Cari Lapique: Biografía de una figura destacada de la sociedad española

La repentina muerte de Carlos Goyanes dejó un gran vacío en su familia, marcando un fallecimiento inesperado, pues aunque había sido operado para implantarle un marcapasos, el empresario parecía estar bien de salud y había cambiado sus hábitos.

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Cari Lapique y Carlos Goyanes. Fuente: Marca.com

A través de las redes sociales, se le ha visto en los últimos tiempos compartir momentos importantes con su mujer, sus hijas y sus queridos nietos. Cari Lapique, viuda de Carlos Goyanes, enfrenta uno de los momentos más devastadores de su vida tras la pérdida de su esposo, su hija Caritina y su cuñado Tito Goyanes en un lapso de solo tres semanas.

Primeros años y familia

Cari Lapique nació el 17 de julio de 1952 en Madrid. Es hija de los Condes de Villamiranda, su madre es Caritina Fernández de Liencre y su padre es Manuel Lapique Quiñones tiene tres hermanos, Manuel, Myriam y Pedro.

Sus hijas siguieron sus pasos y brillaban con luz propia ya a mediados de los años 70, cuando Cari conoció al amor de su vida. Hija del empresario Manuel Lapique y de Caritina Fernández de Liencres y Liniers, una de las primeras socialités españolas ya en la década de los 60. Caritina fue incluso fotografiada por Richard Avedon y como recordaba Cari en Vanity Fair, “celebraba su cumpleaños en agosto. Recuerdo ver a los duques de Windsor y a Lola Flores, que era íntima”.

Inicios en el mundo de la moda

Desde una edad temprana quiso dedicarse a la moda. Con tan solo 19 años de edad le planteó a sus padres que quería abrir una tienda de ropa, pero sus padres prefirieron que trabajase de cara al público antes, para tener experiencia en este sector, por eso, con tan solo 19 años dejó sus estudios y comenzó a trabajar en la boutique de El Corte Inglés del Paseo de la Castellana en Madrid como dependienta.

Aunque Cari se convirtió en una de las mujeres más deseadas por el papel couché, siempre quiso ganarse la vida trabajando, como sus padres le habían enseñado. Abrió su propia boutique, Céline, pero antes trabajó como dependienta en El Corte Inglés del Paseo de la Castellana.

Tras este trabajo montó su propia boutique Cèline en Madrid la cual tuvo durante 15 años.

Cari Lapique. Fuente: Libertad Digital

Ahora sigue siendo relaciones públicas de la joyería Suárez, con la que colabora desde hace casi dos décadas, y también con la exclusiva agencia de viajes Nuba y con la inmobiliaria de su marido, de la que se hace cargo hoy su hija Carla Goyanes.

Matrimonio con Carlos Goyanes

En 1975 se casó con Carlos Goyanes empresario que estuvo casado con la actriz Marisol, tuviero dos hijas, su primera hija, Caritina nació el 10 de noviembre de 1976 en Madrid, y su segunda hija, Carla nació el 11 de mayo de 1983 en Londres.

Goyanes, por su parte, volvió a encontrarse cara a cara con el amor cuando conoció a su actual esposa, Cari Lapique. Se dieron el "sí, quiero" en el año 1975, el mismo año en que el empresario consiguió divorciarse de la actriz con la que había finalizado su relación unos años antes.

Este 20 de septiembre, Carlos Goyanes y Cari Lapique iban a celebrar 49 años de casados con la mente puesta ya en sus bodas de oro en 2025, sin embargo, el destino les ha jugado una mala pasada y este 7 de agosto la vida del empresario se apagaba para siempre y de manera repentina mientras se encontraba veraneando en su casa de Marbella.

De hecho, Cari y Carlos mantenían una buena amistad con ella y su primer marido, Alfonso de Borbón, duque de Cádiz. La novia lució un vestido de organza blanca con pequeñas flores de raso en la parte superior y llegó al altar del brazo de su padre Manuel Lapique, vizconde de Villamiranda.

Entre los 600 invitados había rostros tan conocidos como Lola Flores y su hija Lolita o Pitita Ridruejo.

"Yo sé que nadie daba un duro por nosotros, por nuestra boda. Y ahora no somos muchos los que seguimos casados" afirmaba Cari en las páginas de ¡HOLA!.

Y es que para Cari el empresario junto a sus dos hijas, Caritina y Carla y sus cinco nietos, lo era todo.

Cari Lapique y Carlos Goyanes pasaron por el altar el 20 de septiembre de 1975 y ella ha querido recordarlo en su perfil de Instagram con una bonita fotografía en blanco y negro de ese día tan especial para el matrimonio.

“48 años tiene la foto. 48 años juntos”, escribía Cari Lapique junto a la instantánea en la que se ve a la pareja en el altar de la parroquia de la Virgen Madre de Marbella momentos antes de darse el ‘sí, quiero’.

“Yo estaba loca de amor cuando me casé con Carlos”, ha dicho Cari en diferentes ocasiones.

Su boda se celebró en Marbella y no fue tan mediática como la de Marisol con Goyanes, pero entre los testigos que corroboraron su amor estaba Carmen Franco, madre de Carmen Martínez-Bordiú.

Momentos difíciles

En 1990 su marido Carlos Goyanes entró a prisión acusado de tráfico de drogras, pasó cinco meses en prisión por una supuesta implicación en la Operación Mago contra el narcotráfico, salió de prisión tras pagar 90 millones de pesetas, unos 540.00 euros.

Ese mismo año muere su padre Manuel Lapique Quiñones, vizconde de Villamiranda, debido a una crisis cardíaca, esto sumado a la entrada a prisión de su marido hizo que Cari Lapique quedara muy afectada.

En estos casi 50 años de matrimonio no todo ha sido un camino de rosas y la pareja ha superado también alguna crisis, pero nunca se plantearon una separación.

Él estaba separado, imagínate en esa época, yo era lo peor de lo peor, pero no me importó porque sabía que lo que quería era estar con él. su particular secreto.

"Creo que el secreto está en quererse, en comprenderse, en saber aguantarse... Creo que hoy se dice muy a la ligera el "me separo", "me divorcio"... A mis hijas siempre les digo que hay que pensárselo muy bien antes de dar el paso. Divorciarse es fácil, pero, en el fondo, es tristísimo, porque, entre otras cosas, supone romper una familia. Claro que, a veces, hay situaciones insostenibles, pero pienso que habría que luchar más por mantener la unión".

Relaciones sociales

Lapique siempre se ha rodeado de un círculo de amistades aristócratas y de la alta sociedad madrileña. Una de sus grandes amigas era Eugenia Martínez de Irujo, la amistad entre estas dos mujeres se rompió debido a que la hija de Lapique, Carla Goyanes comenzó a salir con el que aun era marido de Eugenia Martínez de Irujo, Francisco Rivera.

El amor entre estos dos chicos comenzó en 2004 y aunque a penas duró tres meses, la enemistad de estas dos mujeres ha continuado hasta la actualidad, ya que Eugenia Martínez de Irujo se sintió profundamente traicionada por la que consideraba era su amiga, Cari Lapique.

Entre los habituales en esos saraos había nombres de diferentes ámbitos, desde aristócratas como Jaime de Mora o Alfonso Hohenlohe, a socialites como Carmen Ordóñez, artistas como Lolita o Antonio Arribas.

Cari conoció en esos años a Fidel Castro o a los duques de Windsor y asistía a desfiles de alta costura, de hecho, el primero al que fue en su vida fue a uno de Chanel y le llevó la propia Wallis Simpson.

Por Isabel siento un gran respeto, porque es muy buena madre. Sus hijos la quieren muchísimo.

La adoro, es una de mis grandes amigas, es una mujer muy divertida, joven, que tiene una vida apasionante que algún día tendrá que contar para que se la conozca más y mejor.

Hijas y nietos

De su relación nacieron las que serían otro gran amor para el productor, sus hijas Caritina y Carla Goyanes. La primogénita está casada con Antonio Matos, con el que ha tenido a sus dos hijos, Pedro y Cari.

Por su parte, la pequeña, Carla Goyanes, se casó con Jorge Benguría, con el que tuvo a sus tres hijos, Carlos, Santi y Beltrán. Estos eran también un gran motor de vida para Goyanes.

Caritina Goyanes estudió Derecho y trabajó en un despacho de abogados, pero un buen día decidió cambiar de rumbo y fundó su propio catering en Madrid, Sixsens by Cari Goyanes. Está casada con Antonio Matos y tiene dos hijos, Pedrito y Mini Cari.

La pequeña del clan, Carla Goyanes, saltó a los medios por un breve romance con Francisco Rivera cuando él se acababa de separar de Eugenia Martínez de Irujo. En su adolescencia trabajó como modelo y fue imagen de Don Algodón. En 2011 se casó con el empresario Jorge Benguría, se mudaron a Estados Unidos y tienen tres hijos, Beltrán, Carlos y Santiago. Allí estuvieron tres años por motivos laborales y ahora en España Carla dirige la inmobiliaria familiar.

Sin duda, hoy Cari Lapique es feliz con su vida familiar y disfruta siendo ‘abuelona’, como la llaman cariñosamente sus nietos.

En 2008, Caritina contrajo matrimonio con el empresario Antonio Matos en una boda de ensueño celebrada en la iglesia de Es Cubells, en Sant Josep de Sa Talaia, Ibiza.

De su unión nacieron dos hijos: Pedro, en 2010, y su hija menor, cariñosamente apodada "Minicari", en 2013. Para Cari, su familia era su mayor tesoro, y eso se reflejaba claramente en sus redes sociales, donde compartía momentos íntimos de su vida como madre, esposa y profesional.

Su hija Caritina se casó en 2008 con Antonio Matos, y la pareja hizo abuela por primera vez a Cari Lapique con su hijo Pedro, para más tarde tener a una niña a quien bautizaron con el nombre de Cari por su madre.

Su otra hija Carla, se casó en 2011 con Jorge Benguria, esta pareja le dio dos nietos más a Cari Lapique, el primero Carlos y el segundo Santiago, y están a la espera de tener su tercer hijo.

Centrarse en sus nietos es uno de sus objetivos vitales. Los niños Caritina, Pedro y Cari, de 14 y 11 años, están atendidos por su padre, Antonio Matos.

Pérdidas familiares recientes

El 7 de agosto, Carlos Goyanes falleció repentinamente a los 79 años debido a un infarto. Diecinueve días después, su hija Caritina también perdía la vida, dejando a la familia sumida en un profundo dolor.

Caritina Goyanesha fallecido repentinamente a los 46 años en su hogar de Marbella, un lugar que recientemente había sido escenario de otro triste adiós, el de su padre, Carlos Goyanes Perojo, hace apenas tres semanas.

La noticia de su muerte ha conmocionado a todos los que la conocieron y apreciaron, dejando un vacío en la alta sociedad y en el mundo de la gastronomía, al que dedicó su vida profesional.

Una muerte inesperada que ha supuesto una tragedia para los suyos y para todos los que la trataron. «Era una mujer excepcional en todos los sentidos».

En enero falleció su hermao Manuel, tras una larga enfermedad.

La venta de la casa en Marbella

Ante esta serie de tragedias, Cari Lapique ha tomado la difícil decisión de considerar la venta de la casa en la urbanización Guadalmina, en Marbella, donde se vivieron estos dolorosos momentos.

“Me cuentan que quiso salir inmediatamente de la casa. Dos muertes en esa casa. Me decían que es muy probable que no quiera volver”, señaló Nacho Gay, colaborador del programa.

Tras la muerte de su marido, Cari encontró consuelo temporal en la casa de su hermana Miriam en Formentor, Mallorca.

Sin embargo, la inesperada noticia de la muerte de su hija Caritina, ocurrida en la misma casa de Marbella y por la misma causa que su padre, fue otro golpe devastador.

La familia Goyanes Lapique, incluida Cari, decidió trasladarse a la finca de Retuerta del Bullaque, en Ciudad Real, buscando un lugar donde pudieran estar juntos y sobrellevar el inmenso dolor.

El futuro de los hijos de Caritina, Pedro y 'Mini Cari', también está en el aire mientras la familia se ajusta a la nueva realidad.

Por fortuna, los niños vivían en el mismo edificio que su abuela Cari, lo que ha facilitado el apoyo familiar durante este tiempo tan difícil.

La decisión de vender la casa en Marbella no solo representa un intento de escapar del dolor, sino también un paso hacia la sanación.

Marbella, la localidad habitual de los veranos llenos de momentos de alegría para la familia, se ha convertido en un lugar cargado de recuerdos lo que ha llevado a Cari Lapique a marcharse de su retiro estival en la Costa del Sol que disfrutaba cada año.

Ha dejado Marbella y en su lugar ha buscado refugio en Ibiza, junto a su hermana Myriam Lapique, viuda de Alfonso Cortina, quien fuera presidente de Repsol, en un entorno de calma y apoyo familiar desde hace un año.

Las hermanas están acompañadas también por Carla Goyanes y sus hijos.

Cari Lapique en Ibiza. Fuente: Semana.es

Pasa tiempo entre Madrid y Marbella, donde estuvo con su marido durante una parte de la pandemia, y por el momento, a sus 70 años, no tiene ninguna intención de jubilarse.

Cari, para la boda del mes de abril protagonizada por Isabelle Junot y Álvaro Falcó, eligió un vestido en tono Cuaresma con bajo asimétrico y mangas farol de Philippa 1970, rompiendo así con su costumbre de confiar en Jorge Vázquez su modelo nupcial.

Las sandalias, a tono y fantasía efecto joyería en el escote, eran de Aquazzura, con cuyo diseñador, Edgardo Osorio, le une una gran amistad.

El momento más maravilloso del día es cuando desayuno con mis tres nietos, disfrutando del buen tiempo. No se le puede pedir más a la vida", nos cuenta Cari Lapique.

Tradición familiar

Caritina Goyanes Lapique era una mujer vitalista, divertida y con un sentido familiar enraizado en su ADN desde que nació.

Tanto es así que con ella se mantuvo la tradición de la rama materna cuando llegó al mundo.

No hubo que elegir entre un listado de nombres como suele suceder con los recién nacidos.

Si el primogénito era niño se llamaría Carlos como el padre Goyanes. Pero fue niña y en este caso estaba clarísimo. Se mantendría la costumbre de la mujeres Lapique: Caritina.

Se convertía así en la quinta descendientes de la saga que iniciaron los bisabuelos María Magdalena Cañedo y Santiago de Liniers que decidieron llamar así a su segunda hija.

A partir de 1909 se instauró el nombre de la Santa en el árbol genealógico. Así hasta llegar a la sexta generación con el nacimiento de Caritina Matos Goyanes a la que se conoce con el apodo de «Minicari» por ser una fotocopia de su madre.

«Cuando nació mi hija no había dudas de que seguiríamos con la costumbre, y así fue. Aunque la llaman ‘‘Minicari’’ por lo mucho que se parece a mí», contaba orgullosa la matriarca.

El resto de la familia respeta esa elección que hasta ahora sigue la línea materna.

La celebración de Santa Caritina de Cirilo se celebra el 5 de octubre.

Hasta que no cumplió su mayoría de edad, Caritina Goyanes Lapique utilizaba el nombre original como hacía su abuela Fernández de Liencres y la bisabuela. Y así la llamaban las amistades y parte de la familia hasta que decidió que era demasiado largo.

Los que la conocimos desde pequeña la seguíamos localizando siempre de la manera primigenia.

Y comentaba con sentido del humor: «Así es cómo sé cuando sois los de antes y no nuevos, cuando os dirigís a mí como Caritina».

Contaba que había compañeros de clase cuando comenzó en la universidad que pensaban que era un apelativo cariñoso con origen en la Virgen de la Caridad en vez de en el santoral.

La esposa de Carlos Goyanes, Cari, siempre prefirió el diminutivo. En este caso para diferenciarse de su madre Caritina Fernández de Liencres y Liniers, que falleció en el 2015 a los 85 años.

Aseguran los que la trataron que la nieta era muy parecida en carácter y en manera de ser.

La dama en cuestión posó en juventud en los años cincuenta para el fotógrafo Richard Avedon en Nueva York.

La explicación que daba Cari Lapique hija cuando la entrevistaban y hablaba de su progenitora era que el padre se dedicaba al comercio de temporada y en un viaje que recalaron en Nueva York «aprovechó para hacerse esa sesión. A mí me habría encantado tener también esos retratos».

Un título sin reclamar

Y antes estaba la bisabuela Caritina de Liniers y Cañedo. Su abuelo paterno, Antonio Fernández de Liencres y Nájera, era marqués de Nájera, de Donadío y vizconde de Villa de Miranda.

En la actualidad, el título se ha extinguido, porque nadie lo ha reclamado en más de cuarenta años.

Hacer historia del nombre tradicional de la familia es una manera de homenajear a Cari Goyanes Lapique, creadora del catering Six Sens, y de lo orgullosa que estaba de su familia.

Isabel Preysler, Tamara Falcó e Íñigo Onieva en el funeral de Caritina Goyanes

El emocionante viaje de Cari Lapique con su hija Carla Goyanes y sus nietos: 'Plan en familia'

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