Anatomía y Función de las Carillas Articulares Lumbares

Las carillas articulares, también conocidas como articulaciones zigoapofisarias o facetas, son pequeñas articulaciones ubicadas en la parte posterior de las vértebras. Su función principal es permitir la flexión, extensión, rotación y lateralización de la columna vertebral, al tiempo que limitan el desplazamiento anterior de una vértebra sobre la inferior.

Desde un punto de vista anatómico, las carillas articulares son una parte esencial del sistema musculoesquelético. Su integridad es crucial para mantener la movilidad, la alineación corporal y prevenir el dolor articular.

Estas articulaciones están recubiertas de cartílago articular, un tejido especializado que permite el movimiento suave, sin fricción y con mínima resistencia entre los huesos, protegiéndolos del desgaste mecánico. Además, cada articulación cuenta con una cápsula articular y alberga líquido sinovial, un lubricante que reduce la fricción y nutre el cartílago.

Anatomía de las carillas articulares.

Función de las Carillas Articulares

Las carillas articulares tienen como principal función facilitar el movimiento entre los huesos, absorbiendo cargas y reduciendo el rozamiento mediante la superficie lisa del cartílago hialino. La morfología y disposición de las carillas articulares dependen del tipo de articulación.

En resumen, las carillas articulares:

  • Facilitan el movimiento entre los huesos.
  • Absorben cargas.
  • Reducen el rozamiento.

Problemas Comunes de las Carillas Articulares

Uno de los problemas más comunes es la artrosis facetaria, que consiste en el desgaste del cartílago de las carillas articulares de las vértebras. Esta condición se asocia a dolor lumbar o cervical crónico, rigidez y disminución de la movilidad.

El cartílago articular tiene capacidad limitada de regeneración.

El tratamiento dependerá de la causa, la localización y la gravedad del daño articular.

Infiltraciones Facetarias: Diagnóstico y Tratamiento

Las infiltraciones facetarias se realizan con dos fines principales: diagnóstico y tratamiento del dolor lumbar. Si usted sufre dolor lumbar durante más de seis semanas y los tratamientos conservadores no han sido efectivos, se estudiará la columna vertebral mediante una TAC (Tomografía Axial Computada) o mediante una Resonancia Magnética (RM).

Estas pruebas diagnósticas pueden mostrar anomalías en las facetas, las cuales pueden ser la fuente del dolor. Sin embargo, a veces los resultados del estudio son normales, a pesar de lo cual las facetas pueden seguir siendo la causa del dolor lumbar.

Para determinar si las facetas son la fuente del dolor lumbar puede practicarse un bloqueo anestésico de las mismas. Si una inyección de una pequeña cantidad de anestésico local y/o medicación anti-inflamatoria reduce o elimina el dolor lumbar, indica que la faceta puede ser la fuente del dolor. Éste es el empleo diagnóstico de la infiltración de las facetas.

Una vez se confirma que las facetas son el origen del dolor lumbar, el tratamiento definitivo se lleva a cabo mediante una denervación facetaria percutánea.

Representación de una infiltración facetaria.

Tratamiento para el dolor lumbar crónico: Inyección epidural de esteroides

¿Cómo se llevan a cabo las infiltraciones?

Mediante un aparato de rayos X se verá la anatomía de los huesos de la región lumbar. Una vez identificadas las facetas se inyectará a ese nivel anestesia local y medicación anti-inflamatoria (normalmente cortisona). Este proceso se repite en todas las facetas afectas.

Aunque la infiltración de cada faceta sólo dura unos minutos, el procedimiento dura unos 30 minutos.

Para evitar problemas durante el procedimiento, deberá permanecer en ayunas durante 6 horas antes del mismo. Si es diabético, consulte con su médico.

Para el procedimiento se le rogará que se quite toda la ropa, incluyendo la interior, y se le proporcionará una bata de quirófano para que se vista. Póngase la bata de forma que la parte abierta quede atrás, permitiendo con ello un acceso sin problemas a la columna vertebral.

¿Qué sucede tras la infiltración?

Tras el procedimiento lo habitual es notar alivio de dolor, a veces empezando ya a los pocos minutos de la infiltración. Tras el procedimiento puede irse a casa, pero no debe conducir vehículos, pues la medicación anestésica puede hacer que se maree.

Es preferible que le acompañe otra persona y que esta sea la que le lleve a casa. Una vez en casa, puede aplicarse hielo en la zona de los pinchazos para reducir el dolor.

El anestésico local que se infiltra dura unas 8 a 12 horas. El efecto del anti-inflamatorio dura entre 1 y 3 semanas. Tras el primer día, debe volver a sus actividades habituales, para poder valorar el nivel de respuesta a la infiltración.

En la mayoría de los casos, es posible volver a trabajar el día siguiente de la infiltración.

¿Quién no debe someterse a la infiltración de las facetas?

Si usted es propenso a sangrar de forma excesiva o está tomando medicación anticoagulante (como Sintrom, Heparina o incluso Aspirina), hay que retirarla antes del procedimiento para evitar problemas. Usted debe avisar a su médico si usted está tomando alguna de estas medicaciones.

Si su lumbalgia se debe a una infección o a un tumor, habrá que aplicar otras modalidades de tratamiento.

¿Cuáles son los posibles efectos secundarios?

Cualquier procedimiento médico puede acompañarse de efectos secundarios. Los más habituales son dolor, inflamación, infección o hematoma en el punto de la infiltración, así como la reacción alérgica a los anestésicos locales.

Es importante destacar que la infiltración intraarticular es una técnica que requiere precisión y conocimiento anatómico para evitar complicaciones. Consulte siempre a un profesional de la salud cualificado para obtener un diagnóstico y tratamiento adecuados.

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