Cari Lapique: Biografía de una figura de la alta sociedad española

Cari Lapique, una figura emblemática de la jet set española, ha tenido una vida marcada por el éxito profesional, la notoriedad social y los profundos lazos familiares. Su historia es un recorrido por la alta sociedad, el mundo de la moda y los desafíos personales.

Orígenes y Familia

Cari Lapique nació el 17 de julio de 1952 en Madrid. Es hija de Caritina Fernández de Liencres y Liniers y de Manuel Lapique Quiñones, quien ostentaba el título de vizconde de Villamiranda. Tiene tres hermanos: Manuel, Myriam y Pedro. Su madre, Caritina, se convirtió en una de las mujeres más queridas de la alta sociedad, consagrándose como vizcondesa de Villamiranda, aunque el título nunca fue reconocido oficialmente. Sus antepasados, sin embargo, sí fueron aristócratas; su padre fue marqués de la Casa Real de Córdoba.

El matrimonio de sus padres, Manuel Lapique y Caritina Fernández de Liencres, los llevó a frecuentar los mismos lugares que la jet set, como se cuenta en Mujer Hoy. Tuvieron cuatro hijos: Manuel, Pedro, Miriam y Cari Lapique. Fueron las dos hijas quienes llevaron una vida más pública y acudieron a los eventos de la alta sociedad.

Inicios Profesionales y Ascenso en el Mundo de la Moda

Desde temprana edad, Cari mostró un gran interés por la moda. Con tan solo 19 años, expresó a sus padres su deseo de abrir una tienda de ropa. Sin embargo, sus padres le sugirieron que primero trabajara de cara al público para adquirir experiencia en el sector. Así, a los 19 años, Cari dejó sus estudios y comenzó a trabajar como dependienta en la boutique de El Corte Inglés del Paseo de la Castellana en Madrid. Posteriormente, montó su propia boutique, Céline, en Madrid, que mantuvo durante 15 años.

Cari comenzó trabajando como dependienta en unos grandes almacenes y su trabajo siempre se ha visto ligado a la moda, sobre todo a las grandes marcas como Celine, Suárez o Aristocrazy. Ahora sigue siendo relaciones públicas de la joyería Suárez, con la que colabora desde hace casi dos décadas, y también con la exclusiva agencia de viajes Nuba y con la inmobiliaria de su marido, de la que se hace cargo hoy su hija Carla Goyanes.

Matrimonio con Carlos Goyanes

Fue en una piscina en Marbella donde Cari y Carlos Goyanes se enamoraron. Cari Lapique y Carlos Goyanes pasaron por el altar el 20 de septiembre de 1975 y ella ha querido recordarlo en su perfil de Instagram con una bonita fotografía en blanco y negro de ese día tan especial para el matrimonio. “48 años tiene la foto. 48 años juntos”, escribía Cari Lapique junto a la instantánea en la que se ve a la pareja en el altar de la parroquia de la Virgen Madre de Marbella momentos antes de darse el ‘sí, quiero’.

Su boda se celebró en Marbella en 1975 y fue una de las más importantes del año, a la que acudieron empresarios y artistas, así como la plana mayor del gobierno. La novia lució un vestido de organza blanca con pequeñas flores de raso en la parte superior y llegó al altar del brazo de su padre Manuel Lapique, vizconde de Villamiranda. Entre los 600 invitados había rostros tan conocidos como Lola Flores y su hija Lolita o Pitita Ridruejo.

Por aquel entonces, Carlos, su futuro marido, no era ningún desconocido para la prensa. El hombre, que falleció a principios de agosto, era nieto del productor Benito Perojo e hijo de Manuel Goyanes, descubridor de la cantante Marisol. Carlos Goyanes era un reconocido productor musical entonces. Hijo de Manuel Goyanes, productor cinematográfico, responsable del éxito de películas como Muerte de un ciclista y descubridor de Marisol.

En mayo de 1969, Carlos se casó con Marisol, a la que conocía desde que era una niña. Su boda se celebró en la iglesia de San Agustín y el convite en El Pavillón en El Retiro y entre los invitados estaban Carmen Sevilla, Concha Velasco y Lola Flores. La novia lució un vestido de organza diseñado por Silvan con una espectacular capucha bordada con flores que ya es uno de los diseños más icónicos de la historia de España.

El matrimonio duró cuatro años y poco después Carlos conoció a Cari, que junto a su hermana Miriam Lapique era una de las jóvenes de la alta sociedad que ya brillaba en los saraos de la época. Hija del empresario Manuel Lapique y de Caritina Fernández de Liencres y Liniers, una de las primeras socialités españolas ya en la década de los 60. Caritina fue incluso fotografiada por Richard Avedon y como recordaba Cari en Vanity Fair, “celebraba su cumpleaños en agosto. Recuerdo ver a los duques de Windsor y a Lola Flores, que era íntima”.

“Yo estaba loca de amor cuando me casé con Carlos”, ha dicho Cari en diferentes ocasiones. Su historia de amor ya dura casi 50 años y aunque la discreción ha reinado en la pareja, siempre se han movido en los círculos de la alta sociedad madrileña y marbellí y ella siempre se ha mostrado feliz posando en algunos reportajes tanto sola como en compañía de sus dos hijas, Caritina y Carla.

Hijas y Nietos

En noviembre de 1976 nació Caritina y en mayo de 1983 lo hacía Carla. Tanto Cari como su marido Carlos siempre tuvieron la ilusión de ser padres. Es por eso que, tras mucho esfuerzo, vinieron al mundo Caritina y Carla, quienes, junto con sus respectivos hijos, se convirtieron en los pilares de su vida. Tanto es así que Cari y su marido se compraron un piso justamente encima que Caritina para pasar el mayor tiempo posible juntos.

Sus dos hijas, Caritina y Carla, tuvieron unos años en los que eran habituales en los saraos y eventos de postín en la capital. Pero en un momento dado ambas decidieron alejarse de los focos y apenas las vemos en alguna fiesta muy de vez en cuando. Caritina Goyanes estudió Derecho y trabajó en un despacho de abogados, pero un buen día decidió cambiar de rumbo y fundó su propio catering en Madrid, Sixsens by Cari Goyanes. Está casada con Antonio Matos y tiene dos hijos, Pedrito y Mini Cari.

La pequeña del clan, Carla Goyanes, saltó a los medios por un breve romance con Francisco Rivera cuando él se acababa de separar de Eugenia Martínez de Irujo. En su adolescencia trabajó como modelo y fue imagen de Don Algodón. En 2011 se casó con el empresario Jorge Benguría, se mudaron a Estados Unidos y tienen tres hijos, Beltrán, Carlos y Santiago. Allí estuvieron tres años por motivos laborales y ahora en España Carla dirige la inmobiliaria familiar.

Sin duda, hoy Cari Lapique es feliz con su vida familiar y disfruta siendo ‘abuelona’, como la llaman cariñosamente sus nietos. Pasa tiempo entre Madrid y Marbella, donde estuvo con su marido durante una parte de la pandemia, y por el momento, a sus 70 años, no tiene ninguna intención de jubilarse.

Desafíos y Superación

En estos casi 50 años de matrimonio no todo ha sido un camino de rosas y la pareja ha superado también alguna crisis, pero nunca se plantearon una separación. El momento más duro del matrimonio ocurrió en 1989 cuando encarcelaron durante cinco meses a Carlos Goyanes como presunto implicado en la Operación Mago contra el narcotráfico. Cari se lo ocultó a sus hijas. A Carla, que era su ojito derecho, solía decirle que papá estaba en Australia, uno de los países preferidos de la familia. La socialite y relaciones públicas hizo una colecta para conseguir 30 millones de pesetas para la fianza. Al final no fue juzgado por falta de pruebas.

Pérdidas Familiares Recientes

Cari Lapique, viuda de Carlos Goyanes, enfrenta uno de los momentos más devastadores de su vida tras la pérdida de su esposo, su hija Caritina y su cuñado Tito Goyanes en un lapso de solo tres semanas. El 7 de agosto, Carlos Goyanes falleció repentinamente a los 79 años debido a un infarto. Diecinueve días después, su hija Caritina también perdía la vida, dejando a la familia sumida en un profundo dolor.

La venta de la casa en MarbellaAnte esta serie de tragedias, Cari Lapique ha tomado la difícil decisión de considerar la venta de la casa en la urbanización Guadalmina, en Marbella, donde se vivieron estos dolorosos momentos. “Me cuentan que quiso salir inmediatamente de la casa. Dos muertes en esa casa. Me decían que es muy probable que no quiera volver”, señaló Nacho Gay, colaborador del programa. Tras la muerte de su marido, Cari encontró consuelo temporal en la casa de su hermana Miriam en Formentor, Mallorca. Sin embargo, la inesperada noticia de la muerte de su hija Caritina, ocurrida en la misma casa de Marbella y por la misma causa que su padre, fue otro golpe devastador. La familia Goyanes Lapique, incluida Cari, decidió trasladarse a la finca de Retuerta del Bullaque, en Ciudad Real, buscando un lugar donde pudieran estar juntos y sobrellevar el inmenso dolor.

El fallecimiento de Caritina Goyanes hace que echemos la vista atrás para recordar esta bonita tradición. Caritina Goyanes Lapique era una mujer vitalista, divertida y con un sentido familiar enraizado en su ADN desde que nació. Tanto es así que con ella se mantuvo la tradición de la rama materna cuando llegó al mundo. No hubo que elegir entre un listado de nombres como suele suceder con los recién nacidos. Si el primogénito era niño se llamaría Carlos como el padre Goyanes. Pero fue niña y en este caso estaba clarísimo. Se mantendría la costumbre de la mujeres Lapique: Caritina.

Tras su nacimiento el 10 de noviembre de 1977 en la clínica madrileña de la Concepción quedó inscrita con el nombre de Caritina Manuela Goyanes Lapique. Se convertía así en la quinta descendientes de la saga que iniciaron los bisabuelos María Magdalena Cañedo y Santiago de Liniers que decidieron llamar así a su segunda hija. A partir de 1909 se instauró el nombre de la Santa en el árbol genealógico. Así hasta llegar a la sexta generación con el nacimiento de Caritina Matos Goyanes a la que se conoce con el apodo de «Minicari» por ser una fotocopia de su madre. «Cuando nació mi hija no había dudas de que seguiríamos con la costumbre, y así fue. Aunque la llaman ‘‘Minicari’’ por lo mucho que se parece a mí», contaba orgullosa la matriarca. El resto de la familia respeta esa elección que hasta ahora sigue la línea materna. La celebración de Santa Caritina de Cirilo se celebra el 5 de octubre.

Hasta que no cumplió su mayoría de edad, Caritina Goyanes Lapique utilizaba el nombre original como hacía su abuela Fernández de Liencres y la bisabuela. Y así la llamaban las amistades y parte de la familia hasta que decidió que era demasiado largo. Los que la conocimos desde pequeña la seguíamos localizando siempre de la manera primigenia. Y comentaba con sentido del humor: «Así es cómo sé cuando sois los de antes y no nuevos, cuando os dirigís a mí como Caritina». Contaba que había compañeros de clase cuando comenzó en la universidad que pensaban que era un apelativo cariñoso con origen en la Virgen de la Caridad en vez de en el santoral.

La esposa de Carlos Goyanes, Cari, siempre prefirió el diminutivo. En este caso para diferenciarse de su madre Caritina Fernández de Liencres y Liniers, que falleció en el 2015 a los 85 años. Aseguran los que la trataron que la nieta era muy parecida en carácter y en manera de ser. La dama en cuestión posó en juventud en los años cincuenta para el fotógrafo Richard Avedon en Nueva York. La explicación que daba Cari Lapique hija cuando la entrevistaban y hablaba de su progenitora era que el padre se dedicaba al comercio de temporada y en un viaje que recalaron en Nueva York «aprovechó para hacerse esa sesión. A mí me habría encantado tener también esos retratos».

Un Título Sin Reclamar

Y antes estaba la bisabuela Caritina de Liniers y Cañedo. Su abuelo paterno, Antonio Fernández de Liencres y Nájera, era marqués de Nájera, de Donadío y vizconde de Villa de Miranda. En la actualidad, el título se ha extinguido, porque nadie lo ha reclamado en más de cuarenta años. Hacer historia del nombre tradicional de la familia es una manera de homenajear a Cari Goyanes Lapique, creadora del catering Six Sens, y de lo orgullosa que estaba de su familia.

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En vida Carlos arregló todos los papeles para que Cari, Caritina y Carla no tuvieran problemas como herederas universales. El finado no tenía ninguna propiedad a su nombre, ni tan siquiera figuraba como copropietario de la mansión madrileña donde habitaba el matrimonio, ni tampoco de la de Marbella. Desde que fuera cediendo cotas de poder en la empresa, Carlos decidió disfrutar mucho más de su familia. Aunque quería a todos con locura, sentía especial debilidad por Pedro, quizás porque había sido el primero en nacer.

Según ha confesado Rosa Villacastín a EL ESPAÑOL, "Carlos siempre llevaba un collar de cuero del que colgaba algo redondo que no sé lo que significaba y eso se lo ha quedado Pedrito, su nieto mayor". En cuanto saltó la noticia de su fallecimiento, los amigos que estaban en Marbella y alrededores no dudaron en acudir al tanatorio San Pedro de Alcántara. Se echó en falta a Isabel Preysler (73), íntima de Cari desde la adolescencia, pero se encontraba en la otra punta del mundo y no pudo viajar, aunque estaba previsto que se quedara unos días en casa de los Amusátegui. El pasado jueves, tuvo lugar el funeral en la capilla de la Inmaculada Concepción de Guadalmina. Carla, en un acto de gran fortaleza, destacó que "era el mejor padre y abuelo que se pueda tener".

Legado

A pesar de los momentos difíciles, Cari Lapique ha demostrado ser una mujer fuerte y resiliente. Su trayectoria es un ejemplo de cómo combinar el éxito profesional con la vida familiar y social. Su legado perdura en sus hijas y nietos, y en su contribución al mundo de la moda y las relaciones públicas en España.

Cari, para la boda del mes de abril protagonizada por Isabelle Junot y Álvaro Falcó, eligió un vestido en tono Cuaresma con bajo asimétrico y mangas farol de Philippa 1970, rompiendo así con su costumbre de confiar en Jorge Vázquez su modelo nupcial. Las sandalias, a tono y fantasía efecto joyería en el escote, eran de Aquazzura, con cuyo diseñador, Edgardo Osorio, le une una gran amistad.

En 2016 ha preferido alejarse de los festejos de la alta sociedad y centrarse su familia. El matrimonio de Cari Lapique y Carlos Goyanes tiene una agencia de viajes de lujo llamada Nuba y una inmobiliaria en la que trabaja su hija Carla Goyanes. Lapique también trabaja como relaciones públicas de la firma Suárez, con la que lleva 17 años.

Sin duda, Cari Lapique ha dejado una huella imborrable en la sociedad española, tanto por su trayectoria profesional como por su vida personal. Su historia es un testimonio de perseverancia, elegancia y dedicación a la familia.

Acontecimiento Fecha
Nacimiento de Cari Lapique 17 de julio de 1952
Boda de Cari Lapique y Carlos Goyanes 20 de septiembre de 1975
Nacimiento de Caritina Goyanes 10 de noviembre de 1976
Nacimiento de Carla Goyanes 11 de mayo de 1983
Fallecimiento de Carlos Goyanes 7 de agosto de 2023
Fallecimiento de Caritina Goyanes 26 de agosto de 2023

🔴CARLOS GOYANES su MILLONARIO PATRIMONIO y la HERENCIA que deja a su HEREDERA su mujer CARI LAPIQUE

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