche, relacionado con una mala adaptación al entorno.

Otros factores que pueden contribuir al bruxismo incluyen:

  • Mala alineación dental: Tener los dientes mal alineados puede forzar ciertas posturas algo incómodas para la mandíbula.
  • Mala postura: La postura que tenemos enfrente del ordenador, que puede ser encorvada durante muchas horas, por ejemplo.
  • Mala higiene bucodental: La presencia de placa bacteriana debido a una limpieza incorrecta provoca problemas periodontales (gingivitis, inflamación de encías) y halitosis.
  • Hábitos alimenticios: Casi nunca se tiene en cuenta que los hábitos alimenticios también influyen en la aparición del bruxismo. De hecho, la gente que consume más dulces y azúcares, además de lácteos, tienen más posibilidades de desarrollarlo.
  • Mala calidad del sueño: Dormir mal y tener posturas incorrectas en la cama, dificultará la capacidad de relajar la mandíbula.

5 EJERCICIOS para tu BRUXISMO

Tratamiento del Bruxismo

La forma de remediar el bruxismo dependerá de si es diurno o nocturno, pero aún así, hay diferentes consejos que te ayudarán a reducirlo como no tomar té, café y no cenar mucho antes de dormir. También procura que tu habitación tenga una temperatura ideal y esté ventilada para favorecer la respiración y el sueño. No favorece el descanso nocturno hacer ejercicio después de las 6 de la tarde. Como remedios caseros, viene bien no masticar chicle en exceso y para calmar el dolor, aplica calor húmedo o hielo en la mandíbula. Saca la mandíbula procurando cubrir el labio inferior con el superior.

Si quieres minimizar los daños ocasionados por el bruxismo, afortunadamente existen diferentes opciones de tratamiento, aunque siempre te recomendaremos que visites a tu dentista para un diagnóstico profesional. Dado que el bruxismo es inconsciente y nocturno, en la revisión rutinaria con tu dentista podrá diagnosticarlo. Si él lo determina, te aconsejará el uso durante tus horas de sueño de una férula de descarga realizada a medida que se ajusta a los dientes superiores e inferiores. La férula impedirá que los dientes de arriba y los de abajo contacten. Se usa por la noche e impide el rechinamiento de los dientes, además de relajar los músculos y evitar que se tensionen. Con esto, reducirás las consecuencias al apretar y rechinar los dientes mientras duermes.

Si el desgaste de los dientes es considerable, es muy importante que tu dentista los repare para que tengan la forma adecuada y goces de una mordida adecuada. Existen otras prácticas y técnicas de relajación, y, cómo no, un fisioterapeuta podrá ayudarte a liberar tensión de los músculos de tu mandíbula. Tener un buen estado emocional es fundamental para trabajar y controlar el bruxismo. Lo primero que se debería hacer es una profunda historia clínica para conocer la agresividad del paciente y de qué forma la maneja. Esta energía se puede reconducir de forma positiva.

¿Qué es la Halitosis?

La halitosis, popularmente conocida como mal aliento, es un problema con elevado impacto social para aquella persona que la padece. A decir verdad, que el aliento huela de una manera desagradable es una situación relativamente frecuente, ya sea de un modo pasajero o permanente.

Causas de la Halitosis

La halitosis es el término médico con el que se define al mal aliento. Se trata de un problema bucal que sufren 4 de cada 10 personas. Por norma general, el mal aliento es producto de la presencia y acumulación de bacterias, principalmente en la lengua y en los dientes. El mal aliento también puede estar relacionado con la enfermedad periodontal, la caries y ciertos problemas nasales como es el caso de la sinusitis.

Los problemas bucales provocan aproximadamente un 90% de los casos. Es decir, la halitosis está originada por la presencia de caries, problemas periodontales, un incorrecto alineamiento de los dientes que impide una limpieza completa, sequedad bucal… Así, en todas estas situaciones crecen bacterias dentro de la boca que generan ese desagradable olor.

Otros factores que contribuyen a la halitosis son:

  • Mala higiene bucodental: Si no te cepillas los dientes y usas el hilo dental a diario, puede aparecer placa bacteriana sobre los dientes y la lengua: se irritarán las encías y aparecerán patologías como la caries, la gingivitis y la periodontitis.
  • Boca seca o xerostomía: La saliva ayuda a la limpieza de la boca, ya que elimina las partículas que causan mal olor. Si sufrimos de boca seca o xerostomía, existe una mayor probabilidad de que aumente la placa bacteriana. Esto sucede, especialmente, en situaciones de estrés y durante las horas de sueño.
  • Alimentación: Es popularmente conocido que algunos alimentos (ajo, cebolla, familia de las coles) pueden estar detrás de halitosis pasajeras o potenciar las ya existentes. Aun así, su efecto es muy diferente de una persona a otra, depende de la frecuencia y de la cantidad que se coma.
  • Tabaco y alcohol: Cierra esta lista de causas más frecuentes, aunque no es la menos importante, el consumo de bebidas alcohólicas y tabaco.
  • Enfermedades: Son varias las patologías e infecciones del aparato digestivo que se manifiestan a través de la halitosis. La razón es que dicho aparato empieza en la boca, por lo que también es la boca el lugar por donde escapa el mal olor de los gases y fluidos que generan estas enfermedades.

Tan sólo existe un reducido número de casos en los que la causa de la halitosis no está en la boca aunque, contrariamente a lo que a veces se cree, el origen raramente parte del estómago. Dentro de otras fuentes de halitosis de origen extra-oral destacan los problemas en las vías respiratorias (refriados, sinusitis, laringitis, respirar por la boca...). Además, el consumo de algunas medicinas (antidepresivos, diuréticos) también la puede provocar.

Tratamiento de la Halitosis

Cuando sospechemos del problema debemos consultarle el dentista, ya que él podrá identificarlo. Si es un asunto sin relación con el estado de la boca, podrá orientarnos sobre lo que hacer. Sin embargo, en la mayoría de los casos, al mejorar el estado de la salud oral (eliminación de caries, encías sanas, limpieza adecuada de las prótesis…) mejorará nuestro aliento.

En cuanto a los hábitos, es primordial mantener una buena higiene bucal. Los cepillos eléctricos son una muy buena opción, pero con los manuales, si los empleamos bien y añadimos el uso de hilo dental por la noche, obtendremos una limpieza perfecta. Conviene cambiarlo cada tres o cuatro meses, en función del uso y la dureza.

Al margen de estos cuidados, en ocasiones se debe proceder al control químico de las bacterias responsables de ese mal aliento. Nuestro dentista podrá indicarnos qué tipo de producto utilizar. En el caso de los colutorios, su eficacia es limitada en el tiempo.

La lengua, por su anatomía, es un contenedor de bacterias y restos de alimentos que pueden generar la halitosis. Limpiarla, sobre todo en su zona posterior, es fundamental. Podemos utilizar el cepillo dental sin pasta (para evitar las náuseas) o dispositivos especiales que encontraremos en la farmacia.

Consejos para prevenir la halitosis:

  • Realizar una higiene oral adecuada en casa, usando de forma correcta el cepillo, la seda o hilo dental, así como realizando una limpieza regular de la lengua.
  • Acudir a revisiones bucodentales periódicas. Las revisiones permiten prevenir y detectar problemas orales prontamente.
  • Realizar limpiezas profesionales. Además de la higiene oral en casa, es importante realizarse profilaxis con una frecuencia recomendada por el especialista.
  • Evitar hábitos como el consumo de tabaco o alcohol, o bien, ciertas dietas muy proteicas, o bien, poco calóricas o bajas en carbohidratos (especialmente si no están supervisadas).
Problema Causas Comunes Tratamientos
Bruxismo Estrés, mala alineación dental, mala postura, hábitos alimenticios, mala calidad del sueño Férula de descarga, técnicas de relajación, fisioterapia
Halitosis Mala higiene bucal, boca seca, alimentación, tabaco y alcohol, enfermedades Higiene bucal adecuada, limpieza de la lengua, tratamiento de enfermedades subyacentes

Si estas recomendaciones para prevenir el mal aliento o halitosis no han funcionado, será necesario acudir al especialista para determinar la causa de la patología. Si el problema es de origen oral, el dentista determinará el tratamiento odontológico más adecuado en función de la enfermedad causante de este problema, por ejemplo, la caries o la periodontitis.

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