Carolina Palacios Orgaz: Biografía y controversias de una dentista en Las Palmas

Carolina Palacios Orgaz es la propietaria de la Clínica Dental Orgaz, ubicada en Las Palmas de Gran Canaria. Su nombre ha estado envuelto en controversias debido a denuncias por presunto intrusismo profesional y malas prácticas en tratamientos dentales.

Según los hechos probados, el 17 de septiembre de 2018, Carolina Palacios «se dio de alta en el Servicio Canario de Salud como titular de la Clínica Dental Ortodoncia Orgaz», situada en la calle Juan Manuel Durán González.

Ubicación de Las Palmas de Gran Canaria

Denuncia por intrusismo profesional

Carolina Palacios fue condenada a seis meses de cárcel por la comisión de un delito de intrusismo profesional ya que ejerció de higienista careciendo de título en un fallo dictado por el Juzgado de lo Penal número 3 de Las Palmas de Gran Canaria.

Durante el periodo en que otra profesional sanitaria que compareció en la vista oral en calidad de testigo prestó servicios en la clínica dental Ortodoncia Orgaz «durante cuatro o cinco jornadas» de noviembre de 2018, «la misma constató que la Sra.

Acusaciones de manipulación dental

La propietaria de la Clínica Dental Orgaz ha sido denunciada por haber -presuntamente- manipulado la boca de una menor a la que colocaron unos brackets tras pagar 1.439 euros, haciéndose pasar por dentista a pesar de carecer de título alguno.

En la primera consulta «estaba Carolina haciendo las labores de administrativa», narró, y a la niña la atendió «un chico en la sala. Todo fue muy rápido, la miró, le hizo una radiografía y yo le realicé el pago íntegro que era la condición que me puso para esta oferta», dijo la denunciante. «Me lo comentó de forma expresa, que tenía que pagar los 1.439 euros de forma íntegra y por adelantado y en ese caso entraba todo, revisiones y demás.

En la siguiente cita, contó, «una chica diferente le puso a mi niña la primera parte de la ortodoncia y la segunda, otro chico que no había visto antes. En principio, el tratamiento «fue bien», pero al mes «fuimos de nuevo a revisión y me encontré a Carolina Palacios con otra compañera.

Nunca me dejó entrar con la niña a la consulta a pesar de que era menor y me dijo que la iba a atender ella misma porque era ortodoncista. Le cambiaron los hierros y los elásticos, metiéndole las manos en la boca. Pero la sorpresa desagradable me la llevé cuando mi hija me contó que lo hizo con los mismos guantes que usó con el paciente que estaba a su lado.

Con el paso de los meses, «empezó nuestra odisea ya que se le despegaban los brackets, se le salía el hierro y le hacía daño en el cachete. Era horrible. Tenía dolores al despegársele el aparato y por eso llamé a la clínica por teléfono y Carolina me dijo que no podía darme cita hasta el mes siguiente», exclamó indignada.

«Ella, al parecer, contrataba un ortodoncista y me comentó que no podía hacer nada y tenía que esperar a que su compañero llegara», comentó.

Quejas de otros pacientes

Ya en mayo esta madre fue con su hija a la clínica y al llegar se la encontró «llena de pacientes y todos estaban quejándose porque les hacían esperar horas. Empezamos a hablar entre nosotros y algunos me dijeron que llevaban tres años con la ortodoncia y no se la quitaban, otra me dijo que si no pagaba a Carolina 200 euros no la atendía... Me harté y les pedí la hoja de reclamaciones y al rellenarla, llamaron a Carolina para decírselo.

Le comentaron que varios pacientes iban a poner algunas reclamaciones y me la pusieron al teléfono», argumentó. «Me preguntó quién era y qué problema tenía y dijo que pusiera lo que me diera la gana pero que eso no se iba a quedar así.

«Me colgó y la secretaria la volvió a llamar después porque no tenían hojas de reclamaciones para más gente. Al contactar con ella, le dijo que me largara, que no me iban a atender a pesar de que la menor tenía un bracket roto, llevaba todo el día sin comer y aguantando unos dolores terribles», recordó.

Fue en ese instante cuando una usuaria «que estaba allí me dijo que pusiera su nombre en internet y me asusté al ver que fue condenada por intrusismo. Fue justo cuando llegaron seis policías diciendo que había llamado la dueña del local alegando que había gente conflictiva. Al final, Leticia Reguera denunció a Carolina Palacios por intrusismo y presentó las pertinentes quejas a la Consejería de Sanidad y el Colegio de Dentistas de Las Palmas.

Infografía de clínica dental

Intrusismo Profesional en Odontología Dr. SotoYarritu

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