El burro, un animal inteligente y sociable, requiere cuidados específicos para mantener su bienestar físico y emocional. Originario de zonas semi-desérticas, el burro necesita una atención particular en climas más húmedos para evitar problemas de salud. A continuación, se detallan los aspectos más importantes para el cuidado de estos animales.

Alojamiento y Bienestar
El burro es un animal rústico y su alojamiento es muy variable según regiones. Necesita cobijo contra la intemperie y un rincón oscuro para, en verano, librarse de las moscas que le resultan muy molestas. Además de cuadra, es bueno que el burro disponga de un espacio de esparcimiento para corretear y relacionarse.
- Compañía: El burro suele tener un amigo (o amiga) formando sólidas y duraderas relaciones. En su defecto, un burro puede convivir con perros, ovejas, cabras, caballos, vacas, etc.
- Clima: Los burros prefieren el clima caluroso pero son muy resistentes, siempre y cuando se les dé el acomodo adecuado. A los burros no les gusta la lluvia ni el viento y buscarán refugio de ambos.
- Espacio: En las zonas más húmedas, el burro puede permanecer todo el año en un prado, alimentándose de hierba y otros vegetales (una hectárea por animal).
Alimentación Adecuada
La comida debe ser variada pero no demasiado rica, incluyendo alfalfa, paja, heno, hierba, hojas verdes o secas (otoño) y ramajes (olmo, olivo). Si el burro trabaja con regularidad, la alimentación ha de ser más abundante, lo mismo que para las burras gestantes y lactantes. Además de su dieta habitual, es bueno que el burro tenga siempre a disposición forraje poco calórico, por ejemplo, paja.
Un equido en reposo (sin trabajar) consume alrededor de 1,3 kg de materia seca al día para cada 100 kg de peso. Cuando trabaja, la cifra aumenta hasta 2,3 kg. El burro recupera entre 1,5 y dos veces más energía del forraje que un poni del mismo peso. De esta manera, los aportes alimenticios recomendados para un burro serán un 25% menores que para un caballo del mismo peso.
A groso modo se puede decir que un burro necesita 1kg de alimento en seco para cada 100 kg de peso. Un burro de tamaño pequeño, de 150 kg, necesita pues 1,5 kg de heno al día, que en verde serian 7,5 kg de hierba fresca. Estas cifras dan una idea bastante exacta de las necesidades alimenticias de un burro.
- Variedad: Conviene que la ración diaria, fraccionada en hasta tres comidas en burros estabulados, sea variada.
- Obesidad: La obesidad no es conveniente y se detecta por los depósitos de grasa, sobre todo, en el cuello.
- Ramajes: En cuanto a ramajes, al igual que las cabras, comen olmo, fresno, rosal y un largo etc. No gustan de la hiedra, ni del ciprés.
Salud y Prevención de Cólicos
El cólico es un término general para el dolor abdominal y puede ser muy peligroso para los caballos, hasta el punto de que pueden morir a causa de ello. Si tu caballo tiene cólicos, puede tener varias causas, como una infestación por lombrices, dientes mal cuidados, acumulación de arena o una inflamación o parálisis del intestino. Los cólicos también pueden ser causados por alimentos mohosos o en mal estado.
Si sospechas que tu caballo tiene cólicos, avisa inmediatamente al veterinario y describe los síntomas que has notado. Si puedes contar o medir el ritmo cardíaco de tu caballo, cuanto mayor sea el ritmo cardíaco, más urgente será la necesidad de acudir al veterinario. Lo que puedes hacer dependerá de la gravedad del cólico.
No siempre se puede controlar el desarrollo de los cólicos, pero hay una serie de cosas que puedes tener en cuenta para prevenirlos en la medida de lo posible:
- Nunca cambies de comida bruscamente, sino hazlo gradualmente.
- Alimenta a tu caballo con la cantidad de alimento que se adapte al esfuerzo y rendimiento que debe realizar ese día y asegúrate de que tenga suficiente forraje y ejercicio, para que los intestinos se mantengan activos.
- Asegúrate de que el heno no haya sido recién cosechado ni contenga manchas de moho.
- Evite grandes cantidades de alimentos con almidón, como la harina de maíz y el trigo.
Puedes proporcionar un apoyo adicional a la función intestinal de tu caballo con un suplemento especial, como Pavo GutHealth.

Problemas de Peso y Soluciones
Si tu caballo tiene las costillas demasiado marcadas, cerca de los flancos, esto indica una deficiencia de forraje. Si puedes ver las costillas de tu caballo y los cuartos traseros están hundidos (las protuberancias de los huesos de la cadera son claramente visibles), entonces tu caballo es demasiado delgado.
Si tu caballo es demasiado delgado, es aconsejable buscar primero la causa. Si simplemente no tiene suficiente energía, entonces es cuestión de alimentarlo con más fibras, grasas y proteínas. Para determinar la causa del bajo peso, considera lo siguiente:
- Realiza un análisis de sangre para buscar causas patológicas del bajo peso.
- Haz que el dentista revise siempre los dientes de tu caballo.
- Dale a un caballo que necesita ganar peso heno o ensilaje bueno y nutritivo, y evite el forraje grueso y difícil de digerir.
- Dale a un caballo delgado forraje ilimitado.
- Ajusta siempre tu ración al trabajo que realiza tu caballo.
También puedes considerar alimentar a tu caballo con alimentos ricos en energía y de fácil digestión, como concentrados extruidos, aceite vegetal o pulpa de remolacha.
Salud Dental
Revisa los dientes del burro con regularidad. Encuentra un veterinario dentista (equino) para mantener en orden la salud mental de tu burro. Esto debe hacerse anualmente, ya que los dientes del burro requieren de atención regular para evitar puntas filosas en el esmalte, ganchos caudales/rostrales, enfermedades periodontales, etc. Si tu burro ya es mayor, o si estás cuidando a un burro rescatado, los dientes probablemente representarán más de un problema.
Un burro con malos dientes podrían ser más felices con una dieta de cascarilla o alimento molido/mojado -esto evitará la necesidad de que el jamelgo mastique demasiado el paso o el heno.
El Burro como Animal de Compañía
Tener un burro, cuidarlo y disfrutarlo no es complicado pero requiere conocer al animal y sus necesidades básicas. Al burro hay que tratarle con dulzura y cariño, sin agresividad. Nuestra relación con él se basa en la confianza mutua y el cariño.
Conseguir un buen entendimiento con su burro es gratificante y saludable para ambos; el sosiego, cariño y fidelidad del animal tienen también virtudes terapéuticas, sobre todo en nuestro mundo ajetreado: el burro vive a un ritmo tranquilo, sin prisas.
El burro se utiliza para prácticas terapéuticas con personas con problemas de integración social (mediación, asinoterapia).
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Consideraciones Finales
Lanzarse a la aventura de tener un burro sin conocimientos previos entraña ciertos riesgos por los errores que se pueden cometer en cuanto al trato con el animal, su alojamiento, alimentación o soledad. En España todavía, a penas existen veterinarios especializados, ni tampoco herradores, por lo que el propietario de un burro debe tener conocimientos mínimos en cuanto a cuidados básicos.
El burro doméstico podría desaparecer, esta especie se encuentra en peligro de extinción y necesita del cuidado y protección de asociaciones y refugios para su superviviencia.
Al mostrarle que la situación no es peligrosa, es bastante valiente. De hecho, al mostrarle que la situación no es peligrosa, es bastante valiente.