Calamares a la Andaluza: Receta Tradicional para un Delicioso Bocado Crujiente

Hoy vamos a preparar la receta de calamares a la andaluza, en la que os enseñamos la clave o el secreto para conseguir la fritura perfecta. Hacer calamares a la andaluza es transportarnos a Andalucía, a chiringuito, a sol, a playa y a mar. Y, ¿quién no quiere vivir esa experiencia?

Para hacer unos calamares a la andaluza irresistibles, hacen falta pocos ingredientes y algún que otro truco. Por ejemplo, es importante que el ingrediente principal, el calamar, sea fresco. Si quieres que salgan como los de la costa, lo mejor es comprar calamares frescos. Si te pasas por la pescadería de Arganda, seguro que encuentras unos calamares de buena calidad, que ya verás, se nota un montón. Como siempre decimos por aquí, «fresco es mejor». Si los consigues en tu pescadería local, mucho mejor.

El calamar fresco tiene una textura mucho más tierna y sabrosa que los congelados. Puedes utilizar calamares frescos o congelados pero en caso de que sean congelados lo ideal es que sean calamares enteros y mejor aún si los compras en tu pescadería de confianza, siendo así te quedarán geniales, de hecho los que yo he utilizado son congelados y quedan de maravilla. Lo que no te recomiendo es comprar las típicas anillas de calamar, en general no tienen mucha calidad y la textura deja bastante que desear.

Además tienes la opción de preparar esta receta con calamares frescos o congelados, dando ambos muy buen resultado y ahorrando un poco con estos últimos. Si los calamares eran congelados (los míos si) ponlos en una bandeja o recipiente y pásalos a la nevera el día anterior para que se descongelen poco a poco. Si por lo que sea no te ha dado tiempo a descongelarlos y aunque no es lo ideal siempre puedes recurrir a ponerlos en un recipiente con agua fría y cambiar varias veces el agua hasta que se descongelen, en una hora podrían estar listos.

Si hasta ahora siempre has disfrutado de una ración de calamares a la andaluza en bares, chiringuitos o terrazas, te animamos a que los prepares en casa. Prepara los calamares a la andaluza más ricos.

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Ingredientes Necesarios

Los ingredientes esenciales para la calamares fritos receta son bien sencillos: harina, huevo, pan rallado y un buen aceite de oliva.

  • 4 calamares (unos 700 g)
  • Harina de trigo o de garbanzos para enharinarlos
  • Sal
  • Abundante aceite de oliva o de girasol para freír
  • Limón y perejil para acompañar y decorar

Si quieres darle un toque personal, siempre puedes añadir un poquito de sal y pimienta, o si te atreves a ir más allá, un toquecito de ajo en polvo.

Cuando lo combinas con el pan rallado de Frumen con especias, que tiene ajo, cebolla, perejil y pimienta blanca, tienes todo lo necesario para enamorar a tus comensales en cualquier comida. ¿Te animas a cocinarlo con nosotros?

En la receta verás paso a paso cómo limpiarlos de forma muy sencilla y en un momento. ¡Qué fácil!

Ya tengo descongelados los calamares Empezamos limpiando los calamares, verás que es muy sencillo identificar cada parte y hacerlo, que no te de pereza: Agarra la bolsa y tira de las patas. Idealmente con las patas saldrán las tripas, pero si no es así, aprieta la bolsa para expulsar todo lo que contenga en su interior, e incluso introduce tus dedos o dale la vuelta para vaciarla por completo. Para terminar con la bolsa tira de la pluma, se parece a un plástico transparente y suele notarse duro. No es necesario que retires la piel exterior ya que aporta sabor pero en mi caso al ser calamares congelados estaba un poco deshecha así que al manipular los calamares se ha ido cayendo. En esta fotografía puedes apreciar estas tres partes ya separadas. Bolsa, pluma y patas del calamar Ahora vamos con las patas. Corta por debajo de los ojos y deshecha todo lo que no sean los tentáculos. Entre esas tripas está la bolsa de tinta cuyo exterior es de color metalizado y oscuro, puedes guardarla para preparar alguna receta con ella (si no va a ser al momento congélala). Ya solo te falta quitar la boca o pico que tienen los calamares en medio de los tentáculos, tiene forma de bola. En este caso puedes ver que al cortar por debajo de los ojos se ha quedado con ellos. Solo nos quedamos con la bolsa y las patas del calamar Lava muy bien tanto la bolsa como las patas bajo un chorro de agua fría y déjalos en un escurridor para que se vayan secando. El resto (tripas, pluma y pico) tíralo.

Si no te los venden ya limpios (aunque lo ideal es que los encuentres listos en la pescadería), tendrás que limpiar los calamares. ¡Nada de calamares gigantes, eh!

Con los calamares ya limpios procede a trocearlos. La bolsa córtala en anillas del tamaño que prefieras aunque para esta receta yo te recomiendo que no sean más gruesas de 1 cm. Las patas trocéalas de forma que queden en grupos de 3 o 4 tentáculos.

Cortamos los calamares en anillas Pon las anillas y las patas de los calamares en un escurridor, lávalos bien con agua fría y déjalos escurriendo. Seca los trozos de calamar con papel de cocina. Después retira el papel y échales un poco de sal.

En esta fotografía puedes apreciar estas tres partes ya separadas: bolsa, pluma y patas del calamar.

Preparando el Rebozado y la Fritura

Otro de los detalles a tener en cuenta es hacer una buena fritura. En esta ocasión, los calamares se fríen solo con harina. Un pequeño, aunque relevante, detalle es que hay que enharinar los calamares justo antes de freírlos para evitar que la harina coja humedad y conseguir así un rebozado crujiente.

Antes de rebozar los calamares, es importante secarlos muy bien para que no se adhiera demasiada harina sino solo la justa, evitando grumos y cortezas espesas que se desprenderán al freír.

Salpimentamos al gusto los calamares. Antes de proceder a pasarlos por harina, sazonamos los calamares para que no queden dulzones. Después, en pequeños grupos los vamos enharinando y pasando a un plato donde dejamos que reposen mientras el aceite se calienta.

En este momento lo ideal es ir preparando el aceite porque nada más enharinar los calamares hay que freírlos para evitar que la harina se humedezca y de esta forma conseguiremos un rebozado crujiente. Prepara una sartén, cazo o freidora con abundante aceite y ponlo a fuego alto para que vaya cogiendo temperatura hasta alcanzar unos 170ºC. Si no tienes termómetro o freidora debes saber que el aceite tiene que estar bien caliente pero sin llegar a humear.

Y ojo, no te olvides de lo más importante: ¡el aceite! Tiene que ser de calidad y suficiente como para que los calamares se frían bien y queden crujientes por fuera y tiernos por dentro.

Ahora, vamos con la mezcla de harina y huevo. Toma un bol y pon un buen puñado de harina, con un toque de sal para que se le dé sabor. La clave para que queden bien crujientes es pasar los calamares por el huevo batido y luego por la harina (y pan rallado si te has decidido por añadirlo).

Mientras vamos a enharinar los calamares. Pon en un plato harina y echa en él los calamares (hazlo en varias tandas para no llenar el plato de golpe). Muévelos con tus propias manos o con ayuda de alguna cuchara para que queden bien impregnados de harina por todas partes. Pon ahora encima del plato un colador y echa en él una primera tanda de calamares (procura que no sean muy grandes las tandas para que se frían bien sin estar unos encima de otros). Mueve el colador para que caiga un poco el posible exceso de harina que puedan tener, hazlo tan solo unos segundos porque tampoco queremos que se les caiga entera.

Enharina los calamares Echa ahora los calamares en el aceite y fríelos hasta que estén dorados por ambos lados. En este caso tan solo han necesitado un minuto por cada lado pero si por ejemplo utilizas anillas de calamar más gruesas (de las que ya venden limpias y cortadas) necesitarás posiblemente un par de minutos por cada lado. Si ves que se están dorando o incluso quemando demasiado pronto significa que tienes la temperatura muy alta así que bájala un poco. Si por el contrario echas los calamares y apenas burbujea el aceite y cuesta que cojan color entonces sube la temperatura.

El aceite tiene que estar bien caliente, pero no humeante. ¿Cómo saber si está listo? Si el aceite está demasiado frío, los calamares quedarán empapados y nada crujientes, así que mejor que el fuego esté alto, pero controlado.

Cuando el aceite esté muy caliente, freímos los aros o anillas de calamar en grupos de ocho o diez, dándoles la vuelta con unas pinzas para evitar que se despegue su rebozado. Al cabo de dos o tres minutos por cada lado, los sacamos a papel absorbente de cocina para eliminar el exceso de aceite. Una vez los calamares estén fritos, ponlos sobre un plato con papel absorbente para que escurran el exceso de aceite.

El secreto para lograr un calamar crujiente por fuera y tierno por dentro es asegurarse de que la capa de pan rallado quede doradita y crocante. Esto hace que el pan rallado se adhiera mejor y se forme una capa más uniforme. Aquí va otro truco clave: no sobrecargar la sartén. Mejor fríelos en pequeñas tandas, dejando espacio para que se frían de manera uniforme.

Sácalos con una espumadera y ponlos sobre un plato con papel de cocina que tendrás previamente preparado y sigue con el resto de tandas. Nada más salir al plato échales un poco de sal por encima.

Freímos los calamares a la andaluza Sácalos con una espumadera y ponlos sobre un plato con papel de cocina que tendrás previamente preparado y sigue con el resto de tandas. Nada más salir al plato échales un poco de sal por encima.

Sirve los calamares a la andaluza acompañados de un corte de limón por si os gusta después echarle su zumo por encima (hazlo solamente justo antes de comerlos) y un poco de perejil a modo decorativo o incluso picado si lo prefieres. Así de fantásticos quedan los calamares a la andaluza caseros Tiempo: 20 minutos (más unos 15 minutos para limpiarlos)

Servir y Acompañar

Servimos los calamares fritos a la andaluza muy calientes, acompañando la ración con un gajo de limón por si alguien quiere añadirlo, aunque lo mejor para disfrutar de su sabor auténtico es no hacerlo. Decoramos con unas hojas de perejil y llevamos rápidamente a la mesa.

Sirve los calamares a la andaluza junto con un poco de limón. Y ahora sí, ¡el toque final! Acompáñalos con un poco de limón, si te gusta ese toque fresco, y acompáñalos con una ensalada o unas papas fritas.

Llévalos a la mesa recién hechos y calientes para degustarlos cuando más ricos están, tiernos y con el rebozado crujiente. Es mejor que no te sobren porque no les sienta muy bien el recalentado y la textura del rebozado no se recupera, además de que pueden quedar un poco duros o gomosos.

Para acompañar esta receta de calamares a la andaluza no hay nada mejor que una ensalada de pimientos asados bien aliñada, que contraste estupendamente y refresque al comensal en cada bocado o un picadillo de tomate, según vuestros gustos.

Disfruta en casa de este bocado tan típico de nuestros bares, el fino rebozado que llevan luce fenomenal y les da un toque fantástico. Ya sea tal cual en el plato o en un bocadillo están de auténtico… ¡escándalo!

Variaciones y Consejos Adicionales

Para rebozar los calamares es muy habitual utilizar harina de garbanzos o una mezcla mita de harina de garbanzo y mitad harina fina de maíz o maicena. Esas mezclas consiguen un punto todavía más crujiente para el rebozado aunque personalmente con harina de trigo creo que quedan muy bien y es una harina que tenemos siempre a mano en casa.

Para preparar los calamares a la andaluza, lo primero que debes hacer es secar con papel absorbente 300 g de anillas de calamar. Prepara un plato y coloca en él 100 g de harina de garbanzos para garantizar una fritura crujiente. Si no dispones de harina de garbanzos, puedes utilizar harina de trigo.

Puedes acompañar estos calamares con alguna salsa como alioli o mayonesa, de hecho es lo más clásico a la hora de comerlos en un bocadillo. También quedan buenísimos de una forma que he probado en algunos restaurantes en plan «encebollados» y consiste en cocinar cebolla en tiras con aceite y sal y cuando está tierna y a punto de dorarse se añade un poco de vino blanco, se sube la temperatura y en un par de minutos cuando se ha evaporado el alcohol ya está lista la salsa. Después los calamares se sirven sobre dicha salsa y se espolvorea un poco de perejil picado por encima, ¡buenísimos!

Es importante que los reboces de harina justo antes de freírlos y no con antelación para así conseguir un rebozado crujiente. Además a la hora de freírlos recuerda no hacerlo en tandas muy grandes para evitar que el aceite baje bruscamente de temperatura y se recuezan más que otra cosa.

Prepara unos calamares a la andaluza como los de los bares y disfruta de una de las tapas más clásicas de Andalucía ¡hecha en casa!

También tienes la opción de hacer los calamares al horno, horneando el producto rebozado a 180º durante 15-20 minutos o hasta que veamos que están listos. Con todos estos consejos ya puedes decidir cómo vas a preparar la receta y para quién vas a servirla. ¿A que es la monda?

Con todos estos consejos ya puedes decidir cómo vas a preparar la receta y para quién vas a servirla. ¿A que es la monda?

Hacer calamares a la andaluza es transportarnos a Andalucía, a chiringuito, a sol, a playa y a mar. Y, ¿quién no quiere vivir esa experiencia?

Aquí te presento una tabla resumen con los puntos clave para preparar unos calamares a la andaluza perfectos:

Punto Clave Descripción
Calamares Frescos Preferiblemente frescos para una mejor textura y sabor.
Secado Adecuado Secar bien los calamares antes de enharinar para evitar grumos.
En Harinar Justo Antes de Freír Para asegurar un rebozado crujiente.
Aceite Caliente Freír en aceite bien caliente (170ºC) sin que humee.
No Sobrecargar la Sartén Freír en tandas pequeñas para mantener la temperatura del aceite.
Escurrir el Exceso de Aceite Colocar los calamares sobre papel absorbente después de freír.
Servir Inmediatamente Servir calientes con limón y perejil.

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