A pesar de que hoy en día cuidar de nuestros dientes es muy sencillo empleando un cepillo de dientes y dentífrico adecuado, hubo un tiempo en el que la pasta de dientes no existía. ¿Cómo se lavaron los dientes y qué utilizaron para ello las distintas civilizaciones? En la actualidad, cuidar nuestra higiene bucal es muy sencillo. Se ha universalizado el uso de un producto que conocemos como dentífrico, crema dental, pasta de dientes o pasta dental, que puede tener distintos sabores e incluso ser blanqueador y protector de las encías, entre otras muchas virtudes. Hoy en día, basta con apretar un tubo para obtener la cantidad necesaria para cepillarnos con ella los dientes. Pero no siempre ha sido tan fácil.
Para conocer el origen que tenemos de la pasta de dientes hemos de remontarnos hasta el Egipto antiguo. La primera referencia que tenemos sobre algo parecido a la pasta de dientes viene de Egipto. Algunos antiguos textos de esta civilización hacen referencia a la existencia de un producto muy abrasivo (conocido como "clister") y dotado de un intenso sabor que se fabricaba con piedra pómez pulverizada, sal, pimienta, agua, uñas de buey, mirra y cáscara de huevo. Este producto resultaba muy abrasivo, ya que estaba fabricado con piedra pómez pulverizada, sal, pimienta, agua, uñas de buey, mirra y cáscara de huevo. Llamada clister o clisterate se fabricaba con pimienta, polvo de piedra pómez, sal de roca, agua, hojas de menta y también solían incluir cáscara de huevo machacada, uñas de buey e incluso mirra.
Allí, hay conocimiento de que los miembros de la realeza utilizaban para limpiarse los dientes una sustancia llamada ‘clister’. El ‘clister’ era un producto muy abrasivo con un sabor intenso compuesto a base de piedra pómez pulverizada, sal, pimienta, agua, uñas de buey, cáscara de huevo y mirra. Además, en algunas ocasiones y con objeto de prevenir el mal aliento y mantener los dientes blancos, se incluían en su composición flores y hojas de menta.

Prácticas de Higiene Dental en la Antigüedad
Alrededor del año 550 a. C. en la antigua Persia, fue también muy común el acto de limpiarse los dientes. Alrededor del año 550 a.C., en la antigua Persia también era práctica común limpiarse los dientes, acto que no era ajeno al aseo corporal. Los antiguos persas elaboraban una mezcla a base de una tintura y agua boratada que aplicaban en los dientes y encías con un pincel, accediendo, así, a todos los rincones y recovecos de la boca, incluidos los espacios interdentales, acto que en la actualidad realizamos con pinceles interdentales que comercializan muchas marcas y con hilo dental.
Por aquel entonces, la mezcla empleada para esta práctica de higiene se elaboraba al mezclar agua brotada y una tintura, algo que se aplicaba en los dientes y encías mediante un pincel.Seguidamente, en el 550 a.C. en la antigua Persia, fue también muy común el acto de limpiarse los dientes.
Más allá de este tiempo, en la civilización grecorromana del siglo I a.C. la limpieza de los dientes era una práctica habitual. En el mundo grecorromano del siglo I a.C. era común el uso de productos naturales para lavarse los dientes.En la época grecorromana utilizaban productos naturales a base de vinagre, miel, sal y cristales machacados. Incluso se llegó a utilizar la orina humana como dentífrico, ya que ésta contiene grandes cantidades de amoníaco, lo que permite una limpieza del esmalte gracias a sus propiedades químicas y blanqueadoras. Llegaron a utilizar orina humana que, al tener una alta cantidad de amoniaco, les permitía una limpieza del esmalte más profunda.
En este sentido, y aunque se llegó incluso a usar la orina humana debido a las propiedades blanqueadoras del amoniaco que contiene, fue Escribonius Largus, un médico romano, el que, según se cree, inventó el primer dentífrico, un producto cuyo objetivo era limpiar los dientes. El médico latino Escribonio Largo creó una fórmula magistral que se convirtió en la primera "pasta dental" a base de vinagre, miel, sal y cristal muy machacado. Para su aplicación, se usaba una tela de algodón que se restregaba por los dientes. Esta pasta de dientes estaba compuesta por una mezcla de miel, vinagre, cristal machacado y sal, y se aplicaba en los dientes mediante una tela de algodón.
Por su parte, el botánico griego Dioscórides indica en su tratado Corpus Hipocraticum la existencia en Roma de un tipo de dentífrico elaborado con leche de mujer. Dioscórides, del siglo I, habla en su Corpus Hipocraticumde cierto dentífrico hecho con leche de mujer.
Además, el poeta Marcial relata que su dentista, Cascellius, le proporcionaba sustancias muy parecidas para su higiene bucodental.
El Cepillo de Dientes y la Higiene en Otras Culturas
Si miramos a la antigua China, encontramos cómo los dentistas de la época inventaron una especie de cepillo de dientes compuesto por huesos y espinas de pescado. En la antigua China, los dentistas inventaron una especie de cepillo de dientes. Para su fabricación se empleaban huesos y espinas de pescado.
Mientras, los árabes medievales, emplearon una mezcla de piedra pómez y arena muy fina para como parte de su higiene bucodental, aunque posteriormente conocieron que esta práctica y producto eran muy abrasivos y perjudicaban el esmalte de sus dientes. Los árabes medievales utilizaron para la limpieza dental una mezcla de arena fina y piedra pómez como base de su higiene bucal, aunque descubrieron que era muy abrasiva y perjudicaba el esmalte.
En la España musulmana del siglo XI, el médico y botánico toledano Ibn Wafid, daba, escribió en su Libro de la almohada o Kitab al-Wisad, una receta para elaborar una pasta de dientes compuesto por: «Hojas de menta, de albahaca, de membrillo, de melocotón, con una cantidad doble de hojas de rosa, y tierra jabonera de Toledo más hojas de cidra: se pulveriza todo, se pasa por tamiz y se usa». En la España del siglo XI, el médico y botánico toledano Ibn Wafid, daba, en su Libro de la almohada o Kitab al-Wisad, una receta para elaborar un dentífrico: "Hojas de menta, de albahaca, de membrillo, de melocotón, con una cantidad doble de hojas de rosa, y tierra jabonera de Toledo más hojas de cidra: se pulveriza todo, se pasa por tamiz y se usa".
Sin embargo, en la Edad Media no era común que la gente se limpiara los dientes. Y es que esta higienización era una práctica que llevaban a cabo los «dentistas».
En el Nuevo Mundo, las civilizaciones precolombinas, como los mayas, emplearon sustancias naturales como la raíz de la Rauwolfia heterophyla willad, más conocida por este pueblo como chacmun, que se usaba para combatir la caries, la halitosis y las molestias dentales en general. Con el mismo fín, los mayas utilizaban diversos analgesicos bucales como las cenizas de iguana quemada viva, y el hollín pulverizado y envuelto en algodón en rama. Otro método usado por los mayas para la higiene bucal era el chicle, producto que se extraía de un árbol originario de las selvas del Petén, en Guatemala, y que conocían con el nombre de sicte.
La Historia Del Cepillo de Dientes -(Completa) //LaHistoriaDe
El Dentífrico Moderno y su Evolución
Finalmente, las pastas de dientes modernas tienen origen en el siglo XVIII. Las modernas pastas de dientes tienen su origen en el siglo XVIII. El padre de este dentífrico moderno, mucho más parecido a lo que hoy conocemos, fue un dentista llamado Peabody, y la primera pasta envasada en una caja de cerámica apareció en Gran Bretaña al final de ese siglo. Un dentista llamado Peabody fue el primero en modificar la composición original de la pasta, a la que agregó jabón. El primer dentífrico comercializado en forma de polvo o pasta envasado en una caja de cerámica apareció en Gran Bretaña a finales de ese siglo.
En 1850, un tal John Harris agregó un nuevo ingrediente a la composición: la tiza. En 1873, una firma norteamericana produjo en masa el primer dentífrico que se lanzó al mercado presentado en forma de polvo y envasado en un frasco de vidrio. En 1892, el farmacéutico y cirujano dental Washington Sheffield Wentworth inventó la primera pasta dental tal y como la conocemos hoy en día, dentro de un tubo plegable. Sheffield bautizó a su pasta dentífrica con el nombre de Creme dentifrice. El nombre se lo sugirió su hijo Lucius, un gran aficionado a la pintura, al ver lo prácticos que eran los envases de colores para pinturas al óleo usados por los artistas.

El odontólogo Frederick McKay estudió un nuevo componente para la pasta dental tras comprobar que algunas personas presentaban pigmentaciones de color café en los dientes tras su uso continuado. Aquel nuevo compuesto era el flúor. Posteriormente, en 1914 apareció la pasta dental con flúor. En 1950, una multinacional norteamericana desarrolló un proyecto de investigación encabezado por Joseph Muhler, de la Universidad de Indiana, para estudiar una nueva pasta de dientes en la que el flúor fuera uno de sus compuestos principales. Los estudios revelaron que los niños de edades comprendidas entre los 6 y 16 años reflejaron una reducción del 49% en el desarrollo de caries y los adultos presentaban una reducción del deterioro de los dientes en casi la misma proporción. Hoy sabemos que el flúor es un elemento mucho más tóxico para los niños, y por ese motivo las pastas dentales infantiles tienen una tercera parte del flúor que podemos encontrar en las destinadas a los adultos.
El flúor es un elemento mucho más tóxico para los niños, por eso la composición de las pastas de dientes infantiles es distinta.
Curiosidades Históricas sobre la Higiene Bucal
Dos curiosidades antes de acabar. En la antigua Roma se vendían frascos de orina procedentes de Lusitania (el actual Portugal) porque tenía fama de ser la más fuerte y la más efectiva para el blanqueado dental. Por otra parte, ya en tiempos modernos, en la década de 1960, se comercializó una pasta de dientes de un color rojo intenso, conseguida mediante la tintura de cochinilla y a la que se bautizó con el sugestivo nombre de El Torero. En la década de 1960, se comercializó una pasta de dientes de un color rojo intenso conseguida mediante la tintura de cochinilla.
El Origen del Cepillo de Dientes
Todos los dentistas, recomiendan cepillarse los dientes tres veces al día, pero antiguamente no lo tenían tan fácil. Para conocer el verdadero origen del cepillo dental debes saber, que el hombre antiguo prestaba atención a sus dientes. Era un asunto de importancia, tanto que en la antigua civilización egipcia una de las especialidades médicas más prestigiosas era la de dentista.
Tal y como hoy lo conocemos, el cepillo de dientes lo inventaron los dentistas chinos en el año 1498. Es decir, el primer cepillo dental se creó en el siglo XV de nuestra era. Con anterioridad a esa fecha los árabes usaban ramitas de areca, planta de palma cuya nuez era a su vez un excelente dentífrico, teniendo en un mismo producto cepillo y dentífrico juntos. El cepillo de dientes, tal y como hoy lo conocemos, fue idea de los dentistas chinos de hace 1500 años. Anteriormente, los árabes usaban ramitas de areca, planta de palma cuya nuez era a su vez un excelente dentífrico. La areca fue también aprovechada por los habitantes del Lejano Oriente con ese fin, aunque la mezclaban con la hoja del betel, y la cal resultante del molido de las conchas de moluscos. Con aquel útil mejunje se obtenía lo que ellos llamaban “buyo” o chicle masticable que mantenía los dientes limpios, blancos y relucientes, y alejaba el mal aliento. La areca también la aprovecharon los habitantes del lejano Oriente, aunque la mezclaban con la hoja del betel y con la cal resultante del molido de las conchas de ciertos moluscos y se obtenía una especie de chicle masticable que mantenía los dientes limpios y combatía el mal aliento.
El cepillo de dientes moderno fue invento del siglo XVII, y desde entonces ha conocido pocas modificaciones. El cepillo de dientes que hoy conocemos fue invento del siglo XVII. En la Corte francesa se utilizaba con buen resultado un cepillo de dientes de crin de caballo y otros animales. En la corte francesa se utilizaba un cepillo de dientes elaborado con crines de caballo o de otros animales, con muy buenos resultados.
En la Edad Media, los llamados maestros de curar dientes y sacar muelas contaban con instrumental adecuado: tenazas o tenalles, ferros, levadors, raspadores para eliminar el tártaro y aplicar polvos dentífricos. En la Edad Media, los "maestros de curar dientes y sacar muelas" utilizaban raspadores para eliminar el tártaro o sarro dental y aplicaban polvos dentífricos.
Así como es importante que el cepillo cumpla una serie de características, lo es también la forma en que se usa y se guarda. Se debe guardar en posición vertical. Si guardamos varios, tenemos que mantenerlos separados para que los microorganismos no se transfieran de un cepillo a otro, por ello conviene que el cepillo disponga de un capuchón protector para evitar cualquier tipo de contaminación.

En nuestro siglo, una de las innovaciones del cepillo de dientes, el llamado “cepillo milagro” del Dr. Cabezal de tamaño adecuado y con forma adiamantada, ligeramente más estrecha por un extremo, que permite llegar a las zonas posteriores de la cavidad bucal, más difíciles de alcanzar.
Una de las innovaciones del cepillo de dientes, en el siglo XX, el cepillo milagro del doctor West (1938) era de púas de seda. Permitían una perfecta higiene bucal, y dio lugar tras posteriores innovaciones al producto que tenemos en nuestro cuarto de baño.