Si te levantas con dolor en la mandíbula, notas que aprietas los dientes durante el día o incluso te lo han dicho mientras duermes, es muy probable que sufras bruxismo, un trastorno muy común hoy en día. El bruxismo se entiende coloquialmente como el apriete o rechinamiento de los dientes. Afortunadamente, en la actualidad existen tratamientos eficaces para controlar el bruxismo y mejorar la calidad de vida.

¿Qué es el Bruxismo?
El bruxismo es un hábito involuntario que consiste en apretar y/o rechinar los dientes de forma repetida. Puede ocurrir por el día o mientras dormimos.
- Bruxismo diurno: Este tipo de bruxismo ocurre mientras la persona está despierta y generalmente se da como respuesta al estrés, la ansiedad o el exceso de concentración. Quienes padecen bruxismo diurno suelen apretar los dientes al trabajar, al conducir o al enfrentarse a situaciones de tensión. Como su propio nombre indica, consiste en apretar los dientes inconscientemente estando despierto.
- Bruxismo nocturno: El bruxismo nocturno es más complejo, ya que ocurre mientras la persona duerme, por lo que no puede controlarlo conscientemente. El bruxismo asociado al sueño o también llamado bruxismo nocturno consiste en una actividad rítmica de los músculos de las mandíbulas (masetero y temporales) durante el sueño, que provoca contracciones de las mandíbulas superior e inferior y una fricción en los dientes. Ocurre durante las horas de sueño. Puede estar relacionado con el Síndrome de Apnea Obstructiva Crónica o apneas del sueño.
El bruxismo nocturno o del sueño se define como la actividad inconsciente durante el sueño, asociada a microdespertares, con manifestaciones musculares que llevan al rechinamiento de los dientes.
Causas del Bruxismo
No hay una única causa detrás del bruxismo, sino que este suele estar relacionado con distintos factores físicos, emocionales o incluso posturales. La causa del bruxismo es reconocida como multifactorial y compleja. Las últimas evidencias científicas refuerzan que no existe una única causa, sino una interacción de factores neurológicos, genéticos, psicológicos y externos.
- Estrés y ansiedad: Son los desencadenantes más comunes, especialmente en el bruxismo diurno. La causa más frecuente es el estrés emocional o la ansiedad prolongada.
- Factores genéticos: Un meta-análisis de estudios en gemelos publicado en 2024 demostró que la concordancia de bruxismo del sueño es significativamente mayor en gemelos monocigóticos que en dicigóticos.
- Trastornos del sueño: El bruxismo nocturno se asocia a menudo con trastornos del sueño, como apnea, insomnio o despertares frecuentes.
- Problemas de mordida: Una mala mordida o dientes desalineados pueden favorecer el bruxismo.
- Otros factores: En algunos casos, puede haber predisposición genética o relación con trastornos neurológicos (como el Parkinson o el TDAH).
Se distingue conceptualmente entre bruxismo primario (idiopático, sin causa médica identificable) y bruxismo secundario, asociado a otras condiciones como ciertos trastornos neurológicos (especialmente del sistema extrapiramidal, como la enfermedad de Parkinson u otros desórdenes del movimiento) y psiquiátricas, como el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), el trastorno de ansiedad generalizada y la esquizofrenia, y el uso de fármacos o sustancias que afectan el sistema nervioso central.
Síntomas del Bruxismo
En muchas personas, el bruxismo es asintomático durante años, hasta que empiezan a notar sus efectos.
- Dientes desgastados, fracturados o con mayor sensibilidad. El apretamiento y rechinamiento provoca que los dientes superiores e inferiores choquen constantemente. Detectarlo a tiempo puede evitar daños mayores. El apretamiento constante de los dientes puede causar dolor en los músculos masticatorios, en la mandíbula e incluso en el cuello.
- Uno de los síntomas más evidentes de padecer bruxismo es despertarse frecuentemente con dolor en la mandíbula, cuello, oído y/o cabeza. Esto se debe a que estos movimientos involuntarios pueden sobrecargar la articulación temporomandibular, la articulación situada en cada lado de la mandíbula que nos permite hablar y masticar. Con el tiempo, esto puede, incluso, derivar en una disfunción de la articulación temporomandibular (ATM) o generar contracturas, sobrecargas o incluso lesiones en otras partes del cuerpo. Muchos pacientes confunden el dolor mandibular o de la articulación con dolor de oído.
- Además, causar un desgaste significativo de los dientes lleva a la pérdida de esmalte dental, exposición de la dentina, sensibilidad dental y fracturas de los dientes o restauraciones dentales. Rechinar los dientes también puede deteriorar el esmalte, la principal capa protectora de los dientes.
- El bruxismo nocturno puede interrumpir el sueño, lo que resulta en insomnio o sueño de mala calidad, afectando la fatiga diurna y reduciendo el rendimiento general durante el día.
- El bruxismo prolongado puede llevar a trastornos de la ATM, que incluyen dolor en la articulación temporomandibular, dolor muscular, y dificultad para masticar o abrir la boca.
- El bruxismo puede causar ansiedad y preocupación sobre la salud dental, lo que a su vez puede contribuir a más estrés y empeorar el problema.
Diagnóstico del Bruxismo
Uno de los problemas del bruxismo, especialmente del nocturno, es la dificultad para detectarlo. Al ser un movimiento de dientes involuntario, los bruxistas no son conscientes de su situación hasta que alguien no se lo dice o las consecuencias empiezan a ser perceptibles a simple vista. Una de las formas más habituales de diagnosticarlo y controlarlo es visitando al dentista con frecuencia.
El diagnóstico de bruxismo históricamente ha sido un desafío, dado que gran parte de la actividad ocurre inconscientemente (particularmente durante el sueño) y no existe un test clínico único y simple que lo confirme de manera infalible. En la práctica, el primer paso para identificar el bruxismo es a través de la evaluación clínica e historial del paciente. Esto incluye el auto-reporte o el reporte de terceros: por ejemplo, preguntar al paciente si nota tensión mandibular o dolor al despertar, o si alguien ha escuchado sonidos de rechinamiento durante la noche. Existen cuestionarios estandarizados y escalas de evaluación que ayudan a cuantificar la frecuencia e impacto percibido del hábito.
Junto a la anamnesis, el odontólogo realiza un examen buscando signos clínicos indicativos de bruxismo, tales como facetas de desgaste dental inusual (que no se explican solo por la edad ni la dieta), hipertrofia de los músculos maseteros (volumen aumentado por ejercicio continuo), líneas de impresión o mordeduras en la mucosa y lengua, fracturas de restauraciones dentales sin causa aparente, y limitación o dolor a la palpación de los músculos mandibulares.
Entre las herramientas instrumentales para diagnosticar bruxismo, el estándar es la polisomnografía (PSG) con registro audiovisual. La PSG consiste en monitorear al paciente durante el sueño en un laboratorio especializado, midiendo la actividad bioeléctrica muscular (electromiografía de músculos maseteros/temporales), movimientos mandibulares, flujo respiratorio, esfuerzo cardíaco y actividad cerebral, entre otros parámetros. La PSG permite detectar con precisión los eventos de bruxismo del sueño (llamados eventos de actividad rítmica masticatoria), diferenciándolos de otros movimientos orofaciales durante el sueño. No obstante, se trata de una prueba costosa y de difícil acceso general (requiere equipo y personal de un laboratorio del sueño), por lo que no se emplea de rutina en todos los pacientes.
Además de la PSG, se han desarrollado métodos menos complejos para registro domiciliario. Existen dispositivos intraorales similares a una férula o protector bucal que contienen sensores de presión, de electromiografía, o una plancha muy fina recubierta de colorante que marca los movimientos dentales, los cuales el paciente usa durante la noche para registrar la actividad de apriete/rechinamiento.
En cuanto al bruxismo diurno, la observación directa es difícil fuera del consultorio. Una estrategia reciente es el uso de aplicaciones móviles de monitoreo basadas en evaluación momentánea: apps que envían recordatorios aleatorios al paciente durante el día preguntándole si en ese instante está apretando los dientes o no, creando así un registro diario de la frecuencia de bruxismo consciente.
Tratamientos para el Bruxismo
El tratamiento depende del origen del problema y del grado de afectación. Ahora que ya tenemos claro qué es el bruxismo, qué lo provoca y qué consecuencias tiene, es momento de profundizar sobre los tratamientos para este trastorno bucodental. Hay que tener en cuenta que, en algunas ocasiones, el problema puede desaparecer por sí solo, por lo que no es necesario ningún elemento añadido.
Tratamiento Psicológico
El tratamiento psicológico para el bruxismo se basa en la intervención conductual aunque varía en función del tipo de bruxismo, nocturno o diurno. El objetivo es lograr cambios de hábitos y reducir el nivel de estrés. La intervención psicológica en el tratamiento del bruxismo ha consistido fundamentalmente en la aplicación de estrategias para la reducción de la ansiedad y el estrés. Así pues, se utilizan técnicas de relajación, programas de entrenamiento con biofeedback e hipnosis.
- Técnicas de relajación: Técnicas de relajación basada en la relajación muscular progresiva de Jacobson. Aprender cualquier técnica de relajación muscular, o mindfulness, que haga a la persona consciente de su exceso de tensión muscular y le enseñe a relajar los músculos correspondientes; así como mejorar las estrategias de afrontamiento de los problemas cotidianos con terapia cognitivo-conductual puede mejorar el bruxismo asociado a tensión emocional.
- Práctica masiva: Usada principalmente para los hábitos nerviosos. Rechinar voluntariamente los dientes durante un rato varias veces al día (práctica masiva negativa) logra a veces eliminar el bruxismo pero hay que investigar más como lograr que no se reinicie al suspender el tratamiento.
- Reversión del hábito: En una primera fase se enseña a la persona a ser consciente de las veces que ocurre esta respuesta y emitir una respuesta físicamente opuesta.
- Condicionamiento aversivo: A veces, se ha usado una combinación de las fundas dentales y técnicas conductuales como la sobrecorrección en forma condicionamiento aversivo gustativo. La técnica se aplica mediante un aparato dental que lleva acopladas unas cápsulas de plástico entre los molares superiores e inferiores. En dichas cápsulas se introduce un liquido desagradable (p. ej., agua con sal) de modo que al rechinar se rompe la cápsula y la persona se despierta. Tras reemplazar las cápsulas uno se puede volver a dormir.
Estas técnicas deberán ser aplicadas por un psicológico clínico.
Otros Tratamientos
- Férulas oclusales: Son el tratamiento más común y eficaz. Clásicamente la piedra angular en el manejo odontológico del bruxismo son las férulas oclusales (placas de descarga nocturnas). Estas son dispositivos removibles de resina acrílica rígida que el paciente usa típicamente durante el sueño. Su objetivo principal es proteger las piezas dentales del desgaste y distribuir de forma más homogénea las fuerzas oclusales para reducir el estrés en dientes individuales. En muchos casos, los síntomas mejoran en pocos días de usar la férula.
- Fisioterapia: Un especialista en fisioterapia de la articulación temporomandibular puede ayudar a descontracturar y relajar los músculos masticatorios, disminuyendo así el cansancio muscular y el dolor de cabeza. La fisioterapia de la articulación temporomandibular incluye técnicas manuales para estirar y relajar los músculos masticatorios, masajes en puntos gatillo del masetero/temporal, movilizaciones suaves de la mandíbula y ejercicios de propiocepción mandibular. Estas intervenciones buscan disminuir el dolor muscular y mejorar la amplitud de movimiento de la mandíbula cuando está limitada. Otra técnica utilizada es el dry needling o punción seca de los músculos masticatorios, que consiste en introducir agujas finas (similares a las de acupuntura) en los puntos musculares contracturados para lograr su relajación reflejada.
- Medicamentos: Aunque no se suele recurrir a la medicación para tratar este problema, algunos profesionales podrían recomendar el uso de relajantes musculares y/o medicamentos contra la ansiedad y el estrés. Sí, pero siempre deben ir acompañadas de férula protectora.
- Corrección de la mordida: Dado que ciertas maloclusiones pueden agravar la sobrecarga articular, en pacientes con discrepancias óseas marcadas o contactos prematuros podría valorarse un tratamiento de ortodoncia o incluso ortognático (quirúrgico) como parte del manejo integral. La corrección de la mordida (por ejemplo, descruzar una mordida profunda o alinear un apiñamiento severo) puede mejorar la distribución de fuerzas durante la función y potencialmente reducir la intensidad de la parafunción en algunos casos. Sin embargo, es importante manejar las expectativas: corregir la oclusión no garantiza que el bruxismo desaparezca, puesto que, como se discutió, el hábito tiene componentes centrales independientes de la mordida.

Manejo del Estrés
El manejo del estrés es fundamental. El bruxismo no siempre desaparece por completo, especialmente cuando su origen es emocional o neurológico.
El estrés y la ansiedad activan el sistema nervioso simpático, preparando al cuerpo para la “lucha o huida”.
Complicaciones del Bruxismo
Sí. El bruxismo sin tratar puede provocar fisuras o fracturas, incluso en dientes sanos o restaurados.
Conclusión
El bruxismo es más común de lo que parece y, si se detecta a tiempo, puede tratarse con excelentes resultados. Dado que los factores que influyen en el bruxismo son muy diversos, el mejor tratamiento es multidisciplinario identificando en cada caso las necesidades existentes. La terapia psicológica, que no sólo no tiene efectos secundarios sino que puede ser útil para muchas otras áreas, es de interés siempre que se identifiquen factores de estrés.
5 EJERCICIOS para tu BRUXISMO
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