Los dientes son estructuras duras y de color blanco que se encuentran dentro de la cavidad oral, ancladas a los huesos maxilares. Los dientes se encuentran en la cavidad bucal y son indispensables para triturar y desgarrar la comida. Están fijados a los maxilares superior e inferior (mandíbula), incluidos en los denominados procesos alveolares mediante prolongaciones llamadas raíces. Nuestros dientes no son solo piezas blancas que nos ayudan a comer, cada uno tiene una estructura muy precisa, formada por varias capas y tejidos que trabajan en conjunto para darnos una sonrisa fuerte y sana.
En humanos adultos hay 2 incisivos mediales, 2 incisivos laterales, 2 caninos, 4 premolares y 6 molares, en cada maxilar. Cada uno de ellos está especializado, los incisivos para cortar, los molares para triturar. Como curiosidad, si no eres aficionado a las series policíacas forenses, tal vez desconozcas que: los dientes son tan únicos como las huellas dactilares.
Vemos nuestros dientes todos los días: al utilizar el hilo dental, durante el cepillado o incluso sonriendo en el espejo antes de salir de casa. Pero, ¿alguna vez has contado cuántos dientes tienes? Tal vez aprendieras el número correcto de dientes cuando estabas en el colegio o antes de que te pusieran aparato. Sin embargo, a medida que nos acercamos a la edad adulta, nuestra estructura dental cambia y crece, ya que aparecen las muelas del juicio, lo que significa que puede ser difícil saber cuántos dientes tienes como adulto. Durante la niñez, desarrollamos 20 dientes primarios (dientes de leche), que son sustituidos por 32 dientes secundarios o permanentes.
Cuanto más sepamos de qué están hechos nuestros dientes y cuál es su función, más fácil será mantenerlos limpios y sanos el resto de nuestra vida.

Estructura Interna del Diente
Macroscópicamente el diente posee una zona no visible que se inserta en los alveolos de los huesos que se llama raíz y una parte que sobresale denominada corona. Los dientes están formados por dos tejidos: corona y raíz. Por una parte, la corona es la parte visible del diente, la que se ve al sonreír y la encargada de ejercer los distintos procedimientos de masticación de alimentos. Por otro lado, la raíz es parte del diente que se encuentra bajo los alvéolos maxilares.
Cada diente contiene cuatro tipos de tejido, que van de suave y sensible hasta duro como un hueso. Aunque todos realizan diferentes funciones dentro de la anatomía del diente, cada uno forma una parte integral de la salud general de los dientes y la boca.
- Esmalte: El esmalte es la barrera dura y brillante que recubre la corona. Es la capa más externa es el esmalte, que es el elemento más duro del cuerpo humano. Está formado casi en su totalidad por minerales y es la capa más resistente del cuerpo humano. El esmalte es una especie de «guardaespaldas»: protege tus dientes de bacterias e infecciones dañinas, y es el tejido más duro de todo tu cuerpo. Esta sustancia dura forma la capa exterior de la corona y cubre tejido nervioso sensible, al mismo tiempo que ayuda a que tus dientes soporten la presión de masticar comida. La capa más externa es el esmalte, que es el elemento más duro del cuerpo humano. El esmalte es una capa mineralizada que recubre externamente la corona. No puede ser reparado puesto que sólo se forma una vez y ya no se renueva. Es la única estructura mineralizada que no deriva de tejido conjuntivo sino que lo hace de un epitelio. Se considera como parte más dura del organismo ya que está formada en un 99 % por fosfato de calcio en forma de cristales de hidroxiapatita. Su grosor es mayor en las zonas expuestas encargadas de la trituración, pudiendo llegar hasta 2,5 mm en humanos.

- Dentina: Debajo del esmalte está la dentina. Es menos dura y contiene miles de pequeños conductos que conectan con el interior del diente. La dentina está compuesta de un material parecido al hueso, pero que contiene células vivas en su interior. La dentina es el material calcificado que forma la mayor parte del interior del diente. Se dispone bajo el esmalte y bajo el cemento. Contiene un 80 % de cristales de hidroxiapatita, menos que el esmalte, pero más que el cemento y el hueso. La dentina deja una cavidad interna en el diente ocupada por tejido conectivo, denominado pulpa o cavidad pulpar. La dentina no posee células y su formación se debe a los odontoblastos, los cuales forman una sola capa de células cilíndricas altas dispuestas en el límite entre la dentina y la pulpa. Las estrías que se observan en secciones de diente, y que aparecen en la dentina, se deben a oleadas de secreción por parte de los odontoblastos de material que forma la dentina. Cuando se observa a mayores aumentos, la dentina muestra una gran cantidad de canalículos dispuestos de manera radial que son los restos de los huecos que crearon las prolongaciones de los odontoblastos durante la liberación de material para formar la dentina.

- Pulpa: En el centro se encuentra la pulpa, una zona blanda compuesta por nervios y vasos sanguíneos. Gracias a ella, el diente se nutre y puede percibir estímulos como el dolor. En el centro de la pieza dental está la pulpa dentaria, el corazón del diente, y el que aporta el flujo sanguíneo, nutrientes y sensibilidad al diente. La pulpa o cavidad pulpar está delimitada por la dentina y la forma un tejido conectivo laxo muy vascularizado e inervado por numerosos nervios. Tanto vasos sanguíneos como nervios entran al hueso por una abertura en los ápices de las raíces denominada orificio radicular. La pulpa es la parte más blanda e interior del diente. Extremadamente sensible con nervios y tejido conector, la pulpa también ayuda a mantener el diente alimentado a través de los vasos sanguíneos. La pulpa se compone de dos partes: el conducto radicular y la cámara pulpar. La sangre y las señales nerviosas viajan por el conducto radicular hasta la cámara pulpar.

- Cemento: El cemento actúa como “pegamento” natural. Es el conjunto de fibras colágenas que ayudan a mantener los dientes fijos al hueso maxilar. Recubriendo la raíz se encuentra una capa de “cemento”, una sustancia similar a la dentina, pero mucho más fina, del grosor de un cabello. El cemento es una capa de material muy similar al hueso que cubre la raíz del diente, pero a diferencia del hueso carece de vasos sanguíneos. Es la capa responsable de fijar el diente a la pared alveolar ósea gracias a la emisión de fibras de colágeno que actúan a modo de anclajes. Estas fibras colágenas, conocidas como fibras de Sharpey, presentan una dirección oblicua desde su punto de anclaje en el cemento hasta su unión con el hueso. El cemento dental, como su nombre sugiere, es increíblemente duro, tan duro como los huesos de tu cuerpo. Como tejido calcificado, el cemento dental se asienta dentro de las encías, cubriendo la capa exterior de la raíz y ayudando a reparar y regenerar el diente. También sujeta los dientes en su sitio dentro del hueso de la mandíbula.

- Raíz: La raíz está oculta bajo la encía y representa casi dos tercios del diente. Es la zona donde la encía se encuentra con el diente.

- Hueso Maxilar: El hueso maxilar rodea y sostiene las raíces. Cuando masticamos, se mantiene fuerte gracias a la presión ejercida por los dientes.

Tipos de Dientes y sus Funciones
Una vez que tus dientes permanentes se han desarrollado completamente, tendrás 32 dientes, que se clasifican en diferentes grupos: incisivos, cúspides (caninos), bicúspides (premolares), molares y muelas del juicio. Nuestros dientes secundarios tienen diferentes funciones para mantener sana la función de la boca y contienen varios tipos de tejidos.
Hay distintos tipos de dientes que se denominan según la forma y posición. Cada uno de los dientes tiene un trabajo específico en nuestra boca, que depende de su forma y ubicación.
Los dientes cumplen diferentes funciones como lo son: masticar la comida, darle buen aspecto a la cara, la deglución para una correcta digestión y la fonación que nos permite hablar normalmente.
Aparte de conocer cuáles son los nombres de los dientes y sus funciones, debes saber que cada uno hace un trabajo concreto en la boca, por ello es necesario poseer todas las piezas dentarias.
¿Cuáles son las Partes del Diente? | Anatomía Dental 🦷️ | Explicación Detallada
Clasificación de los Dientes
Los dientes se clasifican en cuatro categorías: incisivos, caninos, premolares y molares.
- Incisivos: Son los dientes anteriores, con bordes afilados, que cortan los alimentos al ingerirlos. Son los cortadores. Los dientes de enfrente reciben diversos nombres coloquiales, pero su nombre científico es incisivos. Estos son ocho piezas en total y son los primeros en aparecer en la dentadura de los niños. Una persona tiene cuatro incisivos superiores y cuatro inferiores. En cada arcada hay dos incisivos centrales y dos laterales. Su función principal es la de ayudarnos a cortar los alimentos y arrastrar los bocados de comida gracias a su forma tipo pala. Se reconocen por ser de borde afilado, es decir que tienen la punta plana y filosa. Los incisivos tienen un importante rol estético para todos, ya que la pérdida de alguno de ellos significaría una desfiguración bucal. Y la ausencia de esta pieza sería notable. También ayudan a pronunciar los sonidos. Se caracterizan por una forma estrecha aplanada, como la hoja cortante de un cuchillo. De hecho son los que cortan los alimentos.

- Caninos: Comúnmente conocidos como colmillos. Son los dientes de forma puntiaguda que ayudan a triturar los alimentos. Los cúspides se conocen comunmente como caninos por su apariencia afilada y puntiaguda. Todos tenemos cuatro dientes caninos, los identificamos fácilmente por su corona puntiaguda. También son conocidos como colmillos, y están ubicados al lado de los incisivos. Se dividen en dos superiores y dos inferiores. Estos se encargan de desgarrar los alimentos más duros y se les puede considerar las piezas dentarias más sólidas de todas. Los dientes primarios de los caninos aparecen después de los incisivos, entre el primer y segundo año de edad. Mientras que los permanentes crecen entre los 11 y 12 años. A pesar de solo tener dos caninos de cada lado del maxilar, esto no restringe sus funciones. Tienen la fuerza y el afilado necesario para desgarrar de todos los alimentos. Rasgan el alimento. Los dientes caninos cumplen una función muy importante al comer, hablar, mantener la posición de los labios y guiar la posición de los dientes restantes.

- Premolares: Llamados también como dientes bicúspides y tradicionalmente conocidos como muelas. Estos dientes presentan dos cúspides puntiagudas en la superficie de masticación y tienen la función de aplastar y desgarrar. Los bicúspides, o premolares, tienen una superficie superior más plana con crestas. Con una apariencia similar a los molares, puedes distinguir los dos sabiendo que los bicúspides/premolares son más pequeños y están más cerca de la parte delantera, mientras que los molares están más atrás. Tienes 8 bicúspides, cuatro en el conjunto superior de dientes y cuantro en el inferior. Esta simetría les ayuda a rozar entre ellos para romper la comida en trozos más pequeños. Muchas personas les dicen a todos los dientes posteriores molares. Pero hay diferencias entre los premolares y molares. Los premolares se encuentran entre los caninos y los molares. Y aunque son un tipo de muela no son los principales encargados de triturar los alimentos. Estos realizan el aplastamiento previo del alimento, para que sea mucho más fácil masticarlo cuando llegue a las muelas. Su función es 40 % estética y el resto masticatoria. Son ocho y están distribuidos, cuatro superiores y cuatro inferiores. Tienen entre una y dos raíces. El crecimiento de los premolares es característico, ya que primero aparecen los superiores y luego los inferiores. No nacen juntos como lo hacen los otros dientes. Tampoco hay premolares de leche, sino que aparecen los permanentes a partir de los 10 años de edad. Se le denomina como los bicúspides, porque tienen dos cúspides puntiagudas y son más grandes que los caninos. Con las que aplastan y desgarran la comida. Trituran lo que comemos durante la masticación.

- Molares: Los dientes que usamos para moler la comida, es decir, los dientes protagonistas de nuestra masticación. Estos dientes se sitúan en la parte posterior de la boca, justo después de los premolares. Los dientes principales en el proceso de masticación, ya que trituran los alimentos. Los molares son los dientes más grandes de la boca. De todos los tipos de dientes, son los más fuertes y con 6 en el conjunto frontal y 6 en el inferior, forman la «fuerza bruta» que ayuda a triturar los alimentos más duros hasta que sean lo suficientemente pequeños para tragarlos. Son los que conocemos como muelas. Tenemos 12 y son los dientes más grandes, ya que cuenta con tres o cuatro raíces. Se ubican en la parte posterior de la boca y se dividen en seis superiores y seis inferiores. El nombre molar viene porque cumple con la función de moler los alimentos. Estos comparten la función de triturar, junto con los premolares, para mejorar el proceso de digestión. Su forma se reconoce por tener cuatro puntas en la corona. Lo que hace más fácil el proceso. Los molares cumplen una función 90 % de masticación y solo un 10 % estética. La aparición de las muelas temporales se da después del año y medio de vida. Y los permanentes crecen a partir de los 11 y 12 años. Las muelas se dividen en primeros molares, segundos molares y terceros molares. Los terceros molares se conocen de forma coloquial como las muelas del juicio y no siempre aparecen. Los primeros molares definitivos suelen nacer a los 6-7 años, mientras que los segundos molares definitivos suelen erupcionar sobre los 11-13 años.

- Muelas del juicio: Los últimos cuatro molares en aparecer son los que conocemos como muelas de juicio o cordales, que brotan entre los 17 y 25 años. Por lo general, estas últimas piezas pueden tener hasta cuatro raíces. Muchas veces no están bien posicionadas o no tienen suficiente espacio para crecer, por lo que ocasionan algunos problemas como apiñamiento de los dientes. Por ello, en la mayoría de estos casos suelen extraerse y, si han afectado la posición del resto de las piezas, se aplica un tratamiento de ortodoncia y ortopedia maxilar. Pero no te preocupes si esto sucede, las muelas del juicio no tienen prácticamente ninguna función y son meramente un ejemplo de cómo nuestros cuerpos han evolucionado con el tiempo.

Funciones Específicas de los Dientes
Saber cuál es el nombre de los dientes y sus funciones te ayudará a querer cuidarlos más. Cada tipo tiene su función específica, pero en general la dentadura ayuda en los siguientes aspectos:
- Masticatoria o de masticación: Esta función es primordial para el proceso de digestión. Por medio de la masticación, la comida es molida o triturada con ayuda de los dientes, lo cual permite que sea homogeneizada y lubricada por la saliva, para luego ser digerida más fácil en el estómago. Cuando hay ausencia de una pieza dental, es probable que los alimentos no se trituren de manera correcta. Lo cual puede ocasionar dispepsia o aerofagia. Es decir, tener una digestión lenta o exceso de gases.
- Fonética: Los dientes también trabajan en el proceso de fonación. Son unos de los principales elementos para poder comunicarnos. Gracias a ellos pronunciamos y articulamos las palabras. Cuando hay ausencia de alguna pieza o están en mala posición puede dificultar la emisión de los mensajes.
- Estética: La sonrisa forma parte de nuestra carta de presentación. Cumple un rol fundamental, puesto que nos permite relacionarnos con nuestro entorno y expresarnos. Si tenemos una higiene bucal adecuada y visitamos a nuestro odontólogo periódicamente, podremos mantenerla sana y completa. Pues le terminan de dar forma a nuestro rostro.
- Expresión facial: Tiene que ver con los movimientos que realiza nuestra cara para expresar alguna emoción. Aquí los dientes juegan un papel físico, puesto que forman parte de nuestro rostro, trabajan en armonía a la hora de manifestar alguna expresión. Un ejemplo de ello, es una persona alegre que tiende a sonreír, y lo primero que observamos son los dientes tras una carcajada. No es necesario tener unos dientes muy blancos y que se vean perfectos. Lo importante es mantener todas las piezas sanas y en su lugar. Teniendo una buena salud bucal puedes lograr grandes resultados.
Sistema de Numeración Dental
Aparte de los nombres científicos y populares, los dentistas utilizan una nomenclatura específica para nombrar a cada uno de los dientes de la boca. Se trata de la nomenclatura FDI (Federación Dental Internacional), que divide la boca en cuatro cuadrantes, dos en la arcada superior y dos en la inferior. El cuadrante 1 es el que se encuentra en la parte superior derecha, el 2 está en la parte superior izquierda. La numeración continúa en la parte inferior izquierda con el cuadrante 3 y el 4 está en la parte inferior derecha. En cada cuadrante dental hay ocho dientes, los cuales se enumeran de acuerdo a su posición. Se comienza por el incisivo central, que tiene el número 1 y termina en el tercer molar con el número 8. De este modo, cuando se va a identificar un diente, primero se dice el cuadrante en el que se encuentra y luego su posición.
El objetivo de esta nomenclatura es facilitar la comunicación entre profesionales. Así, es posible identificar con exactitud una pieza dental específica y se evitan confusiones.

Etapas de Formación de la Dentadura
El transcurso de la formación de los dientes también puede dividirse según la etapa de desarrollo de la persona:
- Primaria: Es una dentadura temporal y son los primeros dientes que brotan. Por lo general, erupcionan alrededor de los 6 meses de edad, aunque hay bebés que nacen con un diente. Son conocidos como dientes de leche, pero también como dentición temporal, primaria o decidua. Están constituidos por 20 piezas, que se caen entre los 6 y 12 años para darle paso a las piezas permanentes.
- Mixta: Ocurre en la etapa infantil. Es donde los dientes primarios y permanentes están juntos, durante el proceso de sustitución. La diferencia entre los dientes de leche y los nuevos radica en su tamaño y su anatomía.
- Permanente: Es el crecimiento de los dientes definitivos, considerados los de adulto. Por lo general está constituida por 32 piezas y se da por finalizada cuando crecen las muelas de juicio, a partir de los 18 años.
